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Críticas de Sinhué
Ordenadas por:
951 críticas
8
29 de octubre de 2010
145 de 164 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sería desternillante que la industria de Hollywood premiara una película que ataca algunos de los fundamentos del sistema: imperialismo, colonialismo y el hambre infinita de las multinacionales. Pero no seré yo quien dude de la capacidad camaleónica del capitalismo para deglutir cualquier producto que pueda reportarle beneficios. No obstante, mejor que se traguen esta buena historia de Paul Laverty e Icíar Bollaín aunque la acompañen de patatas y ketchup.

La directora madrileña abandona en esta ocasión la cotidianidad y las historias mínimas (aunque universales) para rodar en amplios espacios, con grúas de catedral y escritor de prestigio; sin olvidar, eso sí, sus orígenes: sigue persiguiendo la búsqueda de la dignidad y apostando por la justicia social.

Quinientos años después, Cristobal Colón (Karra Elejalde) retorna a Sudamérica formando parte de una compañía de actores que, aprovechando los bajos costes de producción y la facilidad para rodar en selvas y con indígenas, constatan que no han cambiado demasiado las cosas al menos para los antiguos pobladores: la explotación y la rapiña siguen estando presente en las intenciones de quienes desembarcan en la zona. Ahora, que ya no tienen oro, una empresa estadounidense quiere privatizarles el agua.

La guerra del agua, en la que se ven involucrados algunos de los extras del rodaje, tuvo realmente lugar en Cochabamba en el año 2000, cuando los indígenas se revelaron contra una norma (la 2029) que no sólo permitía la venta de los recursos hídricos, si no que incluso legislaba que el comprador tenía los derechos sobre el agua de la lluvia (para que veáis, una vez más, que la realidad supera a la ficción).

Buenas interpretaciones, brillando especialmente, en sus dos papeles, el amigo Karra, el hombre al que nadie espera. Bien trabado el guión del escocés para conseguir que las dos crónicas converjan, siendo sólo una a pesar de los cinco siglos que las separan.
Sinhué
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8
1 de noviembre de 2015
88 de 98 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sin duda, junto a las niñas de Mustang, el personaje que ha recogido más muestras de cariño en esta Seminci 2015, ha sido el hombre con más kilos de humanidad de la muestra: Fúsi.
A sus cuarenta y pocos, Fúsi es un Peter Pan bonachón, uno de esos raros ejemplares que se saltan la serie y circulan por la vida con la maldad desactivada, siendo considerados por sociólogos, psicólogos y otras lumbreras, elementos defectuosos.

Quienes se consideran triunfadores o dominantes del sistema de mierda en el que vivimos, no dudarán en clavar los dardos de la indiferencia, o el desprecio, en las anchísimas espaldas de los seres como este islandés, que ha dignificado con esta película a todos los de su condición; y que siendo ya muy válidos, un día se harán imprescindibles por su honestidad y su capacidad de amar.

Dagur Kári escribió el papel pensando en Gunnar Jónsson (Mejor Actor en Valladolid), muy conocido en espacios cómicos de la televisión de su país. "Un día, cuenta el director, imaginó a este niño grande conduciendo, en un aeropuerto, el camioncito que transporta las maletas; y esa fue la semillita que dió origen al proyecto"

Mejor nos iría si hubiera más gente como Fúsi y menos "listos" emprendedores, ambiciosos, competitivos y trepas.
¡Larga vida a todos los Fúsi del mundo!
Sinhué
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8
23 de octubre de 2011
44 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un peculiar maestro argelino aparece para ofrecer sus servicios en un centro educativo de Montreal al poco de haberse vivido en el colegio una terrible circunstancia; sobre todo para los alumnos, entre 11 y 12 años, que acaban de perder a su profesora por auto-ahorcamiento en su propia aula.
El señor Lazhar tiene métodos que difieren de los reglamentos imperantes, pero su buen hacer le irá granjeando el respeto y la simpatía de la mayoría de sus compañeros; no así de algunos padres que le conminan a enseñar pero no a educar.

Hay mucha poesía en esta puesta en escena del canadiense Philippe Falardeau, que extrae parte del guión de una obra de teatro, un monólogo en el que sólo intervienen el profesor y sus reflexiones en voz alta.
Pocas veces puede paladearse un humor tan fino y sensible envolviendo lo irremediable de la muerte y las negativas consecuencias si no se admite.

El actor elegido para dar vida a Monsieur Lazhar (Seddik Benslimane), habitual hombre de teatro en París, demuestra tener un increíble magnetismo y una presencia que llena la pantalla, empapándote de sensaciones con cualquier simple movimiento. Hay momentos en que un reclinar de cabeza te pone el corazón en un puño, en otros te hace reír con un escueto parpadeo. Aunque esta es una de las primeras películas que se ponen en esta Seminci del 2011, no me extrañaría que alguien le tenga ya en sus quinielas para el premio de interpretación.
Más que recomendable, para todos, pero especialmente para los maestros que dudan qué camino tomar: el de la humanidad o el protocolo establecido.
Sinhué
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7
22 de octubre de 2012
39 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
Poderoso biopic de Margarethe von Trotta, como poderoso es el personaje a que se refiere. Hanna Arendt, pensadora y filósofa (terminología que rechazaba) de origen judeo-alemán, exilada en los USA tras un peregrinar europeo huyendo del nazismo, fue una mujer de principios indestructibles y con una personalidad indomable que no ocultó nunca sus puntos de vista, ni se alineó con modas o poderes; habló siempre alto y claro, aún siendo consciente que su vida hubiese sido más agradable arropándose con el silencio acomodaticio.

La historia que M. von Trotta (70 años), coetánea de Fassbinder, Schlöndorff (marido), Werner Herzog y Wim Wenders, guioniza y dirige, se refiere al seguimiento que como periodista Hanna realizó para la publicación norteamericana The New Yorker del juicio, que en el año 1961 se llevó a cabo en Israel contra Adolf Eichmann, oficial del Tercer Reich y uno de los máximos responsables de los campos de exterminio.
Pero más que en el personaje del criminal alemán y el seguimiento periodístico, la directora se fija en los aledaños intelectuales de la acción penal y en el posicionamiento de movimientos políticos, instituciones defensoras de la libertad de expresión y poderosas organizaciones que utilizan medios similares a los que condenan, según la reflexiva escritora; que perdió parte de sus amistades por defender su raciocinio.

Muy controvertidas, por diferir de lo políticamente correcto, fueron las ideas que Arendt plasmó en el libro, que escribió tras madurar todo lo que había sucedido en este proceso, y que tituló:Eichmann en Jerusalén, con el subtítulo "Un informe sobre la banalidad del mal".

Como he dicho en un principio el retrato es portentoso y nada tendría de extraño que Barbara Sukowa fuera una de las candidatas a la Mejor Interpretación Femenina, sin menospreciar las posibilidades de la obra en conjunto, a la que sólo mermaría expectativas la intensa especificación del tema, que en ocasiones pudiera resultar algo abstracto al estar por medio el neblinoso mundo del pensamiento.
Acabo diciendo que es una película con un mensaje muy actual, pues los demonios del totalitarismo siguen sueltos y el empeño en lobotomizar al personal in "crescendo". Es más necesario que nunca mantener la cualidad de pensar.
Sinhué
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8
12 de abril de 2009
34 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
A mí me gusta el cine de Ken Loach. Es más, a mí me gusta mucho el cine de Ken Loach, y por eso lo veo. No entiendo como hay personas que odiando a Ken Loach y su visión del mundo, visionan, supuestamente, todas sus películas con la única intención de crucificarle.
Me gustan Ken Loach y los escritos de Paul Laverty (aunque no es el guionista de La Cuadrilla) por auténticos e imperecederos. Nada de trasnochados. Quien dentro de cien años quiera saber cómo se vivía en el siglo XX, habrá de recurrir a creadores sinceros: ni manipulables, ni pesebreros. A cineastas, escritores, fotógrafos que capten la realidad y no la falsedad insolidaria que nos envuelve como niebla pegajosa. De hecho ya es histórico que los ferrocarriles que privatizó la Thatcher hubieron de ser nacionalizados para evitar el gran número de accidentes y muertes de los usuarios y trabajadores ingleses. Eso es lo que cuenta la película, ni más, ni menos: LA VERDAD.

A mí me gusta Ken Loach; y me gustan: Emile Zola, Balzac, Tolstói, Dostoievski.... y Galdós, Clarín, Blasco Ibáñez.....y ¡tantos! que me cuentan cómo se vivía; y procuro aprender y no repetir los errores.

A quienes siguen consignas conservadoras para alimentar sus discursos contra los cineastas sociales y su supuesta falta de valor artístico, les diré que sus argumentos son pobres y endebles y por encima de ellos pasan como apisonadoras obras como: Las uvas de la ira, Los Olvidados, El ladrón de bicicletas, El acorazado Potemkin, Las tortugas también vuelan, Recursos humanos, Plácido; sí, también Los Lunes al sol... y Desaparecido, Los cuatrocientos golpes, El hombre elefante, La batalla de Argel, El Gran Dictador, El espíritu de la colmena.....

Yo sé quienes son los que piensan que la denuncia social no es importante: los que dominan, los que trabajan para ellos y los que aún no se han enterado que les están haciendo el juego con sus irreflexivas posturas. ¡Viva Ken Loach!
Sinhué
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