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El proceso

7,6
5.515
votos
Sinopsis
Cuando un hombre se despierta por la mañana, se encuentra con que la policía ha entrado en su habitación y lo arresta, tras acusarlo de haber cometido un crimen. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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28 de diciembre de 2005
93 de 106 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dirigida y coescrita por Orson Welles, es la 8ª de sus 11 películas. Se inspira libremente en la obra homónima inacabada de Kafka, publicada (1925) tras su muerte. Ganó el premio a la mejor película del French Syndicate Of Cinema Critics (FSCC). Los productores fueron Ilya y Michael Salkind, que hicieron al autor elegir entre 15 obras literarias.

La acción tiene lugar en los primeros años 60, en una localidad no especificada. Narra la historia, el sueño o la pesadilla, de un empleado tímido y gris, que una madrugada ve interrumpido su descanso por unos policías desconocidos que le informan que está sometido a proceso judicial, sin acusación explícita, sin delito y sin arresto preventido. Con decisión Joseph K (Anthony Perkins) asume la tarea de desentrañar el misterio, pero la fatiga y el desánimo lentamente hacen mella en su ánimo. La película conserva la esencia kafkiana de la lucha perdida entre el protagonista inocente y un ser superior que domina su destino. A ello Welles añade su habitual crítica del poder y de las instituciones que lo representan. El estilo narrativo es barroco, exhuberante, ampuloso, expresionista y manierista, que el autor adereza con tenebrismo, espacios claustrofóbicos y surrealistas (laberínticos y sin límites), diálogos con palabras inexistentes (pornógrafo, ovalar). Visualiza la insignificancia de K ante un poder caprichoso, caótico e impune: lo sitúa ante decorados enormes y en espacios inmensos. Crea una atmósfera de pesadilla, misterio, inseguridad y desesperanza. Son momentos memorables, la visión de más de 600 empleados silenciosos en un espacio único, las dimensiones del ordenador central con información de todos los ciudadanos y de los hechos que les afectan, el despacho surrealista del abogado Hastler donde esconde a un magistrado y custodia bajo llave a un acusado, la escena de amor entre Leni y K (que no agradó al público, acostumbrado a los papeles dulzones de Romy Schneider) y la secuencia final.

La música repite reiterativamente el adagio de Albinoni. La fotografía hace uso de múltiples recursos: primeros y primerísimos planos (el ojo que mira por una rendija), picados y contrapicados, planos-secuencia (la visita de la policía a K), imágenes de gran angular y la sucesión frenética de las escenas finales. Hace gala de su virtuosismo visual y no oculta la admiración por Lang. El guión hilvana una sucesión de escenas separadas y poco conexas, que incrementan el clima de pesadilla, incertidumbre, desconcierto y tragedia. Es emotivo el alegato de K ante el Tribunal. La interpretación de Perkins es excelente y soberbia la de Welles. Son impecables y gratas las intervenciones de una espléndida Romy Schneider (Leni), Elsa Martinelli (Hilda) y Akim Tamiroff (Block). La dirección construye una obra sólida y conmovedora, que resume un año de vida profundamente trágica.

Película inpresionante, de gran fuerza, de narración visual magnífica, de interpretación excelente y de toque magistral.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Miquel
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24 de febrero de 2006
68 de 77 usuarios han encontrado esta crítica útil
La obra de Orson Welles fue una lucha por la financiación y la libertad creativa (poco presupuesto, cortes en sus películas, papeles para financiar proyectos, periplo en España, rodando películas de forma y contenido más convencional...). En esta película tuvo libertad sin medios, pero su talento para superar estrecheces es de sobra conocido. Así, el montaje y los decorados dan tal dimensión a la escasez económica, que no sé si más presupuesto hubiese sido realmente positivo. El montaje es vanguardista a día de hoy y los decorados expresionistas y surrealistas enmascaran la falta de recursos (desgraciadamente esto también fue muy frecuente en su carrera, sangrante es recordar Macbeth y la estratégica colocación de figurantes y estandartes para llenar un enorme espacio vacío). Así, entre acumulación de archivadores, libros y papeles como la paja en un granero, tenues rayos de luz, sombras, techos bajos, puertas altas, Fritz Lang como se ha dicho, primeros planos y secuencias claustrofóbicas en las que ves las habitaciones de pared a pared, del techo al suelo, almacenes que parecen laberintos... Welles afrontó la adaptación de una de las novelas fundamentales del siglo XX.

Welles aprovechó esta obra cumbre de la desesperación y confusión existencial para demostrar su talento reflejando la desolada atmósfera del libro y para llevar a su terreno la trama añadiendo detalles que conectan directamente con la época en que se rodó la película. El final (mencionado por Miquel en el spoiler), la fila de demacrados ancianos con números en el pecho etc, son ideas que conectan la peripecia de Joseph K. con los acontecimientos que poco antes habían convulsionado el mundo y que tanto tenían que ver con la obra de Kafka. Acontecimientos relacionados con la desesperación de grandes novelas de mitad del siglo XX (el cielo protector, el extranjero...) pero que Kafka adelantó (los totalitarismos, la II GM etc; todo ello, como ya se ha dicho, lo pinta Kafka antes de que estallara de forma definitiva, y Welles no se resiste a incluirlo en detalles más o menos explícitos y conectar de alguna forma ese atolladero moral, emocional, existencial con dichos acontecimientos. Creo que es la mejor forma de afrontar una adaptación de estas características).

La novela va más allá de una crítica al sistema judicial, al poder en general o al concepto de justicia; es el sinsentido existencial en estado puro, el hombre actual y su pérdida de identidad, su dominación por un gigantesco y absurdo entramado que le supera, constriñe y vigila, su nihilismo... La novela, por tanto, es emoción pura y dura (¡qué impreciso queda eso!) con la que el lector conecta más allá de lo racional, más allá de un simple relato pormenorizado y crítico con determinados estamentos; y el trabajo de Welles tratando de reflejar la angustia y asfixia visualmente (e, insisto, sin dinero) me parece el mejor logro de la película, consiguiendo que esa atmósfera opresiva llegue plenamente al espectador.
Bloomsday
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13 de diciembre de 2005
29 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
Primer lugar aclarar que estamos ante la buena intención de llevar al cine una obra de Kafka. Tarea que por definición parece un imposible.
Se puede llevar una obra de Kafka al cine? Creo que este film no responde la pregunta.
Las asfixiantes atmósferas kafkianas son casi imposibles de reproducir, creo que son experiencias personales, intransferibles, internas.
No es el punto saber de que se le acusa. Un Kafka que pintó el autoritarismo antes de que existiera como política de una nación, nos muestra que un día alguien es culpado de algo, nunca se sabe muy bien de qué pero lo cierto es que no importa lo que haga y cuanto haga (en este caso Joseph K)el personaje en cuestión. Dentro de lo posible la película trata de representar esa atmósfera que sólo un autor en el mundo logró hasta hoy.
Lo más rescatable quizás sea que haya estimulado a más de uno a tomar contacto con la literatura de este empleado administrativo (Franz Kafka) que un dia dió la orden de quemar todas sus obras a su mejor amigo y por suerte (perdón por no respetar el deseo póstumo) ese amigo no cumplió con el deseo y nos dejó llegar esta maravilla de la literatura que se llamó Franz Kafka. Si sueno a fan del escritor...se acerca. Soy una admiradora, y enamorada de su obra. Ver el film. se lo merece.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
brynhild54
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2 de abril de 2008
25 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
1.

Acusado de un delito que desconoce y que nadie parece querer revelarle, el procesado no puede evitar considerar que tal vez sí haya hecho algo, que a fin de cuentas sí sea culpable. El sentido común se recompone y, con furia, no acepta este sometimiento, intenta revocar la sentencia. Todo aquel al que acude, todo aquel que acaba conociendo su desdichado destino, le presta una solícita ayuda, una comprensión tierna e infinita, pero algo en sus gestos les delata: no confían en realidad en la reversibilidad del proceso. Así, en esa suerte de escalera hacia el cadalso que es la travesía del Sr. K., cada uno de sus escalones (los compañeros de oficina, la súbitamente interesada vecina, la criada del abogado) cumplen la misma y ejecutoria función.

2.

Orson Welles volviendo a hacer de las suyas. Me refiero a que, de todos los papeles que podía elegir para interpretar, no elige el de un protagonista azorado por una presunta injusticia, sino que el suyo más bien es el de la presencia inquietante, aquel con una media sonrisa socarrona que nos hace pensar que nos escamotea algo, al igual que al desgraciado de K pendiente de su salvación. Y lo consigue con eficacia, ya que las escenas en las que aparece en pantalla son especialmente intensas.
En definitiva, una adaptación fiel de la obra literaria a la que sin embargo le reprocharía no haber intentado una interpretación tan apegada a la obra original, así como una marcada insistencia en el uso de lo kafkiano como simplemente absurdo cuando este adjetivo se abre a una consideración mucho más amplia.

3.

–Dime, tú, mi valiente amigo, que hombro con hombro hemos luchado contra tormentas y galernas, que supiste llevar mi nave a buen puerto, ¿por qué no puedes salvarme ahora?, ¿por qué me ajusticias con el lento puñal del tiempo?
Y tú, mi fiel esposa de compartido lecho, alivio y consuelo en la funesta hora, ¿por qué tan delicadamente ocultas mi destino?, ¿por qué me matas pacientemente con el veneno de tu comprensión?

- No te compadezcas. También tú eres mi callado verdugo.

4.

“En la representación o simulacro de proceso que solemos llamar vida humana, no hay jueces, no hay acusados, ni mucho menos inocentes y culpables, sólo hay verdugos” (en el artículo “Tres novelas que cambiaron el mundo” incluido en “Lecturas compulsivas”, F. de Azúa).

“Lo que ocurre en la cocina es el secreto de los que allí se sientan, y éstos lo guardan contra mí. Cuanto más tiempo se duda ante la puerta, más extraño se vuelve uno. ¿Qué pasaría si alguien abriera la puerta y me preguntara algo? ¿No aparecería yo acaso como alguien que quiere guardar su secreto?” (en “Regreso al hogar”, dentro de los Cuentos completos de Kafka).
Gort
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18 de diciembre de 2010
25 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hace mucho que no escribo nada por aquí. Me sentí disgustada por varios mensajes desagradables que recibí, cuestionando mis puntajes (como si fuese tan importante mi opinión) y algunos más hirientes burlándose de otras cosas personales. Esos mensajes fueron respondidos como corresponde, porque si hay algo de lo que me siento orgullosa es de mis raíces y de mi país. Pues bien, seguí leyéndo a mis usuarios favoritos y no perdí contacto con la página. De verdad me gusta y le he tomado cariño a algunos usuarios, en especial a mi querido amigo Luisito que es un generoso colaborador con sus críticas excelentes. Espero que sepan disculpar si me extendí demasiado en el prólogo pero mi crítica en sí, no es muy extensa.
El proceso es una película imprescindible. Volví a verla y cambié de opinión. Es mucho mejor de lo que recordaba. Nunca la almósfera de desesperación, de angustia y de locura insana se plasmó mejor que en este film.
Orson...el genio. El maestro. Alguna vez seremos justos con la inmensa huella que dejó en el cine este monstruo sagrado? Esta es una de sus obras maestras en las cuáles la demencia kafkiana está mejor dibujada. Y no sé si no es la mejor.
Estupendo Perkins en la piel de su burócrata alucinado. Soñada Romy en una intervención pequeña pero preciosa dando un poco de alivio con su presencia a tanto desquicio mental.
Debemos hacer un regreso a las fuentes y mirar al pasado de los maestros. En el cine ya todo está inventado y descubierto, poco es lo que nos puede sorprender.
Con El proceso sentí que la maravilla del cine estaba intacta. Amigos, semejante obra maestra no la debe dejar pasar .
HIJA de VINCENT PRICE
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