El caso de Thomas Crown
1968 

6,4
4.401
Drama. Intriga. Romance
Thomas Crown (McQueen), un millonario de Boston, un hombre que se ha hecho a sí mismo, se aburre de la vida que lleva. Para huir de la rutina, prepara un golpe perfecto: robar un banco y marcharse después a Brasil. Reúne a un grupo de delincuentes, deposita tres millones de dólares en un banco suizo y da el golpe sin dejar pistas. De esclarecer el caso se ocupará una investigadora de una compañía de seguros (Dunaway). (FILMAFFINITY)
11 de julio de 2011
11 de julio de 2011
16 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
A pesar de que la cinta empieza de modo trepidante, con una trama de los más interesante, el abismo está por llegar, al cabo de unos minutos se convierte en una história de amor dónde las escenas se alentecen de forma espectacular. Una acción sesentera de lo mas entretenido y que hubira dado mucho juego se vuelve cansino, parado, casi a niveles que te sacan de quicio, la historia de amor entre los protagonistas irrumpe en medio de una trama como un cuchillo que lo destroza todo, se vuelve otra película, los insoportables ratos que pasan juntos la pareja hacen que dejes de creer en esta cinta, sabes que el entretenimiento se a difumindao al llegar el besuqueo. Una lástima, McQueen estava quizás en su mejor momento, atlético y capaz de todo, y lo convirtieron en una espécie de James Bond ligero, te da la sensación de que hubiera podido ser uno de los papeles de su vida, y Dunaway, que empieza también muy interesante en un papel de policia guapa-lista, acaba con lo mismo, difuminada por las escenas de amor lentísimas e insoportables.

Steve McQueen & Faye Dunaway
Hubiera sido mucho mejor una de esas relaciones de amor imposibles entre ladrón-policia, y, sobretodo mucha, mucha más acción de McQueen.
Crítica en especial al director y guionista para no sacar lo mejor de dos de los actores que estavan más en forma de la época, no hay bastante con sólo poner el nombre en los créditos y montar un romance a gusto de mi vecina.
Crítica en especial al director y guionista para no sacar lo mejor de dos de los actores que estavan más en forma de la época, no hay bastante con sólo poner el nombre en los créditos y montar un romance a gusto de mi vecina.
6 de diciembre de 2023
6 de diciembre de 2023
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como película de robos deja mucho que desear, aunque bien es cierto que incorpora el sistema de multi-pantalla por primera vez en la historia del cine (Split Screen), simultaneando varias secuencias y fotogramas a la vez.
El guión y los personajes resultan caricaturescos, poco convencionales y extrañamente insoportables. El primer acto nos habla expresamente de cómo se desarrolla el robo; el segundo acto desarrolla la historia de amor entre la chica detective y el rico criminal. Mucho mejor está segunda parte por la sensual y bien rodada historia de amor (la secuencia de la partida de ajedrez es memorable). El final también es acertado.
Digna historia de amor que poco o nada aporta al género de la intriga y los robos, eso sí, con una muy bonita presentación y música.
El guión y los personajes resultan caricaturescos, poco convencionales y extrañamente insoportables. El primer acto nos habla expresamente de cómo se desarrolla el robo; el segundo acto desarrolla la historia de amor entre la chica detective y el rico criminal. Mucho mejor está segunda parte por la sensual y bien rodada historia de amor (la secuencia de la partida de ajedrez es memorable). El final también es acertado.
Digna historia de amor que poco o nada aporta al género de la intriga y los robos, eso sí, con una muy bonita presentación y música.
25 de mayo de 2011
25 de mayo de 2011
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pulso enérgico entre McQueen y Faye Dunaway en esta película en la que ella intenta atraparle, el tío ha saqueado un banco. Ya está empezado el lío. Haber quien es más listo, quién tiene más agallas, y quien es más rápido. Ahí está el encanto de la película, una competición continua de ingenios. Steve McQuenn aquí está brillante, tiene clase, tiene presencia, ningún otro lo hubiera hecho igual, con todos mis respetos a Bronan en el remake posterior, ya que es un personaje con un gran glamour por no hablar de la Dunaway, con su carita de niña buena. Los exteriores son los típicos de la gran ciudad, en un espacio urbano agrandado, no podría haberse desarrollado tal historia en otro más pequeño. Buena.
16 de junio de 2012
16 de junio de 2012
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
123/03(04/05/12) Entretenido film de Norman Jewison, un cruce entre el thriller y el género romántico, que tiene sus dos grandes pilares en su sofisticada puesta en escena y por supuesto en su carismática pareja protagonista. Un inquieto y aventurero millonario de Bostón, Thomas Crown (buen Steve McQueen), organiza un atraco perfecto del que consigue más de 2 millones y medio de dolares, la compañía de seguros paganini pone a su mejor investigadora en el caso, la bella Vicki Anderson (gran Faye Dunaway), tras arduas pesquisas sospecha de Thomas, y tras un encuentro poco fortuito empiezan a salir juntos, ella le cuenta quien es y que su objetivo es atraparlo, con lo que entre los dos se establece un juego del gato y el ratón donde no se sabrá quién es uno u otro. La cinta está claramente partida en dos, la primera nos relata de modo dinámico, ágil y frenético el robo, haciendo uso del novedoso sistema de pantalla dividida en varias dando una impresión de estar en un circo de varias pistas, donde el montador y posterior realizador Hal Ashby (‘El último deber’ o ‘Mr. Chance’) sobresale, el meticuloso hurto acaba y Thomas traslada el dinero a Suiza, y ya de vuelta Crownsuelta una de esas carcajadas de felicidad que se te quedan, la risa de <Soy el Rey e intocable, soy el más listo>, este primer tramo es un thriller de acción perfectamente orquestado, transmitiendo intriga y tensión, la segunda parte arranca con el primer entente entre Vicky y Thomas donde surge el flechazo, se encadenan situaciones de lirismo visual donde se palpa la tensión sexual, donde la fotografía de Haskell Wexler (‘En el calor de la noche’ o ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’) embellece la pantalla, y todo envuelto en la deliciosa música del galo Michel Legrand (‘Los paraguas de Cherburgo’ o ‘Yentl’), con el añadido del oscarizado y brillante tema ‘The windmills of your mind’ cantado por Noel Harrison, y que se repite varias veces, la escena cumbre de este tramo es la partida de ajedrez, todo un despliegue de insinuaciones eróticas, miradas sensuales, insinuantes primeros planos, caricias a piezas cuasi-fálicas, seis minutos de un increscendo sensual turbador, coronado en un estremecedor beso. Entre Faye y Steve hay una tremenda química, los dos se compenetran a la perfección, saltan chispas cuando se juntan, Faye emite un enorme glamur decadente, es de una hermosura fascinante, es fácil enamorarse de ella, se suma al poderoso carisma salvaje de McQueen, su rol de cínico pícaro que se las sabe todas lo domina sin problema. Reseñable es su ambiguo final, fuera de lo políticamente correcto, y abierto a cualquier opinión. Es un pasatiempo donde lo que prima es su elegancia por encima de su fondo, no hay más pretensión que amenizarte un rato y lo consigue. Fuerza y honor!!!
26 de diciembre de 2015
26 de diciembre de 2015
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Segunda y última colaboración del director Norman Jewison con el actor Steve McQueen tras la magnífica "El rey del juego". A pesar de tenerlo todo de cara, esta segunda colaboración no resulta tan inspirada como la primera, a pesar de que aquí Steve está también fantástico, esta vez en un papel de triunfador elegante.
Desde el punto de vista del director, esta película, que tuvo gran éxito, le sirvió para asentarse como uno de los directores queridos por los estudios, al que le dieron libertad para sus siguientes proyectos ("El violinista en el tejado", "Jesucristo Superstar"...).
Por otra parte, en cuanto a los actores, Steve McQueen estaba en la cima de su carrera, y comparte protagonismo con una Faye Dunaway que acababa de entrar en el estrellato con "Bonnie y Clyde". A pesar de la diferencia de estatus, ella no le va a la zaga en la interpretación.
La película representa la improbable situación de un millonario (McQueen) que se dedica a robar bancos por capricho. La compañía de seguros contrata a una detective (Dunaway) para que le dé caza. Así empieza un juego de seducción entre ellos, que alcanza el momento cumbre en la partida de ajedrez más caliente que se recuerda.
Vista a día de hoy, la película tiene un aspecto muy envejecido, con esas pantallas fragmentadas. Sin embargo, merece la pena verla por ver a McQueen con sus gafas Persol, y su duelo con Dunaway,
Desde el punto de vista del director, esta película, que tuvo gran éxito, le sirvió para asentarse como uno de los directores queridos por los estudios, al que le dieron libertad para sus siguientes proyectos ("El violinista en el tejado", "Jesucristo Superstar"...).
Por otra parte, en cuanto a los actores, Steve McQueen estaba en la cima de su carrera, y comparte protagonismo con una Faye Dunaway que acababa de entrar en el estrellato con "Bonnie y Clyde". A pesar de la diferencia de estatus, ella no le va a la zaga en la interpretación.
La película representa la improbable situación de un millonario (McQueen) que se dedica a robar bancos por capricho. La compañía de seguros contrata a una detective (Dunaway) para que le dé caza. Así empieza un juego de seducción entre ellos, que alcanza el momento cumbre en la partida de ajedrez más caliente que se recuerda.
Vista a día de hoy, la película tiene un aspecto muy envejecido, con esas pantallas fragmentadas. Sin embargo, merece la pena verla por ver a McQueen con sus gafas Persol, y su duelo con Dunaway,
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Me encanta el final, en el que Steve se la cuela a la chica, y se escapa él solo. Genio y figura.
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