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Sinopsis
Una noche, cerca de su casa, en Indiana, Roy Neary (Richard Dreyfuss) observa en el cielo unos misteriosos objetos voladores. Desde entonces vive tan obsesionado por comprender lo que ha visto que se distancia de su esposa (Teri Garr). Encuentra apoyo en Jillian Guiler (Melinda Dillon), una mujer que también ha sido testigo de los mismos hechos. Juntos inten... Leer sinopsis completa
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4 de Diciembre de 2006
55 de 75 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Sin duda alguna una de las películas más enigmáticas en la filmografía del cineasta hebreo de origen norteamericano Steven Spielberg, quien dos años después de su obra maestra por antonomasia, "Tiburón", facturaría esta película como anticipo temático de su obra más carismática y legendaria, "E.T, el Extraterrestre"...
Fue la primera vez que se abordaba el tema de los extraterrestres no como seres amenazantes, malvados y con intenciones invasoras, sino como seres civilizados con los cuales poder mantener una conversación fluída a través de un lenguaje gestual de manos para enseñar música a sordos, que inventara hacia finales del siglo XIX el compositor, etnomusicólogo y filósofo magiar Zoltán Kodály, en colaboración con el misnistro congregacionista británico John Curwen...
Además los famosos platillos volantes utilizados en las décadas de los 50 y 60 son sustituídos ahora por naves aeroespaciales de diversas formas y de una luminosidad cegadora, que más bien parece un espectáculo musical en vivo del gurú ochentero de los teclados e hijo del célebre compositor de bandas sonoras Maurice Jarre, Jean Michel...
Trata el tema de la abducción con un ritmo narrativo que recuerda las lecturas de las novelas de Julio Verne, con una maestría y dominio de los medios técnicos que con sólo 28 años que contaba entones el amigo Spielberg deja sin duda estupefacto a cualquier ser, humano o alienígena...
Los efectos especiales a cargo del reputado cineasta, ex-trabajador de la NASA y responsable de los mismos efectos en la paradigmática cinta de ciencia ficción "2001, una odisea del espacio" de Kubrick, Douglas Trumbull...
La fotografía, antes de que Douglas Slocombe se hiciera con el timón ochentero de la filmografía de Spielberg corrió a cargo de Vilmos Zsigmond y la música es todo un ejemplo de la maestría de lo conciso y sencillo...Todo un estandarte de la película a manos del genial, pese a algunas voces, John Williams...quien esta vez deja de lado su habitual artificiosidad y grandilocuente sentido creativo ("Star Wars" ó "Superman") para componer una música majestuosa que lleva ya implícito en el subconsciente del oyente al escucharla la visión de naves espaciales con seres abducidos dentro y alienígenas que quieren comunicarnos algo...
Todo un alarde soberbio de un cine, el de este jovencito de 28 años que ya con 26 nos había llamado la atención con un tiburón que sembraba el pánico en las aguas del oceáno, que aún estaba por sorprenderno con nuevas vueltas de tuerca que harían las delicias de más de un espectador...
I M P R E S C I N D I B L E.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
La cinta arranca en el desierto de Sonora, en México, cuando la comunidad científica mundial a los mandos del francés Claude Lacombe (François Truffaut) y su traductor, el cartógrafo David Laughlin(Bob Balaban), avistan un descubrimiento cuanto menos sorprendente; un escuadrón de F-19 de la época de la segunda guerra mundial y que se habían dado por desaparecidos aparecen intactos...
En Indiana, el electricista Roy Neary (Richard Dreyfuss) es testigo durante un violento apagón general de la ciudad, de un denominado "encuentro en la segunda fase", es decir, es testigo de una evidencia física concluyente de la visita de un objeto extraño a través de huellas, calor o radiación...
Neary vive en su casa con su mujer Ronnie (Teri Garr) y sus dos hijos pequeños...Ronnie está un poco harta del carácter ausente de su marido, y más ahora que con su visión anda perdido... llegando incluso a ser despedido en el trabajo...
Muy cerca, un niño pequeño, Barry, vive solo junto a su madre Gillian Guiler (Melinda Dillon) y parece haber sido abducido por una presencia extraña proveniente de algo suspendido en el aire y que emite cegadores destellos luminosos...Gillian parece tener "un encuentro en la tercera fase", pues es testigo directo de cómo su hijo Barry es transportado en una nave de aquellas...Algo de lo cual también es testigo el propio Roy quien a punto está de atropellar al muchacho...
Mientras Roy y Gillian junto con otra gente, asisten ya sin dudas a todo un desfile de naves extraterrestres por los cielos de Indiana, la comunidad científica, al margen y ocultando el verdadero empaque del asunto al resto de los mortales, llega a una población al norte de la India, donde la gente agrupada, canta sin cesar una música bastante enigmática...
El traductor Laughlin asocia los tonos de esa música a unas coordenadas geográficas que les llevan a la llamada Torre del diablo en Wyoming...
Mientras Roy se emparanoia y comporta de una manera que incluso le costó separarse de su familia...Pues llegó incluso a meter escombros en su casa obsesionado con aquella figura de una montaña que no paraba de idear compulsivamente....
De hecho,todas aquellas personas que tuvieron algún tipo de contacto extrasensorial se dirigen a Wyoming, al visionar en la tv la noticia de que aquella zona había sido evacuada por las autoridades debido a un camión volcado con mercancía altamente tóxica...Lo cierto es que la comunidad científica que había descubierto además un enorme vapor, el Cotopaxi (desaparecido en 1925 durante su viaje a la Habana) en pleno desierto del Gobi en Mongolia, la había desalojado para comunicarse con los alienígenas, a través de aquel lenguaje de gestos manuales y que era la única forma de comunicarse que tenían los extraterrestres; LA MÚSICA.
Roy y Gillian son testigos de cómo algunos abducidos son liberados por los alienígenas, entre ellos Barry, el hijo de Gillian...mientras otros como el propio Roy se prestan a ser abducidos...
burton  |
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1 de Diciembre de 2007
58 de 88 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Esta película siempre fue una de mis mayores asignaturas pendientes. Desde que tengo uso de razón me he tropezado con ella unas 5 o 6 veces. En cada una de ellas, siempre he visto un trozo del total, pero de manera aleatoria. Si de muy pequeño recuerdo haber visto parte del nudo, años más tarde me tragué tan solo su desesperante largo final. En otra ocasión los primeros 15 minutos y así constantemente.
La razón por la que tenía a esta película como puzzle audiovisual es bien sencilla; no me ha llamado nunca del todo la atención.
Por un casual ha caído el dvd en mis mano, y de una vez por todas he decidido echarle valor y ver toda su totalidad de un tirón.
Como primera impresión me ha quedado lo que más o menos sospechaba; Obra con más nombre que calidad; o lo que es lo mismo, película sobrevalorada.
El inicio es lo más destacable. A partir de ahí, se vuelve de un monótono insoportable. Practicamente el grueso de la cinta es como asistir a un cursillo de manualidades y bellas artes; uno empeñado en la escultura moldeada y la otra en la pintura (pero en plan cochino ambos). Prácticamente no pasa nada más. El Roy este también llega a tocar los huevos. Y es que son excesivos los minutos que emplea la película en centrarse en un caballero que se le va la pinza de una forma tan brutal; cansa, ya que no hace otra cosa que moldear con lo primero que pilla a mano; y digo yo, a saber si el tío no construía montañitas también con el producto resultado del noble acto de "hacer popó" (de ser así, se le agradece a Spielberg que no metiera la cámara en el cuarto de baño).
Pero si creían que llegando el final de la peli, se iban a enmendar las cosas (sería lo lógico, ya que toda la película es un preámbulo de un espectacular final)... agárrense los machos. Porque Spielberg lo hace tan lento, tan largo, tan repetitivo, tan porculero con la dichosa melodía, tan desesperante, que al terminar (por fin) lo único que deseas es olvidar que "Encuentros en la tercera fase" estuvo durante toda la vida en la categoría de "asignatura pendiente".
La voy a dejar en 5. Está claro que en parte tiene su mérito y resultó destacable en el público setentero. Pero como extraordinariamente apuntó Gelen en su crítica a "Posesión infernal"; cuando la ves por primera vez a día de hoy, la cosa no funciona.
JuanCádiz  |
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21 de Abril de 2006
50 de 77 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Encuentros en la tercera fase es una de las geniales obras del rey midas hollywoodiense. La mayor parte de la filmografía del cineasta tiende a menospreciar y cambiar el guión original con el que comienza a trabajar. Sin embargo, en esta ocasión escribe el guión y se nota por la metáfora principal del film: dios, Moises y el monte Sinaí. En la mayoría de los trabajos del director hay un tufillo característico del que no se puede esconder. A pesar de las referencias, Encuentros en la tercera fase es un film excelente.
La película cuenta con la genial interpretación de Richard Dreyfuss, probablemente la mejor de su carrera, quien encarna al padre de familia arquetipo del héroe spilgberiano. Excelente por una fotografía merecida en su oscar que otorga al film una densidad y un colorismo sin precedentes pese a que la mayor parte del film transcurre durante las horas nocturnas. Excelente por el protagonismo ejercido por los niños y excepcional por la crítica que realiza el director sobre el Gobierno, los mass-media y los militares al ocultar información de manera deliberada a la población local, cosa que a día de hoy continúan realizando con la casposa guerra de Irak.
DESTACO la secuencia de la habitación con el niño en la que los juguetes comienzar a desfasar todos juntos. Y por supuesto, una de las escenas que pasarán con mérito a formar parte de la Historia del Cine: la famosa secuencia de la nave acompañada por la machacónamente bella melodía de Williams. La mentada fotografía y la utilización del sonido.
SUSPENDO una de las características más habituales del cine de Spielberg: los tiempos muertos. Quizá no son demasiados pero siempre los alarga sin necesidad, lo que resta empaque y agilidad.
Spielberg se sacó aquí el carnet de director y desde este momento sería observado con lupa. 9.4
"No sabe la envidia que me da, señor Neary."
Txarly  |
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22 de Noviembre de 2007
23 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Por suerte Steven Spielberg rodó en su juventud esta maravillosa e imitada película que ha sido icono representativo dentro del género del contacto con seres de otros mundos. Tanto series actuales como films han imitado y reflejado gran parte del ámbito argumental expuesto en día por Spielberg. Digo que ha sido una suerte que “Encuentros en la 3ª fase” lo vistiera un joven y osado Spielberg puesto que él mismo ha declarado que el paso de los años lo ha convertido en otra persona y por lo tanto la misma película hoy en día sería completamente diferente. Por fortuna el legado que nos dejó para los que amamos este film ha quedado como un clásico intocable que por nada del mundo deseamos sea cambiado de ninguna forma, a pesar de existir hasta 3 versiones diferentes de la misma película, aunque las diferencias entre las 3 son tan sutiles que apenas alteran el concepto esencial de su mensaje en manera o modo alguno. Una vez más el cine de Spielberg se elabora sobre núcleos familiares rotos o con problemas, personas castigadas por monótonas relaciones de las que se cansan, el dúo protagonista se divide entre el hombre familiar incapaz de adaptarse a las necesidades de su familia y la mujer separada con un niño que tira hacia delante con lo que tiene.
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spoiler:
El proceso de sus relaciones es evolutivo a medida que avanza la película, poco a poco el concepto de sus vidas va tomando otra dirección, el hombre es consciente de una llamada a la que no encuentra explicación, busca explicaciones al margen de su familia que pasa a un segundo plano, llegando incluso a tomar la decisión de abandonarles por voluntad propia. La mujer en cambio tiene comprender a través de la percepción de su hijo, que un principio es abducido, ambos terminarán buscando en el mismo sitio objetivos diferentes, sin embargo el hombre trazará una línea de unión con la mujer más fuerte que la experiencia de toda una vida compartida con su mujer. A ella es su hijo quien llena su vida, al hombre la experiencia y la necesidad de un conocimiento que no alcanza a comprender pero que necesita. El film es complejo, mucho más de lo que pudiera parecer, no va de luces y efectos especiales, sino de personas que buscan a otras, de la búsqueda del conocimiento y de los límites de la razón. La puesta en escena del director es magistral, como su tratamiento, atrevido y valiente propia de la juventud de un director que actuaba por el impulso de su intuición, sin pararse a meditar en posibles conveniencias, ayudado por la banda sonora del maestro John Williams, que apoya y enardece los momentos importantes como un personaje más. Una obra maestra, genial en todos sus aspectos y que sigue luciendo con tanta fuerza como las luces de todas las naves que aparecen en la película.
Prometheus  |
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23 de Enero de 2013
18 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil.
No he visto “Lincoln”, pero me fío de la crítica de Servadac. Cuando la vea, dentro de algún tiempo, lo haré como hago siempre, libre de prejuicios, aunque me temo que me haré la pregunta de costumbre: ¿Por qué las películas que más me gustan de Steven Spielberg siguen siendo “El Diablo sobre ruedas” y “Tiburón”?
Igual coinciden conmigo: me da la sensación de que Spielberg careció de adolescencia. Esa clase de curiosidad satisfecha, de fascinación por los sabores de la vida que se van descubriendo…, creo que Spielberg pasó directamente de la infancia a la edad adulta y con el paso de los años se me hace evidente que prefiero aquellas películas en las que se comportaba como un niño prodigio sobre las que actúa como un adulto responsable, que son la mayoría. Desde esa perspectiva, es “Encuentros en la tercera fase” la cinta que hace de bisagra del tránsito de un mundo a otro. A partir de esta película Spielberg traza una radical línea en su obra y sitúa a un lado las películas de género, que se toma como un lucrativo divertimento, y las películas serias, que efectivamente se toma muy muy en serio. Para Spielberg la seriedad la da la pompa, provocando comicidad involuntaria; la profundidad la proporciona el énfasis y lo único que consigue es ser banalmente superficial.
Como narrador de corta distancia es espléndido, a veces magistral; como narrador de fondo es errático, desequilibrado, carente de criterio. A mi entender, para dar con lo que considero buen cine hay que rastrear en sus películas serias hasta encontrar trozos que por exigencias del guión están planificados como cine de género: la primera media hora de “Salvad al soldado Ryan” y secuencias aisladas de “El imperio del Sol”, de “War horse” -como la carga de los jinetes, que ningún admirador de David Lean debería perderse- , de “Munich” y de algunas más. Dos películas están algo al margen de esta dinámica, “Inteligencia Artificial” y “La Lista de Schlinder”; en ellas hay novedades que no existen en el resto de su obra, quizás por su extraña gestación en la que intervienen voluntades distintas a la del director.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
Ésta es seguramente su película más personal, en la medida en que lo que hace es hablar de sí mismo. Porque, ¿qué es en definitiva “Encuentros en la tercera fase? Pues es la historia de una persona corriente que un día descubre que puede ser excepcional y persigue hasta las últimas consecuencias esa posibilidad. ¿Notan lo significativo que resulta que Richard Dreyfuss- cuya fisonomía parece clonada de la de Spielberg- prefiera relacionarse con los extraterrestres al contacto con el mundo terrenal? La idea de la trascendencia que tiene Spielberg consiste en subirse a una nave espacial.
Desde entonces no ha parado de subirse a esa nave, ya sea para, efectivamente, constatar que los marcianos también tienen alma, para afirmar la fraternidad interracial de su país o para indultar el corazón del buen nazi.
Talibán  |
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