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| 32 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Talía666
Córdoba (España)
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Su valoración:  |
6 de Julio de 2009 |
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Una de las pelis de Clint que menos me dice, a pesar de ser uno de mis directores favoritos. La trama está bien, la ambientación y la fotografía, el vestuario, todo muy sureño, muy vistoso; el suspense se mantiene, la intriga judicial está bastante conseguida... pero no sé, le falta algo, tal vez credibilidad. Ya sé que en el cine judicial la parte de descarada manipulación de un jurado medio lelo es casi obligada, pero es que aquí el descaro del abogado defensor raya en lo burdo.
Me sobra el personaje de Lady Chablis, a la que no le veo en absoluto el encanto que parece suscitar en otras críticas; más bien al revés, me resulta totalmente insoportable y no le encuentro la menor razón de ser dentro de la trama. Y la vidente pues como también está metida con calzador en el argumento, aunque ésta puede tener algo más de sentido al representar el lado supersticioso e irracional del sur. Y todo como muy predecible.
En definitiva, nada del otro mundo. Para los amantes del cine de Eastwood puede resultar algo decepcionante; en comparación con algunas de sus películas más logradas, ésta queda bastante flojita en mi opinión.
Talía666 
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| 22 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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rouse cairos
santa fe (Argentina)
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Su valoración:  |
30 de Julio de 2010 |
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Este es el film más atípico y complejo que he visto del maestro cineasta, tal vez porque está basado en un suculento best-seller, donde la trama se compone de múltiples historias que se cruzan en la ciudad de Atlanta, con su inequívoco sello del sur estadounidense.
La intriga gira en torno a un excéntrico millonario sureño de ambigua sexualidad (K.Spacey), con características de nuevo rico: es un anfitrión al estilo del Gran Gatsby, coleccionista de antigüedades y obras de arte. Un joven periodista venido del Norte (J.Cusack) llega contratado por él, para la frívola tarea -muy bien paga- de redactar apenas 500 palabras sobre una de sus fiestas. El recién llegado queda cautivado por el universo social que encuentra, al cual describe a un amigo como: "Esto es igual a 'Lo que el viento se llevó', pero en versión surrealista". Y es esta versión surreal la que empieza a filtrarse en los diferentes tonos de la película, que tiene características del thriller, donde se incluye también un típico juicio con argumentos a favor y en contra, estrados y banderas norteamericanas. Aunque por momentos el film pasa a un abierto clima de comedia (como todas las escenas donde trabaja Mrs Chablis, un divertido y sensual travesti negro). Como si esto no fuese ya demasiado, se introducen elementos esotéricos propios del film de misterio, como ritos y creencias de la subcultura del vudú, a partir de una hechicera gorda y negra como son las nanas sureñas.
Muchos hilos y subgéneros son los que van estirando y dilatando más allá de lo ideal en una trama tan ambiciosa, que se volvería inmanejable de no tener por detrás el sólido oficio de Clint. De todo ello y por sobre todo, prevalece una mirada irónica respecto de ese microcosmos social marcado por una doble moral: la ambigüedad no solamente envuelve a la sexualidad sino a la justicia: la condena del vudú será distinta al veredicto del falible jurado.
Algo curioso es que no existe un protagonismo excluyente, sino varios secundarios con su minuto de gloria. Desde las breves apariciones de Jude Law en adelante. Eso sí, el travesti negro desplaza a todos en su happy hour. Y esto también define el tono más risueño, por el que parece inclinarse Clint Eastwood, quien parece disfrutar en medio de una trama babilónica que se vuelve difícil de manejar. Así las cosas, es comprensible que los actores principales no se destaquen demasiado: Kevin Spacey y John Cusack están por debajo de su nivel de excelencia. Es una película-ómnibus, donde hay demasiado para contar y se pasa de un asesinato a un juicio; de un salón de baile a las tinieblas de un cementerio, del suspenso del thriller a los enredos graciosos de la comedia. Pero siempre con el respaldo del oficio para filmar, junto a una memorable banda sonora a ritmo de jazz y blues.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: De las palabras y conjuros de la hechicera negra deviene el extraño título: en la mitad de la noche y cuando algo no está claro, los muertos requieren de media hora para una mirada desde el bien y otra media para el mal. Además, en este film coral tampoco se excluye el hilo de una pequeña historia sentimental con idas y vueltas que involucran al guapo periodista y a la bonita hija de Clint (Alison Eastwood).
Son memorables la secuencia del baile en sociedad donde contrasta el sensualísimo travesti con el formalismo y las convenciones, triunfando el tono de comedia y la risa en clave de crítica social. También son deliciosas algunas líneas de diálogo, como el de la pequeña escena en la florería ¿o invernadero? entre el joven periodista y la florista, donde se compara al amor con las características de las flores. Ni qué hablar de algunas frases puestas en boca de la hechicera, sobre acercarse a los muertos para conocer la totalidad de las verdades humanas.
rouse cairos 
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| 67 de 115 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Macarrones
Burgos (España)
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Su valoración:  |
28 de Enero de 2007 |
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"Medianoche en bla bla bla" tiene cierto aire de película de época, como si estuviera dirigida por un William Wyler desganado (ya nos gustaría) y no se ambientara en los años 80 del siglo XX sino en los 50, con sus smokings, fiestas mundanas con muchos corrillos de conversaciones, casas victorianas de la alta sociedad americana, chachas negras, sexualidades ocultas o reprimidas, etcétera. La película es moderadamente entretenida (o, según se mire, medianamente aburrida) y quizá habría merecido por mi parte alguna estrella más si no estuviera tan mal contada e interpretada (los feligreses de Eastwood ya pueden pulsar el botón del "No" en la utilidad de la crítica, para qué seguir leyendo). Kevin Spacey pone la cara que gasta siempre en todas sus películas, medio de sorna, medio de alelamiento, pero más o menos cumple con su personaje y se le tolera. John Cusack se pasea por toda la película con cara de pasmo y la boca entreabierta, como si el muchacho no se hubiera leído el guión y todo le sorprendiera. Es tan falsa y monocorde su interpretación que supera a Ben Affleck en mi ranking particular de actores monolíticos, con menos recursos faciales que la esfinge de Giza. Hasta Jude Law está de pena en su papelito de chapero macarra (el bello Jude, sin embargo, gesticula mucho, se ve que estudió en otra academia de interpretación).
A mí la "Medianoche" esta me ha parecido falsa, mal hilada, mediocremente interpretada y dirigida sin poesía, ni inspiración, ni garra, sólo con oficio (algo es algo). La película oscila entre lo ridículo (la mendiga hechicera, esas escenitas en el cementerio, los escrúpulos de Cusack ante cualquier cosa que le dicen) y lo sosaina (todo lo demás). Al único actor que se le ve suelto es al abogado defensor, pero para ver pelis de juicios mejor elegir cualquier otra (por cierto, qué rapidez la de la justicia norteamericana, que a los cuatro o cinco días del asesinato ya lo ha juzgado: esto no se lo cree ni la mamá de Eastwood).
Macarrones 
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| 19 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vfoul
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
30 de Junio de 2010 |
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“Medianoche en el jardín del bien y del mal” es una de las más atípicas y pintorescas películas que haya rodado Clint Eastwood, quizás por este motivo sea una de las más incomprendidas de toda su filmografía, seguramente todos sus seguidores esperaban un film de acción y aventuras. Evidentemente se encuentran con una magnífica historia totalmente diferente, basada en un best-seller de “John Berendt” ambientada en Savannah, una ciudad hermosísima y de rancio abolengo sureño y que a nuestro admirado Clint, le sirve para diseccionar una sociedad anclada en la tradición y con fuertes perjuicios arraigados durante generaciones, una latente división entre blancos y negros, entre unas clases y otras, con costumbres ancestrales como los ritos de vudú.
Desde luego el reparto (como ya nos tiene acostumbrados Eastwood) es de un nivel altísimo, por un lado tenemos a John Cusak en el papel de un periodista neoyorquino que viene a Savannah para cubrir la fiesta de Navidad, que anualmente da el mecenas “Jim Williams” en su espléndida mansión y rodeado de sus “espléndidos amigos”, personaje culto y refinado, magníficamente interpretado por Kevin Spacey. Jude Law, en una breve pero brillante intervención, como Billy “colaborador” de Williams. Todos y cada uno de los actores nos realizan una especie de descripción simplemente con verlos actuar, sin necesidad de presentaciones. El misterio que esconde el personaje de Jim es un auténtico lujo, es una maravilla como Clint juega con su forma de interpretar para reflejarnos con miradas lo infinito que esconde su personaje. Un personaje que esconde todo tipo de mentiras, con el hándicap de una sexualidad que si la presenta como verdad puede causarle varios problemas y abandonos. Y él lo sabe.
Todos estos guiños cinéfilos rebosantes de calidad se acompañan de una música excelente de Lennie Niehaus a base de jazz y blues, una fotografía genial de Jack N. Green, y si a todo ello le añadimos la compañía de “Lady Chablis” y de la críptica Minerva, nos encontramos delante de una película magnífica, que nadie debería perderse.
Vfoul 
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| 27 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Edgar
Pamplona (España)
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Su valoración:  |
18 de Julio de 2005 |
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Excelente historia de personajes, a quienes Clint Eastwood sabe sacar lo máximo posible. Es probable que el gran Eastwood sea uno de los mejores directores de la historia a la hora de trabajar con los actores para la puesta en escena, ya que cada uno de ellos exprime al máximo las posibilidades de sus caracteres. Todos ellos van insertados en un fantástico guión que a diferencia de lo que solemos ver actualmente, tiene mucho que contar: un asesinato, un juicio, brujería, posiciones sociales, el miedo a lo desconocido, las diferencias en torno a la sexualidad... Y cómo no, todo está narrado con maestría, aderezado con una cuidadísima banda sonora a ritmo de jazz y blues y con una fotografía espectacular. En definitiva, cine de verdad y del bueno, de la mano de Clint Eastwood, considerado ya como uno de los grandes clásicos del séptimo arte.
Edgar 
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