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Argentina Argentina · buenos aires
Críticas de enjoyjessica
Ordenadas por:
181 críticas
1 2 3 4 10 20 37 >>
9
14 de diciembre de 2016
78 de 122 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una película pequeña pero llena de emociones que viene generando un furor tal en su recorrido que algunos hablan de posibles nominaciones al Oscar. El tiempo lo sabrá, pero lo cierto es que estamos ante el retrato de un joven negro en el Sur de Florida a través de tres momentos claves y definitorios de su vida.

Barry Jenkins regresó al Festival de Mar del Plata con Moonlight, que rememora en su estructura mucho a Boyhood, pero si bien es también el retrato de un joven desde que es pequeño, dividido en tres episodios, se la percibe, además de estar interpretada por tres actores distintos, más cruda y dolorosa, aunque capaz de generar la misma dosis de emoción.

Pequeño, Chiron o simplemente Negro. Tres formas de llamar a un mismo personaje. Un niño callado que se escapa de su casa y en una situación de bullying (una constante en su vida) es rescatado por un traficante de drogas que se contradice con su propia profesión, dándole el refugio y el cariño que su madre drogadicta (una Naomie Harris alejadísima del glamour de las James Bond que rodó durante el corto rodaje de esta misma) no le da. Un adolescente que en pleno despertar sexual sigue siendo acosado y llevado hasta el extremo por sus propios compañeros, a la vez que sufre una pérdida muy dura. Un joven que se hizo fuerte porque no encontró otra salida y hoy es un traficante de drogas a la vez con un enorme vacío emocional esperando ser llenado.

Jenkins entrega una película dura y conmovedora al mismo tiempo, y esto sucede principalmente gracias a la construcción de un personaje muy complejo y con quien uno no tarda en simpatizar.

Algunas situaciones que retratan podrían haberse convertido de manera fácil y rápida en golpes bajos, Jenkins las narra con soltura y con cierta melancolía, como el azul con el que decide teñir algunos planos y, de una manera más metafórica, a su personaje principal. Alex R. Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes son los tres actores que le imprimen cada uno su sello al mismo personaje.

Los temas que trata el film son a veces tan gastados en el cine, como la marginalización, las drogas, el abuso y la homosexualidad, pero lo que podría haber resultado en un empalagoso melodrama termina rompiendo toda expectativa (y para mejor, como no suele suceder) y haciendo de Moonlight una película con un corazón enorme. Una experiencia demoledora y conmovedora al mismo tiempo. Imperdible.

Publicada en visiondelcine.com
enjoyjessica
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10
26 de junio de 2013
36 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
Supongo que hay personajes que terminan convirtiéndose en importantes en la vida de uno. Y sobre todo creo que el hecho de que pertenezcan a una saga ayuda, porque los vemos crecer, en definitiva, los vemos vivir. En la saga que dirige Richard Linklater y protagonizan Ethan Hawke y Julie Delpy, el tiempo es fundamental para la historia, o las historias que se quieren contar.

Me gusta la forma en que lo definió el propio Ethan: "La primer película es sobre lo que podría haber sido. La segunda, sobre lo que debería haber sido. Y Before Midnight, sobre lo que es".

Mientras en Before Sunrise ellos eran dos jóvenes, hacía no mucho que habían dejado la adolescencia, y juegan a ser adultos y racionales y así es que terminan separándose, en Before Sunset parecían lamentarlo, al fin y al cabo sus vidas separadas no habían salido del modo en que ellos lo esperaban, y, como dice Celine, todo lo romántica que podía ser se quedó en esa noche hacía nueve años.

Pero el final de esta segunda entrega, era una de las escenas más simples y memorables y perfectas del cine de estos últimos tiempos. Dos palabras, "I know", eran suficientes para saber, o al menos imaginar, qué podía pasar después.

Pero nueve años después ellos nos dan la sorpresa y tras haber filmado secretamente esta tercer entrega, vuelven con "Before Midnight". Ya desde el trailer (como pasó también con la segunda) nos adelantan imágenes que algunos podrían considerar spoilers, pero creo que en películas como estas, por lo menos a mí me sucede así, no me arruina nada el saber que sí, que finalmente decidieron darse una oportunidad juntos, sino, todo lo contrario, esto aumentó mis expectativas.

Con Grecia como escenario esta vez, Jesse y Celine ya no son jóvenes, y tienen dos hermosas niñas llamadas como Nina Simone y Ella Fitzgerald. Mientras Jesse lidia con la relación a distancia que tiene con su primer hijo y con su vida como escritor, Celine está más abocada a su papel de madre aunque intenta no dejar su lado como activista, aunque a veces no pueda evitar sentirse un poco frustrada.

Before Midnight es la menos romántica, la más graciosa pero también la más agridulce de las entregas. Escrita por sus protagonistas junto al director, se centra en el final de unas vacaciones en Grecia, que van a ser definitivas para la pareja. No hay un deadline, el tiempo ya corrió lo suficiente, pero se percibe que aquella noche en que se ven casi forzados a pasar la noche a solas en un hotel va a generar algo importante. Y es que todo lo que antes era una fantasía, ahora se tornó real. Y al tornarse real, imperfecto.

También se diferencia de las otras dos, en que acá aparecen unos personajes secundarios. No sólo sus hijos, sino la gente que los alojó en Grecia, un escritor veterano, una joven pareja... Y son precisamente estos últimos los que se van a encargar de marcar algo importante que jugó en contra de la pareja que no fue pareja hasta muchos años después: la tecnología.

Mientras antes, por no pasarse un número telefónico, no pudieron reencontrarse sino hasta nueve años después, y gracias al libro que Jesse escribió no sólo para no olvidarla, sino para poder encontrarla, hoy en día la parejita joven se comunica por Skype. Y es que otra hubiese sido la historia si ellos se hubiesen conocido en este siglo, pero no, por suerte, ellos se conocieron en los 90s.

Pero así como el tiempo, la época y la situación marca ciertas diferencias, también tiene similitudes. Y la principal es lo bien trabajado que están los diálogos. Más cínicos esta vez, pero la película tiene esas pequeñas líneas que te dicen todo en pocas palabras. Pero para que ustedes puedan descubrirlas en la sala, decido abstenerme de empezar a citar.

También los largos planos secuencia que siguen a sus protagonistas y son testigos de esas conversaciones que pueden ser tan superfluas como profundas. Y la química entre Delpy y Hawke se mantiene intacta, en ningún momento parecería que estuvieran actuando, y creo que eso también contribuyó a que los sintamos tan parte de nuestras vidas.

Resumiendo, no podría decir si es la mejor de las entregas, cada una funciona tanto por separado como unidad y tiene imágenes que quedan grabadas en nuestra retina, y líneas con las que nos podemos sentir muy identificados. Pero sí es diferente. Más agria. No obstante, necesaria. Para no quedarnos con la fantasía, y comprobar que Jesse y Celine se parecen a nosotros mucho más de lo que creíamos.
enjoyjessica
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Anomalisa
Anomalisa (2015) Estados Unidos
6,9
10.865
Animación
9
11 de noviembre de 2015
24 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
El punto de partida para esta curiosidad del cine de este año puede que sea tan simple que funcionara en un cortometraje. Michael Stone, un hombre casado, exitoso, con un hijo, pero que se siente solo y alienado. Ve a todos con las mismas caras, escucha a todos con las mismas voces. Es así que va dejando un rastro de personajes lastimadas en el camino, personas a la que abandonó, porque no puede evitarlo.

Pero en esos 90 minutos que dura la película, una de las pre seleccionadas para la categoría de Mejor Película Animada de los próximos premios Oscars, Kaufman, en co dirección junto a Duke Johnson, trata con profundidad temas como la monotonía, la rutina, la soledad. La búsqueda de algo que no sabemos qué es.

Recuerda un poco a Perdidos en Tokyo de Sofia Coppola (incluso algún plano a la ventana del hotel y el reflejo en ella parece inspirado en esa película) pero también tiene algo surrealista como en trabajos previos de guionista como Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos o ¿Quién quiere ser John Malkovich?.

Un relato tierno, dulce, conmovedor, triste. Todo junto, porque así son las cosas más reales y más allá del virtuosismo del stop motion (probablemente Duke Johnson haya colaborado más en ese aspecto, donde radica su experiencia) todo en este film se siente muy verídico. Por ejemplo, en un momento decide retratar una escena de sexo y lo hace de tal manera que, más allá de estar protagonizada por muñecos, se percibe muy real en esos minutos que le dedica a tal. Y es que, claro, no es una película para niños.

Sólo tres voces se escuchan a lo largo del film y cada una de ellas funciona. Jennifer Jason Leigh, la única voz de mujer en el film (aunque no la única mujer que aparece) llena con su voz de ternura y tristeza a su personaje, esa Lisa que sabe que es diferente, que no se considera linda ni inteligente, pero también por eso es especial, una Anomali(s)a.

“Algunos muchachos tienen a una chica hermosa y la esconden del resto del mundo. Yo quiero ser de las que caminan en el sol. Las chicas sólo quieren divertirse”, canta ella en una de las escenas más hermosas y desoladoras del film. Porque Lisa encandila a su protagonista por sonar diferente al resto del mundo, el problema es qué va a pasar cuando eso que parece diferente se va a tornar normal para él y todo vuelva a empezar.

Extraña, agridulce, Kaufman financió esta película gracias a Kickstarter, porque la gente no pudo dejar de confiar en él. Y es que la historia puede haber sido contada muchas veces, pero como dijo Jim Jarmusch alguna vez: “No hay nada original, todas las expresiones humanas son variaciones infinitas, hay un número limitado de historias que puedes contar, pero hay un número ilimitado de formas de contar la misma historia”.Kaufman sigue aportando cosas nuevas al cine.

Escrito para visiondelcine.com
enjoyjessica
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8
2 de octubre de 2014
30 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
“¿En qué estás pensando, Amy?” La pregunta que más a menudo he repetido durante nuestro matrimonio, si bien nunca en voz alta, nunca a la única persona que habría podido responderla. Supongo que son preguntas que se ciernen como nubes de tormenta sobre todos los matrimonios: “¿Qué estás pensando? ¿Qué es lo que sientes? ¿Quién eres? ¿Qué nos hemos hecho el uno al otro? ¿Qué nos haremos?”.

De la cita tomada directamente del libro escrito por Gillian Flynn es que parte su versión cinematográfica. Nick se pregunta sobre lo que piensa su mujer, Amy, esa muchacha bonita y encantadora que supo enamorarla. Pero su matrimonio ya no se parece a aquel idilio que supieron vivir juntos. Se convierte en un matrimonio con problemas como los de todo el mundo, de dinero, de confianza, de hastío…

Nick abandona su casa el día de su quinto aniversario escapando de una rutina que ya no lo atrae. Pero cuando regresa no lo espera nada de lo que él había supuesto, juegos y mensajes crípticos de su mujer que repite cada aniversario. Lo que encuentra es la puerta abierta, una mesa de vidrio rota y que Amy no está. De este hecho parte la historia del matrimonio de los Dunne, que está contada tanto en la película como en el libro, a dos voces. Mientras desde el punto de vista de Nick vivimos el comienzo de una investigación policial en la cual aparecerán datos que no conocía de su mujer y una fuerte presencia e influencia de los medios que lo apuntan como sospechoso, es a través de flashbacks y un diario personal que Amy cuenta cómo comenzó esa relación que derivó en este matrimonio.

Perdida es muy fiel al libro en el cual está basado y seguramente gran parte de esa responsabilidad recae en quien se encarga del guión, la propia escritora de la novela. Pero es Fincher quien no simplemente plasma escenas tal cual las cuenta el libro, sino que las impregna de misterio o de humor, según sea el caso. Junto a la música infalible de Trent Reznor y Atticus Ross, Fincher dirige un thriller con una mirada ácida sobre el matrimonio como entidad.

Y para encarnar a este matrimonio elige a Ben Affleck y a Rosamund Pike. Él podrá gustar más o menos como actor, y si bien es cierto que no termina de entregarse por completo al personaje, el actor que será Batman próximamente acá interpreta a un hombre cuya no expresión ayuda a generar ese aire de misterio, esa sensación de no saber nunca qué está pensando. Y ella, Rosamund, podrá ser un rostro menos conocido ya que en general estuvo abocada a papeles secundarios aunque en su filmografía tiene algunos inolvidables (es la bella Jane de la que todos se enamoran en Orgullo y prejuicio e incluso protagonizó junto a Tom Cruise el blockbuster Jack Reacher) pero demuestra que Fincher no se equivocó al elegirla y que tiene muy buen ojo a la hora de elegir a esas mujeres tan misteriosas como seductoras (ya sucedió con Rooney Mara, a quien no le habían puesto muchas fichas cuando se la anunció como Lisbeth Salander para la primera entrega de la saga de Millennium). Si hay alguien que se destaca en esta película es sin duda Pike, quien a veces dice mucho más con una simple mirada.

Es poco recomendable continuar hablando del argumento de la película para aquel que no ha leído el libro ya que este se caracteriza por sus vueltas de tuerca que convierten a la novela en una historia retorcida y un cínico retrato sobre el matrimonio. Es una historia en la que nadie parece tan inocente ni tan culpable.

“Porque no se puede estar tan enamorados como lo estuvimos nosotros sin que ese amor te invada hasta el tuétano. Nuestro amor puede entrar en remisión, pero siempre sigue ahí, esperando para regresar. Como el cáncer más dulce del mundo”. En la casi hora y media que dura la película, Fincher nos plasma su versión cruda del matrimonio y de paso nos regala un thriller quizás menos cautivante que otros de sus trabajos pero igual de efectivo.

visiondelcine.com.ar
enjoyjessica
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6
25 de marzo de 2015
20 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vuelve Paul Thomas Anderson. Su última película, que apenas logró un par de nominaciones a los premios Oscars pasando muy desapercibida en la entrega, Inherent Vice, es la primera adaptación que alguien se atreve a hacer de un libro de Thomas Pynchon.

El director confía una vez más en Joaquin Phoenix (luego de su incomprendida “The Master”) al ponerlo al frente de un elenco tan curioso como atractivo: lo acompañan Josh Brolin, Owen Wilson, Benicio del Toro, Reese Whiterspoon y Katherine Waterston como la misteriosa y hermosa Shasta. Es el personaje de esta última la que desata la historia que cuenta la película, un cuento de detectives pero que se arriesga con un estilo visual lisérgico que intenta hacerle justicia a la década de los 60s.

Si hay algo que no se le puede negar a Paul Thomas Anderson es su capacidad como director, sus movimientos de cámara siguiendo a algún personaje, el modo en que decide musicalizar prácticamente toda la película en este caso, y acá escribe también el guión, basada en la homónima obra de Pynchon, literatura que se caracteriza por ser densa y laberíntica. Es probablemente por este motivo que una de las decisiones que toma es la de sumar una voz en off, en este caso la de Sortilege (Joanna Newsom), que no sólo relata a veces aquello que ya estamos viendo en pantalla, sino que suma un tono literario muchas veces citando textualmente líneas del libro.

Joaquin Phoenix demuestra una vez más que es un actor que todo lo puede, y nos regala un personaje por momentos más melancólico y contenido, y por otros, mucho más desaforado. El resto de los actores despliegan una interesante galería de personajes (Josh Brolin y Owen Wilson están especialmente bien), pero en algún momento la historia comienza a enredarse y a no dejárnosla fácil, sobre todo si a eso le sumamos la duración de la película: 148 minutos.

Pero ya lo sabíamos, el cine de Paul Thomas Anderson no es para todo el mundo, sin embargo aquel que sepa entrar en él seguramente pase un muy buen rato allí dentro. Quizás, para quien les escribe, Vicio Propio esté entre lo más flojo del cine de un director que no entrega otra cosa que no sean obras maestras. El principal componente que no termina de funcionar es el guión, las muchas historias y personajes que intentan caber allí dentro.

Por momento delirante, por momento más melancólica, Puro Vicio es una película sin dudas ambiciosa y de una calidad cinematográfica innegable. Son varias las escenas que destacaría de esta película, que confieso que no superó mis expectativas pero de la cual que no puedo negar sus virtudes. Y quizás optaría por una escena casi final, más intimista, entre sus dos protagonistas, sensual y triste.

Escrita para http://elespectadoravezado.com.ar/
enjoyjessica
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