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Críticas de Christian Jiménez
Ordenadas por:
961 críticas
10
8 de mayo de 2017
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pues...si no fuera por “Blade Runner” podríamos hablar fácilmente de la obra maestra de Ridley Scott. Y es que no es para menos.
“Alien” marcó una época, se destapó como todo un logro en el momento de su realización y fue una obra clave para el cine de ciencia-ficción y terror, imitada, plagiada y copiada multitud de veces y aún hoy día sigue invicta, quedando como una de una de las mejores películas de la Historia del cine.

Es su modo sobrenatural que tiene de atrapar al espectador y ahogarle en una atmósfera angustiosa, opresiva y de puro terror.
Porque a pesar de ser de 1.979, y se nota (la vestimenta de Yaphet Kotto lo dice todo), consigue mantener en tensión, consigue agobiar cuando hay que hacerlo y pega sustos en el momento justo.
Scott no nos presentó el espacio como un lugar donde vuelan los lásers y hay combates vertiginosos de naves (en aquella época así se veía gracias a George Lucas), sino como un lugar silencioso, sombrío, fascinante y desagradable a la vez, tal como hiciera Kubrick 11 años antes con “2.001”. Y es en ese lugar donde pueden surgir peligros súbitamente y desatar la peor pesadilla del ser humano, el ser acechado por lo desconocido. Ese es el terror que se baraja en este film: el terror ancestral del hombre hacia lo que desconoce, hacia lo que amenaza su humanidad.
Ahí el director se desvela como un auténtico maestro del suspense. La acción no es rápida, el riesgo no se sucede a toda pastilla como una de Michael Bay, sino que tarda en llegar, como en toda buena película clásica de terror, vigilando a su presa entre las sombras pacientemente hasta que llegue el momento preciso de atacar.
Así funciona esta primera entrega de “Alien”, la mejor. Quizá hoy en día para muchos puede resultar aburrida y pesada y prefieran ver gilipolleces como “Alien vs. Predator” o esa chorrada que ahora va a estrenar Scott llamada “Alien Covenant”, pero lo que pasa es que hay que saber verla como es debido. Para el verdadero amante de la ciencia-ficción es insuperable.

Además, no sólo el estilo de la película, los impresionantes efectos especiales y demás aspectos técnicos son dignos de nombrarse, sino también el genial reparto, los pasajeros de la inolvidable Nostromo.
Todos deslumbran: Stanton, Skerrit, Hurt, Ian Holm (el personaje más interesante de todos, dicho sea de paso), la estrella de la “blaxploitation” Kotto y, por supuesto, una sublime Sigourney Weaver como esa Capitán Ripley, entre fría y dura y a la vez sensual y débil, uno de esos personajes míticos del cine por el que pronto sientes un cariño especial.
Scott, con ayuda de Dan O'Bannon, recogió influencias de varios sitios, directores y géneros (“2.001”, de Kubrick, “Vinieron de Dentro de...”, de Cronenberg, o “Dark Star”, de Carpenter, son algunas) y parió esta cruda, cautivadora y enigmática, a partes iguales, obra maestra. Un pilar del género que aún se mantiene conservando su magnético halo de misterio como el primer día.
Imposible olvidar el instante en el que el bicho sale del estómago de John Hurt...apabullante.
Christian Jiménez
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10
10 de mayo de 2018
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una de las 100 mejores novelas de todos los tiempos, así como uno de los más grandes dramas de la Historia del cine, es y seguirá siendo "Alguien Voló sobre el Nido del Cuco".
Análisis del comportamiento humano entre las paredes de un manicomio, esta historia trata de la humanidad, de la dignidad, de una felicidad y libertad capaz de alcanzarse pese a las dificultades y la manipulación de las emociones de la que muchos se sirven para ejercer su control.

Efectivamente, el control es lo único que ha tomado una posición de poder en el psiquiátrico al que ha sido enviado desde una penitenciaría Randle P. McMurphy, un individuo la mar de pintoresco y pendenciero acusado reiteradas veces por violación cuya libertad va a ver finalizada durante un tiempo para verse sometido a estudio, pues para todos es un loco, aunque él sólo lo esté fingiendo para no tener que dar clavo. Fuera brilla el Sol y las ardillas corretean sobre los árboles mientras la atmósfera del interior de la institución es asfixiante y el ambiente desolador, ya que nada escapa a la tiránica vigilancia de la enfermera jefe Ratched.
Ésta deja sometidos a los pacientes bajo el tono tajante y seco de su voz...con ellos quizá funcione, pero con el recién llegado va a ser tarea imposible, y desde el primer día comenzará una guerra declarada que tendrá trágicas consecuencias. Pero trágicas o no, McMurphy empleará todas sus fuerzas no sólo en intentar escapar, sino en devolver la dignidad y en demostrar el significado de ser feliz a los demás pacientes del lugar, entre los que se encuentran el nativo Bromden, que entablará una gran amistad con él, y Billy, un joven tartamudo con tendencias suicidas.

El contracultural Ken Kesey (pionero del movimiento "hippie", ahí es nada), se basó en sus propias experiencias con los internos del hospital de Menlo Park, donde servía de cobaya humana en el Proyecto MKULTRA, el cual estudiaba los efectos de multitud de estupefacientes en las personas, para su novela, escrita a finales de los '50 y puesta en venta a principios de los '60, década en la que la defensa de los derechos civiles y humanos se empezaba a poner a la orden del día (se nota que el libro pertenece a aquellos años de cambio y revolución).
No tardó en cosechar tanto éxito como controversia rápidamente, siendo prohibida y retirada en muchos institutos y universidades; bastó un año para que Kirk Douglas adquiriera los derechos y estrenara una obra de teatro interpretando al protagonista (Gene Wilder hacía de Billy), pero pasó mucho tiempo sin que nadie quisiera financiar un proyecto de largometraje, así que de esto se encargó el hijo de Kirk, Michael; éste, gracias al guionista Lawrence Hauben, descubrió al talentoso checoslovaco Milos Forman, que ya había debutado en Norteamérica con la aclamada "Juventud sin Esperanza" y que acabó ocupando el puesto de director.

Lo que distingue al cine de Forman es su enfoque sobre el aspecto humano, y ello remite a su talento y habilidad que posee para retratar el carácter de sus personajes y para lograr que nos sintamos identificados con ellos (un buen ejemplo son "Amadeus" o "Man on the Moon"); uno, ciertamente, les comprende, aunque se trate de enfermos mentales que prefieran ser observados desde el punto de vista objetivo del espectador, incluso a McMurphy, que es un pobre desgraciado acusado de violación. El director consigue que también nos veamos asfixiados y atrapados, al igual que los pacientes del psiquiátrico, casi sintiendo la imperturbable mirada de la enfermera Ratched en nuestra nuca.
Y es que los métodos que se usaban (bueno, y que se siguen usando) en las instituciones mentales encuentran aquí una crítica de lo más demoledora y violenta. Pero, aún con estos impedimentos, aunque adivinemos el aciago destino de los protagonistas, que no es otro que el de pudrirse entre esas cuatro paredes sin nadie que sienta piedad por ellos, "Alguien Voló sobre el Nido del Cuco" se convierte, gracias al alocado y vivaracho Randle McMurphy, perfecta personificación del libre albedrío, en una suerte de canto a la libertad, a la vida, promoviéndose la búsqueda de la felicidad, la defensa de la dignidad humana y la del individualismo por encima de la incomprensión y la mofa general y de la manipulación de aquellos que están por encima ejerciendo su control sin pizca de ética ni compasión.

En una de sus interpretaciones más legendarias, Jack Nicholson se pone al límite de su capacidad como actor y demuestra que puede hacernos tanto reír (con esos espontáneos estallidos de euforia que le salen) como llorar. Una gran Louise Flecther se transforma a las mil maravillas en la odiosa y repugnante Ratched, seguida de un buen puñado de conocidos actores también fantásticos, como Christopher Lloyd, Danny DeVito, Scatman Crothers (que se cruzaría con Nicholson cinco años después en "El Resplandor") y un jovencillo Brad Dourif. Al Dr. Spivey lo encarna Dean Brooks, el verdadero director del hospital donde rodó el director.
A la vez divertida y descorazonadora, optimista y trágica; la obra de Forman, adornada con la genial banda sonora de Jack Nitzsche y un final del todo inolvidable, descansa entre las mejores de la Historia del cine, lo que quedó demostrado por la gran acogida del público y la crítica, a la que siguieron cinco Oscar y seis Globos de Oro bien merecidos.
Christian Jiménez
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8
2 de enero de 2018
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aunque eclipsado por otras producciones realizadas en la misma década que gozaron de más éxito y fama, como "Akira", "Harmagedon" o "El Puño de la Estrella del Norte", este film se mantiene como un pequeño gran clásico de la animación nipona.

Cuando en 1.987 el prometedor Yoshiaki Kawajiri, futuro responsable de "Ninja Scroll" y "Vampire Hunter D", finalizaba su colaboración con Katsuhiro Otomo y Shigeyuki Hayashi en la genial antología "Laberinto de Historias", donde firmó el segundo segmento, "The Running Man", se vio inesperadamente con un nuevo proyecto en las manos cuando los productores de MadHouse le pidieron adaptar una de las novelas de la serie "Yoju Toshi", de Hideyuki Kikuchi.
Kawajiri preparó el guión para un sencillo cortometraje, pero los señores de Japan Home Video quedaron tan impresionados que instaron al director a realizar una película a partir del mismo. Para éste, que se sentía realmente atraído por el tono oscuro y violento del autor Kikuchi, aquella propuesta le vino como caída del cielo, y además le daría la oportunidad de desempeñarse en solitario en un largometraje. De este modo, e introduciendo detalles de su propia cosecha, decidió llevar a animación la primera novela de la serie, "Black Guard".

Esta futurista aventura "techno-noir" nos sitúa en el Tokyo de finales del siglo XX, cobijado por grandes rascacielos, avances tecnológicos y una noche permanente, donde los humanos han estado coexistiendo con una raza superior de seres demoníacos procedentes de un mundo alternativo desconocido, unos seres capaces de adoptar forma humana y mezclarse sin ser detectados.
Desde hace siglos, entre estas dos razas existe un pacto de no agresión que desgraciadamente se ha violado en incontables ocasiones; ahora, el experto doctor Mayart se dispone a firmar un tratado de paz del que se espera sea el definitivo. Taki, uno de los agentes contra las actividades de los seres del mundo de las tinieblas, llamados "guardias negros", deberá protegerle cueste lo que cueste hasta que se firme el acuerdo, y para ello contará con la ayuda de Makie, otra agente de raza demoníaca de la que se va enamorando a medida que la misión se hace cada vez más peligrosa.

Kawajiri demostró talento al ponerse al frente de esta aventura de pura acción cuasi-"cyberpunk" que puede que siguiera muchos de los estándares prefijados de los '80, pero que indudablemente significó un gran paso en el mundo de la animación adulta japonesa. Con ritmo frenético nos metemos en una historia heredera del "neo-noir" cuya ambientación puede recordarnos a la de "Blade Runner", empezando como cualquier novela negra clásica: con el héroe en un garito esperando a llevarse a una mujer fatal a la cama.
Inmediatamente después conocemos la verdadera miga de "Wicked City": la sociedad humana está siendo hostigada por unos seres demoníacos cuyos poderes son devastadores, pero unos agentes secretos, tipo "Men in Black", han de pararles los pies; es innegable que las mitologías en las que se apoyan las tramas de este tipo de animes son siempre fascinantes. Puede que haya algunos momentos innecesarios de humor absurdo, provocados por el personaje de Mayart, que por lo pervertido a mí me recordó al maestro Roshi de "Dragon Ball", pero lo que prima es la acción a lo grande al estilo de "El Puño de la Estrella del Norte" (¿os habéis fijado en esas brutales peleas donde se atraviesan cabezas con los manos?) y secuencias de violencia gráfica y horror no aptas para los más timoratos, incluyendo escalofriantes transformaciones que ni las de las pelis de Cronenberg, adornado todo con dosis de sexo que roza lo "hentai" y una profunda historia de amor entre los protagonistas, dos seres de diferente raza destinados a amarse por siempre y futuros creadores de un nuevo orden.

Aunque sea de forma bastante disimulada, se da una importante reflexión sobre la inmigración y esa búsqueda que el ser humano hace del placer totalmente desprovista de sentimiento, pero lo más destacado son esos momentos donde vemos al héroe yendo a rescatar a la chica en apuros o a ella mirándole dentro del coche mientras suena una balada "pop" y la lluvia cae a cántaros en la autopista...¡ochentero total, como se puede apreciar!
En ciertos aspectos Kawajiri influenciaría con esta película a futuros títulos como "Akira", "Cybernetics' Guardian" o "Urotsukidoji", y en mayor o menor medida la tomaría de referencia para algunas de sus obras que estaban por venir, como "Demon City". Momentos memorables: el duelo entre Taki y Mr. Shadow, cuando él y Makie hacen el amor en la iglesia y el increíble giro de guión final con la posterior pelea sobre el tejado.

Pionera en muchos aspectos, esta película encandilará a los amantes del anime más bruto y violento, sobre todo a los que sientan predilección por los de los '80. Por cierto, algo más tarde se hizo un curioso "live action" hongkonés producido por Tsui Hark.
¿Pero para qué verlo si ya tenemos esta? "Wicked City" es, como Taki dice a Makie la primera vez que la ve, "asquerosamente perfecta".
Christian Jiménez
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8
11 de agosto de 2017
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Todos lo hemos pensado alguna vez, ¿no? ¿No es un poco raro el vecino, no se pasa demasiado tiempo dentro de casa? Demonios, si ni siquiera sale a hacer la compra. ¿No será Charles Manson o "Leatherface" quien está en la puerta de al lado?
Pues los americanos también se hacen estas preguntas, sí señor. Concretamente en el barrio de Mayfield, tres vecinos la mar de cotillas y chiflados, están empeñados en que sus nuevos compañeros de calle, los Klopek, son una familia de psicópatas.

Una comedia de los '80...creo que no hace falta decir más, que empieza exactamente igual que "Poltergeist" para mostrarnos el típico barrio yanqui perfecto. Todos tienen jardín, coche, una actitud positiva y se llevan como el culo...adorable, ¿no? Pero un ex-militar algo chalado, un gorrón de mucho cuidado y un tipo en plenas vacaciones van a enfrentarse a un peligro que parece amenazar sus pacíficas vidas.
Dana Olsen escribió la historia y a Joe Dante le entusiasmó sobremanera dirigirla. Y sí, nos encontramos creo yo, ante una de las comedias negras (¿comedia familiar?, ¿esta película? No, creo que no) más absurdas y brillantes de los '80, con un Dante al que el film le va que ni pintado y volviendo a demostrar lo bueno que es en el género, combinando un bizarro suspense y terror de pura vena Stephen King y la comedia "made in U.S.A." más simpática, tonta y alocada, con el brillante trío de actores principales Tom Hanks, Bruce Dern y Rick Ducommun (este papel tendría que haberlo hecho John Goodman...), acompañados de la guapa Wendy Schaal, el Clark DeVereaux de "Los Goonies", Corey Feldman, y la mismísima princesa Leia en persona, Carrey Fisher, además de poder ver en un cameo al veterano de la serie "B" Dick Miller haciendo de basurero, y que ya salió en "Aullidos".

Dante sabe como llevar un film así y los protagonistas están geniales, aunque el mejor es, como no, Tom Hanks, hilarante con sus espasmos, sus gritos, sus torpezas...en fin, el Tom Hanks cómico de los '80, el de "Esta Casa es una Ruina" y "Despedida de Soltero", el mejor.
Creo que está muy mal valorada esta película, porque a mí la verdad es que no ha dejado de arrancarme carcajadas, con su mala leche y sus situaciones tan tan disparatadas que creo sin duda influenció mucho en las comedias negras que se hicieron en EE.UU. en los '90, sobre todo en las que había asesinos y todo ese rollo.

El final es impagable, espectacular e imprevisible. Y no es el único momento memorable.
¿Cómo hay gente que le ha dado unos y doses a esta película? Qué pena, que no tienen ni puñetera idea de lo que es una buena comedia de verdad.
Christian Jiménez
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8
8 de junio de 2017
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Uno de los maestros de la serie "B", Roger Corman, supo identificar el filón que suponían las historias de forajidos en el cine americano de los '70 y se dispuso a narrar las peripecias de Kate "Ma" Barker y sus violentos secuaces, que resultaban ser sus propios retoños, en ésta, una de sus mejores y más taquilleras películas.

Aquí no sólo podemos ver a una sublime Shelley Winters, quien declaró que este fue uno de los rodajes más difíciles de su carrera junto con el de "La Aventura del Poseidón", como la sra. Barker, sino también a unos geniales Bruce Dern, Don Stroud (quien, en un descuido, mandó al hospital a la actriz principal por un golpe en la nariz que no salió como estaba planeado), y un jovencísimo Robert DeNiro que ya hacía alardes de actor profesional perdiendo peso para encarnar mejor a uno de los hijos o improvisando en varias (y peligrosas) secuencias de acción, como en una donde conducía a máxima velocidad sin haberlo hecho antes en su vida ni ensayado previamente.

Con estos mimbres, Corman, que ya había dirigido la mejor versión hasta ese momento de las andanzas criminales de otro célebre delincuente, George Kelly, en "Machine Gun Kelly", parió también la mejor versión, de las varias que se han llevado a televisión y cine, de la historia de Kate Barker y sus hijos Arthur, Lloyd, Fred y Herman, los cuales sembraron el terror en los EE.UU. en la era de la prohibición (qué curioso que 17 años después DeNiro hiciera de Al Capone), cometiendo todo tipo de crímenes.
El resultado es entretenido, delirante, y con ese aroma de serie "B" tan atractivo que sólo Corman era capaz de imprimir.
Christian Jiménez
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