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Rebel

Drama. Thriller. Acción. Musical Kamal decide ir a Siria para ayudar a las víctimas de la guerra. Pero, al llegar, se ve obligado a unirse a un grupo armado y se encuentra bloqueado en Al Raqa. Su hermano pequeño, Nassim, que sueña con unirse a él, se convierte en una presa fácil de los reclutadores de la yihad. Leïla, su madre, tratará de proteger a su hijo más joven. (FILMAFFINITY)
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Críticas 12
Críticas ordenadas por utilidad
23 de mayo de 2023
15 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
REBEL ganó con todo derecho el Premio a la Mejor Película en el pasado BCN Film Fest. Los personajes están comprometidos con una situación real que, lamentablemente hoy y quizás mañana, ya no necesita ser demostrada: el condicionamiento brutal y feudal de una parte de la juventud por parte de los grupos islamistas en la década del 2010. El cine juega correctamente su papel artístico, cultural y social al describir la trayectoria de Kamal, un joven belga, que salió a Siria para limpiar su actividad criminal en su país y a petición de su madre, Leila. Primero comprometido en un proyecto humanitario, se encuentra a pesar de sí mismo envuelto por la ola rompiente de Daesh. La película es compacta, a menudo sin aliento, cruda, a veces sorprendente en las elecciones escénicas, pero el espectador no puede levantarse de su asiento ya que ciertas imágenes impactan por la ferocidad, la barbarie, la intolerancia, el anacronismo, el dolor y, a pesar de todo, a veces la dulzura suspendida en una mirada, una sonrisa, un abrazo, una palabra.

Si los manantiales vinculados a la historia de la familia de Kamal, Leila y Nassim se han vuelto algo convencionales hoy en día, el tratamiento de los “locos de Dios” es más edificante que los reportajes televisivos que han regado nuestra vida cotidiana desde el trágico año 2001. La locura asesina que se muestra a través de las imágenes cinematográficas cuestiona por completo qué es la fe. Así que, si el espectador quiere estar informado, la película merece la pena, pero si es para entretenerse, puede seguir su propio camino. Imágenes realistas, nerviosas, mordaces, pero también controvertidas, desfilan ante nuestros ojos, porque las repetidas y a veces extremas secuencias de violencia -la película está inspirada en hechos reales ocurridos entre 2011 y 2013- acaban aniquilando el potencial de reflexión del espectador, desactivando la intención de considerar la película como una posible arma política.

Sin embargo, la película quizás se convierta en el recuerdo de los trágicos acontecimientos que han azotado dolorosamente a muchos países en los últimos años. Una memoria colectiva para subrayar el creciente peligro del enrolamiento de jóvenes occidentales en busca de un reconocimiento tribal y existencial. La película no cae en la trampa de moralizar el discurso frente a este tema sacudido por otros conflictos, pero aún ardiente. Los directores, Adil El Arbi y Bilall Fallah, parecen no tener la ambición de dar respuestas sobre el extremismo religioso de sus personajes Abu Amar o Idriss, por ejemplo. Aprendemos muy poco sobre sus motivaciones. Y en ocasiones unos interludios de baile rap y hip hop endulzan el tema final sin peso real, rayando incluso en lo superfluo. ¿Qué razones subyacentes pueden empujar a hombres y mujeres a cometer tales actos? Los cineastas no se detienen en este punto.

Está claro que la película quiere desenmascarar el terrorismo islamista visto desde dentro, pero no aborda suficientemente los medios utilizados para enrolar y manipular a la juventud. El planteamiento de motivos sociales, culturales, religiosos o incluso individuales habría permitido ampliar la fuerza de la película que, sin duda, pretende desmitificar la imagen de los terroristas. Los desacredita y los revela como individuos vulgares. Uno contempla con temor y asombro el adoctrinamiento de Nassim y otros jóvenes en una guerra que los líderes llaman “santa”, pero ¿cómo puede una guerra ser santa? ¿Significa esto que la santidad es inseparable de la violencia? Sí, tal vez, porque es habitual atribuir la causa de la violencia al fanatismo cultural, religioso o psicológico, omitiendo otros factores sociales más profundos como las relaciones de poder. En el caso de la violencia yihadista destacada en la película, los asesinos matan como agentes individuales y lo hacen por motivos personales que la película no sugiere realmente, como ya hemos señalado. El que mata no es el islam, sino el yihadista que pretende defender su propia supremacía.

La película muestra la prueba de este discípulo involuntario que es ante todo un hombre con dudas y un miedo en las entrañas que sigue creciendo. La tragedia es que la mayoría de estos discípulos no se ven a sí mismos como bárbaros, sino como soldados que esperan y obedecen órdenes. El matiz es más difícil de ver cuando el objetivo del fanatismo es la perversidad. ¿Puede una cultura, religión, forma de vida diferente justificar las últimas escenas de la película? La respuesta es obvia, pero el miedo implacablemente escenificado se apodera por completo. Frialdad y brutalidad. Precisamente otro punto fuerte de la película radica en la sensación de inseguridad constante, ayudada por unos personajes bien encarnados, fluidos y contundentes.

El escenario altamente documentado y la puesta en escena están modelados sobre un principio de inmersión discreta que pretende ser primero salvador para Kamal y luego pernicioso. El primero sigue con precisión las acciones de Daesh donde se mezclan expectativas, dudas y tensiones, la segunda se inclina a los códigos del thriller para intensificar un suspenso que recuerda mucho a un nudo corredizo. Los guionistas optan por permanecer lo más cerca posible de sus personajes, aunque la intimidad de cada uno se queda en un esbozo, al igual que la expresión de sus convicciones. Ver a Kamal comenzar su transformación es una idea ingeniosa: la cámara se convierte en un espejo que adquiere un malestar cada vez más pronunciado mediante el uso de paneos o la disposición de travellings alrededor del personaje. Cuanto más está en movimiento la película, más sacude la comodidad del espectador, más gana en impacto su tema, porque logra identificar el carácter angustioso de las situaciones. El flujo de la trama está bien realizado. De hecho, el resultado no es fácil de adivinar y la película nos mantiene en vilo hasta el final.
Puedes leer más críticas en https://montagmira.wordpress.com/
MONTAG75
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29 de mayo de 2023
13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un drama muy duro de dos hermanos belgas radicalizados por el Isis, donde engañados acuden a luchar a Siria, el adoctrinamiento, la violencia y la lucha de una madre coraje se une a momentos íntimos donde la música y la danza tiene un papel importante.

Estamos en 2010, Kamal es un joven belga de ascendencia marroquí que continuamente se mete en problemas con la justicia, vive con su madre y su hermano pequeño, el cual le admira. Simpatiza con los radicales musulmanes y tras cometer un pequeño delito decide irse a Siria a unirse a una milicia. Allí es captado rápidamente por el ISIS y le obligan a filmar con una cámara videos de propagando donde se incluyen ejecuciones. Es cuando comienza a tener dudas de lo que está haciendo, pero salir de allí va a ser una tarea difícil. Mientras su hermano pequeño es blanco fácil para los reclutadores.... 

Los directores y guionistas Adil El Arbi y Bilall Fallah son conocidos en Hollywood por rodar la secuela de "Bad boys for life" y alguna serie de TV como "Ms. Marvel", por lo que se mueven bien en el cine de acción, siendo muy vistosas las escenas de tiroteos, a eso hay que sumarle varios números musicales que te atrapan y le dan otro enfoque a muchas escenas con una carga de violencia muy fuerte.

Muy conmovedora resulta la actuación de la grandísima Lubna Azabal como la madre, que demuestra mucha pasión y dureza a la hora de buscar a sus hijos con momentos muy dolorosos.

Consigue muy bien mostrarnos una crítica muy fuerte a la radicalización de jóvenes musulmanes que tienen poco futuro en los países europeos, pero ofreciéndonos un espectáculo de primer orden. Una película muy convincente que no hay que dejar escapar. 
Destino Arrakis.com
videorecord
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8 de junio de 2023
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Producción belga, directores de origen marroquí, el Estado Islámico de fondo. Sabes que entras a una película espesa de contenido, con un tema terrible como es la captación de combatientes europeos para luchar en Siria a favor de esos asesinos con turbante y barba que parecen salidos de la más oscura Edad Media.

Con todo, la película se vuelve muy incómoda de ver, terrible y despiadada en su forma de relatar la crueldad de esta gentuza y sus métodos para, primero, captar personas y, segundo, aprovecharse de ellas.

Lo mejor que hacen los directores es aliviar un poco la incomodidad con varias coreografías que, además de ser muy originales, desdramatizan, hasta cierto punto, la amargura de lo que estamos viendo. Es una especie de paréntesis al estilo del Boollybood indio, con bailes dramatizados, canciones de tono rapero y hasta cierto colorido.

La película es larga pero en absoluto se hace pesada, se sigue la peripecia del protagonista con muchísimo interés. La parte rodada en Bélgica es quizás la más impactante, más incluso que torturas y vejaciones de los fanáticos en tierras sirias. El barrio de Molenbeek en Bruselas, uno de los nidos de fundamentalistas más importantes y conocidos de Europa, está retratado con mucha verisimilitud, tanta que acaba danto miedo.

Una película muy comprometida y que deja poso, aunque éste sea tan incómodo para el espectador.
melchorin
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8 de junio de 2023
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Casi todo está bien en esta cruda película que va de menos a más, que va asfixiando poco a poco a los protagonistas y con ellos al espectador, al que consigue introducir en la barbarie de la guerra en Siria y su intangible, pero real, presencia en países europeos con destacada población de origen musulmán, en este caso en Bélgica.

Las interpretaciones son muy buenas y el guion todavía mejor, con un final que se recuerda, que impacta por doloroso y emotivo. Sólo por ese final merece la pena ser vista (spoiler).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
East
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9 de junio de 2023
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Entré al cine, sin saber muy bien qué ver, aparte de las películas de moda, y me fijé en Rebel, una película belga que habla sobre el conflicto armado de Siria y el terrorismo islámico. Me esperaba ver un largometraje con alma y dedicado, distinguido del panorama actual de cine, tanto que siendo una película de 2022, es casi desconocida en los principales portales de críticas/votaciones de usuarios. Y acabó sorprendiéndome tanto que, puedo decir con seguridad, me pareció una de las mejores películas del año.

Resumiendo su trama, un inmigrante africano (marroquí en concreto) vive en Bélgica, con su familia. Podría construir su vida tranquilamente allí, en un continente mucho más estable en cuanto a geopolítica se refiere (recordemos que la película pone la fecha de hace una década. Ya vemos lo que sucede ahora...), pero, por cosas de la vida, por explicarlo de alguna manera, vuelve al continente y queda posicionado en medio de un conflicto armado que todos saben que ocurre pero nadie presta atención.

Adil El Arbi y Bilall Fallah, aunque no sean muy conocidos, saltaron a la gran pantalla dirigiendo la tercera entrega de Bad Boys, una película que, a pesar de estar centrada en un target específico, tenía sus destellos de autoría. Y es que el resto de la filmografía de estos dos autores, es de lo más interesante, dando a conocer dilemas de inmigrantes aficanos u otros grupos sociales específicos.

Con Rebel, han vuelto a querer contarnos otra de esas grandes historias que merecen ser contadas, procedentes de Oriente. Una historia de héroes desconocidos, de hazañas memorables y de tristeza que no tiene fin, por culpa de la guerra. Y seamos sinceros. En Occidente, lo que ocurre en Oriente, pasa casi desapercibido. Los periódicos estarían ocupados todos por las miles de muertes que ocurren cada día allí. Démosle la justificación que queramos, pero películas como Rebel, nos recuerdan que estas cosas siguen sucediendo, y que se atreve a señalar culpables.

Por lo demás, el despliegue técnico de la película es excepcional: de primeras, es un thriller que en contadas excepciones experimenta con su relato, combinando con géneros tan alejados como los musicales; una dirección concienzuda con una planografía llena de recursos (ese plano secuencia en pleno tiroteo, ese plano sugerente de "la médica"...), uso de los simbolismos visuales (la mujer vestida de rojo, un personaje secreto) y sonoros (la moto para el hermano menor. Fijándose en detalle, hasta en su mismo cuarto habían posters de motos colgados en la pared. No sé si fue intencional o pura casualidad por parte de los realizadores, pero bien hilado), la brillantez narrativa, alternando la relevancia de los personajes principales, pasando de ser personajes pasivos a activos, aunque ese tercer acto se sienta muy apresurado, esos golpes de efecto...

Espero que esta película, a lo largo del año, sea cada vez más conocida, y aparezca en la lista de mejores películas anuales de mucha gente.
Addri Trainer
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