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El verano de Kikujiro

7,5
11.586
votos
Sinopsis
Masao es un niño de nueve años al que le toca pasar las vacaciones de verano con su abuela; así que se acabaron los partidos de fútbol, ya que todos sus amigos se han marchado a la playa. El aburrimiento de Masao es tal que se le ocurre la idea de buscar a su madre, a la que nunca ha visto. Con muy poco dinero y con una fotografía y una dirección como únicas referencias, el plan parece condenado al fracaso. Una amiga de su abuela ... [+]
Críticas ordenadas por:
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15 de abril de 2006
74 de 88 usuarios han encontrado esta crítica útil
La luz se enciende y la euforia se ha apoderado por completo de nuestros cuerpos, y nuestras almas. El verano de Kikujiro es la cinta responsable de mantener viva la llama de la creencia en el cine y en los sueños. Lágrimas, sonrisas, angustia, soledad, realidad y ficción, todo se une en esta obra maestra de Takeshi Kitano.

Kitano, también conocido como “Beat” Takeshi, presenta su penúltima obra: El verano de Kikujiro, para coronar su muy concurrida trayectoria cinematográfica (Hanna-Bi, Kids return, Sonatine) con este poema del cine contemporáneo. Filmada en 1999, “Beat” Takeshi logra escapar del divertido pero peligroso estereotipo en el que se encontraba y logra un film hilarante y perfectamente redondo para el cinéfilo emocional.

Kitano da un giro de 180 grados de su trabajo habitual -En esta ocasión no hay guerra entre la policía y los Yakuza, ni disparos y armas, o sangre por todos lados- y escribe, dirige y actúa en este original road movie, dando un gran paso, a la vez que marca una línea dentro del mundo de la comedia sarcástica.

La historia es tan sencilla, que presenta un grado de complejidad plus. Otorgándole la categoría de arma de dos filos, envolviendo al realizador en un complicado acertijo que lo hubiera podido llevar a caer en un film complaciente y cursilón, pero que guiado de un talento maravilloso nos introduce en el agridulce verano de un niño encerrado en la incertidumbre y soledad de la vida.

Masao -interpretado por un extraordinario Yusuke Sekiguchi- vive con su abuela tras la partida de su madre para trabajar y la muerte de su padre. Ha llegado el verano y es tiempo de vacaciones, por lo que Masao al no encontrar entretenimiento -pretexto para que Kitano nos muestre en un campo de fútbol una de las visiones más impactantes de la soledad infantil dentro de la cinematografía contemporánea- y hallar en un paquete la dirección de su madre, decide lanzarse en un aventura que todos tomamos alguna vez en la vida, pero que el decidió realizar a los nueve años.

Kikujiro -Takeshi Kitano, en un rol sólo para él-, un amigo de su abuela, es el encargado de acompañar al niño a través de la soledad y los sueños de ese verano. “Beat” Takeshi asume su máscara de Buster Keaton como gran actor y director, creando una química inusual entre su autoparodia del Takeshi duro de sus anteriores obras y este niño tan triste.

Aderezado con la música de Joe Hisaishi, Kitano repasa algunas de sus técnicas patentadas, regalándonos tomas surrealistas y humor irreverente para crear poderosamente esta emocional historia.

Parecía casi imposible que Takeshi Kitano lograra superar Hanna-Bi, sin embargo, dos años después vuelve a inyectarnos esa insuperable sensación de que esta no es una función más en el cine, sino que esta es una maravillosa poesía cinematográfica, alegre, feliz, triste, violenta, depresiva, asombrosa y contundente.
prozacradio
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16 de febrero de 2006
59 de 76 usuarios han encontrado esta crítica útil
En realidad, no sé aún si ésta es una película tan sólo interesante o si es un peliculón o un bodrio. Intentaré explicarme: hay escenas de verdad aburridas, en la que se nos muestra paso a paso cualquier acción de los personajes; pero también las hay muy brillantes, casi todas basadas en las reacciones en principio imprevisibles del viejo yakuza. Pero, a su vez, el papel de Kitano es a veces tan torrentiano que se pasa de inverosímil y otras tan natural que uno no sabe si tenerle asco o aprecio. El niño, a veces lo borda y otras se queda con la misma expresión durante minutos, y el guión a veces parece inexistente, pero uno no sabe si es que el director ha querido que fuese así, para darle mas realismo al asunto, o quizás no sea sino un fallo de montaje o de falta de ideas de continuación. En fin, que mientras la veía pensaba que era aburridísima, pero cuando acabó me dejó la sensación de que era un film muy entrañable. Aún no sé si me he explicado, pero lo peor es que sigo con la duda de cómo debería calificarla. Por si acaso, la recomiendo: porque el regusto a buena película que me dejó, hace que esta extrañísima obra merezca, cuando poco, una oportunidad de ser juzgada.
Kingo
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18 de noviembre de 2008
43 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
Takeshi Kitano, el mejor director japonés de nuestro tiempo, creo en 1998 una obra llena de ternura y comicidad, “El verano de Kikujiro”.

Llega el verano, todos tus amigos se van de la ciudad, se escapan a la playa, te quedas solo con tu abuela, los días pasan uno tras otro... De repente encuentras una fotografía de tu madre, a la que apenas recuerdas. ¿Dónde estará?. ¿Qué hará?. ¿Te recordará?. Decides ir a buscarla, pero tan solo tienes 9 años... La abuela ha podido encontrar a alguien que te ayude pero... ¿realmente lo hará?.
El señor no tiene pinta de ser muy amable y efectivamente, no lo es. Gasta tu dinero en apuestas e incluso ¡te hace apostar!. Bueno, no tenéis dinero pero el señor tiene mucha imaginación y demasiada “cara dura”, también tiene un tatuaje en la espalda muuuy grande, no sabes lo que significa pero parece que tiene vida. Quizás podais encontrar a tu madre.Vivís muchas aventuras llenas de humor y ternura, también conoceís a gente bastante... como decirlo.. graciosa.
A pesar de todo no parece que haya empezado mal el verano.. sobretodo para Kikujiro.

Cargada de emoción, de poesía e ironía, esta cinta de 121 minutos de duración, hace que te sientas uno mas del grupo, su complicidad se convierte en la tuya, sus gestos se unen con los tuyos, te dejan jugar con ellos y tu disfrutas haciéndolo.

La música del genial compositor japonés Joe Hisaishi, creador de la BSO de “El viaje de Chihiro”, te traslada a un mundo mágico, donde cada truco, cada mueca se torna de una belleza inimaginable.

Una de las mejores obras del creador de “Humor Amarillo” y director y guionista de esta obra, la cual fue galardonada con el premio del festival de Valladolid.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Squall
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11 de mayo de 2007
32 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
Historia sencilla y entrañable. Banda sonora de 10. Cuando se acabó me quedé como con cara de gili, con una sonrisa de oreja a oreja y con una sensación muy agradable recorriéndome por dentro.
Si preferimos racanear con el calificativo de “genio”, podemos tirar mano de otros términos y afirmar que Takeshi Kitano es un artista polifacético, accesible, honesto, humilde, cachondo y tremendamente humano (que cunda su ejemplo). Más o menos como su personaje: un salvaje gracioso, brusco, sencillo, maleducado, inocente y al mismo tiempo pícaro, aparentemente apático... pero esconde una sensibilidad enorme, ajena a cursilerías, que sólo aflora sutil e inteligentemente en la discreción de las pequeñas cosas que hacen que la vida merezca la pena. Persona y personaje se confunden y ya no sé de quién hablo exactamente...
Como curiosidad, la escena del pedo en la parada de autobús. Tuve que interrumpir la película para rebobinar y volver a verla unas 15 veces (no exagero), me dio un ataque de risa larguísimo. No podía creer lo que veía, y me refiero concretamente a la reacción de Kitano... ¿Es una toma falsa no eliminada? Sin duda... ¡tiene que serlo! El tío está serio (como durante toda la película), empieza a hablar, se le escapa la risa durante dos segundos (una risa completamente espontánea), de repente disimula y se vuelve a poner serio, sigue hablando y la escena continúa como si aquí nada hubiera pasado. Después se la puse a mis compañeras de piso y no les pareció la gran cosa, pero no sé... a mí me parece tremenda.
Tania
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17 de abril de 2010
16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Entretenida y agradable película protagonizada por su mismo director, en compañía del joven Yusuke Sekiguchi. Juntos se ponen en la piel de dos aventureros de almas opuestas que tras vivir toda una serie de despropósitos en clave de road-movie unen sus corazones para ofrecernos toda una serie de situaciones que cabalgan entre la ternura del chico y lo humorístico del desarrapado Kikujiro, interpretado por un buen Takeshi Kitano.

Para llegar a este tipo de desenlace, la historia se pone en los ojos del pequeño Masao (Sekiguchi), un chaval de nueve años que se ve atrapado por la soledad urbana del verano, que empuja a todas las familias del barrio a marcharse de vacaciones a otros lugares. Sin amigos y completamente aburrido se decide a realizar un viaje que se torna complicado y que tiene como misión el hecho de conocer a su madre, de la que no tiene noticias. Es demasiado joven para aventurarse en los peligros que le pueden deparar los kilómetros que debe recorrer hasta llegar a donde se propone, así que una amiga de su familia pone a disposición a su marido, Kikujiro (Kitano) para acompañarle. Toda una mala influencia para el joven japonés, que recibe con ácida aceptación a su peculiar compañero, que a pesar de tener un pasado criminal y ser un desalmado, resulta ser el cuádruple de irresponsable que el chiquillo, presentándose de manera cómica en multitud de pasajes de la película en los que sin duda conseguirá arrancar como poco, alguna sonrisa.

Una cinta de aura extraña y mensaje directo, que invita a disfrutar de la vida tomándola un poco menos en serio, navegando sus palabras por un mar atípico de gente tranquila que acaba posándose sobre la orilla de lo reconfortante. Takeshi desafía con su personaje una y otra vez al peligro sabiendo que no está demasiado expuesto al mismo al ser el que mueve los hilos de su propio títere.

El trabajo de los dos actores resulta convincente, combinando el atrevimiento y la desmesura de Takeshi con la prudencia y timidez del joven que encarna a Masao.

La música, del veterano Joe Hisaishi, que cuenta con más de un centenar de bandas sonoras a sus espaldas, se caracteriza por sus lógicas inclinaciones orientales, que hacen de la unión de sus notas un agradable conjunto musical que se escucha placenteramente cada vez que hace presencia.
Sandro Fiorito
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