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Sinopsis
Una familia americana, compuesta por el doctor Ben MacKenna (James Stewart), su mujer (Doris Day) y su hijo Hank, está pasando unas vacaciones en Marruecos. Tras la muerte de un espía en brazos de Ben, mientras visitaban el mercado de Marrakech, el matrimonio descubre que su hijo ha sido secuestrado. Sin saber en quién confiar, los MacKenna se ven envueltos... Leer sinopsis completa
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30 de Agosto de 2007
42 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Decidí hacer una revisión a la cinta tras leer las nueve críticas que hay, hasta el momento, colgadas en FA. Si no recordaba mal, me pareció mucho más buena de lo que estaba leyendo.
Tras el visionado reciente no me queda la más duda de que me encuentro ante una gran película. La parte del Royal Albert Hall es técnicamente perfecta. Intenté contar los planos que Hitchcock utilizó y me fue imposible… dejé de contar cuando superaba la veintena. Pero no sólo técnicamente esta escena es impecable; a nivel interpretativo es igual de emocionante. El momento, en que Doris Day se encuentra en el Royal Albert Hall, imponente ante la situación, y llora desconsolada me parece demoledor. Pensaba… ¿qué haría yo en su situación? Puedes salvar una vida, pero… te juegas la vida de tu hijo. Es sin duda, junto con el final, lo mejor de la trama. Trama que se amolda al esquema que Alfred Hitchcock utiliza en casi todas sus películas.
La parte en la que la pareja y el hijo se encuentran en Marruecos esta dotada de gran magnetismo y como no, muchísimo suspense. Hitchcock utiliza a Doris Day para crearnos las dudas y desconfianzas.
Oscar para una canción que luego hemos cantado en muchas ocasiones y que es aquí, parte fundamental del desenlace. Y el inicio tampoco se queda atrás. Hitchcock juega con nosotros y nos muestra unos platillos, que anteceden al inicio de la historia, y serán luego, determinantes en la trama.
Chagolate con churros  |
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10 de Mayo de 2011
31 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Es éste uno de mis Hitchcock preferidos, seguramente el que más de ese grupo de películas que él mismo denominaba "familiares", donde la faceta de entretenimiento lúdico —como "Alarma en el expreso", "Atrapa a un ladrón" o "Con la muerte en los talones"— se impone finalmente sobre otras consideraciones.
El resultado es así un thriller de suspense donde nunca se rehúyen las notas de humor —pese a que el suceso de partida sea tan dramático como el secuestro de un niño— y que a mi entender es un muestrario ejemplar del cronométrico talento del maestro. Destaca, claro está, la secuencia del Albert Hall, sin discusión una de las más imponentes "grandes escenas" de toda su carrera.
Pero como mucho y muy bien desde hace décadas se ha diseccionado el arte del director inglés, por esta vez prefiero centrarme en la reivindicación del aspecto comúnmente más atacado en este film, la elección de Doris Day (y por ende la idiosincrasia de su personaje, Jo).
En mi opinión, la actriz ofrece una muy solvente interpretación, dominando los nada fáciles registros que se le exigen: la reacción al enterarse del secuestro de su hijo, su expresión ante el dilema moral interno que la invade durante el concierto o la manifestación de la complejidad de sus sensaciones cuando canta el "Qué será, será", son una prueba de eficiencia que dudo mucho hubiese superado Tippi Hedren, por ejemplo.
En cuanto a la tipología del personaje, no puede negarse que es la protagonista más "asexuada" de la filmografía del director, y seguramente en ese contraste con la prototípica rubia hitchcockiana (gélida por fuera, fogosa por dentro, que seduce tanto al protagonista en la ficción como al espectador a través de la pantalla) se explique la decepción que a muchos produce (y su inevitable asociación mental con comedias amilbaradas contribuye a acentuar ese efecto). Sin embargo, bajo ese engañoso disfraz de "matrona", bajo esa sólo aparente representante del más conservador "American Way of Life" (la cantante que ha renunciado por el peso de las convenciones sociales a su próspera carrera para centrarse en su rol de fidelísima esposa y madre) aparece una de las mujeres más sagaces, inteligentes y activamente responsable de la resolución de la trama criminal de todo el cine de Hitchcock. Veámoslo, como no puede ser de otra manera, en la zona spoiler (aviso: contiene otro spoiler sobre "Vértigo"):
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler:
* Tras la primera escena en el autobús, es ella quien se da cuenta que el francés ha estado interrogando en toda regla al marido sin que él se percate.
* Es ella quien desconfía del matrimonio Drayton, a quienes él encuentra muy simpáticos.
* Es ella quien se asusta del francotirador cuando entra en la habitación (desde luego su cara "de malo" es canónica) de nuevo sin que él perciba nada extraño.
* Ya en Inglaterra, es ella quien descubre que Ambrose Chapel es una capilla mientras él pierde el tiempo en una jocosa y surrealista escena con los taxidermistas.
* Es ella quien deduce las intenciones de cometer el atentado en el Albert Hall, mientras él bastante trabajo tiene con salir de la iglesia.
* Es ella quien salva la vida del ministro con su grito (atención: con el uso de su voz, recordemos que era cantante), mientras él se limita a rematar físicamente la acción haciendo caer al sicario.
* Finalmente, en la recepción, es ella cantando el "Qué será, será" (de nuevo, la voz) quien logra contactar con el hijo, mientras él otra vez se limita a la acción física del rescate.
Probablemente al propio Hitchcock le trajeran sin cuidado estos detalles, más de guión, pero lo cierto es que la cristalina moraleja que se podría extraer de la historia, casi en clave de feminismo "avant la lettre", es que ha quedado patente la injusticia patriarcal que supuso que ella renunciara a la profesión de cantante (a su vocación y realización individual), carrera que ahora podrá reemprender con todos los honores, sin que el marido tenga derecho moral a objeción alguna (más bien le debería una disculpa).
En este sentido, no deja de resultar curioso, e incluso inquietante, que la película hoy valorada unánimemente como la mejor de Hitchcock y de las mejores de la historia, "Vértigo", presente por el contrario a la mujer más insegura, sumisa y emocionalmente dependiente de los hombres de toda su filmografía: Judy, una mujer que en su único afán de sentirse amada, por dos veces es incapaz de reivindicarse y por dos veces se humilla voluntariamente renunciando a lo más auténtico que tiene, ella misma, su propia individualidad, su propio ser: en la primera parte del film, creyendo que así obtendrá el amor del asesino Elster, consiente que éste la transforme en Madeleine para engañar a Scottie y matar a su mujer; en la segunda parte, abandonada y enamorada de Scottie, consiente que éste la transforme de nuevo en Madeleine para recuperarla de entre los muertos.
Quim Casals  |
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Miquel
Palma (Mallorca) (España)
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22 de Noviembre de 2007
22 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Film nº 48 de Hitchcock. Escrito por John Michael Hayes, desarrolla un argumento original de Charles Bennett y D. B. Wyndham-Lewis. Se rueda en exteriores de Londres y Marruecos y en los platós de Paramount Studios (Hollywood), con un presupuesto estimado de 1,2 M dólares. Gana un Oscar (canción). Producido por Hitchcock, se estrena el 30-IV-1956 (Festival de Cannes).
La acción tiene lugar en Marrakesh (Marruecos) y Londres, en 1955, a lo largo de varios días. Ben McKenna (James Stewart) es un médico de Indiana (EEUU), que visita Marruecos en el viaje de regreso a su país, después de asistir a un Congreso internacional de medicina en París. Le acompañan su mujer Josephine Conway (Doris Day), antigua cantante, y Hank, el hijo de ambos, de 6 años.
El film explica una historia dramática de misterio e intriga que deviene un thriller de espionaje. Retoma el tema de la persona normal que, sin buscarlo, se ve envuelta en asuntos peligrosos y enfrentada a un misterio que le supera. Reitera sus manifestaciones de simpatía por la mujer rubia, desenvuelta y guapa, como había puesto de relieve con anterioridad (Joan Fontaine, "Rebeca", 1940; Ingrid Bergman, "Encadenados", 1946) y reitera posteriormente con Grace Kelly ("La ventana indiscreta", 1954), Kim Novak ("Vértigo", 1958), Janet Leigh ("Psicosis", 1960), Tippi Hedren ("Marnie", 1964). Los problemas familiares de Ben y Jo reflejan los de Hitchcock y su mujer y el viaje intercontinental que realizaron huyendo de la IIGM. Si en los films del realizador siempre es importante la música, éste es uno de los más musicales: incluye 13 minutos de la "Storm Clouds Cantata", de Arthur Benjamin, y 10 minutos de recital en la embajada. El núcleo de la intriga está constuido con la ayuda de pistas falsas, malentendidos, simulaciones, conspiraciones, traiciones e imprevistos, que elevan el film al nivel de atractiva pieza de misterio y suspense, con momentos culminantes como la llegada de Ben al local de los taxidermistas y los incidentes que se producen en el interior del mismo. Como de costumbre, la cinta está salpicada de humor. Formó parte del grupo de 5 films de Hitchcock que permanecieron retirados del mercado durante unos 30 años a causa de litigios por los derechos de autor. Es el "remake" de uno de los primeros films británicos (1934) del realizador.
La música, de Bernard Herrmann, añade una canción original, ganadora del Oscar, que Jo canta y tararea en varias ocasiones: "Wathever Will Be, Will Be" (Qué será, será"), de Jay Livingston y Ray Evans. La fotografía, de Robert Burks, ofrece encuadres torcidos, planos cenitales y "travellings" de muy buena factura. Rodada en vistavisión y color, realza la intensidad de la acción, su ritmo rápido y la grandeza de la odisea familiar de los McKenna. Los diálogos son excelentes y la interpretación de Stewart es notable. Film envolvente y entretenido.
Miquel  |
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6 de Agosto de 2009
29 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Llevo una mala racha; últimamente, cada vez que recupero un clásico (al parecer significa "de primera clase", Lane Fox dixit), me llevo un chasco. Yo me declaraba admirador del orondo y alopécico director londinense, pero se me están empezando a caer los palos del sombrajo. Me ocurrió con “Encadenados”, y me ha vuelto a ocurrir con ésta. Y eso que contaba con un aliciente extra, la presencia de James Stewart, para mí, el mejor actor de cine de su época y de cualquier otra.
Pero, amigos, el tiempo no pasa en balde, y la cosa ha envejecido muy malamente. El tío McGuffin está artrítico por todas partes, otra cosa es que no queramos verlo. Que un matrimonio talludito formado por una cantante retirada y un doctor bonachón se desenvuelvan en una trama de conspiraciones internacionales con mucha mayor soltura que la inteligencia británica resulta pelín inverosímil. Como muchas de las situaciones que se producen a lo largo del film, desde los acontecimientos del mercado en Marrakech, hasta los sucesos de la iglesia o los del Royal Albert Hall, para culminar con el ridículo desenlace en la embajada que muy bien pudiera haber sido la de Chiquitistán.
Las escenas de acción son patéticas, y no me vale el argumento del tiempo: si uno echa una ojeada al “Acorazado Potemkin” o a “Sin novedad en el frente”, rodadas veinte o treinta años antes, por poner dos ejemplos, veremos que había medios para sacar adelante ciertas situaciones. Eso, sin contar algún que otro error descomunal en la trama, que incluyo en el spoiler.
No todo el monte es orgasmo.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler:
Es absurdo que Stewart se presente en el teatro, cuando ha sido noqueado dentro de la iglesia y no ha tenido contacto alguno con nadie. Ah, que es una elipsis narrativa y resulta que ha llamado a la policía para ver dónde estaba el comisario jefe o su mujercita y se ha dejado caer por allí. Pues vale. De estas hay varias, pero bueno, Hitchcock seguirá siendo un mito ¿no?
Shinboneniná  |
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Chus
Barcelona (España)
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11 de Diciembre de 2005
26 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Qué será, será.
Pues para mi acabará por ser solamente una entretenida y como mucho divertida película de tito Alfred, con mezcladas y breves dosis de genialidad reflejadas en algunas escenas pero con un suspense que no pesa y la sensación de no saber si reir o intrigarme. En general bastante floja y poco creíbles las actuaciones de la pareja de actores ante la situación argumental dada. Así que le adjudico el error al director y al guionista Hayes.
No tiene parangón con Vértigo o La ventana indiscreta.
Posdata: Me siguen encantando los planos americanos que hace Hitchcock y el ya habitual efecto asardinado en pantalla de James Stewart, a quien tanto quiero.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
Me parece poco creíble que la pareja protagonista mantenga la compostura y se comporte con tantísima frialdad durante tanto tiempo y en tan diversas situaciones aledañas al secuestro y especialmente cuando creen estar a pocos pasos de su hijo.
Por poner un solo ejemplo: Momento Iglesia: Doris Day sale fuera de ella, instada por su marido a que llame a toda la policía dado que éste asegura que el hijo de ambos se encuentra allí mismo, encerrado en alguna habitación.
Mientras Doris espera frente a la iglesia a que la policía llegue y que su maridito se recupere del porrazo que le han propinado los secuestradores no se le ocurre gritar ni una sola vez desde la calle el nombre de alguno de los dos, aun a sabiendas de que muy probablemente a su marido le haya pasado algo precisamente porque sabe (y asi lo manifiesta a los policias) que no ha salido de la iglesia. (Mira que su marido hasta le adviertió,, pues nada, ni con esas. Por lo menos podía haberlo intentado, no? O es que el guionista la tiene por tonta? Eso sí, al final de la peli, tiene ese momento de lucidez de cantar el Qué será, será (menos mal que el hijo salió listo y fino de oido y se apercibió de que su madre estaba haciendo gansadas al piano en el salón del piso de abajo)
Tampoco tiene desperdicio la reacción (no la interpretación de la reacción, sino la reacción en sí misma) de James en el momento en que ha de decirle a Doris que su hijo ha sido secuestrado. Un pequeño desastre: James se lia a preparar un cocktel de somniferos que la tonta de su mujer accede a beberse sin chistar a pesar de haber llegado al hotel y ver por sí misma que el hijo ha desaparecido...
Mal guión.
Chus  |
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