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El lobo de Wall Street

7,5
77.504
votos
Sinopsis
Película basada en hechos reales del corredor de bolsa neoyorquino Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio). A mediados de los años 80, Belfort era un joven honrado que perseguía el sueño americano, pero pronto en la agencia de valores aprendió que lo más importante no era hacer ganar a sus clientes, sino ser ambicioso y ganar una buena comisión. Su enorme éxito y fortuna le valió el mote de “El lobo de Wall Street”. Dinero. Poder. Mujeres. ... [+]
Críticas ordenadas por:
15 de enero de 2014
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ufff….!!!!
Cuando se ve “El lobo de Wall Street”, algo cambia tu vida.
Evidentemente no cambias de familia, de amigos, de trabajo, de principios o de situación.
Pero las magnitudes, los límites de muchos conceptos que uno tiene en la vida, se disparan.
Todavía cuesta creer lo que se ve en esta película.
Empezando por los cimientos, diré que esta película tiene 2 cimientos que sostienen este gran rascacielos que es el Lobo de Wall Street.

Uno, Martin Scorssese. Uno de los más grandes. De los que ya no hay. Director de algunas de las mejores películas de la historia del cine. Desconozco que edad tiene Scorsese actualmente, pero meterse a dirigir una película tan extremadamente activa, tan extremadamente liberal, tan extremadamente compleja de dirigir, hay que ser muy grande para hacerlo. De los directores actuales, ni uno, ni 3 juntos veo dirigiendo una película de este calibre. Es algo impresionante.

El segundo pilar, y principal, Leonardo di Caprio.
Mención aparte. Un actor que después de Titanic podía haberse dedicado a vivir…precisamente como su personaje del Lobo de Wall Street (dinero, fiestas, mujeres, amigos, y drogas…toda su vida), y sorprendentemente, eligió el camino de la actuación, de la selección de sus títulos, de elegir los directores con los que trabajar (Martin Scorssese, Clint Eastwood, Chistopher Nolan, Steven Spielberg, Ridley Scott…¡¡¡guauuuu!), pues no cabe otra que admitir que este chico es un ejemplo para la industria del cine.
En el Lobo de Wall Street, sinceramente, ni me planteo que no le den el Oscar. La actuación que hace en situaciones “cotidianas” de un mecenas extravagante, te deja con la boca abierta. No son menos de 20 los momentos que no puedes de dejar de sentir “¡¡Pero que bien lo hace!!!. . Escenas con cientos de extras, escenas con actores consagrados, escenas comprometidas de sexo, escenas comprometidas de drogas, … pero sobre todo una, tiene una escena tras abusar, inesperadamente, de sustancias, que todavía es difícil de creer si no la ves.
El lleva el peso de toda la película. Escenas con miles de personajes por medio, en situaciones incomodísimas, tomando decisiones, enardeciendo a gente… ¡¡¡guau!!!.

La película en sí, no es que no te deje indiferente, es que no puedes parar de decir “¡¡Que pasada!!. Muestra unas situaciones extravagantes, que supera cualquier límite que un espectador puede plantearse.
Luego lo piensas, y es cuando ves ya no solo el impacto de la situación, sino lo complejo que es rodar, y dirigir esta película.
Porque no es una peli de actores sobre todo, son cientos las situaciones (secuencias) que se dan, donde si lo piensas, cada una de ellas daría para un presupuesto de una o dos películas españolas.
¡¡¡ una barbaridad inconcebible!!!
Me llamo también la atención, los extras. En una película de glamur, dinero a tutiplén, fiestas, las mujeres más bellas del mundo, drogas…., Scorsesse escoge a 2-3 extras, que lo hacen bien, pero tienen una pinta de frikis impresionante. Pero frikis del “los albóndigas en remojo”, casi.

En el polo opuesto, Mathew McConaughey. Ojito. Tiene unos 10 minutos, sublimes. Casi irreconocible. Hace poco lo vi en Mud, y es otro McConaughey. Hace poco ya leí que la crítica internacional está alabando el giro a su carrera que está tomando, haciendo un poco lo que Di Caprio seleccionando papeles. Un poco tarde, pero será un placer ver a este gran actor también en estos papeles.

El lobo de Wall Street, una experiencia…¡inolvidable!!
JK04
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4 de febrero de 2014
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Decepcionado, muy decepcionado con la última película de Scorsese. Sin duda es una de las películas más sobrevaloradas de Martin. Fui a verla con unas expectativas muy altas debido a que está muy bien valorada por crítica y público, por ello me esperaba una obra maestra, y con que me encuentro, con una comedia americana del montón. Francamente, me parece una broma de mal gusto que a esta película la pongan a la altura de obras maestras del propio Scorsese como Casino o Uno de los nuestros, es como comparar una chuleta de cerdo reseca y sin aliñar con un filete de solomillo a la pimienta. En lo referente a la película, no se muy bien que mensaje nos quieren transmitir, que para tener éxito en la vida y con las mujeres hay que robar, meterse coca e irse de putas?, o el del final en plan "mira como a acabado ese tío por sus excesos". La película también es un suceso de clichés vistos hasta la saciedad en cualquier comedia, diálogos y escenas repetitivas ( no se que tiene de original una película donde repiten las palabras puto, puta, chúpamela o dame que me meto una ralla unas 100 veces). Contiene escenas divertidas con Di Caprio y Jonah Hill que te arrancan un par de carcajadas, lo reconozco, pero nada que no haya visto en cientos de comedias, es demasiado larga para la historia que nos quieren contar, y para ser una película biográfica es demasiado falsa, no llegas a creerte los personajes, ni a los protagonistas, ni a los agentes del FBI. En los últimos 20 minutos hay seriedad y tensión dramática, pero ya es demasiado tarde. En definitiva, una película entretenida a pesar de su duración y que te arranca un par de sonrisas y carcajadas, pero de ahí no pasa. Hay películas de comedia peores que las tengo mejor valoradas por que al menos son honestas y no pretenden ser más de lo que son, pero, El lobo de Wall Street es una película normalita con ínfulas de gran película, de ahí mi valoración. Francamente, esta película es candidata a los Oscars por que el director es Scorsese, si fuera de los hermanos Farrelly también seria candidata, pero a los premios Razzie.
Javicinéfilo87
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10 de febrero de 2014
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Por qué contar en tres horas algo que puedes hacer en una ?
Siguiendo la tónica de los últimos años de Hollywood: escenas explícitas y violencia gratuita de sexo, drogas...
No se insinúa nada en esta forma de hacer cine, hay que masticárselo todo al espectador.
Comienza bien pero se va desinflando. Di Caprio muy bien, excesivo ( el personaje lo es ) , pero no como en Django,ahí si que se merece un óscar, pero esto es el coto de caza de la industria, y quien manda es el dinero.
Prescindible.
Toni Badajoz
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14 de marzo de 2014
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Y es que Scorsese ha logrado en una película de 3 horas asentar una patada en la boca a todos y cada uno de nosotros, a todas las personas que forman nuestra sociedad. Scorsese logra meter en ésta película el mayor reflejo de la hipocresía social que vivimos desde hace años.

Hablando de la película en si, dejando de banda la magnifica crítica de Scorsese al espectador, es una de sus mejores películas. Muy vapuleada por sus 3 horas "innecesarias", pero que yo veo con buenos ojos. Y es que tiene un ritmo tan tan tan frenético y dinámico (recuerda al Scorsese de Goodfellas o Casino) que es imposible que me canse. Se habla de las reiteraciones de las mismas bromas o los mismos recursos excéntricos del guión, pero poco se dan cuenta de la necesidad vital de que sea así. El personaje de Jordan Belfort encarnado por un apoteósico Leonardo DiCaprio (que hace el mejor papel de su vida, increíble que no ganara el Oscar) es un personaje de excesos, él solo es el reflejo del poder y lo que ello conlleva. No puede ser mostrado de otra forma. Y tal y como está planteada la película, es imposible quitar nada de lo que aparece, bastante dinámico se hace todo ya con el ritmo que tiene.

Tiene momentos realmente brillantes, como el impresionante diálogo de Belfort con el policía en el yate, el momento con McConaghey (se come la pantalla en nada más 15 minutos que aparece), o el ya famoso momento Lemmons y parálisis cerebral, con una de las mejores escenas cómicas que se han hecho en la historia del cine.

Ahora bien, a parte de ser técnicamente magistral, lo que convierte una película magistral en una obra maestra como ésta es precisamente el mensaje que contiene. Mucha gente se ha quedado con la inmoralidad y los excesos, entendiendo la película como solo un reflejo de la vida de Jordan Belfort. Pero hay que ir más allá, y cuando uno ve el plano final de la película (el cual no desvelaré) comprende cuál es la intención total de Scorsese.

No es por nada, pero la película está basada en el libro del propio Jordan Belfort, el cual participó en el guión de la película, cuyo libro dicen que es aún más excéntrico y bestia que la película (así que los que se quejan de la inmoralidad, deberían saber que la realidad supera a la ficción). ¿Porqué escogería Scorsese un libro como éste y un personaje como éste para llevar al celuloide? Muy sencillo: por nuestra sociedad.

Una sociedad falsa e hipócrita, totalmente inmoral. Con la película, Scorsese nos consigue hacer reír con situaciones que sabemos que son totalmente inapropiadas y políticamente incorrectas. Sabemos que Belfort es un hijo de p***, pero aún así conseguimos empatizar con él en algunos momentos. E incluso nos lo muestran como alguien a "admirar", cuando ves que tanta gente lo sigue allá donde va, que predican en su nombre. ¿Que está pasando aquí? ¿Quiere que admiremos a alguien tan despreciable? No quiere que lo admiremos, sino que quiere que nos demos cuenta de que es natural en nuestra sociedad el ansia de poder. El ansia de tener poder sobre tu propia vida, sobre la vida de otras personas, tener control sobre lo que tu haces y lo que tu decides, y no al revés. Tu controlas el dinero, no te controla el dinero a ti. Y esto, queramos o no, es algo que todos ansiamos, y quien diga que no, aún no se ha dado cuenta o bien no quiere aceptar sus impulsos avariciosos. Scorsese enseña eso en su película, la cuál es un arma de doble filo, un ejercicio de cine dentro de realidad, y de realidad dentro de cine.

"Tomad, así somos todos. Todo lo que has visto, todo con lo que te acabas de reír, todo lo inmoral que crees criticable, es a lo que todos admiramos constantemente como sociedad". Eso es lo que entiendo con el final de la película. Y es que es mucho más profunda de lo que parece. Scorsese es un tío muy muy listo.
persianaTIE
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9 de enero de 2014
12 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película frenética, de excesos 180 minutos, nadie salvo Scorsese podría haber llevado a buen puerto esta historia megalómana. Leonardo DiCaprio y Jonah Hill actúan y se drogan a una altura sorprendente, otorgándole peso específico a unos agentes de bolsa sin escrúpulos, que parecen lejanos a primera vista, pero en los que uno reconoce las pulsiones atávicas que existen tras el deseo de poder (o poder del deseo). Subsiste un hilo permanente entre sexo desbocado y sentido de dominio sobre yates, mansiones, autos lujosos e incluso mujeres. La mujer queda fuera del relato, debido a que se trata de una historia profundamente machista y que considera al cuerpo femenino como un trofeo.

Basada en la autobiografía de Jordan Belfort, constituye no solo un retrato del mundo financiero, sino un reflejo del mundo real, uno de tipo patriarcal donde dominar es lo esencial, representado aquí como una eterna fiesta de codicia y fluidos corporales.

En lugar de reírnos con las imágenes del cine de Tarantino, o entretenernos con el mundo surrealista de “Trainspotting” (Danny Boyle; 1996), reflejos lúdicos de violencia y sexo desenfrenados, Martin Scorsese escala un peldaño y nos ofrece una película incómoda que aprieta las tripas. Un viaje sobrecargado e intrascendente donde el acto sexual acaba despojado de encanto.

El protagonista se disfraza de líder. El orador tras “no cuelguen el teléfono hasta que el cliente compre o muera”, es un fanático que considera al dinero como un fin, un ser primitivo que termina peor que al comienzo de su cruzada de “terroristas al teléfono”. Representa una especie de bufón carismático que se burla del Tiempo. La filosofía que Scorsese desnuda irónicamente se basa en que “el dinero puede sacar lo mejor de ti”. Jordan Belfort solo entiende que el mundo está en venta, incluso en la cárcel encuentra compradores. Simplemente se considera el mejor vendedor.
Anibal Ricci
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