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Único testigo

6,9
35.327
votos
Sinopsis
En su primer viaje a Philadelphia, Samuel Lap, un niño de una comunidad "amish", presencia por casualidad el brutal asesinato de un hombre. John Book (Harrison Ford) será el policía encargado de protegerles, a él y a su madre, de quienes quieren eliminar al niño sea como sea. Cuando Book se entera de que el asesinato está relacionado con una trama de corrupción en el seno de la policía, decide refugiarse en el poblado amish. (FILMAFFINITY) [+]
Críticas ordenadas por:
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29 de diciembre de 2010
49 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine Norteamericano siempre ha sido proclive a mostrarnos: la forma de vivir, las costumbres, los hábitos, etc., de las minorías religiosas que residen en su amplia geografía, así hemos podido ver las interioridades de pueblos como, Sionistas, Amish, Mormones, y en menor medida de otros grupos quizás más desconocidos como los Sintoístas, Adventistas y otros muchos más que por aquellas tierras residen. De ésta manera hemos podido entrar en las vidas de muchos de éstos grupos, pudiendo visionar aspectos de su vida, que sino hubiera sido por el cine, jamás hubiéramos podido conocer, y una de las mejores muestras de ello es la película “Único testigo”.

En “Único testigo”, excelente película del director australiano Peter Weir, nos adentramos en el mundo de los Amish a través de un estupendo guión de Earl W. Wallace y William Kelley (consiguió el oscar con todo merecimiento). La película es un thriller con mayúsculas, de intachable manufactura, y que desarrolla con agudeza y capacidad para la sugestión, una temática que trata sobre la corrupción policial.

Weir consigue algo tan complicado como imbuirnos de los ítems de este grupo menonita, y lo logra gracias a una escenografía exquisita, llena de pequeños detalles, ya desde el dialecto alemán, llamado Swiss, el código de su vestimenta, sus construcciones, los medios de transporte, las jerarquías familiares, sociales y sexuales, así como los referidos a la educación, a la sanidad. Y todo ello porqué en un determinado día un muchacho Amish, de visita con su madre y abuelo a la ciudad de Filadelfia contempla estupefacto un asesinato, convirtiéndose en el único testigo del mencionado hecho, y dando entrada a un estupendo Harrison Ford, en un papel hecho a su medida, como ese personaje atrapado entre dos mundos, y del que Peter Weir con su dirección sabe extraer lo mejor de dicho actor, en una de sus mejores interpretaciones. Mención especial para la fotografía de John Seale y la música de Maurice Jarre, sin olvidar el perfecto trabajo de Lukas Haas y Kelly McGillis.

Qué grande es el cine, bien realizado, que nos permite entrar en un mundo muy cerrado, a través de un guión perfecto, de unas buenas interpretaciones y en definitiva de una inmejorable dirección.
Vfoul
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22 de abril de 2007
40 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil
El director Peter Weir acertó de pleno con la historia y con Harrison Ford para llevar a cabo uno de sus mejores films en los que supo aunar el drama con algo de acción para llevar a cabo una película plena de acontecimientos desiguales a cualquier otro film del género. No sólo supo captar de manera excepcional la incompatibilidad de entre el pacifismo y el comportamiento social habitual en un mismo entorno rural sino que llevó a cabo un film lineal en el que reparte de manera igual los diferentes actos presentados. Excelente la química entre Ford-McGillis, la manera en la que se exterioriza una amenaza exterior en un entorno completamente aislado del mundo. Weir sabe llevar de manera brillante el cómo es imposible abstraerse de todo aquello que te rodea por mucho que intentes alejarte de ello, el mal es un acto que de por sí espera en el lugar y el momento más inesperado y el policía se lo advierte a toda la comunidad. Book se ve rodeado de un ambiente que le gusta por su humanidad, su compasión y apoyo social pero le disgusta por su linealidad y sumisión a causas que no conducen a nada.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Prometheus
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22 de mayo de 2007
38 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si antes hablaba de cómo un guión pobre y sobre todo plenamente adulterado como “Carros de fuego” puede ganar un Oscar a mejor guión original, no menos sorprendente es que “Único testigo” también lo ganase.

Y no sólo por su calidad, que aunque la tiene es bastante limitada como para obtener un premio de tanto prestigio sino fundamentalmente porque yo no lo llamaría original precisamente. Recomiendo que el público visione “El ángel y el pistolero” un western atípico de los años cuarenta dirigido por James Edward Grant –guionista de Ford- con John Wayne en el papel protagonista y que me digan a que les recuerda el argumento.

Que los propios académicos de Hollywood no vean cine clásico, por muy antiguo y minoritario que sea no tiene perdón.

Peter Weir debutaba en Estados Unidos como director y lo hizo en un proyecto que no tenía nada suyo. Le llamaron tres semanas antes de empezar el rodaje y se cuenta que intentó cambiar parte del guión sobre todo la historia de amor llena de estereotipos que ocupaba mucho tiempo de metraje y que entorpecía el thriller que era lo que a Weir más le interesaba. Por supuesto los guionistas se quejaron al productor y a la Paramount para que Weir claudicase. Y lo hizo. Cuando salieron a recoger el Oscar los guionistas agradecieron con sus palabras a la inmensa mayoría del equipo menos a Peter Weir.

La historia me la creo a medias sinceramente. Para empezar si llamaron al director australiano no fue por mera casualidad. Venía de rodar “El año que vivimos peligrosamente” donde la historia de amor tiene más peso que la historia política y acaba por ser un mero escenario para el lucimiento de Gibson y Weaber. Por lo tanto no creo que aquí le costase tanto “adaptarse” a lo mismo, ya que bajo una apariencia e inicio de thriller policíaco en poco tiempo termina por convertirse en una historieta de amor bastante convencional –a excepción del envoltorio Amish, que no deja de ser eso- y donde el testigo, es decir el niño, queda sumergido en un segundo plano para que el señor Ford mientras se olvida del caso de asesinato se pone a construir granjas.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
vircenguetorix
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19 de enero de 2010
26 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
En esta película encuentro algunas pistas de por qué me gusta tanto Peter Weir, un director que filma grandes obras casi siempre, y que se maneja como nadie en Hollywood, ofreciendo grandes películas comerciales y satisfaciendo otros gustos más exigentes.

Hablo sobre todo de la sensibilidad, cuando se habla de un autor esto es muy importante; pero también el uso de la elipsis narrativa y planificación de las escenas.

Estamos ante todo frente a una película romántica, con ciertas dosis de suspense y acción, que pudieran ser importantes con el guión en la mano, pero que Weir se encarga de apartar confiando en los actores, en el escenario y en pausas inauditas para este tipo de propuestas.

Me gusta la fisicalidad de Ford; siempre he pensado que los actores americanos suelen sudar y jadear cuando están cansados de manera muy natural. Pulcro, peinado y bien afeitado, bebe y la nuez sube y baja sin demasiados gorgoritos, ni se remarca, por parte de Weir, más masculinidad de la que el personaje, de manera sincera, muestra para sentirse cómodo.

Al igual pasa con la sutileza del personaje de Kelly Macgillis, que se muestra femenina sin cursilería, en una sonrisa que no la regala, en la manera de abrir una puerta, con las dos manos, cuidando el silencio; cuidando la iluminación, graduando la llave de la lámpara de gas. Me gusta como se muestra dueña de su casa, y me gusta la sensibilidad de Weir al acompañarla.

Y no hay mucho más, aparte de una historia de amor y un par de tiros al final. Weir, sólo propone una historia que roza la novela rosa, y que en otras manos hubiera sido eso mismo, y poco más.

Sólo comentar una escena leve, de poca importancia argumental, que por ello pido a los validadores que me dejen comentarla aquí…si se puede.
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Harrison Ford se marcha herido de bala con el coche. Cae inconsciente por la pérdida de sangre. El coche pierde el control y se estrella contra un poste con una pajarera encima. La mujer y su padre van corriendo a ver como está.

Bien, aquí cualquiera hubiera enlazado al bueno de Ford en la cama y con vendas; pero Weir nos muestra como el padre va a por el carreta y como entre padre e hija montan el cuerpo en la carreta. Lo hace sin abusos de planos-detalle de quitar el cinturón y tal; lo hace en cuatro planos medios cortados y editados, huyendo del estilo Angelopoulos. Y esa manera de contar, de mostrarme lo que quiero ver, lo que suelo echar de menos en una película, sin excesos de autoría y sin ser pesado, es quizás lo que más me gusta de este grandísimo director.

Edito: Pues no había visto en la ficha de la película los oscars que consiguió por: Guión original y por montaje. Je. ¿Qué pondría en el guión original? (Pausa) (se miran) (ella sonríe). ¿Qué es un buen montaje? ¿El de la moviola cortando el fotograma exacto?...Pues eso, dirección; todo dirección.
Travisloock
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23 de diciembre de 2008
17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vendida como un thriller de Harrison Ford, Witness es más bien un film costumbrista, un drama sobre el conflicto cultural y una de las películas más hermosas de los 80. Weir consiguió uno de sus trabajos más perfectos y depurados, una obra maestra que sigue oculta para muchos que se han quedado en su engañosa publicidad o como una simple curiosidad documental sobre la comunidad amish. Partiendo del sencillo y poco original planteamiento inicial, el director limita al mínimo la trama policíaca optando por un tratamiento íntimo de unos personajes aislados del mundo, geográfica, social y psicológicamente por distintos motivos. Y los actores saben captar esto a la perfección, con especial mención a un Harrison Ford sorprendente que estaba en sin duda en su mejor momento, pero que aquí hace posiblemente su mejor trabajo (junto al de Blade Runner). El magnífico guión esta indudablemente bien escrito pero destaca por su capacidad de sugerencia, dejando unos cimientos enormemente sólidos, que en manos de un director del talento narrativo y visual de Weir es la herramienta ideal para dar rienda suelta a todo su talento. Y el director australiano lo aprovecha a conciencia, rodando largas escenas sin diálogos pero enormemente expresivas y de gran fuerza visual, como la magistral escena inicial o la celebrada escena de la construcción del granero, de una fascinación insuperable. La brillante partitura de Jarre busca a través de los sintetizadores aislar aun más a la comunidad amish, logrando una atmósfera de irrealidad que contrasta y a la vez se complementa con la fotografía semi-documental que busca un sentido realista. El efecto es muy atractivo, aportándole una singular personalidad al conjunto. Y además una extraordinaria historia de amor imposible y una de las más personales y brillantes visiones sobre los conflictos culturales, tan habituales en el cine de Weir. Witness es una obra maestra que sigue enterrada bajo la etiqueta de película de Harrison Ford que debe ser rescatada como un film esencial en la década, un rotundo ejercicio fílmico de exótica belleza.
jairechu
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