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Todo pasa en Tel Aviv

Comedia. Drama Salam, un apuesto palestino de 30 años que vive en Jerusalén, trabaja en el set de la famosa telenovela palestina 'Tel Aviv on Fire', producida en Ramallah. Todos los días, para llegar a los estudios de televisión, Salam debe pasar por un estricto control israelí. Allí se encuentra con el comandante a cargo del puesto de control, Assi, cuya esposa es fanática de la telenovela. Para impresionarla, Assi se involucra en escribir la ... [+]
Críticas 10
Críticas ordenadas por utilidad
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7
20 de julio de 2020
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Conociendo el origen de Sameh Zoabi, director de ésta inteligente y sutil visión del eterno conflicto entre palestina e Israel, tenemos una pista de por donde va a discurrir el argumento de la película. Sameh Zoabi es palestino de origen, educado en la universidad israelí de Tel Aviv y ejerce como profesor adjunto en la universidad estadounidense de Columbia; ah y la la producción del film es de Luxemburgo.

Todo éste galimatías seguramente le ha servido al director para hilvanar una ingeniosa trama a partir de una hipotética telenovela palestina producida en Ramallah que se titula “Arde Tel Aviv” de gran éxito en Israel y cuyo ayudante de producción,un palestino también residente en Israel, se ve envuelto en una folletinesca aventura con un militar israelí responsable del paso en Ramallah. Solo hay que imaginarse al pobre hombre pasar el control con el guion escrito "arde Tel Aviv" para imaginarse que su paso no va a ser precisamente cómodo.
La película es sencilla, honesta y se sigue sin problemas porque es un cine hecho con sensibilidad que nos muestra las diferentes gamas de colores en el pensamiento que hay en los dos territorios y el estado de aburrimiento de mucha gente que solo quiere vivir su vida en paz viendo una telenovela de ficción, aunque ésta sea Palestina. La otra telenovela, la real, la de los territorios ocupados, también se muestra en la pantalla aunque su reflejo sea el de una rutina de personas atrapadas entre alambradas que no saben muy bien porque están ahí.
7
1 de noviembre de 2019
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
El logro de la película esta en ofrecer una "comedia" ante un problema tan serio como son las hostilidades entre Palestinos y Israelies, mostrándonos también lo que también en cierta forma les une que es una cultura compartida.

Un productor palestino contrata a su sobrino que es un holgazán y esta en paro Salam (Kais Nashif) de asistente de producción en la serie de mayor audiencia de la televisión "Arde Tel Aviv". También asesora sobre las conductas árabes aportando algunas ideas, eso hace que le den la oportunidad de colaborar en el guion. Pero el no ha escrito nunca nada...  El destino interviene en un punto de control militar cuando conoce a un capitán del ejército israelí (Yaniv Biton) que se queja de que la representación del programa militar es inexacta, ya que su mujer es una gran fan de la serie. El militar comienza a darle ideas que ira plasmando y surge una extraña relación entre los dos...

El escritor y director palestino Sameh Zoabi consigue darle un "buen rollo" a la historia escuchando a las dos partes, tampoco va a avanzar en la paz en el Medio Oriente pero aporta una encantadora perspectiva al conflicto israelí-palestino en medio de la agitación en 1967 (un poco antes de la guerra de los seis días).
La sátira resulta bastante suave y no hay violencia, por lo que la película se deja ver muy bien sin dramatismos ni posicionamiento político.
Destino Arrakis.com
8
24 de agosto de 2020
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una entrañable comedia que aborda el conflicto Palestino-Israelí de una manera muy original.
En un mundo en el que la política parece que se impone vemos que la realidad, y una telenovela en concreto, conecta a unos y otros.
Actuaciones, todas, muy convincentes (el protagonista, Kais Nashif es un personaje que despierta simpatía desde la primera toma), un guión con giros muy entretenidos y una realidad que está ahí, dura, compleja aunque el director Sameh Zoabi, que curiosamente es palestino de nacionalidad israelí (https://es.wikipedia.org/wiki/Sameh_Zoabi) no ha querido hacer sangre de la misma. ¿Por qué no buscar vías que beneficien a unos y otros? ¿Es posible convivir y que todos saquen partido a la situación? ¿El humor y el amor pueden ser un motivo de unión?
Si no puedes con tu enemigo, únete a él y busca beneficios para todos.
Si quieres pasar 100 minutos viendo un cine bastante desconocido, si no eres dogmático y piensas que nadie es perfecto, que nada es blanco o negro del todo, que cada uno tiene su verdad limitada y si disfrutas de un humor sano, no dejes de ver esta película.
4
24 de enero de 2021
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Enciendes el televisor, sintonizas La 2, y un narrador te explica que estás a punto de ver una película sobre el conflicto entre Israel y Palestina en donde abunda el humor inteligente. Aprovecha y, además, te suelta que el plantel de actores es estupendo y que es una película genial. Y vas y te lo crees.

"Todo pasa en Tel Aviv" (2018) se presenta como una comedia de humor fino aderezada con detalles sobre el conflicto palestino-israelí. Para ello opta por una historia de cine dentro del cine, en donde un militar judío acaba influyendo en un culebrón televisivo de factura palestina en donde, claro, los sionistas no salen bien parados. Y lo logra mediante el chantaje a un lastimoso palestino que trabaja de guionista en la producción.

Se supone que la película recurre a esa historia y a un humor sagaz para dar una versión diferente del conflicto en ese lugar del mundo, pero yo no encuentro esas virtudes por ningún lado. Las supuestas gracias, indirectas, sutilezas o lo que quiera que sean, deben ser tan discretas que a mi sensibilidad abotargada se le escapan.
Kais Nashif
En consecuencia, no comulgo con la comicidad de un pobre diablo, al que le llueven las leches por todas partes, que tiene que salvar el culo como buenamente puede. Un botarate que, a media película, te preguntas por qué narices no le han pegado ya un tiro en un control fronterizo. Tampoco ayudan las sobreactuaciones de algunos actores, bien cargantes, ni la tremenda inverosimilitud que destila la historia (véase spoiler 1).

Quizás alguien pueda pensar que el origen del problema reside en mi ignorancia sobre ese conflicto, pero la realidad es que, en el pasado, dediqué tiempo a estudiarlo. Lo suficiente para darme cuenta de que en esta película apenas se expone. Ello me lleva a preguntarme, ¿sabrá la gente siquiera el origen de todo ese gran follón, qué es la Guerra de los Seis Días, su origen y sus consecuencias, o en qué consisten los acuerdos de Oslo? ¿Entiende el personal el origen de tanto odio, las acciones de cada una de las partes y cómo han influido terceros? Porque aquí se asume que el espectador está informado, hecho del que discrepo. En cuanto al cacareado humor, apenas lo encuentro, a la vez que dudo de su ingenio cuando intenta mostrarse (véase spoiler 2).
Sospecho que la gente, tan pronto se les cita el conflicto entre Israel y Palestina, piensa en bombas, atentados suicidas y mucho odio. Es lo que se cuenta en la televisión, ¿no?. A poco que una película aborda el asunto de soslayo, ya la tildan de original y se deshacen en halagos. Hombre, se agradece una visión diferente, pero esto es un peñazo que solo tiene interés a ratos.

No obstante, no todo es punible. Valoro positivamente que la historia descanse con fuerza en los diálogos, evitando saturar y manipular al espectador con música continua que, en el fondo, no deja de ser un truco con el que guiarlo. Algo muy habitual en los bodrios de los culebrones. Eso lo respeto.

En resumen, no sé bien qué es lo que quiere lograr su director pero, si usted aspira a saber más sobre ese conflicto, hay disponible algún documental razonablemente imparcial en Youtube. Incluso la propia Natalie Portman tiene una película que quizás debiera ver. Pero aquí no encuentro esas virtudes excelsas, ni cinematográficas ni cómicas, que la llevaron a ganar un premio.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
1) La historia de un militar israelí que dicta los diálogos a un palestino guionista, porque a su señora e hija les chifla la telenovela, me parece insostenible. Al menos, en los términos en que aquí está planteada.

2) ¿Nos reímos porque un judío adora el humus árabe? ¿La gracia está en que un palestino le entrega humus en lata caducado a un israelí y a éste le sabe a gloria al creer que es humus tradicional? ¿Debemos sonreír frente a pacientes hospitalizados obsesionados con una telenovela? ¿O el chiste radica en que un palestino le pregunte a una soldado israelí sobre el significado del adjetivo "explosivo" en un control de seguridad? Lo mismo los tiros no van por ahí, y la gracia está (bien oculta) en los secundarios.
6
6 de julio de 2020
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sameh Zoabi dirige su tercer largometraje con notable habilidad, con esta divertida y aguda comedia que resulta del gusto del público, que sabe bien.

Cuenta la historia de Salam, un pícaro y delgado palestino de 30 años que vive en Jerusalén y trabaja en Ramala en una popular telenovela palestina titulada Tel Aviv On Fire. Lo han contratado en la serie para que supervise la utilización de un buen hebreo en los diálogos, aunque ni siquiera habla bien esta lengua.

Aunque la serie está siendo filmada en la ciudad palestina de Ramala (Cisjordania), y aunque los conflictos están allí, el filme focaliza las tensiones en un puesto fronterizo. Todos los días, para llegar a los estudios de televisión, Salam debe pasar por un estricto control israelí donde un cargo militar, Assi, descubre que trabaja en el programa favorito de su mujer. En una de esas el joven miente y le dice al comandante del puesto que es el guionista de la serie, siendo que no tiene ni idea de cine. Pero el militar empieza a darle consejos y sugerencias para el guion. O sea, para impresionar a su esposa Assi se involucra en escribir la historia y no tardará Salam en darse cuenta que las ideas del militar le pueden llevar a ascender como guionista y, efectivamente, su carrera creativa empieza a despegar.

La relación entre el palestino y el vanidoso israelí centra una película tras la cual tenemos el enredo de una fábula televisiva sobre espías y pasiones nada menos que en la Guerra de los Seis Días.

Hay referencias al cine de Hollywood, un envoltorio que alude a la ficción dentro de la ficción y la discordancia entre puntos de vista diversos sobre la controvertida y dramática realidad israelí-palestina, lo cual convierte esta cinta en una mixtura donde la ligereza, el desabrimiento, el sainete y la autenticidad van de la mano.

Aunque los personajes sustanciales son Salam y su contrario Assi, Zoabi consigue que todos los personajes, contando con cuantos rodean a la telenovela, resulten importantes y centrales.

No obstante, el peso actoral recae en los dos actores que encabezan el cartel, Kais Nashif y Yaniv Biton, que consiguen con sus actuaciones enfrentadas investir el film de un tono personal. El actor palestino sabe tintar su astuto y pícaro personaje en un tipo poco menos que existencialista, triste y reflexivo, lo que lo aleja del estereotipo de hombre calamidad y galán de comedia. Contrariamente, Yaniv Biton dota a su rol de comandante israelí de un histrionismo propio de las obras de enredo. Una mezcla sencilla y pero agradable y amena. Destaca también Lubna Azabal interpretando a la estrella del show que a su vez interpreta a una espía árabe haciéndose pasar por una mujer judía enamorada de un oficial.

Acompaña un plantel de actores muy eficientes, que son quienes representan la figura del productor (y tío del sufrido Nashif), la chica del vestuario que aspira a ser actriz, etc. Actores y actrices como Maisa Abd Elhadi, Nadim Sawalha, Salim Dau, Yousef ’Joe’ Sweid, Amer Hlehel, Laëtitia Eïdo, Ashraf Farah o Ula Tabari.

La base de la película está anclada en una realidad terrible, por demás conocida, una realidad geopolítica sobre el conflicto entre palestinos e israelíes, lo cual se aborda a modo de comedia romántica y ligera; pero tal vez habría habría merecido otro planteamiento más audaz y crítico pues lo verdaderamente interesante de la trama es el juego de espejos que refleja forzosamente la película para mantener un (imposible) equilibrio que también pesa sobre la ficticia serie que presenta.

El guion de Dan Kleinman y el propio Zoabi está bien escrito, de forma inteligente, con momentos hilarantes y otros de reflexión pues la trama hace uso de cierta metaficción para aproximarse de manera ligera, al menos en lo aparente, a la situación de los territorios ocupados, para mostrar la realidad de un conflicto enquistado de décadas que tiñe cada aspecto del día a día de los habitantes de ambas partes de la frontera.

El mensaje más buenista de esta comedia se centra en evidenciar que tras fronteras y conflictos bélicos, las personas de uno y otro lado, israelíes y palestinos, tienen cosas en común que son eclipsadas por los intereses políticos y los prejuicios culturales y religiosos. Es así, una comedia agradable que prefiere dejarse llevar por los buenos sentimientos y obviar diferencias políticas más profundas y arraigadas. Una sátira suave, no hay violencia y la película se deja ver gratamente por todo el mundo pues no hay drama ni posicionamiento político.
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