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El lobo de Wall Street

7,5
66.517
votos
Sinopsis
Película basada en hechos reales del corredor de bolsa neoyorquino Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio). A mediados de los años 80, Belfort era un joven honrado que perseguía el sueño americano, pero pronto en la agencia de valores aprendió que lo más importante no era hacer ganar a sus clientes, sino ser ambicioso y ganar una buena comisión. Su enorme éxito y fortuna le valió el mote de “El lobo de Wall Street”. Dinero. ... [+]
Críticas ordenadas por:
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25 de enero de 2014
29 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pues por lo visto sí. Y dicen que el auténtico Jordan Belfort ha cobrado una pasta por los derechos cinematográficos de la historia.

¿Tan fácil es vender basura bursátil por teléfono?. ¿Y tanto dinero se gana con las comisiones?. ¿Y esa panda de tarados se forra timando a americanos normales?. Se echa de menos una ilustración que el narrador (Di Caprio) nos regatea alegremente.
¿Y cinco años de cocaína sin parar, más pastillas de todos los colores y despiporre continuo sin que les dé un patatús? -ni siquiera al gordo-. "Uno de los nuestros" resultaba infinitamente más creíble en todos los sentidos.

Esta astracanada inverosímil dura tres horas y está aderezada continuamente con referencias cinéfilas ("Pulp Fiction", "Wall Street" de Oliver Stone, la oficina de "El apartamento" de Billy Wilder, etc...); para congraciarse buenas críticas. Pero no hace gracia, huele a refrito, aburre, hay quién duda seriamente de su valor como denuncia.... Y se gana a pulso el calificativo maldito: superficial.
dragón plateado
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17 de enero de 2014
31 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tres horas de metraje, quizás sobrecargados de extravagancia y momentos de delirio casi surrealistas, pero donde Scorsese deja entrever su personal estilo de rodaje, que con un montaje de mérito al servicio de un DiCaprio interpretando en su salsa completan una interesante adaptación.

Martin Scorsese parece llevar su "Uno de los nuestros" a Wall Street. Otro tipo de delincuentes, pero con vida de excesos y consecuencias a la medida. Es inevitable la comparación, y tal vez por esto "El lobo de Wall Street" pasa más como una entretenida frivolidad, algo sobreactuada, donde no llegas a empatizar con estos sinvergüenzas del capital como uno lo hacía con esos gánsteres de Brooklyn, ni a envolverte en ese ritmo endiablado que aquí se intenta aproximar pero sin alcanzarlo. Quizás porque el argumento realmente no da para tanto metraje y hay instantes en los que se reiteran escenas con el mismo fin de mostrar un hábito de vida pero sin ayudar mucho a avanzar la trama.

A pesar del esfuerzo y buen hacer del protagonista casi absoluto -Leonardo DiCaprio-, son los personajes de menor aparición: su mentor en los inicios de la película -Matthew McConaughey- y el agente federal -Kyle Chandler- quienes mejor sabor me han dejado y de los que he echado de menos un desarrollo más ambicioso. Me quedo no obstante con dos escenas de ambos... El primero con el discurso que al comienzo engancha al protagonista con ese "himno" que podría ser el lema de la ambición, y el segundo con una corta escena sin diálogo alguno hacia el final de la película viajando en un vagón de metro que como dice la frase popular: "vale más que mil palabras".

Contrastes. Los mismos que hay entre los mundos del corredor de bolsa Jordan Belfort y el agente Patrick Denham. Los que separan las vidas del común de los mortales de quienes manejan los hilos de la corrupción.

Al final las sensaciones están divididas. Por una parte minutos de sobra centrados demasiado en la vida frenética del protagonista al mismo tiempo que se desaprovecha profundizar en personajes interesantes, y por otra parte una visión de la historia y una realización con la marca de la casa Scorsese que además de dinamismo deja algo en lo que pensar.
Pedro
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25 de enero de 2014
42 de 60 usuarios han encontrado esta crítica útil
Entre los dos remakes que Scorsese ha hecho de su Goodfellas es mejor esta que Casino.
Y entre la original y esta, sólo está claro que es un acierto pinchar a Sid Vicious en vez de Sinatra, pero el Sloop John B... ¡los Beach Boys no se tocan!
Básicamente se tira de Ciudadano Kane, la mentada Unos de los Nuestros y los canales religiosos sudamericanos que se pillan por el TDT, pero me juego los huevos a que Scorsese ideó las escenas después de ver un film de medio pelo (que he recomendado toda mi vida) llamado Boiler Room. Me juego los huevos. También se palpa que ha estado devorando pelis coreanas en su mansión últimamente y se le ha atrofiado la neurona de la vergüenza ajena, esa que en occidente se activa cuando vemos sonrojados una escena de 20 minutos de chinos retorciéndose por el suelo en sobreactuación teatrera dilatada hasta la implosión de la paciencia humana.
Ya sabemos que hace un tiempo que Martin es un poco copiota, pero hay que reconocer que ha pillado Boiler Room y la ha potenciado visualmente de tal forma que ha cobrado vida propia y deja la otra en más pobre de lo que ya es, a pesar de su encanto.

Así que con su musa habitual en plan crack (porque hay que reconocer que el Di Caprio se sale, lo que no quita que siga siendo un cubrecarpetas) y unos cuantos frikis gordos puestos hasta las cejas, tira palante con una historia vieja y lineal, haciendo saltar, eso sí, todos los radares de la dirección general de ritmo con una eficacia tan brutal que las horas se pasan volando. Y como cualquier peli de drogas, sexo y oficinas, mola.

Además guarda la compostura, porque aunque salen muchas tías en bolas y mucha peña poniéndose lonchas, no recuerdo que se vea a nadie fumando en la oficina, algo que sería intolerable.

Y sí, es verdad, como dicen por ahí, que el prota es un niñato tipo el gordo de Megaupload, que no madura nunca y tal y cual. Pero no se trata del sueño americano, no; se trata sin duda del sueño de cualquier hombre que tenga entre 14 y 100 años. Yo he vuelto a casa con tal mono que he volcado el azucarero nada más llegar y a mi mujer la he pillado por banda y... la he dejado dormir, vale, es verdad, pero bueno ,aquí estoy deseando acabar la crítica para cambiar de página y seguir al dedillo el consejo de McConaughey.

Vamos, que no me importaría que Scorsese rodase una de estas al año. Se lo agradeceríamos todos. Que se deje de documentales insulsos de rockeros y amplíe la trilogía de la farlopa hasta el decálogo.
Sines Crupulos
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19 de febrero de 2014
26 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
Este es el primer comentario que he escrito dejando pasar algunas horas, ya que en pleno y justificado ataque de vehemencia hubiera incurrido gratuitamente en el insulto, cosa que Scorsese sí ha hecho sin ningún pudor de principio a fin con “El lobo de Wall Street”, un mastodóntico bodrio, interminable y cansino, que no “Casino”. Parece ser que Paul Thomas Anderson, Tarantino y otros que recibieron cierta influencia, superaron hace tiempo al maestro Scorsese, que desde relativamente hace poco está recogiendo sus frutos. Se le resistió el Oscar muchas veces, bien por trabajos que fueron ignorados como su “Taxi Driver” por el que no fue ni nominado, o que no fuera galardonado por su “Toro salvaje”. El caso es que tampoco es la primera vez que Scorsese aborda la comedia. Ya lo hizo por ejemplo en la fallida “El rey de la comedia”, con un comedido Jerry Lewis y, de cómico de la función, suplantando el rol del “gracioso” teníamos a un mareante De Niro. Caso contrario fue el resultado de otra comedia suya, notable, que pocos recuerdan (o vieron), “Jo, qué noche”. En definitiva, temo que no haré un comentario al uso sobre este film porque no hay nada que comentar ya que el primer síntoma que desprende todo esto es que noto envejecer, y mucho, a su director, porque no tiene nada que contar, al menos en este caso y porque peca de casposo como el que más. No hay personajes definidos, son situaciones una tras otra las que dan avance a la narración de la película, pero sin progresión de los mismos. Puede que la razón sea, que aunque esté basada en una novela de sobre un tiburón de Wall Street escrito por él mismo, así será el menda que la escribió, un pobre de espíritu cabeza con hueca, carente de estilo literario. Es como si escoge como guión las andanzas de cualquier edil de un ayuntamiento corrupto de los muchos que tenemos en España escrito por cualquiera de estos cicateros, o escrito por cualquier “negro” con su mismo talento, da igual, todo tendrá una base hecha de mierda y sin ningún valor artístico o cinematográfico. Y en todo este despiporre, nunca mejor dicho, para colmo y como si fuera a provocar a alguien a estas alturas, o será para dárselas de “moderno” frente a los americanos, a saber, saca algunas orgías (todas ellas sosísimas), planos fugaces de algunos chochitos, (con vello recortado a lo brasileño o depilados, nunca “sin reformas”), algunas tetas que han pasado por quirófano, breves lucimientos de posaderas masculinas y mucho esnife de coca y todo ello sazonado con testosterona de diseño, todo digno del cine español de la época del destape. Su montaje confunde ritmo con el histerismo, así como sus actores, hasta hay fallos de racords, como que después de estar los protagonistas semidesnudos echando un polvo, al segundo se levantan con la ropa perfectamente puesta. De principiante. Así que por último recomendarle a Scorsese, aunque sea tarde, que vea cine realizado por ejemplo por Ozores, rodadas mucho antes y posiblemente con más gracia, o el “Pepito Piscina”, de Luis María Delgado, que da título a este comentario y cuyo personaje, que corría a cargo de Esteso, era más interesante que este bobo de Wall Street.
Maggie Smee
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14 de marzo de 2014
26 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
170 minutos de puro entretenimiento. ¿Cine? Poco. Mucha apariencia de cine, muy poco cine de verdad. A quien le sirva, enhorabuena. A mí me sirve para pasar el rato. Como dicen los americanos, me han devuelto el precio de la entrada, que en estos tiempos no es poco. Y nada más. No me provoca ninguna emoción duradera.

Primero porque la película no es más que una sucesión de anécdotas sin justificación, no resiste el análisis, y ya van un montón que su director manufactura así desde “Uno de los nuestros” y “Casino”. Hecho el molde, para qué cambiar.

Segundo porque el espectáculo que monta Scorsese tampoco es útil para retratar una persona, una época, una manera de pensar, de conducirse, una clase de moralidad. La observación gratuita y reiterativa de un delincuente y sus golfos apandadores tiene un interés limitado; el Jordan Belford que se ve aquí es una excepción, una incrustación bastarda, bizarra e histriónica de los ochenta en los noventa. Un estafador de falsísimo pelaje en un mundo de tipos encantadores y educados que son los verdaderos lobos. Aunque esos hubieran dado lugar a una película mucho más pesada, aburrida, discursiva y posiblemente mucho más hipócrita, hay que reconocerlo.

Y tercero porque, sí, DiCaprio está muy intenso y Scorsese muy hábil moviendo la cámara, pero esto ya me lo sé de memoria. Que le den el oscar a Leonardo (al final no se lo dieron, todo esto para nada) y que digan que Scorsese pasa por su quinta juventud, que es de lo que se trata, ya que interés verdadero por construir algo no hay.

Habrá quien piense que soy un individuo aburrido, que necesito radiografiar una película para saber si me gusta, en vez de dejarme llevar por ella. Pero ya digo que el lobo de Scorsese y DiCaprio me distrae, en ocasiones me he reído bastante, como en la escena de la pelea por el teléfono en la cocina, o la primera entrevista de Belford con el agente especial del FBI, en su yate.
(SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama) Ver todo
Talibán
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