El acorazado Potemkin

8,0
22.612
votos
Sinopsis
Basada en hechos reales ocurridos en 1905, narra como la tripulación del acorazado Príncipe Potemkin de Táurida se cansan del tratamiento vejatorio e injusto de los oficiales. El detonante de la situación es la carne podrida que éstos quieren que los marineros se coman. Con este motín comienza el reguero revolucionario por Odesa y toda Rusia. (FILMAFFINITY)
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user-icon Bloomsday   Cines Astoria (España)
Muy buena
30 de Enero de 2006
152 de 173 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La película no es sólo un film de propaganda (como Raza por ejemplo). Busca construir un drama universal a partir de un hecho puntual, de tal manera que su mensaje va más allá del público ruso del 25 y la exaltación del fervor revolucionario y comunista (aunque fuera su objetivo). Y va más allá porque sienta las bases del lenguaje cinematográfico y del montaje.

Virtudes (técnicas por supuesto): contraste entre imágenes para provocar espanto, empleo por primera vez en la cinematografía soviética del travelling (las cámaras de la época eran enormes y muy difíciles de mover), la crispación de los puños de los marineros cerrándose, el aprovechamiento del espacio dentro del plano con una composición que queda muy natural pero “llenando” el plano de forma artificial (los maestros del cine clásico americano como Howard Hawks eran expertos y hoy parece que nadie es capaz de hacerlo igual), el carrito en la escalera, las caras, la discordancia entre el ritmo interno de la escena y el ritmo del montaje, la imagen como símbolo, intercambio de lentes en lugar cambiar de lugar la cámara, el uso del foco diferencial, la fotografía de Tissé, angulaciones para generar sensaciones, hacernos creer que el barco está en alta mar, un extraordinario manejo del ritmo con momentos de pausa y otros de crispación, expresivos primeros planos, el plano picado, el recurso de la repetición de imágenes para evocar ideas y para generar tensión en las acciones (no, no lo inventó John Woo) etc. Todo ello, es cierto, pasando olímpicamente del raccord (gente corriendo hacia lados contrarios, cubos quietos que luego se balancean...).

Defectos (para mí sin importancia, la perspectiva histórica tiene que prevalecer en estos casos): La concepción del cine como herramienta tendenciosa para manejar al público, ofrecer una selección de sucesos conmovedores pero falsos. La veracidad de la película es escasa y el argumento es propaganda de exagerado patetismo para exaltar ánimos. En bloque mantiene una estructura lógica pero introduce imágenes que buscan algo más que narrar una peripecia.

Montaje de atracciones: considera el montaje más importante que la puesta en escena o la colocación de la cámara. Trata de “asociar” los hechos de los planos mediante el montaje, esos planos cobrarán sentido todos unidos por el montaje y no por separado. Todo esto está hoy día superado (la publicidad y el cine sobre todo de acción no se entienden de otra forma), pero no olvidemos que está superado gracias a que tipos como Eisenstein lo plantearon. No se trata, por tanto, de que el montaje esté condicionado por las necesidades del relato (uniendo tomas individuales), sino de que cobre protagonismo como elemento de cohesión de partes sueltas que al unirlas consiguen un objetivo concreto. La yuxtaposición de imágenes no sirve exclusivamente para unir secuencias que tengan valor por sí mismas, sino para confrontar imágenes y provocar así sensaciones, tensión...
Bloomsday
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user-icon Luc   Valencia (España)
Buena
19 de Julio de 2007
116 de 147 usuarios han encontrado esta crítica útil.
"El acorazado Potemkin" es una buena película pero fundamentalmente por motivos técnicos.
La mayoría de las personas que vean "El acorazado" sin una mirada centrada en la técnica cinematográfica lo más seguro es que piensen que resulta aburrida porque estamos acostumbrados al montaje norteamericano, al montaje "invisible", donde la historia está por encima del montaje expresivo y en "El acorazado" es justo lo contrario, el hilo narrativo está supeditado al montaje y a la consecución de planos.

Si vemos una película norteamericana de los 30, 40...no nos fijamos en los cortes, los planos, etc...porque el director no suele querer que "estés viendo una película", quiere que la trama te absorba por completo, y la manera de hacer esto es haciendo un montaje silencioso o invisible(el típico). Si vemos las películas de la escuela rusa, Eisenstein, Pudovkin...el montaje es diametralmente opuesto y aquí sí que el montaje no es silencioso y se convierte en un elemento esencial narrativo. El montaje nos está condicionando, está siendo lo más expresivo, más que los protagonistas, porque de hecho no hay protagonista único, el protagonista es el pueblo(faltaría más...)

Montaje violento, montaje de choque, montaje expresivo...esto artísticamente es distinto a lo que estamos acostumbrados a ver en Hollywood pero por desgracia ese montaje ruso nos aleja de la película y dificulta que nos veamos inmersos en la trama, la sentimos desde fuera. Por eso digo que si una persona ve la película sin mirada crítica enfocada a la técnica narrativa dirá, y con razón, que esto es aburrido y no vale un pimiento.

Saludos.
Luc
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user-icon Miquel   Palma (Mallorca) (España)
Muy buena
23 de Abril de 2008
65 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Segundo largometraje de Sergei M: Eisenstein. El guión de Eisenstein, sobre argumento propio y de Nina Agadjanova-Shutko, mezcla ficción y realidad. Se rueda en exteriores de Odesa y alrededores y en estudio. Producido por Jacob Bliokh para Goskino, se estrena el 21-XII-1925 (Moscú).

La acción tiene lugar en Odesa a lo largo de una semana, en junio de 1905. A causa del trato inhumano y de una comida con parásitos, los marinos del Potemkin, que regresa de la guerra con Japón, se amotinan y se ganan la simpatía de la población de Odesa, que les envía víveres.

El film es una película muda clásica que suma los géneros de drama, historia y guerra. Mientras termina el montaje de "La huelga" (1924), Eisenstein, de 27 años, recibe el encargo oficial de rodar 8 episodios de las revueltas de 1905. El proyecto inicial se concreta en el rodaje de una de las obras más destacadas del cine.

Como las tragedias clásicas, se divide en 5 actos. Prescinde de los dramas individuales y centra la atención en los personajes colectivos: marinos, habitantes de Odesa, mandos zaristas, flota rusa, soldados cosacos. Su objetivo es exaltar los ideales de la Revolución de Octubre (1917). El trabajo del realizador acusa la influencia del teatro, la ópera y la pintura constructivista.

Eisenstein aporta al film una concepción innovadora del montaje, que confiere a la narración una gran fuerza y que influye decisivamente en el cine posterior. El film contiene 1.209 planos, una cifra muy superior a la habitual en 1925. Su juxtaposición crea secuencias que aceleran el ritmo (planos por tiempo) en los momentos culminantes; mantiene ritmos constantes y obsesivos para crear sentimientos de temor (cosacos en escalinata); ofrece ritmos cambiantes para sugerir caos y desorden (civiles en escalinata); suma varias narraciones en paralelo para ofrecer visiones del cuadro completo, etc. El montaje es una forma de estilo y, a la vez, un medio de trasmisión de ideas, sentimientos y actitudes.

Aprovecha el encuadre para orientar la expresividad de las imágenes (zaristas sin cabeza en cuadro, sombras inquietantes de cosacos...). Presenta juegos visuales (3 leones de piedra vistos sucesivamente parecen levantarse) y composiciones imaginarias (visión de marinos ahorcados en las vergas del mástil). Mezcla actores profesionales y no profesionales y rueda en exteriores. La obra ha sido fuente de numerosas citas visuales cinéfilas: "Los intocables", "Bonnie y Clyde", "Bananas", "Brazil", "El padrino", "Star Wars", "Titanic", etc.

La música, de Edmund Meisel, compuesta en 12 días, incluye reiteraciones, que en la sonorización de 1950 se obvían con fragmentos de Shostakovich y Krioukov, a cargo de una orquesta de cámara. La fotografía, de Eduard Tissé, está impregnada de sentido documentalista. Crea composiciones de magnífico dibujo, sin vacíos. Ofrece primeros planos que trasmiten emociones. Usa algunas maquetas. Film de gran fuerza, imprescindible.
Miquel
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user-icon Vivoleyendo   Huelva (España)
Notable
15 de Octubre de 2009
29 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil.
A nadie le gusta comer carne podrida.
A nadie le gusta que lo maten de hambre, que lo traten peor que a un perro apaleado, y ver que hasta las ratas viven mejor.
Eso les ocurrió a los marineros del Potemkin. Se hartaron de ser pisoteados por unos oficiales demasiado duros, por un régimen en el que una miseria endémica llevaba cebándose desde tiempos inmemoriales en los ciudadanos de a pie, en los campesinos de la vasta e interminable Rusia, en todos los humildes trabajadores.
Aquellos marineros fueron el punto de partida de una revolución que derrocaría la peste zarista para instaurar la peste comunista. Fuera como fuese, Rusia estaba condenada al hambre y a la pobreza compartida, pero las revoluciones como las que se originaron en 1905 ofrecían algo de ilusión de cambio y de renovación. Aunque no fuese más que para salir de la boca del lobo y meterse en la del diablo.
Eisenstein eligió uno de los episodios clave de la convulsa historia de Rusia, el que fue el detonante de la caída del imperialismo y el alzamiento del comunismo, para filmar una de las películas más atrevidas de su tiempo. Atrevida en muchos rasgos. Se han vertido ríos de tinta acerca de la insólita y excelente labor de edición y montaje, que influiría posteriormente en el cine mundial. Los actores eran amateurs; nada de figuras ni estrellas de la pantalla. Multitudes heterogéneas de gente que abarrotan la escena en múltiples planos que derrochan dinamismo, con el espectador casi tocando la inquietud de la masa que se mueve en pos de un objetivo común e incendiario, que corre como la llama en una mecha. Perspectivas visuales en constante cambio, expresionismo que se sirve de la presencia viva del barco, de las olas del mar, del reflejo del sol y de la luna en las aguas, de la niebla, de los misterios de la luz, del movimiento incesante, elipsis magistrales, efectos de imagen osados, sorprendentes para su tiempo. Regueros de personas como hormigas. Una de las secuencias más recordadas y laureadas de la historia, la de las escaleras de Odessa, con esas bayonetas avanzando inexorablemente y sembrando el pánico. Gritos mudos que, por algún extraño efecto, se oyen estruendosamente en el alma, fervor de muchedumbres que se huele, disparos y cañonazos que retumban en su silencio. ¿Hace falta el sonido? Asombrosamente, no se echa mucho de menos. El realizador letón compensó brillantemente la carencia de sonido con una inundación visual insuperable.
Historia, drama social, espectáculo y genuino cine unidos en una combinación que rompió moldes.
Vivoleyendo
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user-icon Revar T   Sabadell (España)
Muy buena
20 de Abril de 2011
26 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Muda, consigue transmitir todo lo que se propone el director: indignación por el mal trato que recibe la tripulación, emoción cuando los marineros se hacen con el acorazado, tristeza y rabia por la muerte de Vakulinchuk, horror en la escena de las escaleras de Odesa y alegría cuando ilustra utópicamente el triunfo de la revolución rusa al final de la película.

Aparte de una dirección magnífica, cuenta con un avanzado equipo técnico del momento que permitió una buena realización, en el que muchos recursos cinematográficos, como primeros planos, efectos de iluminación, posición de la cámara, etc., fueron nuevos y significaron un gran avance para la evolución del cine. La película en sí parece transmitir un mensaje claro del que ya se ha hablado mucho para bien o para mal (propagandístico), pero insisto que la forma como consigue hacerlo Eisenstein es magistral.

Aunque no tenga suficientes conocimientos históricos y cinematográficos como para contextualizarla y apreciar su técnica y significado a la perfección, pienso que es una película buena y muy importante, necesaria en la colección de cualquier cinéfilo.
Revar T
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