Edén al oeste
2009 

6,3
1.265
Drama
Elías es un joven emigrante que debe afrontar numerosos contratiempos para entrar ilegalmente en la Unión Europea. Al igual que en "La Odisea", el Mar Egeo es el escenario de sus aventuras. Después de innumerables peripecias, de una escala en el paraíso y una estancia en el infierno, su periplo termina en París. Es un intento recrear el viaje de aquellos que cruzaron tierras y océanos embravecidos a la búsqueda de un hogar. La historia ... [+]
10 de marzo de 2010
10 de marzo de 2010
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es interesante apuntar que hay grandes directores, en este caso Costa-Gavras, que con los años se vuelven más livianos; y sin abandonar sus principios se muestran más accesibles. Esto que digo quiero que se interprete como una virtud y no como un defecto. Será la sabiduría; o tal vez esa ligereza se la proporcione la necesidad vital de andar ligero de equipaje, el caso es que el director greco-francés en su última realización: Edén al Oeste, se nos muestra más abierto que nunca, para que su mensaje llegue más allá de los seguidores del thriller político o la ficción social.
Elías es un joven que como otros muchos decide escapar de una vida que considera miserable para encontrar en la Ciudad de la Luz, en París, un mundo mágico. El viaje es una auténtica epopeya, digna de Ulises, pero tocada por la varita irónica del director, para que el drama no resulte insufrible. A través de los grandes ojos sorprendidos del inmigrante vamos repasando nuestro mundo occidental con todas sus grandes miserias y sus pequeñas grandezas.
Antes del paraíso, que hasta el final Elías espera encontrar, está el efecto deslumbrante del faro que llama a los inocentes, el señuelo para pajarillos palurdos, la zanahoria que sigue el burrito confiado......Y después, ¿qué hay?
Las situaciones y personajes que van surgiendo resultarán al final de la proyección elementos para guardar en nuestro particular álbum de recuerdos que robamos en el cine.
Sucede que a Costa Gavras por haber firmado películas como Z, Estado de Sitio y Missing, entre otras, le exigimos trascendencia y por eso esta será considerada, lo que los que cobran por decir lo que piensan llaman, una obra menor. Para mí es una joya más de mi buen amigo Konstantin.
Elías es un joven que como otros muchos decide escapar de una vida que considera miserable para encontrar en la Ciudad de la Luz, en París, un mundo mágico. El viaje es una auténtica epopeya, digna de Ulises, pero tocada por la varita irónica del director, para que el drama no resulte insufrible. A través de los grandes ojos sorprendidos del inmigrante vamos repasando nuestro mundo occidental con todas sus grandes miserias y sus pequeñas grandezas.
Antes del paraíso, que hasta el final Elías espera encontrar, está el efecto deslumbrante del faro que llama a los inocentes, el señuelo para pajarillos palurdos, la zanahoria que sigue el burrito confiado......Y después, ¿qué hay?
Las situaciones y personajes que van surgiendo resultarán al final de la proyección elementos para guardar en nuestro particular álbum de recuerdos que robamos en el cine.
Sucede que a Costa Gavras por haber firmado películas como Z, Estado de Sitio y Missing, entre otras, le exigimos trascendencia y por eso esta será considerada, lo que los que cobran por decir lo que piensan llaman, una obra menor. Para mí es una joya más de mi buen amigo Konstantin.
3 de agosto de 2016
3 de agosto de 2016
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
El director franco-griego Costa-Gavras se caracteriza por realizar un cine muy social, con personajes protagonistas que sufren las durezas de las dictaduras, los fanatismos, los imperios o cualquier situación que utilice la discriminación en cualquiera de sus formatos.
En esta ocasión nos presenta una historia que se lleva realizando desde que el ser humano existe. Nos expone la odisea de la inmigración, en el que las personas buscan siempre un lugar mejor en el que vivir dejando atrás un mundo sin oportunidades y lleno de pobreza y peligros.
En esta ocasión el personaje protagonista se adentra en este viaje desde un punto de origen que en ningún momento es descubierto. No sabemos su procedencia ni su pasado; solo sabemos que quiere ir a París para trabajar y poder construir un futuro lleno de esperanza.
Este joven llamado Elías es como muchos otros que intentan conseguir su sueño. Un sueño que para llegar a él estará lleno de peligros, ya que tendrá que ocultarse en todo momento para poder conseguir unos documentos que le acrediten como inmigrante totalmente legal. Durante su viaje conocerá a gente que le ayudará pero también a personas que se aprovecharan de su situación. Viajará de todas las formas posibles, comerá lo que pueda, trabajará donde le den oportunidad, sufrirá y se reirá. Un viaje complicado con el único objetivo de la esperanza proyectada en la capital gala.
La película entretiene y funciona por partes. Sí que consigue emocionar y el personaje conecta debido a que las vivencias que sufre por desgracia son duras; y además nuestra sociedad es consciente de las mismas ya que es una realidad que existe desde hace tiempo y no acaba.
No obstante, pienso que no es lo mejor de este director. Cuenta con ciertos momentos en los que flojea y algunas escenas no llegan a funcionar. Ello es debido a que algunos personajes con los que se encuentra el protagonista resultan demasiado básicos, haciendo que la postura que adoptan sea más que previsible y lancen un mensaje demasiado populista.
En fin, "Edén al Oeste" narra un viaje en busca de la esperanza. Un viaje duro, largo y peligroso en el que cada día se adentra mucha gente por encontrar un mundo mejor. En este caso, su protagonista intentará encontrar ese mundo tan deseado. ¿Lo llegará a encontrar? Y si lo encuentra, ¿será lo que él esperaba o será todo un engaño de esa sociedad que tanto ofrece de palabra pero poco se involucra?
En esta ocasión nos presenta una historia que se lleva realizando desde que el ser humano existe. Nos expone la odisea de la inmigración, en el que las personas buscan siempre un lugar mejor en el que vivir dejando atrás un mundo sin oportunidades y lleno de pobreza y peligros.
En esta ocasión el personaje protagonista se adentra en este viaje desde un punto de origen que en ningún momento es descubierto. No sabemos su procedencia ni su pasado; solo sabemos que quiere ir a París para trabajar y poder construir un futuro lleno de esperanza.
Este joven llamado Elías es como muchos otros que intentan conseguir su sueño. Un sueño que para llegar a él estará lleno de peligros, ya que tendrá que ocultarse en todo momento para poder conseguir unos documentos que le acrediten como inmigrante totalmente legal. Durante su viaje conocerá a gente que le ayudará pero también a personas que se aprovecharan de su situación. Viajará de todas las formas posibles, comerá lo que pueda, trabajará donde le den oportunidad, sufrirá y se reirá. Un viaje complicado con el único objetivo de la esperanza proyectada en la capital gala.
La película entretiene y funciona por partes. Sí que consigue emocionar y el personaje conecta debido a que las vivencias que sufre por desgracia son duras; y además nuestra sociedad es consciente de las mismas ya que es una realidad que existe desde hace tiempo y no acaba.
No obstante, pienso que no es lo mejor de este director. Cuenta con ciertos momentos en los que flojea y algunas escenas no llegan a funcionar. Ello es debido a que algunos personajes con los que se encuentra el protagonista resultan demasiado básicos, haciendo que la postura que adoptan sea más que previsible y lancen un mensaje demasiado populista.
En fin, "Edén al Oeste" narra un viaje en busca de la esperanza. Un viaje duro, largo y peligroso en el que cada día se adentra mucha gente por encontrar un mundo mejor. En este caso, su protagonista intentará encontrar ese mundo tan deseado. ¿Lo llegará a encontrar? Y si lo encuentra, ¿será lo que él esperaba o será todo un engaño de esa sociedad que tanto ofrece de palabra pero poco se involucra?
23 de agosto de 2012
23 de agosto de 2012
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bufonada ridícula, patética e insultante es el resultado de este retrato de la inmigración desesperada que, día tras día, busca el tan ansiado –pero nunca encontrado- sueño del paraíso europeo. Insólito que Constantin Costa Gavras sea director de un magnífico y potente “Estado de Sitio” y, al mismo tiempo, sea capaz de dirigir este ridículo y grotesco retrato de una mísera situación de partida que va deambulando por el mundo como “títere sin cabeza”. Un espantoso Jerry Lewis en los grandes almacenes, un estrafalario y mal plagiado Charles Chaplin pero con una inexpresiva y perdida cara de bobo feliz -reflejo del poco entusiasmo con el que se ha creado el personaje-,un retrato ausente del dolor y la pena que es imposible llegues a sentir, una total falta de afinidad con la soledad, la añoranza, la tristeza, con cualquier sentimiento digno que te hagan implicarte en su historia ; historia que es supuesta figura de las miles de vidas que han cruzado el océano arriesgándolo todo por la nada, que han emprendido una aventura de riesgo por mejorar sus vidas siendo huéspedes permanentes del más burdo infierno, espontáneamente agradecidos por algo de humanidad ocasional. El extranjero y su dura y costosa trayectoria víctima de la máscara de un payaso de circo que les representa de forma tosca y chabacanera. Nada puede salvarse de esta película: un penoso protagonista que va de cómico y jocoso (poca la gracia que tiene!), unos triviales y nada acertados secundarios cuya presencia es vacua e inexistente, un fatal y atroz guión que no tiene por donde mirarse…, y del background mejor ni hablamos. Suspenso total para este film cuyo único atractivo son los magníficos ojos verdes –y un espléndido rostro facial- de un Riccardo Scamarcio que no puede –ni sabe- aportar nada decente a su malogrado personaje. Más decencia y valentía a la hora de reflejar el tema de la inmigración ilegal y de los seres humanos que en ella se embarcan; nada de payasadas de coliseo circense!
3 de noviembre de 2016
3 de noviembre de 2016
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cualquier hombre o mujer de este mundo, tiene el legítimo derecho de ir a la tierra que desee, ya sea por intereses turísticos, por el deseo de cambiar de lugar de residencia, por aspiraciones educativas o laborales… o porque siente en peligro su vida y/o la de su familia, y necesita encontrar un lugar seguro. Este derecho del hombre o la mujer, conlleva, por supuesto, unos deberes: Acatar las leyes y normas que rigen a aquel país al que vaya; esforzarse para ser una persona productiva… y actuar, en todo sentido, como un ser respetable que traiga bienestar a la sociedad de la que, ahora, hará parte.
Pero, ¡ojo!, para que esto último suceda, no basta con la integridad, la calificación laboral y la buena voluntad del inmigrante, pues, ésta puede agotarse cuando los nacionales le tratan con irrespeto y/o le niegan reiteradamente toda suerte de oportunidades; cuando tratan de abusarlo sexualmente o consiguen hacerlo; cuando le explotan sin misericordia o lo maltratan moral y/o físicamente… o cuando las fuerzas del Estado se convierten para ellos en una eterna pesadilla.
Lo que se dice, en los países más sectarios, es que los inmigrantes son indeseables, pero son precisamente estos países los que peor tratan a los inmigrantes. Todo el mundo anhela la paz, pero, ¡son indispensables asiduos actos de generosidad colectiva y una clara disposición para ejercer el respeto a la diferencia! Lo cierto, es que una nación como, por ejemplo, los Estados Unidos de Norteamérica, no sería lo que es hoy, sin el inmenso aporte que, a todo nivel, han hecho los inmigrantes.
<<EDÉN AL OESTE>>, título que no sólo rememora al libro de, John Steinbeck, y a la película de, Elia Kazan, “East of Eden”, sino que también podría ser un poco la experiencia del propio Kazan, cuando emigró hacia los EE.UU. (véase el parecido entre el actor de, “América, América”, y el de, “Edén al Oeste”), pues, hace amplia referencia a la manera como son tratados los inmigrantes por parte de ciertos inescrupulosos individuos y, sobre todo, de los uniformados, lo cual empaña la buena disposición y la generosidad que, por su parte, demuestran otras personas.
El director, Costa-Gavras, valiéndose de nuevo de un guion que él mismo firma junto a, Jean-Claude Grumberg, se esmera por hacer un filme consecuente y otra vez muy crítico con las injusticias de nuestra sociedad, y en buena parte lo logra, poniendo a su personaje a viajar desde Grecia hasta la capital francesa, con toda suerte de vicisitudes.
Infortunadamente, la larga secuencia en el llamado Eden Club, resulta bastante inverosímil, además de harto floja, y esto debilita una historia que, por otra parte, logra con efectividad su cometido. El protagonista, Riccardo Scamarcio (Elías), tampoco convence suficientemente y toca conformarse con Ulrich Tukur (el dickensiano mago, Nicolas Nickleby) y con Juliane Köhler, muy efectiva como la fogosa Christina.
Quedan para el recuerdo: La escena en el club cuando, el amigo de Elías (también inmigrante ilegal), es subido a una carreta, y el reencuentro del joven inmigrante con el 'generoso' mago donde, a la recordada frase: “Si vas a París, ve a verme”, le pasará ‘lo mismo’ que a la tarjeta de presentación que Nickleby le diera tras su primer encuentro.
En todo caso, esta es otra película que, con buena fe pretende el entendimiento, y ya por esto vale la pena verla.
Pero, ¡ojo!, para que esto último suceda, no basta con la integridad, la calificación laboral y la buena voluntad del inmigrante, pues, ésta puede agotarse cuando los nacionales le tratan con irrespeto y/o le niegan reiteradamente toda suerte de oportunidades; cuando tratan de abusarlo sexualmente o consiguen hacerlo; cuando le explotan sin misericordia o lo maltratan moral y/o físicamente… o cuando las fuerzas del Estado se convierten para ellos en una eterna pesadilla.
Lo que se dice, en los países más sectarios, es que los inmigrantes son indeseables, pero son precisamente estos países los que peor tratan a los inmigrantes. Todo el mundo anhela la paz, pero, ¡son indispensables asiduos actos de generosidad colectiva y una clara disposición para ejercer el respeto a la diferencia! Lo cierto, es que una nación como, por ejemplo, los Estados Unidos de Norteamérica, no sería lo que es hoy, sin el inmenso aporte que, a todo nivel, han hecho los inmigrantes.
<<EDÉN AL OESTE>>, título que no sólo rememora al libro de, John Steinbeck, y a la película de, Elia Kazan, “East of Eden”, sino que también podría ser un poco la experiencia del propio Kazan, cuando emigró hacia los EE.UU. (véase el parecido entre el actor de, “América, América”, y el de, “Edén al Oeste”), pues, hace amplia referencia a la manera como son tratados los inmigrantes por parte de ciertos inescrupulosos individuos y, sobre todo, de los uniformados, lo cual empaña la buena disposición y la generosidad que, por su parte, demuestran otras personas.
El director, Costa-Gavras, valiéndose de nuevo de un guion que él mismo firma junto a, Jean-Claude Grumberg, se esmera por hacer un filme consecuente y otra vez muy crítico con las injusticias de nuestra sociedad, y en buena parte lo logra, poniendo a su personaje a viajar desde Grecia hasta la capital francesa, con toda suerte de vicisitudes.
Infortunadamente, la larga secuencia en el llamado Eden Club, resulta bastante inverosímil, además de harto floja, y esto debilita una historia que, por otra parte, logra con efectividad su cometido. El protagonista, Riccardo Scamarcio (Elías), tampoco convence suficientemente y toca conformarse con Ulrich Tukur (el dickensiano mago, Nicolas Nickleby) y con Juliane Köhler, muy efectiva como la fogosa Christina.
Quedan para el recuerdo: La escena en el club cuando, el amigo de Elías (también inmigrante ilegal), es subido a una carreta, y el reencuentro del joven inmigrante con el 'generoso' mago donde, a la recordada frase: “Si vas a París, ve a verme”, le pasará ‘lo mismo’ que a la tarjeta de presentación que Nickleby le diera tras su primer encuentro.
En todo caso, esta es otra película que, con buena fe pretende el entendimiento, y ya por esto vale la pena verla.
16 de enero de 2020
16 de enero de 2020
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
La historia de un joven inmigrante en Francia y todas las peripecias que tuvo que pasar hasta llegar a París. Un relato donde la hostilidad hacia el personaje se conjuga con la ingenuidad y hasta cierta ternura de este, que logra indudablemente conmovernos.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El personaje va a París a la luz de una promesa, recorre calles y conoce gente de todas las clases. Se va dando cuenta, de a poco, de las normas que rigen la vida francesa, por ejemplo la etiqueta, qje determina el tipo de trato que recibirá. Luego de varios tropiezos y de enfrentarse a la hostilidad de buena parte de la sociedad parisina, llega a su objetivo: un mago, que en algún momento le habis dicho que, si llegara a ir a París, fuera a verlo. La actitud final del mago nos deja una sensacion agridulce. Por un lado, percatamos que sus palabras solo fueron eso, palabras, que solo eran percibidas como una promesa de ayuda por el protagonista, que necesitaba aferrarse a la más mínima esperanza. Pero por otro, el mago le da una varita, símbolo y elemento de su magia con la que transforma el mundo. De una manera casi metafórica, le da la posibilidad de cambiar la realidad. Pero este final nos deja, al público y al propio protagonista, un poco desconcertados, porque... una respuesta simbólica, ¿es suficiente para alguien que tiene hambre?
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