Amor

7,6
19.593
votos
Sinopsis
Georges y Anne, dos ancianos de ochenta años, son profesores de música clásica jubilados que viven en París. Su hija, que también se dedica a la música, vive en Londres con su marido. Cuando, un día, Anne sufre un infarto que le paraliza un costado, el amor que ha unido a la pareja durante tantos años se verá puesto a prueba. (FILMAFFINITY)
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user-icon obidantenobi   Málaga (España)
Muy buena
5 de Enero de 2013
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Michael Haneke ganó en la edición del 2012 la palma de oro en Cannes con Amour, una cinta que en cierto modo se aleja de la crueldad a la que nos tenía acostumbrados, pero que sigue guardando netamente todo el estilo de su autor. Año 2012.

¿De que va?
Un matrimonio de octogenarios que se habían dedicado a la enseñanza de la música en sus años, viven sus días con cariño y tranquilidad hasta que un día ella tiene una hemiplejia y le hace prometer a su marido que nunca la va a volver a llevar al hospital. Ahora, el marido que tanto la ha amado, se encargará de atender a su esposa con todo lo que pueda y esté en su mano.

Actores.
Jean-Louis Trintignant es Georges. Su actuación es de auténtica maestría. Éste actor que ha trabajado en una larga lista de películas está ante uno de los papeles mas duros de su carrera al encarnar a un sufrido marido que sobre todas las cosas, ama a su mujer.

Emmanuelle Riva es Anne, su esposa. Y si decíamos que la actuación del marido era de libro, la mas aplaudida sin duda es la de Riva, que no solo actúa como tal sino que tiene a su cargo el esfuerzo de interpretar a una mujer que se va deteriorando poco hasta el extremo de perder toda su conciencia. Brillante.

Isabelle Huppert es Eva, la hija del matrimonio. La actriz que ya ha participado en otros films del director, sale brevemente en la cinta en dos momentos (o tres) pero que sin duda nos muestra una lejanía con su familia, en este caso por trabajo, pero no por ello, resta importancia a la relación de amor para con los suyos. Breve pero buena.

Impresiones.
Amour es una de las cintas mas fuertes del 2012, no solo por salir victoriosa en Cannes, galardón muy merecido, sino por demostrar que un director como es Michael Haneke es capaz de ahondar en otras temáticas alejadas de la crueldad y la violencia a las que nos tiene acostumbrados.

Personalmente no soy muy seguidor del director y no he visto muchas películas de él, pero las que he visto, son suficientes para comprender en cierto modo el estilo del autor.. Sin embargo, la crítica estaba toda unánime con respecto a éste film. Así que me dispuse a verlo y comprobé que el director se ha ablandado.

Pero ojo, "ablandado" es un término que en Amour no cuela ni con filtro de los mas estrechos. En este caso me refiero a que el director, tal y como reza el título del film, nos enseña una de las muestras mas grandes de amor nunca vistas. Eso no quita que la cinta esté cargada de angustia y crudeza, denominadores comunes del director que sin embargo resultan muy acertados en éste caso pues el realismo de la historia del matrimonio octogenario nos sobrecogerá.


A continuación hablaré brevemente a modo de análisis según mi visión del film. Contiene Spoilers, por si aun no la habéis visto.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
obidantenobi
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user-icon cassavetes   Zaragoza (España)
Buena
12 de Diciembre de 2012
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Gracias a Michael Haneke el cine ha desarrollado otra manera de retratar las peores tragedias humanas y personales, desde lo íntimo de una obsesión adolescente por la violencia, las miserias escondidas de una reputada profesora de piano hasta el placer por matar de dos jóvenes psicópatas. Sin olvidar el sutil tratamiento del caldo de cultivo que generó la Alemania pre-nazi. Haneke y su estilo. Esa cámara que me sigue pareciendo una intrusa, una presencia, la de Haneke (la nuestra desde ese instante, en definitiva) que entra sin pedir permiso. Estilo que tampoco abandona en Amour, un drama que deja (casi) de lado esos elementos violentos o morbosos para mostrar la vida y vejez de dos ancianos. Una aproximación a un tema que ha tocado de refilón en alguna de sus películas (La pianista) y que aquí se convierte en lo único. Lo único. Cerrado y con candado, sin fisuras.

Es Amour una realidad bastante común. Que la retrate el cine no la convierte en algo cool. Y menos Haneke. Si hay algo que retratar, éste lo hará “comme il faut.” La vejez y la enfermedad en el cine nunca ha molado. A los actores mayores se les arrincona. Trintignant está muy mayor. Que Trintignant esté más demacrado físicamente que Emmanuelle Riva, acierto. Las (pocas) presencias de Isabelle Huppert hacen dos cosas: elevar el grado de perfección de esta mujer (y actriz) y mejorar la película. Porque la película, es hora de decirlo, me resulta eso, cerrada en demasía, agobiante y, en esas escenas de más, obvia. El desarrollo excesivo de esa realidad agota. Solo que el último tercio es estremecedor.

Mostrar la decadencia de Emmanuelle Riva una vez, dos, tres veces... pero cuatro ya... Ya lo sabemos y lo hemos visto. Y nos hemos concienciado. Quita el repeat. Sobran esos minutos. Que luego decimos que la película se hace larga y nos canean. Por otro lado, la no banda sonora musical (Schubert es un personaje más ya de Haneke) incluso en los créditos finales, escenas que no vemos y que Haneke nos obliga a visualizar (por qué no sigue la enfermera. Calenturiento Haneke), esa incomodidad otra vez cuando vemos cosas que Haneke sí se atreve a mostrar, todos son argumentos de los que nunca adolecerán sus películas. No se lo perdonaríamos nadie. Los cimientos firmes y eficaces.

(Ganas de subir la nota cuando escribes una crítica. Pero luego recuerdas que durante la película te ibas rebajando el entusiasmo).

Un Haneke, pues, fiel a sus fieles, un Haneke que demuestra que también se atreve con otros palos de la baraja, aunque en este caso no me haya colmado como en otras ocasiones.
cassavetes
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user-icon Maresssss   El Puerto de Santa Maria (España)
Excelente
28 de Noviembre de 2012
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La pasada semana pudimos disfrutar de la maravillosa 'Amour' de Michael Haneke, director reconocido por films como 'Funny Games' (tanto la original de 1997, como su posterior remake vs copia a lo Hollywood de 2007), 'Caché' o 'La cinta blanca' (estas dos últimas reconocidas con premios en el festival de Cannes), desde luego conociendo su filmografia y habiendo oído las alabanzas de la critica hacia esta película no perdimos la oportunidad que nos brindo el festival 4mas1 de poder disfrutarla en una sala de cine.

Al apagarse la luz en la sala, el silencio sepulcral nos avisaba de que todos los allí presentes estábamos deseosos de poder verla, y entonces Haneke, nos pone frente al espejo para vernos en las caras de otros para ser publico y vernos de publico, un pequeño guiño, sin duda una escena dedicada para el publico (quizás un pequeño agradecimiento). Pero no solo es el silencio de la sala el que nos hace mantenernos atónitos y expectantes a lo que pueda ocurrir, sino el propio silencio del film, el que avisa de su magnificencia, haciéndonos participes del acto, del suceso y del como.

Haneke piensa en el amor cuando ya no hay pasión cuando solo queda la admiración, el cariño, la necesidad, quizás el pilar del verdadero amor, que ha visto pasar el tiempo y que se mantiene como un faro que no se estremece, pero al que la enfermedad erosiona poco a poco hasta conseguir mellar todo aquello que creemos imposible. La pareja protagonista Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva pesos pesados del cine francés consiguen a su vez expresar ternura, nostalgia, y cierto aire de personas mayores en las que su opinión o su capacidad es inútil pero que no lo son, pues pese a esa imagen de estar consumidos por el tiempo, son inteligentes y resolutivos y ese es una de las mejores características de este largometraje, el orgullo, la consciencia pese a la enfermedad, la impotencia pese al propio ser.
Quien quizás nos muestre otra forma de entender el amor lo aporta Isabelle Huppert, la hija de ambos, que no ha encontrado en su vida la misma forma de amor o el amor en si, atada a un hombre que viene y va, y que anhela aquel amor que vio de la mano de sus padres.


Al salir de la sala, de la misma forma en la que entre, no encuentro palabras para describir el film, mejor que el propio nombre que le ha dado Haneke Amour, amor, una historia de amor, un amor que no tiene forma, y que reside en la cotidianidad, un amor, a él a ella, a su vida, a la música, a si mismos, y un amor de un director por el cine, de unos interpretes por el cine, de un espectador como yo por el cine. No hay forma de ver esta película que no sea en una sala pequeña de cine, una sala que te recuerde aquellos días en los que al acabar el film aplaudías a los actores allí no presentes, una sala de cine, sin chicles, ni palomitas, solo el espectador y la pantalla.
Maresssss
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user-icon Black Mamba   sevilla (España)
Muy buena
5 de Noviembre de 2012
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Hacía tiempo que no salía del cine tan desolado como he salido tras ver esta película. Tanto, que he tardado un rato en recomponerme y hacerme una idea de lo que había visto.

Quiero que estas palabras sirvan para elogiar el magistral trabajo que ha logrado Haneke con 'Amour', apretando donde más duele con una precisión quirúrgica y sin caer en sentimentalismos. Es sorprendente ver lo humano y sobrio de la puesta en escena que propone Haneke para narrar la historia, todo resulta muy natural y palpable.

Como retrato de la vejez y del amor hasta sus últimas consecuencias, 'Amour' es una obra maestra incontestable. Prueba de ello es su contenida y fría puesta en escena, con multitud de planos tan estáticos como la cama en la que convalece la pobre mujer anciana, victima de una enfermedad degenerativa que sentimos tanto como su sufrido marido. Muy acertadas resultan también algunas escenas que revelan el desgaste psicológico que supone para el marido tener que soportar la carga de velar día a día por su mujer. La fotografía del gran Darius Khondji resulta acertadísima y ayuda muchísimo a transmitir la angustia y el dolor patente en toda la historia.

Punto y aparte para las interpretaciones de los dos protagonistas, grande Jean-Louis Trintignant pero aun mejor está Emmanuelle Riva, una maravilla. Resulta impresionante como ambos actores logran llevar el peso de sus personajes con semejante soltura y naturalidad sin caer en ningún momento en la fácil sobreactuación ni en grandes florituras.

En definitiva, 'Amour' resulta ser un auténtico peliculón, en mi opinión la obra maestra de Michael Haneke. Dolorosa y desoladora como una enfermedad degenerativa pero también conmovedora e inspiradora como el amor. Imprescindible.
Black Mamba
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user-icon therivertoday   Villa Ballester (Argentina)
Excelente
8 de Mayo de 2013
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Mi abuelo falleció hace poco más de un año. Era un tipo simple, de barrio, que disfrutaba del pan con roquefort y un buen western los sábados por la tarde. Era un trabajador, un tipo que vivió de sus manos toda la vida y abría las puertas de su casa sin que nadie lo pidiese. Que podía confundirse en cuestiones geopolíticas pero creía en la justicia cotidiana, en los gestos desconsiderados y en dar sin ver lo que vuelve. También era un cabrón, por qué no decirlo, uno de esos entrañables puteadores de indignación cotidiana que encuentran la forma de desquitarse con los boxeadores que caen en el primer round, los arqueros de fútbol que salen a cazar mariposas en los corners, los dentífricos con gusto a cualquier cosa, los zagueros que pierden la marca y las nubes que cubren el cielo durante los días de verano.

Mi abuela falleció poco antes que él y había pasado sus últimos cuatro años postrada en un sillón sin poder valerse por sí misma ni para las cuestiones más básicas. Eso fue décadas después de haber pasado su infancia en una España demasiado católica, de haber criado a sus hijos y haber sobrealimentado a todos sus nietos. Pero esos cuatro años fueron cruciales. Mi abuelo se encargó de mi abuela y no pidió ni dejó que se le diera una mano. A veces lo hacíamos forzosamente, porque era demasiado o porque era necesario; pero él había tomado una decisión y no íbamos a cambiar su opinión. Digamos que no era una decisión sino lo contrario: una acción que se desarrollaba sin opciones posibles, la consumación de una vida dedicada al otro, el desenlace de una protección que ambos se habían otorgado. Eso era lo más emocionante de pasar los días junto a ellos: no lo era la enfermedad y no lo fue el fallecimiento de mi abuela, no lo era el sufrimiento de ambos sino la presencia de un pacto casi secreto, susurrado, profundo y sincero, de mutua compañía. Porque en cuatro años ese lazo (relegado a tantos poemas, a tantos sonetos, a tantas descripciones lúcidas, a tanta crítica despectiva y tanto romanticismo idealista) se volvió acción, pura y llana, movimiento hacia el otro, cuidado. Se volvió brazos levantando, manos acariciando y lavando, ojos atentos, esfuerzo sin solemnidad. Se volvió sangre, basura por el piso, gritos sin sentido y frustración constante. Se volvió un desastre cada vez peor. Se volvió estar para lo que fuera. Se volvió, de a poco, una apelación al futuro, una certeza en cada dedo que se apoyaba, en cada mancha que se limpiaba y en cada comida que se cocía porqué había que vivir con uno mismo, y había que vivir cuando esto acabara, y había que encontrar lo que permitiera seguir sin recriminarse nada, sin flagelarse, sin derrumbarse, sin quebrar ese pacto silencioso con la vida.

Mi abuelo me llamó esa mañana cuando mi abuela no pudo levantarse. “Se nos fue”, me dijo. Y la vi acostada, ya sin aire, ya sin nada en los ojos. Y vi a mi abuelo llorar por primera vez, y no parar de llorar y putear al aire. Y lo abracé. Y me di cuenta que había necesitado esos años de dedicación pura, que podía despedirse porque el pacto estaba todavía vivo, porque no tenía nada más que hacer y no se debían nada. Falleció poco después.

Pasé ese último tiempo con él y, quiero decirlo cálidamente, fueron sus años más esplendorosos.


(Escrito originalmente para: http://laplumaenelojo.wordpress.com)
therivertoday
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