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El proceso

Intriga. Drama Cuando un hombre se despierta por la mañana, se encuentra con que la policía ha entrado en su habitación y lo arresta, tras acusarlo de haber cometido un crimen.
Críticas 67
Críticas ordenadas por utilidad
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9
12 de noviembre de 2013
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Josef K (Anthony Perkins) despierta un día y se da cuenta que hay un policía en su cuarto el cual le menciona que está siendo investigado por un delito que cometió, por lo que irá a juicio, lo cual le genera un gran desconcierto.

Tras una breve introducción y antes de iniciar los eventos que vemos, una voz en off del propio Orson Welles nos menciona que la lógica de dicha historia es la lógica de un sueño o de una pesadilla.

Traigo a acotación este punto porque básicamente en este film lo que vemos es eso, un personaje común y corriente que busca coherencia en un contexto cuasi indescriptible y disparatado con poco sentido y angustiante.

Ahí es donde la excelencia de un realizador como Orson Welles sale a flote, con una dirección simple y sencillamente magnífica, que logra transmitirnos la desesperación y desorientación de Josef en la búsqueda de salir avante ante lo que se le acusa.

Un film en blanco y negro donde hay un constante juego con las sombras y la iluminación, además de una utilización muy detallada y cuidadosa con distintos encuadres, realmente Welles se luce a sabiendas de su nivel.
Anthony Perkins
A mi parecer, la trama de Le Procès es bastante llamativa y disfrutable si se sabe a lo que se va, puesto que esa frase clave del film que puse en el principio es vital justo para entender el sentido de esta obra, basada en una novela incompleta de Franz Kafka.

Una historia con claros tintes surrealistas, escenarios muy bien escogidos y con Anthony Perkins en estado de gracia, que aparece en pantalla prácticamente durante las casi dos horas de metraje.

Además, por el evidente contenido que muestra, explora abiertamente temas como los procesos judiciales, la libertad, la opresión que puede sufrir un ciudadano, e incluso la injusticia de un sistema judicial que no funciona o funciona mal.
9
18 de febrero de 2010
11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Se podrá poner en tela de juicio, nunca mejor dicho, la accesibilidad de esta obra para la mayoría de la gente, por lo menos en lo que a la historia se refiere puso mi paciencia a prueba.
Lo que no podemos dudar es de que este americano loco, huyendo de los $$ estudios de Hollywood $$, viajó a la cuna del cine para demostrar que fue el mejor fotógrafo de imágenes en movimiento en blanco y negro de la historia del celuloide.
Sus sobrecogedores escenarios son testigo mudo del absurdo deambular de un genial y patético a la vez Anthony Perkins, pasando de uno a otro casi sin pestañear como si de un terrible cuento onírico se tratara. Escenarios barrocos y geométricos a la vez, claustrofóbicos y agorafóbicos, decadentes y modernos...
A estos escenarios, se une una iluminación expresionista, rostros deformados con grandes angulares, ángulos de cámara esquizofrénicos, fuente de la que han bebido cabezas borradoras, braziles, delicatessens y un largo etc.
Geniales diálogos en la escena inicial del apartamento, un hermoso teatro que se transforma en un lugar de pesadilla con tan solo dar un paso, la memorable escena del comerciante esclavo de su abogado o el espeluznante encuentro con el pintor de jueces y sus "adorables" vecinas hicieron que mereciera la pena ver esta obra tan personal, y es que como dije al principio, es una historia dura de digerir pero que deja en tu retina imágenes tan bellas como inquietantes, todo un homenaje al cine en estado puro.
9
23 de junio de 2011
11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Orson Welles se atrevió, ni más ni menos que a adaptar una obra del escritor Frank Kafka. La historia de un hombre que, de repente, se ve acusado y condenado por cometer un delito que no sabe ni que es ni mucho menos que ha cometido, guarda muchos paralelismos con la propia trayectoria profesional de Welles en Hollywood. Por lo que no nos debe extrañar, la facilidad con la que Welles, se metió en la obra de Kafka y la llevó a su terreno. El film sigue el extraño itinerario de un hombre en su lucha por demostrar su inocencia, combatiendo contra un Estado que se revela como un poder tan intangible y omniscente como el de Dios, pero además más vengativo y cruel. El periplo de Joseph K va adquriendo, a medida que avanza tintes que tienden a lo absurdo e incluso a lo surrealista, sin que lleguen a desentonar, en el que el protagonista (convincentemente interpretado por Anthony Hopkins) se esfuerza en demostrar su inocencia.

Por ello, a medida que avanza el film, el realizador se aprovecha del propio surrealismo que supone la situación del protagonista, para demostrar su dominio técnico, plasmando ese surrealismo con una puesta en escena que en ocasiones parece salida de una pesadilla, mostrando enormes puertas, pasillos llenos de la gente más variada, o espacios laberínticos llenos de libros, y sus ya habituales planos imposibles con picados y contrapicados que, lejos de ser gratuitos, sirven para dar un significado cada uno de los planos con que nos obsequia y con los que supo reflejar en imagenes conceptos tan abstractos como la justicia, la burocracia, etc. Con unos decorados que poco a poco se van difuminando a medida que avanza la historia, y Joseph, un falso culpable, busca en vano limpiar su nombre, en un proceso que parece seguir sus propias reglas y que en el mismo momento que le acusó, también le condenó sin que haya tenido en cuenta al mismo Joseph.
Jeanne Moreau
Los mismos personajes que aparecen alrededor de este proceso abierto a Joseph K. no hacen sino acentuar esa sensación de pesadilla con la presencia de un oscuro Hastler (el propio Welles), la auténtica personificación de la ambiguead, con un personaje turbio, que recuerda mucho al Quinlan de "Sed de mal", o Block (estupendo Akim Tamiroff), otra víctima del sistema. La falta de medios, paradójicamente ayudó a mejorar el resultado final de la película, sumado al dominio de Welles tras las cámaras. Sin lugar a dudas, Welles supo ver dentro del texto de Kafka aspectos que le eran más que familiares y que son constantes en su filmografía, al menos en lo que se refiere a mostrar a un Estado como un poder arbitrario, oscuro y falto de piedad, y sobretodo la ambiguedad de los personajes que corren por el relato, en el especial el de Hastler que se lo reservó para él. El film constituye una buena muestra del talento de su director, el cual pese a no disponer de grandes medios nos ofrecía un film tan extraño como la novela que adapta.
6
31 de octubre de 2012
13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando lees "El proceso" y ves que hubo alguien que se atrevió a llevarla a la gran pantalla, lo primero que piensas es "vaya locura". Y es que esta novela es una obra compleja, llena de matices psicológicos y de descripciones atmosféricas que añaden belleza y misterio a la trama. Como toda obra kafkiana resulta complicado trasladar su atmósfera a una idea de imagen puesto que el lector suele hacerse una muy personal dentro de su psique.

Aún así, Orson Welles sale al paso y se acerca bastante al espíritu de la obra. Demasiado, incluso. Gran parte de la trama, diálogos y escenas son clavadas al libro y eso me parece más bien plagio que adaptación. Sin embargo, a medida que el discurso pasa, Welles da su toque inconfundible con el juego de sombras y diálogos originales, hasta casi convertirla en intriga policíaca.

Me gustó mucho el inicio, ya que modifica el discurso para hacerlo más digerible, yendo directamente al grano, pero a nivel narrativo el nudo y el desenlace kafkianos me parecen mucho más potentes que un desenfrenado ocaso, casi esperpéntico, que traslada el señor Welles.
Era difícil y Welles lo intentó con valentía y toque personal, pero "El proceso" va más allá de lo que el cine puede ofrecer... hasta que alguien demuestre lo contrario.
4
1 de diciembre de 2009
16 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si el objetivo del protagonista (Anthony Perkins) era mostrar un personaje pedante y repelente reconozco que lo bordó.

Lamento no haber leido aún el libro de Kafka en el que se basa este film, pero realmente después de contemplar este tedioso, paranoide y surrealista enredo, que basa toda su fuerza en la excepcional fotografía en blanco y negro, y en una cansina y chirriante partitura, dudo que lo haga.

En la dirección Welles abusa de los planos en picado y los "ángulos de cámara originales". Aparición estelar de Romy Schneider. Exceso de metraje para esta sobrevalorada película sólo apta para "amantes del cine de culto". No me extraña que no encontrara productor en USA.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Por cierto simpática escena de las chicas-niñas corriendo por las escaleras de la casa del pintor detrás del famoso procesado, cual cheersleadears trás su ídolo ¿Cómo no les firmó un autógrafo?jejeje (la cara de horrorizado y agobiado del protagonista durante el acoso juvenil es de chiste)
Por favor alguien que haya leido el libro que me explique el sentido de la escena final.
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