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Un fantasma en la batalla

Thriller. Intriga Amaia es una joven guardia civil que permanece más de una década trabajando como agente encubierta dentro de ETA, con el objetivo de localizar los zulos que la banda terrorista tenía escondidos en el sur de Francia... Inspirada en las vidas y experiencias de varios miembros de la Guardia Civil directamente involucrados en la lucha antiterrorista y cimentada en el contexto histórico, político y social de los años 90 y los 2000 en España. (FILMAFFINITY) [+]
Críticas 61
Críticas ordenadas por utilidad
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6
1 de octubre de 2025
74 de 87 usuarios han encontrado esta crítica útil
El veterano director español Agustín Díaz Yanes no tiene una filmografía muy amplia, y su cine nunca ha llegado a alcanzar el nivel de su primer largometraje, "Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto", ganador de 7 Goyas, incluyendo los de película y dos para el director (guion original y dirección novel).
En esta ocasión nos presenta una película que pone su punto de mira en el País Vasco, en la época en donde la banda terrorista ETA estaba siendo cercada por la policía española, y que tiene como protagonista a una guardia civil que se infiltró durante una década en esa organización criminal, en un argumento que recuerda mucho al de "La infiltrada" de Arantxa Echevarría.

"Un fantasma en la batalla" ha tenido la mala suerte de esa coincidencia, y sale perdiendo si comparamos una película con otra, aunque también se pueden ver como largometrajes complementarios, porque las historias tienen un desarrollo diferente. La de Díaz Yanes no es tan comercial, tiene menos ritmo, y hay menos sorpresas, pero tiene unas cuantas cosas positivas que deberían ser destacadas.
Susana Abaitua
Entre otros aspectos positivos, me gustaría reseñar la introducción de un material videográfico y fotográfico de archivo, que complementa bastante bien la historia, y nos permiten entender mejor lo que sucede a posteriori, sobre todo a los que no vivieron esa época tan horrible de la historia de España.
También me gusta el posicionamiento, sin hacerlo de manera directa, en contra de la banda terrorista, a diferencia de la otra película en donde era más imparcial.

A nivel técnico, no está mal, sin ser nada espectacular, y hay un buen trabajo en la recreación de la época, y de montaje a la hora de añadir ese material de archivo en el momento preciso de la trama de ficción.
A nivel interpretativo, las actuaciones están bastante bien, entre las que me gustaría destacar a Raúl Arévalo en un papel diferente al habitual en el actor español, y Susana Abaitua que cumple como la policía infiltrada protagonista.

Una película que es fácil de recomendar, tanto cuando se estrene en cines pasado mañana viernes, como dentro de unas semanas en Netflix, y recomiendo que intenten verla olvidándose de la cinta de temática similar protagonizada por Carolina Yuste.
Andrés Gertrúdix & Susana Abaitua
LO MEJOR: la introducción de un material de archivo, que complementa bastante bien la trama de ficción.
LO PEOR: falta algo de tensión en el desarrollo de la historia durante el tercio inicial.

Pueden leer las críticas con imágenes y contenidos adicionales en http://www.filmdreams.net
7
26 de septiembre de 2025
58 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un fantasma en la batalla, de Agustín Díaz Yanes, aborda el origen y la violencia de ETA, organización nacida en 1958 que utilizó asesinatos, secuestros y extorsión para impulsar un Estado vasco independiente. Tras la dictadura, la banda continuó su actividad durante casi cuatro décadas, dejando un rastro de terror especialmente en Euskadi y Navarra. La película sitúa su acción en los años 90 y 2000, mostrando la infiltración de Amaia —interpretada por Susana Abaitua— en una ikastola vinculada a un miembro encarcelado de la organización, bajo las órdenes de un teniente coronel encarnado por Andrés Gertrudix.

El relato, marcado por dureza y frialdad, se equilibra con elementos singulares como canciones italianas y versos de Yeats, que aportan romanticismo y sensibilidad a la misión encubierta. La veracidad se refuerza con imágenes de archivo de atentados históricos, desde Carrero Blanco hasta Miguel Ángel Blanco, recordando con crudeza los años de plomo.
Raúl Arévalo & Ariadna Gil
Tras ocho años sin rodar, Díaz Yanes ofrece un largometraje sobrio y respetuoso, que recupera la memoria de una etapa brutal de la historia reciente y concede un papel relevante a personajes femeninos, mostrando otra mirada sobre aquellos sucesos.

Resumen de la crítica escrita por Irene Abecia Navarro
Si te ha gustado, puedes leer la crítica completa en nuestra web Cinemagavia
5
6 de octubre de 2025
34 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
La premisa, potente y cargada de posibilidades dramáticas, se diluye en un guion irregular que no logra equilibrar el thriller político con la introspección personal. Hay escenas bien construidas, los interrogatorios, la tensión de los seguimientos, el peso del silencio, pero la película no consigue mantener un pulso coherente, le falta alma y ritmo.

Agustín Díaz Yanes vuelve a su tono más serio y contenido, buscando un realismo casi documental, su cámara observa más que interpreta, como si quisiera mantener el respeto ante un tema sensible, sin embargo, esa prudencia se convierte en su talón de Aquiles, el resultado es un relato más funcional que visceral.

Susana Abaitua, que interpreta a Amaia, sostiene con dignidad el peso del relato, su mirada transmite agotamiento, pero el guion no le permite desarrollar un arco emocional sólido, está atrapada en un personaje que vive entre la sospecha y la invisibilidad, pero la película no profundiza en su tormento interior.
Susana Abaitua
El resto del elenco cumple su función sin destacar, todos parecen más arquetipos que personas. Falta esa chispa que haga sentir que lo que vemos no es solo reconstrucción histórica, sino vida, no hay malas actuaciones, pero sí una dirección de actores que no arriesga, que evita el conflicto. La película pide desesperación, miedo y duda; lo que encontramos es contención sin desgarro.

La ambientación noventera está bien lograda, vehículos, ropa, interiores grises, despachos fríos, la fotografía, de tonos apagados y una paleta azul verdosa, refuerza la idea de claustrofobia y clandestinidad.

La cámara de Yanes opta por planos cerrados, transmitiendo la sensación de encierro que vive Amaia, aunque por momentos el estilo se vuelve repetitivo. La música, discreta y atmosférica, no carga las escenas, pero tampoco las eleva. El montaje, por su parte, mantiene el pulso de un thriller convencional, sin riesgo pero con solidez técnica.

Intenta abordar con respeto y precisión un tema complejo y doloroso, pero termina atrapada entre la corrección y la falta de pasión, le falta la rabia del thriller y la emoción del drama humano. Lo que podría haber sido un retrato demoledor del precio psicológico de la infiltración se queda en una crónica aséptica, más pendiente del contexto histórico que del alma de sus personajes. Es una película que se ve con interés, pero que rara vez emociona, ni incómoda ni conmovedora, acaba siendo un fantasma de sí misma.
7
2 de octubre de 2025
32 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
Se inspira libremente en hechos reales, Amaia es una joven guarida civil que se infiltra en la banda terrorista ETA para intentar socavar información para localizar los zulos donde se esconden los explosivos y las armas. La película abarca una década donde vivirá todos los atentados y secuestros que hicieron, bajo el miedo constante de ser descubierta y acabar con un tiro en la cabeza.

También veremos de forma documental los momentos claves emitidos por TV con el dolor de las víctimas, así consiguen situar el film en el contexto histórico. Rodada en el País Vasco y en el sur de Francia, sostiene la película la interpretación de Susana Abaitua soportando el peso de las dos identidades y procurando no meter la pata en ningún momento. Los que me han parecido poco creíbles han sido Ariadna Gil y Raúl Arévalo.

Una producción de Netflix que ha rodado Agustin Diaz Yanes de la forma más realista posible, aunque no hay que olvidar que hay licencias cinematográficas para dar más dramatismo a las escenas. Tiene buenos momentos de tensión, suspense y decisiones peligrosas que hacen que atraigan mucho tu atención.
Susana Abaitua
El desgaste emocional de la protagonista también está conseguido donde ha sacrificado su vida particular para fines más leales hacia el país para derrotar al terrorismo.

Un thriller político entretenido que hoy en día se puede contar sin problemas, al igual que "La infiltrada" con la que tiene bastantes paralelismos, ya que en ambas se cuenta el ingreso en la banda de un topo.

El equilibrio entre la ficción del film con la memoria histórica para mí se resuelve bastante bien, sin caer en sentimentalismos, mezclando testimonios reales con personajes ficticios. 
Ricar - Destino Arrakis
17 de octubre de 2025
35 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los que más y los que menos estarán de enhorabuena -y con ese propósito me agrego yo también- si prefieren al Agustín Díaz Yanes con camisa de thriller criminal estampada con parches fabricados en España -Eloy de la Iglesia, Vicente Aranda, José Antonio de la Loma- cosidos con puntadas de hilo intercambiables desde De Palma, Sidney Lumet, Peter Yates o John Frankenheimer en lides criminales y policiacas que cambia gangsters mexicanos ('Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto', 'Sólo quiero caminar') por terroristas etarras ocultos dentro o más allá de la frontera vascofrancesa.
Yanes mantiene la buena mano para saltar de la mugre en el submundo de guerrillas y pisos francos que huelen a oscurantismo ideológico (e higiénico) a un pulcro, elegante y seco oficio de artesano con las ejecuciones o un tono eventualmente documental para contextualizar, cambiando su crossover de cabecera entre mafiosos, policías y antiheroínas en la cuerda floja (mental o cuando peligra su vida) por etarras, policías, con placa y secretos, y la estigmatizada -que no anti- heroína, situada entre la espada y la pared, no tanto de dos bandos como de su propia identidad.
Iraia Elias & Susana Abaitua
Punto, más bien puntazo, a favor del triángulo de Susana Abaitua, Iraia Elias y un ser descompuesto, terrorífico, personificado por Raúl Arévalo, por conectarse, los tres, al dibujo realista sin buscar, respectivamente, los traumas ni una maldad sobreactuadas para las aristas que forman: la humanidad, y algo de ingenuidad, en Elias; la desconfianza, voz apagada y mirada muerta de Aŕévalo y la fragil entereza de Abaitua para construir a Amaia como un fantasma dentro de sí misma, y dentro de ella la propia Abaitua creando un juego de muñecas rusas que va retroalimentándose de su fuerza a medida que pierde más la cabeza. A Ariadna Gil practicamente le basta con 15 minutos de intervención en toda la película para replicar todos los logros que he reseñado en Arévalo, simplemente con una expresión de asco permanente que te eriza la piel. Y Ariadna tiene asimismo a otro pez más grande que mejora lo presente en apenas 5 minutos: Jaime Chávarri.
Sin desmerecer (casi) ningún capítulo de su filmografía, 'Un fantasma en la batalla' devuelve al mejor Agustín Díaz Yanes, el del género de policías y criminales.
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