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La gatita y el búho

Comedia Doris se queja al casero porque Félix, un aspirante a novelista, no la deja dormir con el tecleo de la máquina de escribir. Félix, a su vez, la acusa de recibir visitas masculinas a altas horas de la noche. Cuando el casero la echa, ella va al apartamento de Félix y le exige que la deje pasar allí la noche. Arman tal jaleo que el casero los pone a los dos de patitas en la calle. Juntos le ruegan a Barney, un amigo de Félix, que les ... [+]
Críticas 4
Críticas ordenadas por utilidad
10 de noviembre de 2020
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay gente que valora poco este género porque parece muy estúpido, incluso irreal, y es posible porque a veces vemos algunas que son rematadamente malas, o muy empalagosas o que al poco, pierden su valor por tomar caminos demasiado rebuscados. Este no es el caso. Esta es una comedia romántica buena de verdad, y puede parecer estúpida, rebuscada e incluso irreal, pero te ríes y te lo pasas bien. No queda otra que disfrutar con esta película porque además está Barbra Streisand con una gran actuación.

Barbra es una actriz que goza de un crédito ilimitado de confianza, en mi caso se hace querer por su increíble voz, como cantante siempre admiraremos su Woman in love, una canción en la que aprovecha al máximo su bonita y potente voz. El papel que hace aquí, una vitalista mujer dispuesta a salir adelante sin renunciar a su felicidad y a su modo de vivir, puede decirse que es similar o que es un anticipo a su actuación en la inolvidable "¿Qué me pasa, doctor?" (1972), de Peter Bogdanovich.

George Segal, un serio escritor que no hace más que refunfuñar, cumple perfectamente con su sufrido papel; ambos tendrán, en su apartamento, un encontronazo de esos que te gustaría un día que te pasara a ti de verdad para ver, de golpe, cómo se vive una comedia romántica. Hoy, pueden apreciarse tramos de la película en el idioma original que son aquellos en los que la Censura metió el tijeretazo por ser secuencias un punto subidas de tono, no más, y nos daremos cuenta que se la cargaron pues son demasiado los minutos que hicieron desaparecer. Las partes de la película en el apartamento de él y en el del amigo, con un toma y daca de diálogos, tienen gracia de verdad y no tienen desperdicio; y sí, puede que alguien piense que esas cosas no se dan entre unos desconocidos..., yo digo que sí, cuanto más proteste él, más pinchará ella, y al revés, y cuanto más opuestos sean, más atracción habrá.
floïd blue
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29 de diciembre de 2007
5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
La carrera de Barbra Streisand esta llena de etapas diferentes entre si, como cuando en “The Owl And The Pussycat” (El búho y La Gatita) aparece como una hermosa pero enervante rubia. Este film de 1970, fue dirigido por Herbert Ross, el mismo que años después trabajaría con la actriz en Funny Lady, la secuela de la famosa Funny Girl, película que le valió a Streisand el primer Oscar de su carrera.

Además de Ross, trabaja con Barbra en The Owl And The Pussycat, George Segal, quien también años después volvería a trabajar con ella, esta vez bajo su dirección en la comedia romántica de los noventa “The mirror has two faces” (El espejo tiene dos caras). Segal y Streisand le dan vida a una historia absurda, pero hilarante que a pesar de las décadas que nos separan del momento de su realización –o quizás precisamente por ello- logran que el espectador tome partido en una serie de circunstancias absurdas, pero que la habilidad de los actores logran recrear de un modo absolutamente verosímil, haciendo que tras cada minuto en que avanza la trama, logremos ser parte del universo de Doris y Félix, una prostituta que no parece tal (falsa aspirante a actriz) y un escritor fracasado.

En este tipo de película, carente de efectos de edición, desprovista de adornos, el rol de los actores es primordial, ya que el efecto de la comedia dependerá absolutamente del talento individual de cada uno, con la ayuda pertinaz de los diálogos y las situaciones que derivan del argumento. Destacan, entre otras, la escena en que Segal vestido con un traje de calavera intenta quitarle el hipo al personaje de Streisand, Doris. También cuando Félix corre en búsqueda de Doris al café donde esta lo espera.

A pesar de no ser un musical, como algunas otras películas de Barbra Streisand, la música complementa perfectamente el ambiente de la película, todo muy de acorde con la época. Con pocos personajes, la trama se extiende básicamente por la interacción entre Streisand y Segal, de hecho además de ellos dos, aparecen dos o tres personajes mas con apariciones cortas e irrelevantes, los cuales son parte colateral de la trama.

Una comedia realmente divertida que el tiempo en lugar de opacar, le concede su valor pues en ella, se trabaja un humor, que quizás pueda ser visto de un modo inocente en esta época, pero que a la hora de hacer reír y disfrutar de actuaciones bien logradas sigue logrando su efecto. La caracterización de Barbra Streisand, comediante nata y definitivamente uno de los grandes talentos de nuestra época vale muchísimo la pena en este film, pues además de hermosa (se pasea todo el film en atuendos diminutos) se muestra ingeniosa, una verdadera funny girl.
http://lacomunidad.elpais.com/exposiciondelarte/posts
cluisa
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16 de mayo de 2021
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siguiendo con mi curiosidad por ver los primeros trabajos de la cantante, actriz y directora Barbra Streisand, me encuentro con esta comedia romántica que el director Herbert Ross nos traía en 1970, en una de sus colaboraciones con la diva.

La película no está mal del todo pero a mí se me ha hecho algo cargante, sobre todo porque el personaje que interpreta la neoyorkina es insoportable, desde que empieza hasta que acaba no deja de dar la réplica constante al personaje del atractivo George Segal y, llegado un momento, te deja agotada y saturada con su verborrea.

La película tiene un claro componente teatral ya que está basada en una obra en la que los personajes principales son de distinta raza siendo esa relación interracial entre ellos de lo más atractivo, pero aquí ese componente se eliminó ya que los productores pensaban que perjudicaría a la película el ver una relación en pantalla entre un chico negro y una chica blanca.

La Streisand tuvo sus diferencias creativa ene l set de rodaje con el productor, con el que no sería la
única vez que colaboraría, y quería al actor Sidney Poitier como su pareja en pantalla pero ya digo que no fue posible por el cambio de raza del protagonista masculino. Finalmente, sería el atractivo George Segal quien se haría cargo de dicho papel.

La química entre Seagal y Streisand es palpable, ambos estaban en todo su apogeo físico y artístico, ella muy guapa con su reconocible melena rubia y él francamente interesante y ambos nos dejan una maravillosa actuación, aunque ya digo que el personaje de la Streisand es de los que acaban agotando pro su intensidad.
Pasable, no es de lo mejor de ninguno de sus dos protagonistas aun que se deja ver y la Streisand no canta por primera vez en una de sus películas además de aparecer bastante sexy, así que para los curiosos puede ser una buena oportunidad de ver uno de sus primeros trabajos.
Un saludo,
Tess
TESS
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16 de diciembre de 2022
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los papeles de la Streisand tienden a la continua divagación de la protagonista. Suele hablar y hablar, o replicar y replicar. A menudo de manera muy creativa, y aún así, siempre se encuentra en el filo del exceso, al borde de que la escena pierda su equilibrio.

En la comedia es especialmente interesante acabar las frases y las situaciones cuando el efecto está conseguido. Menos es más. Bogdanovich supo reconducir ese torrente vital en una obra antológica: ¿Qué me pasa Doctor?, pero aquí no hemos tenido tanta suerte. Y no toda la culpa es suya. La relación de los protagonistas, el tono de la narración, todo se precipita lentamente hacia la tristeza.

Una pena; la primera media hora es estupenda, con ese choque entre caracteres aparentemente irreconciliables, que crea un buen número de situaciones disparatadas. Se barrunta un divertido viaje hacia la catástrofe, y de repente, sin saber por qué, el tren se para y cambia el registro hacia una película diferente.

¿Qué le vamos a hacer? Nadie es perfecto
Leoforio
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