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La bella y la bestia

Fantástico. Romance. Drama Érase una vez un mercader arruinado que vivía con su hijo Ludovic y sus tres hijas. Dos de ellas, Felicie y Adelaide, son seres egoístas que explotan a su hermana pequeña Bella. Un día, el padre se pierde en el bosque y llega hasta un castillo. Allí encuentra una preciosa rosa y decide cogerla para Bella, entonces aparece el señor del castillo que le impondrá un duro castigo por su osadía. (FILMAFFINITY)
Críticas 43
Críticas ordenadas por utilidad
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8
21 de diciembre de 2005
22 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una película singular, pues aún siendo evidentemente imperfecta y bastante ingenuista, resulta ser magnífica e irrechazable en su imaginativa y mágica concepción estilística, dónde el genio de Cocteau empalma con soltura y frescura el surrealismo, lo poético, el humor, la fábula y el drama interior de una bella maravillosa y de una bestia, que lucha denodadamente por alcanzar esa maravilla a través del amor puro y verdadero.
La película tiene memorables hallazgos, como todo lo referente a la mansión de la bestia (especialmente el pasillo de los candelabros), el maquillaje de la bestia o la contraposición entre el mundo real y el mágico. Todo fruto de ese espíritu inventivo, grácil, de Cocteau, que así supera sus defectos, que hasta resultan apetecibles.
5
10 de enero de 2014
18 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esperaba ver el clásico "La Bella y La Bestia" más potente que pudiese haber imaginado, a través de un cine francés tan sutil y de un director tan reconocido como Jean Cocteau, pero lo cierto es que me ha defraudado. Aparte de unos efectos especiales buenísimos para la época y que algunas tomas visuales son auténtico arte, lo demás me ha resultado excesivamente teatral, lento y donde prima más lo visual que el contenido. Luego, hay detalles en la historia que se pasan por alto, como cuándo surge el enamoramiento o la amistad entre Bella y Bestia, el abandonar la trama familiar durante tanto tiempo para retomarla más tarde con prisas...

Repito, visualmente es una delicia, no hay más que ver la entrada al castillo de Bella y ese pasillo con candelabros y las cortinas al viento, o cómo asciende la escalera y llega a la habitación. Pero no deja de ser decepcionante saber que, aunque dura escasamente hora y media, resulta ser largar y tediosa en algunos momentos.
10
12 de junio de 2008
13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
* Una de las películas más fascinantes que he visto; de un magnetismo, atmósfera y preciosismo visual apenas igualado en el transcurso de los 60 años que han pasado desde que salió a la luz. De una belleza plástica arrebatadora; impresionante escenografía. Se nutre del cuento popular y de hadas, no solo de la obra de Mme. Leprince de Beaumont; del expresionismo, el simbolismo y demás corrientes postrománticas, con reminiscencias genuinamente románticas y literarias; del surrealismo. Toda una obra maestra que demuestra una sensibilidad acentuadísima al servicio de todos los aspectos del film; un gusto exquisito y una evidente preocupación formal, que se opondría a ese espíritu infantil, a esa tregua solicitada a nuestro escepticismo y nuestro desdén hacia la fabulación que nos aconseja Cocteau para poder disfrutar de su película. Pocas veces se ha invertido tanta dedicación en erigir tan magna obra a partir de la base que supone un cuento “infantil”. Así resulta una película que puede parecer sencilla, narrativamente hablando; respecto al guión; respecto a los personajes; por sus teatrales decorados… Pero junto a esa apariencia de sencillez, incluso de ingenuidad, está esa pericia en el tratamiento visual, de los personajes, la ambientación, el ritmo, los recursos sensoriales, el detallismo minucioso que nos conduce de secuencia en secuencia perpetuamente asombrados, cada vez mas atentos por las sorpresas que sabemos nos puede ir deparando cada imagen, etc.
* Una obra del todo hechizante; con un ambiente onírico como pocas desde los inicios del cine; que deja huella, generando una sensación confusa e indefinida, de estar realmente soñando, induciéndonos la misma sensación que atenaza a los personajes. El tono de ensueño se fragua desde los créditos iniciales, a base de imaginación y poder fabulador. Luego la película irá forjando ese nudo que mezcla realidad y fantasía, de tal modo que, como en “Cuentos de la Luna Pálida de Agosto” del inmenso Mizoguchi, lo ilusorio, lo sobrenatural, artificial, o prodigioso, viene a mezclarse con lo rutinario, no sabiendo si el mundo de la fantasía invade la realidad, o es al contrario, y no sabiendo cuando nos situamos en uno u otro universo. En esa confección de lo extraordinario entra en juego la imagen; los recursos puramente fantásticos; la cadencia; la envolvente música; los decorados, algunos de ellos recientes paisajes víctimas de la guerra, siendo espléndidas las imágenes de los dominios exteriores de La Bestia, parajes de un hálito decadente y desolada belleza. También participan de lo maravilloso los propios personajes, porque en ninguna historia similar resulta tan creíble el hecho de que la chica se encariñe, incluso enamore, del monstruo en cuestión, y más, dado lo grotesco de este. Esto dice mucho del magnífico trabajo de los actores, de todos, pero en especial de los dos principales, siendo particularmente seductores e imponentes la presencia y carácter de la Bestia.
8
18 de agosto de 2011
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo inexplicable fascina no por sus imágenes, sino por sus cofres cerrados, sus presentimientos. Lo inexplicable de esta película radica en la gratuidad del mensaje, en ciertos efectos, en la manera tan valerosa como el realizador toma un cuento de hadas y transfiere sus códigos al lenguaje del movimiento visual.

Es una película llena de lugares, de escondrijos, de laberintos, un iceberg-film donde se sugieren espacios impensados, sueños profundos, pesadillas a medio abrir, ah, y también el arte de lo fascinante sin más, sin razón, el simple deseo de un artista por plasmar su visión de lo fantástico, de aquello que constituye la nostalgia inmensa de vivir en toda la extensión de lo Vivible.
5
14 de diciembre de 2017
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una cinta legendaria de la historia del cine que sin embargo está muy sobrevalorada.
Cocteau es Cocteau, pero La bella y la bestia, pese a durar sólo 90 minutos, se hace bastante pesada, especialmente para los niños que se animen a verla por la cinta animada de Disney. No emociona demasiado, no entretiene... será maravillosa, pero no ha resistido bien el paso del tiempo.
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