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The Shock Labyrinth 3D

3,4
100
votos
Sinopsis
El film nos cuenta la historia de un grupo de adolescentes que se reencuentran con una amiga desaparecida hace una década. Cuando la chica cae inconsciente, la llevan al hospital, pero acabarán atrapados dentro de una laberíntica casa encantada. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
16 de octubre de 2010
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
El día internacional del conejito asustado se conmemora con la reproducción de esta película, en la que, gracias a las nuevas tecnologías y las gafas 3D patrocinadas por Unión Fenosa y otras grandes marcas corporativas, se permiten la licencia de lanzarnos una y otra vez un conejito-bolso blanco contra nosotros.

En esta comedia se repite el clásico conflicto de los niños que atacan a los adultos con fantasmas plagados de culpabilidad, una esencia comprensible en la historia, en tono genérico, pero que se lleva a cabo en medio de un sin sentido total que te transporta de la indiferencia a la risa nerviosa con suma facilidad. Y es que, aunque la premisa inicial parecía captar nuestro interés con la llegada de visitantes inseperados, a partir del reencuentro con el fatídico lugar de los hechos, ese que siempre existe en el concurrido mundo de los ectoplasmas, la película degenera hacia un bucle sin fin de situaciones sin profundidad alguna y con un lindo conejito que siempre estaba en medio de cualquier situación.

La presencia de niños en una película de terror (aunque no lo parezca, en este género se encasilla The Shock Labyrinth) siempre me ha inquietado con gran facilidad, tal vez la inocencia infantil unida al peligro sea el modo más sencillo de dejarme intranquila, pero aquí, en cambio, son unos personajes más que corretean por una casa de terror y que no consiguen transportar el miedo a ningún lugar, dejándolo olvidado en algún rincón entre tanto maniquí roto y sangriento.

Sobre el 3D no debería opinar mucho ya que es la primera vez que veo algo en semejantes condiciones, pero la prolongación de manos hasta el intento de tocarte no produce un mayor sobresalto, y mientras observaba cómo iba avanzando la película, me di cuenta que si el futuro artístico del cine se va a basar en planos que sólo destacarían a través de unas gafas (imposibles de mantener limpias) tridimensionales, vamos a pasar de disfrutar a contemplar el momento de inspiración máxima cuando alguien se pase horas jugando con los ordenadores para terminar diciendo: "vaya pasada, cómo ha quedado de bien el marco de esta ventana modernista, tengo que meter esta escena en la película, si puedo hacerlo dos veces mejor, total, en una película de ranas el equipo sabrá como encauzar la historia para que esto cobre protagonismo" y veremos ranas ninja que se asoman por ventanas modernistas en medio de una encarnizada lucha, eso sí, con una excelente calidad visual, dejando en la boca de todos los espectadores un: "qué gran ventana".

Mientras tanto los conejitos asustados siguen flotando en el ambiente, para crear espectación mientras el protagonista pone caras imposibles de tomar en serio y todo se mueve a su alrededor para demostrar que el terror japonés ya no asusta cuando aparecen largas melenas negras que ocultan fantasmas, pero sin ellas, las películas se convierten en chistes malos de los que no apetece reírse.
mnemea
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15 de octubre de 2010
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
El terror oriental anda de capa caída, y si lo que antes eran films donde la presencia de muchachas de largas cabelleras parecía ineludible resultó ser uno de esos filones que terminó agotándose por uso y abuso del mismo, uno de los mayores impulsores de ese J-Horror que dejó a más de uno aterrorizado de por vida con su "Ju-on" vuelve en esta ocasión para alejarse de esa premisa totalmente agotada, pero sin ni una mínima o lúcida idea sobre como transportar ese terror casi esotérico al respetable.

Sí, es cierto, Shimizu con su último film no busca ni mucho menos repetir esquemas que tan buen resultados le dieron, pero la cuestión es que lo que sí busca es construir una nueva propuesta donde el terror y un forzado dramatismo que sale a lucir en los peores momentos den a luz otra criatura en una carrera que ha encontrado puntos de regeneración, incluso de autoparodia, pero que ha ido cayendo en el hastío de aquel que ya se ha quedado sin ideas.

La cuestión es que con "The Shock Labyrinth" su cine no llega ni a pantomima: es tal la carencia de ideas tanto en la consecución de atmósferas como la escritura de una trama tan rácana como ya vista, que uno finalmente no sabe exactamente a que acogerse para darle una última opción a un director que parece agotado en todas sus facetas. En ella ni siquiera nos topamos con una atmósfera palpable, y todo deviene en una serie de conclusiones presentadas a través de los protagonistas que, como pegotes, informan al desinteresado espectador sobre hacia donde pretende virar todo el conjunto.

Hay pocas herramientas, por desgracia, que se empleen con verdadera intención en este proyecto (quizá la narración), y ni siquiera terminan por salvar otro film que no se libra ni siquiera de esos giros finales totalmente aborrecibles, de sus redundantes flashbacks o de unas constantes que no le confieren el más mínimo respingo como para poder estar hablando de un género como el del terror cuando, lo único terrorífico, termina siendo otro insípido 3D que, sin lugar a dudas es lo peor de la cinta, por si no era suficiente con todo lo demás.
Grandine
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31 de octubre de 2010
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
"The Shock Labyrinth" es el último experimento de Takashi Shimizu, capitán del género J-Horror por la saga (¿franquicia?) Ju-on, The grudge o La maldición. Junto a Hideo Nakata (Ringu, Dark Water) claro.

La cultura japonesa en cuanto a fantasmas ha sido bastamente explotado con chicas de pelo largo equivalentes a nuestro fantasma con sudario. Como ya dice Grandine en su crítica, es un género de capa caída, filón que se quiso explotar al instante dados sus resultados positivos. Exprimieron a la gallina de los huevos de oro.

Quedó seca. Shimizu trata de desencasillarse de manera ostentosa. Ostentosa por un 3D magnífico (el mejor que ha visto este servidor; nada de oscuridad con un puntual objeto acercándose al espectador) una ambientación notable, una estética cuidadísima, ... está, en estos aspectos, muy lejos de esas Ju-on que parecen primitivas al lado de esta cosa nueva y brillante.

Es decir, visualmente merece la pena. El guión no viene a ser más de lo mismo tampoco; mezcla la simpleza de su "qué" (maldición de toda la vida por muerte violenta) para llevarnos a un "cómo" más complejo.

La música pasa de estridencias: es música que pretende inquietar sin abusar de la subida de volumen.

Las actuaciones, por otro lado, son patéticas: algunos caretos en concreto hicieron soltar risotadas al público de Sitges las dos veces que fui a verla. Nunca se busca nada especial en cuanto a interpretaciones en este tipo de películas (de hecho, cuando una pasa de la decencia básica, nos sorprendemos) pero las pérdidas de tono se pagan caro en el cine de terror.

Y es lo que pasa. La película no funciona, el adjetivo "fallida" es el que más le conviene. Es una pena, porque se nota que Shimizu ha querido arriesgar, apostar por lo nuevo. Pero no ha salido bien.

Una lástima. O buscamos nueva vía o volvemos a explotar lo poco quede de lo mismo.
Snuff
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25 de noviembre de 2017
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En si la película no es de terror, se cuenta lenta, llega a ser aburrida incluso, pero ami parecer no es una mala película, difícil digerirla ya que es algo diferente a lo que el director Shimizu te tiene acostumbrado.. Poco recomendable..
Davoo Ramm
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9 de marzo de 2011
1 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ideada para el lucimiento del 3D, The Shock Labyrinth: Extreme, es una de las más convencionales y aburridas propuestas de terror llegadas desde Japón en los últimos tiempos... y eso que no aparecen los consabidos fantasmas de larga caballera.

El argumento hubiera quedado muy bien para un episodio de una serie televisiva de antologías de terror o fantástico tipo Cuentos asombrosos, media horita con una historia entretenida y a otra cosa. Pero en ésta película se empeñan en alargar lo que no se puede alargar y optan por dos caminos, el primero una trama sin sustancia con poca intensidad dramática por parte de los intérpretes de la película y por el otro en la espectacularidad de las 3 dimensiones sin preocuparse por hilvanar una historia con demasiados altibajos durante el metraje.

El mayor aliciente de la película, además del 3D, claro, es ver al protagonista de Nadie sabe, Yûya Yagira, ya crecidito y dando la impresión de qué se le ha olvidado actuar. Aunque para no ser duro con él solo, como he dicho antes, ninguno es que esté para que les den un premio. Tampoco es que la película pida unos actores del método, pero para poner solo caras ya vale con un maniquí. Para colmo, además de las lagunas de guión y las pésimas actuaciones tampoco podemos salvar la dirección de Shimizu puesto qué no da ninguna sensación en absoluto. Podríamos pensar que han considerado que ya qué la película está destinada al consumo 3D para que esforzarse. Craso error, señores, el 3D tiene que estar al servicio de la historia, sino mal vamos.
Edgar_Morton
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