Yo, ClaudioMiniserie
8,3
10.014
Serie de TV. Drama
Miniserie de TV de 13 episodios. Claudio, Emperador de Roma, viendo aproximarse el final de su vida, decide escribir la historia de su familia (dinastía julio-claudia) desde el año 50 a.C. al 50 d.C. La Sibila ha profetizado que esta historia llegará a la posteridad. Adaptación del texto del célebre escritor e historiador Robert Graves, y que presenta, con finas dosis de humor y un toque de inocencia, al emperador Claudio y su visión de ... [+]
14 de septiembre de 2011
14 de septiembre de 2011
14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Qué recuerdos, qué recuerdos, de mi juventud, ay cuando la vi la primera vez! Derek Jacobi que ya lleva hechas un montón de pelis en su bagaje de todos los géneros reconstruye la vida de este César que se hacía pasar por merluzo, siendo el más listo de la pescadería. Su interpretación es inolvidable, de las mejores que han pasado por la televisión. Serie completa tanto históricamente como fiel a la obra de Robert Graves, es un placer, es como leer un libro de historia. Sian Phillips le sigue a Jacobi a la zaga, en el papel de la envenenatriz Livia, la todopoderosa abuela de Claudio. Del resto del raparto todos están bien, ningún personaje se ha olvidado, las generaciones se suceden al mejor documental histórico remarcando todas las confabulaciones y la genialidad de la época. Wise dirige un producto perfecto a todos los niveles, en el que cualquiera puede perderse para ver interpretaciones de verdad (ojalá a día de hoy todas fueran así).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La super Livia, la abuela se merece una capa con una SL "SuperLivia" de superhéroe, porque hay que ver la pila de gente que se carga la tía, parece un chiste, no deja uno..........y el Calígula con su mítico grito "Tiooooooooooooooo Claudioooooooooooooo" y vestida de tía es inolvidable.
4 de abril de 2012
4 de abril de 2012
12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
… Y Robert Graves así lo escribió. Añoss después la BBC contó con el dramaturgo Jack Pulman y el director Herbert Wise para que hicieran en realidad de carne y hueso las intrigas y quehaceres en la Roma imperial. La Escuela de Shakeaspeare, filón dorado de actores ingleses postrados en lo soberbio de la función (Desde Brian Blessed, Sian Philips, John Hurt, y la gran estrella, Derek Jacobi, entre otros) pusieron en escena el tragicómico destino de la gran parte de la Dinastía Julio-Claudia. En la época de mayor esplendor emocional, parricida, donde la codicia, los celos y el asesinato entran y salen de palacio durante las más de cuatro décadas en que se desarrolla en una alocada cronología donde un árbol genealógico podrido es amputado por la ambición, la locura y las ansias del poder, renace el viejo emperador cascarrabias Claudio (Derek Jacobi) recordando aquellos maravillosos y letales años donde su bonachón abuelo Octavio Augusto (Brian Blessed) gobernaba Roma pero su mujer Livia (Sian Phillips) le gobernaba a él… Y sus malignas intenciones de allanarle el camino a su hijo Tiberio (George Baker), más militar que mandatario, así como su predilección a su nieto favorito Calígula (John Hurt) y las bromas de mal gusto que llevan a la muerte su padre Germánico (David Robb), tal vez la persona más querida y respetada de Roma entre tanta corrupta y sanguinaria nobleza.

Patrick Stewart
La República ya es un sueño que forma parte del pasado. Pero Claudio la echa de menos pese a su condición y linaje. Desde el presente y recordando su juventud hasta su ascenso a Emperador por azares del destino, su turbulenta relación sus esposas Messalina (Sheila White) y Agripina (Fiona Walker)… Claudio se ríe de la muerte sabiendo que sucumbe a un destino similar al de sus familiares. Y, en cada episodio, desgrana esos episodios en la que él sale airado de los complots, engaños, envenenamientos, y orgías en la corte… Lugares en que él prefiere alejarse y encerrarse en la biblioteca, donde a pesar de la mejora de su tartamudez, es advertido por los sabios que siga haciéndose el tonto si quiere seguir con vida.
Y la marioneta, ya oxidada por el paso de los años, se hizo Emperador…
Y la marioneta, ya oxidada por el paso de los años, se hizo Emperador…
7 de septiembre de 2009
7 de septiembre de 2009
11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tuve la suerte de ver esta serie cuando era adolescente y aun ahora me parece de las mejores que he visto en mi vida. Se trata de uns adaptación de las dos novelas escritas por Robert Graves sobre el emperador Claudio "Yo, Claudio" y "Claudio el dios y su esposa Mesalina", llevada a la pequeña pantalla por la productora inglesa BBC durante la década de los setenta. La serie, de trece episodios, está dirigida por Herbert Wise, narra la historia de los Césares desde Augusto hasta Nerón. Es decir, casi toda la época en que Roma estuvo gobernada por la dinastía Julia-Claudia. El tono de la serie es claramente teatral, no hay exteriores, y la acción se reduce a las relaciones entre los distintos integrantes de la familia imperial. Por esta razón la importancia de la labor del plantel de actores y actrices, todos soberbios, y del guión, magnífico, son fundamentales.
El primer episodio empieza con la celebración de la batalla de Accio por un Octavio ya maduro (interpretado por Brian Blessed) y las argucias de su esposa Livia ( Sian Phillips siempre será recordada por este papel) para lograr que su hijo Tiberio se convierta en sucesor del César . Sus maquinaciones se desarrollarán en los siguientes capítulos, donde las intrigas, los engaños, las traiciones y los asesinatos
El primer episodio empieza con la celebración de la batalla de Accio por un Octavio ya maduro (interpretado por Brian Blessed) y las argucias de su esposa Livia ( Sian Phillips siempre será recordada por este papel) para lograr que su hijo Tiberio se convierta en sucesor del César . Sus maquinaciones se desarrollarán en los siguientes capítulos, donde las intrigas, los engaños, las traiciones y los asesinatos

Brian Blessed & Sian Phillips
serán los jalones de la ambición de poder. El hilo conductor es el hijo de Antonia la Mayor, Claudio (Derek Jacoby en una interpretación histórica) , que se convierte en testigo mudo de las luchas implacables en el seno de su propia familia. Cojo y tartamudo desde su nacimiento, es descartado inmediatamente del cursus honorum. Considerado como un pariente tonto e inofensivo puede ser el confidente de sus demás parientes, espectador desde el palco de la tragedia que se desvela a sus ojos. Su supuesta imbecilidad le protege de las insidias y artimañas que sufre el resto. Pero el destino que la Sibila le ha profetizado le lleva al trono después del desgraciado reinado de su sobrino loco Calígula (un John Hurt inolvidable), para ser luego víctima de su tercera esposa, Agripina, que lo asesina con un plato de setas venenosas. La serie termina con el inicio del gobierno de Nerón, su hijo adoptivo.
"Yo Claudio" es una verdadera joya, una apuesta por educar a los que se asomaban a la pantalla chica de la época en que la televisión aún no había arrojado la toalla y trataba a los espectadores con respeto.
"Yo Claudio" es una verdadera joya, una apuesta por educar a los que se asomaban a la pantalla chica de la época en que la televisión aún no había arrojado la toalla y trataba a los espectadores con respeto.
16 de abril de 2006
16 de abril de 2006
11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta serie hace palidecer intentos notables como el de la reciente "Roma", a mayor presupuesto ¿menor inteligencia?. Grandes actores con oficio, intriga y sobre todo credibilidad en el discurso. La ambición, el poder, la traición, la locura, la alta política y las bajas pasiones quedan retratadas a los ojos de Claudio, persona noble, idealista a la vez que pragmático y superviviente, que antepone los ideales de la República a su ego. Una serie densa que resulta verídica por encima de los decorados modelo "Estudio 1". Resiste el paso del tiempo. Solo los británicos saben hacer series así.
29 de septiembre de 2016
29 de septiembre de 2016
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yo, Claudio sostuvo durante larguísimos años, el cetro de las "soap operas" que iluminaron el firmamento vespertino de las televisiones mundiales: no hubo/hay ranking donde la serie no ocupe los tres primeros peldaños.
Su virtud, es como la de su protagonista: la simpleza espartana de su puesta en escena, se convierte en su gran virtud: no hay grandes batallas ni efectos visuales pompeyescos... Aquí asistimos a una guerra intestina por el poder, los diálogos, la ironía y los dobles sentidos a merced de una narración ligera pero implacable.
Los arquetipos que cincelan los diferentes personajes son lo suficientemente atractivos como para engancharnos sin remedio a sus 13 capítulos. Y ni que decir tiene, que gran parte de su legado, lo vemos hoy en series tan distintas y distantes en el tiempo como "Los Soprano" o "Juego de Tronos", aunque ninguna de ellas llega al nivel de ingeniería pergeñados en los diálogos que cortan la carne como puñales.
Su virtud, es como la de su protagonista: la simpleza espartana de su puesta en escena, se convierte en su gran virtud: no hay grandes batallas ni efectos visuales pompeyescos... Aquí asistimos a una guerra intestina por el poder, los diálogos, la ironía y los dobles sentidos a merced de una narración ligera pero implacable.
Los arquetipos que cincelan los diferentes personajes son lo suficientemente atractivos como para engancharnos sin remedio a sus 13 capítulos. Y ni que decir tiene, que gran parte de su legado, lo vemos hoy en series tan distintas y distantes en el tiempo como "Los Soprano" o "Juego de Tronos", aunque ninguna de ellas llega al nivel de ingeniería pergeñados en los diálogos que cortan la carne como puñales.

Derek Jacobi
Esa es la Roma que queremos ver, y esa es la que se nos entrega: la de las intrigas palaciegas, donde el villano resulta tan fascinante como el héroe, porque ambos deambulan ululando las oquedades del poder, en busca del puñal traicionero, sin darse cuenta, que el puñal que no está encima de la mesa, se encuentra hollado en sus costados...Y es, el espectador, el único cómplice que observa un deselance, que no por histórico y conocido, menos atractivo y apabullante.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
«Temo a los dánaos (griegos) incluso cuando traen regalos».
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana
