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Críticas de Christian Jiménez
Ordenadas por:
810 críticas
10
8 de mayo de 2017
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pues...si no fuera por “Blade Runner” podríamos hablar fácilmente de la obra maestra de Ridley Scott. Y es que no es para menos.
“Alien” marcó una época, se destapó como todo un logro en el momento de su realización y fue una obra clave para el cine de ciencia-ficción y terror, imitada, plagiada y copiada multitud de veces y aún hoy día sigue invicta, quedando como una de una de las mejores películas de la Historia del cine.

Es su modo sobrenatural que tiene de atrapar al espectador y ahogarle en una atmósfera angustiosa, opresiva y de puro terror.
Porque a pesar de ser de 1.979, y se nota (la vestimenta de Yaphet Kotto lo dice todo), consigue mantener en tensión, consigue agobiar cuando hay que hacerlo y pega sustos en el momento justo.
Scott no nos presentó el espacio como un lugar donde vuelan los lásers y hay combates vertiginosos de naves (en aquella época así se veía gracias a George Lucas), sino como un lugar silencioso, sombrío, fascinante y desagradable a la vez, tal como hiciera Kubrick 11 años antes con “2.001”. Y es en ese lugar donde pueden surgir peligros súbitamente y desatar la peor pesadilla del ser humano, el ser acechado por lo desconocido. Ese es el terror que se baraja en este film: el terror ancestral del hombre hacia lo que desconoce, hacia lo que amenaza su humanidad.
Ahí el director se desvela como un auténtico maestro del suspense. La acción no es rápida, el riesgo no se sucede a toda pastilla como una de Michael Bay, sino que tarda en llegar, como en toda buena película clásica de terror, vigilando a su presa entre las sombras pacientemente hasta que llegue el momento preciso de atacar.
Así funciona esta primera entrega de “Alien”, la mejor. Quizá hoy en día para muchos puede resultar aburrida y pesada y prefieran ver gilipolleces como “Alien vs. Predator” o esa chorrada que ahora va a estrenar Scott llamada “Alien Covenant”, pero lo que pasa es que hay que saber verla como es debido. Para el verdadero amante de la ciencia-ficción es insuperable.

Además, no sólo el estilo de la película, los impresionantes efectos especiales y demás aspectos técnicos son dignos de nombrarse, sino también el genial reparto, los pasajeros de la inolvidable Nostromo.
Todos deslumbran: Stanton, Skerrit, Hurt, Ian Holm (el personaje más interesante de todos, dicho sea de paso), la estrella de la “blaxploitation” Kotto y, por supuesto, una sublime Sigourney Weaver como esa Capitán Ripley, entre fría y dura y a la vez sensual y débil, uno de esos personajes míticos del cine por el que pronto sientes un cariño especial.
Scott, con ayuda de Dan O'Bannon, recogió influencias de varios sitios, directores y géneros (“2.001”, de Kubrick, “Vinieron de Dentro de...”, de Cronenberg, o “Dark Star”, de Carpenter, son algunas) y parió esta cruda, cautivadora y enigmática, a partes iguales, obra maestra. Un pilar del género que aún se mantiene conservando su magnético halo de misterio como el primer día.
Imposible olvidar el instante en el que el bicho sale del estómago de John Hurt...apabullante.
Christian Jiménez
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8
30 de mayo de 2017
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nunca se había visto nada igual. Así de claro.
Joe Dante, que de un tiempo a esta parte sólo se ha dedicado a la televisión, dio inolvidables películas en los '80 para la posteridad, tales como "El Chip Prodigioso", "Piraña", sus queridos "Gremlins" y, por supuesto, "Aullidos".

Aquí el director se mete en el de terror y lo explota de forma sublime, con ecos de su mentor Corman y similitudes de sus coetáneos Cronenberg y Carpenter, quedando como uno de los pilares del género a principios de década.
Esta significaría una de las obras clave de terror de todos los tiempos. Ni es exagerado ni leches, es que es así.
Además, Dante no hace terror por terror y punto. En "Aullidos" escudriña en el mito del hombre-lobo, cuando dicho personaje ya había quedado bastante relegado en el mundo del cine, y ofrece una visión psicológica y profunda del mismo. Así ha alcanzado la categoría de film de culto, por su innovadora visión de la leyenda del licántropo, desprovista de sentimentalismos y salpicada de espectaculares y brutales momentos que destilan ese aroma de serie "B" tan de la época, y que para nada resulta cutre...más bien impactante.

Impactante porque, aparte de ese tratamiento tan trascendente del hombre-lobo, destacan esas transformaciones tan efectistas y, dicho sea de paso y sin ningún pudor, antológicas (¡éstos son lobos y no los maricones de "Crepúsculo"!). Estamos hablando de 1.980, cuando no había ordenadores, ni C.G.I., ni mierdas digitales, sólo maquillaje, animatronics y económicos medios donde los que trabajaban en dicha tarea sudaban tinta para conseguirlo. El artífice de los logrados "looks" de las bestias y sus cambios físicos era un Rob Bottin que contaba tan sólo con 21 años y que ya era un experto como técnico de efectos especiales.
Por otra parte Dante consiguió detallar muy bien el tono que quería darle a la película. No era un cuento de terror para niños y preadolescentes como pasó con "Poltergeist". Su atmósfera se asemeja más a la de "El Ente" o "Cromosoma 3". Hay terror en estado puro, pero también un marcado humor negro y fuertes dosis de sexo y violencia. Todo, como se puede ver, serie "B" de la más genuina y deliciosa.
Estupendos Dee Wallace (sí, la de "E.T."), Chris Stone, Elizabeth Brooks y el veterano John Carradine. ¡Ah!, y el mismísimo Roger Corman, haciendo un breve cameo (el espigado individuo que entra en la cabina telefónica cuando sale Wallace).

...en fin, llegarían otras muchas del mismo tema..."Un Hombre-lobo Americano en Londres", "Miedo Azul" y todas esas secuelas inútiles de "Aullidos"...pero no la superan. Ni por allá pasó.
Ésta se hizo en la época adecuada en el momento adecuado. Pocas películas de terror llegan así de precisas al mundo del cine.
Christian Jiménez
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8
2 de marzo de 2017
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Otro sensacional “thriller” de tintes eróticos ochentero, claramente influenciado por DePalma y Kasdan, donde Michael Douglas realiza una impresionante actuación como el típico abogado de clase media-alta con una “familia feliz” y una visión muy clara del Mundo en el que está...hasta que llega el día en el que se topa con la horma (femenina) de su zapato y trastoca todo cuanto le rodea.

El director de “Nueve Semanas y Media” consigue que estemos pegados a la pantalla, envueltos en una trama intensa, dramática y a ratos tenebrosa.
Anne Archer y Glenn Close secundan magistralmente al actor, ganando la primera cierto protagonismo y haciéndonos ver lo realmente buena actriz que es. Close, por su parte, se lleva todo nuestro odio a la vez que nuestra compasión encarnando a un personaje tan detestable como complejo, y provocar dos sensaciones así de distintas no es fácil de hacer con el público.
La única pega es ese final tan exagerado y americano (mejor explicado en la Zona Spoiler).
Por lo demás la película es un auténtico ejercicio de “thriller” de suspense electrizante que resultó ser una gran influencia para posteriores directores del género.

Por cierto, qué pedazo de actuación se marca Ellen Hamilton-Latzen (la que hace de hija de Douglas) siendo todavía una niña (nada que ver con lo que hizo en “Vacaciones de Navidad”, del insufrible Chevy Chase). Una lástima que no se dedicase al cine...que maravillosa carrera podría haber tenido...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Christian Jiménez
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10
23 de febrero de 2017
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Poética macabra, envuelta en una impresionante fotografía en blanco y negro y de un nivel dramático apabullante.
David Lynch, en su segundo trabajo, ya mostró el verdadero maestro del cine que llevaba dentro.

Jamás se había realizado un retrato tan trágico y despiadado sobre la vida de esos fenómenos que los circos ambulantes mostraban al público como si fuesen animales. Joseph Merrick, aquí descrito como John, representa ese mundo extraño y desconocido que los ignorantes seres humanos son capaces de aceptar; muchos de estos muestran la horripilante condición humana a la que están condenados.
Crueldad, opresión, burla, maltrato...todo eso soporta el increíblemente afable y humilde Merrick.
Lynch crea un relato sobre la humanidad, la incógnita del existencialismo, llenándolo de rabia, desesperación por encontrar una salida y una marcada denuncia social. ¿Quién es el humano y quién la aberración?

Hopkins deslumbra en su papel de Fred Treves, al igual que los demás John Gielgud, Freddie Jones como el bárbaro dueño del circo Bytes, Hannah Gordon o Michael Elphick como ese repugnante guarda de la clínica que se aprovecha del pobre Merrick exhibiéndolo también como un animal.
Pero quien de verdad está inconmensurable es John Hurt como el deforme Merrick. Una interpretación espléndida en el drama como pocas se han visto y que demostró lo gran actor que era Hurt.
Lynch es un genio y Mel Brooks hizo muy bien en recomendarle para que dirigiera esta película.

No llorar es imposible...
Christian Jiménez
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10
13 de octubre de 2017
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
...eso fue lo que me dio. Con eso no tenía ni para el ataúd.
Lo que más me costaba era dejar aquella vida [...] nos trataban como a estrellas de cine peligrosas, teníamos todo sólo con pedirlo. Podía tener todo lo que quería con una simple llamada de teléfono, controlábamos todo, untábamos a la bofia, untábamos a abogados, a jueces, todo el mundo ponía la mano y por ese motivo todo podía comprarse...para mí, ser gangster, era muchísimo mejor que ser presidente de los EE.UU., y siempre quise ser uno de ellos".

Mientras Martin Scorsese rodaba, allá por mitad los '80, "El Color del Dinero", también pasaba los ratos leyendo "Wiseguy", una biografía sobre la vida que llevó el mafioso mitad irlandés mitad siciliano Henry Hill Jr., escrito por el reportero Nicholas Pileggi. Tan entusiasmado estaba Scorsese que llamó al autor y le dijo que aquel era el libro que había estado esperando toda su vida. Desgraciadamente, ya tenía fondos para realizar la muy polémica "Última Tentación de Cristo", así que lo tuvo que posponer, pero después de ella lo siguiente estaba claro que sería una adaptación de aquella novela. Así nació "Uno de los Nuestros".
Que no es otra cosa que una de las más sinceras, duras, violentas, directas y crudas representaciones del mundo de la mafia plasmadas en la pantalla, amén de ser una de las más grandes películas de la Historia del cine. Y es que Scorsese por fin retornaba a hacer lo que le gustaba, a hablar de la vida de esos tipos peligrosos que rondan por la calle, que saquean y matan por dinero, siendo esa la única preocupación que acarrean, siempre el dinero. No se podía esperar menos del que fuera creador de "Malas Calles" o "Taxi Driver". Y es que hablamos de reuniones de diez o veinte tiparracos trajeados en bares oscuros con "jazz" sonando de fondo, en otras palabras: Scorsese puro y duro.

La historia sigue a lo largo de treinta años la vida de Henry Hill, narrada por él, desde que es un chaval y ayuda esporádicamente en trabajos pequeños a los mafiosos del capo Paul Cicero en los '50, hasta su caída por culpa de las drogas en los '80. Treinta años en los que se nos cuenta de todo y donde conocemos a cantidad de personajes, siendo los más importantes Henry, Jimmy Conway y Tom DeVito, amigos íntimos del protagonista, y asimismo toma parte el famoso robo de la Lufthansa que se perpetró en el aeropuerto de Kennedy a finales de los '70, el más importante (en metálico) de Norteamérica hasta esa fecha.
Así Scorsese nos introduce, sin edulcorar, en el emocionante, corrupto y despiadado mundo de los gangsters, empezando con aquel vehículo circulando de noche donde los tres principales se encuentran en él y de repente parecen escuchar ruidos que vienen de atrás. Unos minutos más tarde abren el maletero y se dan cuenta de que Billy Batts, entre manteles y con la cara ensangrentada, aún está vivo, así que le acuchillan sin piedad y le disparan, hasta convertirlo en un cadáver. Como se puede apreciar, nada es bonito en este film. "Uno de los Nuestros" no ofrece un retrato romántico del universo de la mafia, sino de la realidad de esa gente, odiosa y admirable al mismo tiempo, de sus sucios negocios, de cómo dominaban en la calle inspirando temor en los demás, de la violencia que se vivía tanto dentro como fuera de las familias de los capos, de sus casas de lujo, de sus recuerdos, sus metas, sus ambiciones, sus peleas internas, sus traiciones, de cómo sin pestañear asesinaban a sangre fría a quienes la semana anterior eran sus amigos.

Es duro aguantar las casi dos horas y media que dura la película sin que a uno se le encoja el hígado. En el extenso metraje Scorsese da rienda suelta a su estilo único, nos regala secuencias muy elaboradas llenas de realismo, donde demuestra un pulso tenaz para filmarlas y sobresaliendo ese talento que tiene para combinar una violencia salvaje y retorcida (tanto verbal como física) con un drama de lo más amargo, referencias al más clásico cine de gangsters y toques de humor negro, así como la puesta en escena, la exquisita fotografía de Michael Ballhaus, la imponente banda sonora y la gran labor de edición de Thelma Schoonmaker. Hallamos momentos inmortales como la paliza a Batts en el local, el asesinato de Tommy y el de "Araña" o el espectacular plano-secuencia de Henry y Karen entrando al Copacabana, pero si hay uno significativo es cuando vamos viendo uno a uno a todos los compañeros de Jimmy que han sido eliminados escuchándose "Layla" de fondo. Técnicamente, "Uno de los Nuestros" es un prodigio como largometraje.
Delante de la cámara deslumbran unos inconmensurables Ray Liotta (en el papel de su vida), Robert DeNiro y Joe Pesci, así como la preciosa Lorraine Bracco y los geniales Paul Sorvino, Chuck Low, Frank Sivero, Tony Darrow o Frank Vincent. En breves papeles vemos a un Samuel L. Jackson previo a conseguir fama y gloria por ser el Jules de "Pulp Fiction", y a la madre del propio director, Catherine Scorsese, que también aparecería en "Casino". Todos ellos de maravilla en sus respectivos personajes.

Hay por ahí especímenes que le han puesto unos y doses sólo porque es "demasiado violenta". ¿Esperaban rosas y amor? Este es el mundo de los mafiosos, de los capos sicilianos, por Dios, hagan el favor de perderse antes de que Tommy DeVito les encuentre y les machaque la tráquea...
Para los que entienden de cine en estado puro y para los amantes del cine negro más genuino, este film será un tesoro a descubrir, lleno de tantos fascinantes detalles de los que uno sólo podrá gozar al visionarlo una, y otra, y otra vez.

Y sí...yo, al igual que muchos otros, desde que vi esta película, también quise ser un gangster...
uno de ellos.
Christian Jiménez
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