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El lobo de Wall Street

7,5
83.341
votos
Sinopsis
Película basada en hechos reales del corredor de bolsa neoyorquino Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio). A mediados de los años 80, Belfort era un joven honrado que perseguía el sueño americano, pero pronto en la agencia de valores aprendió que lo más importante no era hacer ganar a sus clientes, sino ser ambicioso y ganar una buena comisión. Su enorme éxito y fortuna le valió el mote de “El lobo de Wall Street”. Dinero. Poder. Mujeres. ... [+]
Críticas ordenadas por:
15 de enero de 2014
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ufff….!!!!
Cuando se ve “El lobo de Wall Street”, algo cambia tu vida.
Evidentemente no cambias de familia, de amigos, de trabajo, de principios o de situación.
Pero las magnitudes, los límites de muchos conceptos que uno tiene en la vida, se disparan.
Todavía cuesta creer lo que se ve en esta película.
Empezando por los cimientos, diré que esta película tiene 2 cimientos que sostienen este gran rascacielos que es el Lobo de Wall Street.

Uno, Martin Scorssese. Uno de los más grandes. De los que ya no hay. Director de algunas de las mejores películas de la historia del cine. Desconozco que edad tiene Scorsese actualmente, pero meterse a dirigir una película tan extremadamente activa, tan extremadamente liberal, tan extremadamente compleja de dirigir, hay que ser muy grande para hacerlo. De los directores actuales, ni uno, ni 3 juntos veo dirigiendo una película de este calibre. Es algo impresionante.

El segundo pilar, y principal, Leonardo di Caprio.
Mención aparte. Un actor que después de Titanic podía haberse dedicado a vivir…precisamente como su personaje del Lobo de Wall Street (dinero, fiestas, mujeres, amigos, y drogas…toda su vida), y sorprendentemente, eligió el camino de la actuación, de la selección de sus títulos, de elegir los directores con los que trabajar (Martin Scorssese, Clint Eastwood, Chistopher Nolan, Steven Spielberg, Ridley Scott…¡¡¡guauuuu!), pues no cabe otra que admitir que este chico es un ejemplo para la industria del cine.
En el Lobo de Wall Street, sinceramente, ni me planteo que no le den el Oscar. La actuación que hace en situaciones “cotidianas” de un mecenas extravagante, te deja con la boca abierta. No son menos de 20 los momentos que no puedes de dejar de sentir “¡¡Pero que bien lo hace!!!. . Escenas con cientos de extras, escenas con actores consagrados, escenas comprometidas de sexo, escenas comprometidas de drogas, … pero sobre todo una, tiene una escena tras abusar, inesperadamente, de sustancias, que todavía es difícil de creer si no la ves.
El lleva el peso de toda la película. Escenas con miles de personajes por medio, en situaciones incomodísimas, tomando decisiones, enardeciendo a gente… ¡¡¡guau!!!.

La película en sí, no es que no te deje indiferente, es que no puedes parar de decir “¡¡Que pasada!!. Muestra unas situaciones extravagantes, que supera cualquier límite que un espectador puede plantearse.
Luego lo piensas, y es cuando ves ya no solo el impacto de la situación, sino lo complejo que es rodar, y dirigir esta película.
Porque no es una peli de actores sobre todo, son cientos las situaciones (secuencias) que se dan, donde si lo piensas, cada una de ellas daría para un presupuesto de una o dos películas españolas.
¡¡¡ una barbaridad inconcebible!!!
Me llamo también la atención, los extras. En una película de glamur, dinero a tutiplén, fiestas, las mujeres más bellas del mundo, drogas…., Scorsesse escoge a 2-3 extras, que lo hacen bien, pero tienen una pinta de frikis impresionante. Pero frikis del “los albóndigas en remojo”, casi.

En el polo opuesto, Mathew McConaughey. Ojito. Tiene unos 10 minutos, sublimes. Casi irreconocible. Hace poco lo vi en Mud, y es otro McConaughey. Hace poco ya leí que la crítica internacional está alabando el giro a su carrera que está tomando, haciendo un poco lo que Di Caprio seleccionando papeles. Un poco tarde, pero será un placer ver a este gran actor también en estos papeles.

El lobo de Wall Street, una experiencia…¡inolvidable!!
JK04
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14 de marzo de 2014
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Y es que Scorsese ha logrado en una película de 3 horas asentar una patada en la boca a todos y cada uno de nosotros, a todas las personas que forman nuestra sociedad. Scorsese logra meter en ésta película el mayor reflejo de la hipocresía social que vivimos desde hace años.

Hablando de la película en si, dejando de banda la magnifica crítica de Scorsese al espectador, es una de sus mejores películas. Muy vapuleada por sus 3 horas "innecesarias", pero que yo veo con buenos ojos. Y es que tiene un ritmo tan tan tan frenético y dinámico (recuerda al Scorsese de Goodfellas o Casino) que es imposible que me canse. Se habla de las reiteraciones de las mismas bromas o los mismos recursos excéntricos del guión, pero poco se dan cuenta de la necesidad vital de que sea así. El personaje de Jordan Belfort encarnado por un apoteósico Leonardo DiCaprio (que hace el mejor papel de su vida, increíble que no ganara el Oscar) es un personaje de excesos, él solo es el reflejo del poder y lo que ello conlleva. No puede ser mostrado de otra forma. Y tal y como está planteada la película, es imposible quitar nada de lo que aparece, bastante dinámico se hace todo ya con el ritmo que tiene.

Tiene momentos realmente brillantes, como el impresionante diálogo de Belfort con el policía en el yate, el momento con McConaghey (se come la pantalla en nada más 15 minutos que aparece), o el ya famoso momento Lemmons y parálisis cerebral, con una de las mejores escenas cómicas que se han hecho en la historia del cine.

Ahora bien, a parte de ser técnicamente magistral, lo que convierte una película magistral en una obra maestra como ésta es precisamente el mensaje que contiene. Mucha gente se ha quedado con la inmoralidad y los excesos, entendiendo la película como solo un reflejo de la vida de Jordan Belfort. Pero hay que ir más allá, y cuando uno ve el plano final de la película (el cual no desvelaré) comprende cuál es la intención total de Scorsese.

No es por nada, pero la película está basada en el libro del propio Jordan Belfort, el cual participó en el guión de la película, cuyo libro dicen que es aún más excéntrico y bestia que la película (así que los que se quejan de la inmoralidad, deberían saber que la realidad supera a la ficción). ¿Porqué escogería Scorsese un libro como éste y un personaje como éste para llevar al celuloide? Muy sencillo: por nuestra sociedad.

Una sociedad falsa e hipócrita, totalmente inmoral. Con la película, Scorsese nos consigue hacer reír con situaciones que sabemos que son totalmente inapropiadas y políticamente incorrectas. Sabemos que Belfort es un hijo de p***, pero aún así conseguimos empatizar con él en algunos momentos. E incluso nos lo muestran como alguien a "admirar", cuando ves que tanta gente lo sigue allá donde va, que predican en su nombre. ¿Que está pasando aquí? ¿Quiere que admiremos a alguien tan despreciable? No quiere que lo admiremos, sino que quiere que nos demos cuenta de que es natural en nuestra sociedad el ansia de poder. El ansia de tener poder sobre tu propia vida, sobre la vida de otras personas, tener control sobre lo que tu haces y lo que tu decides, y no al revés. Tu controlas el dinero, no te controla el dinero a ti. Y esto, queramos o no, es algo que todos ansiamos, y quien diga que no, aún no se ha dado cuenta o bien no quiere aceptar sus impulsos avariciosos. Scorsese enseña eso en su película, la cuál es un arma de doble filo, un ejercicio de cine dentro de realidad, y de realidad dentro de cine.

"Tomad, así somos todos. Todo lo que has visto, todo con lo que te acabas de reír, todo lo inmoral que crees criticable, es a lo que todos admiramos constantemente como sociedad". Eso es lo que entiendo con el final de la película. Y es que es mucho más profunda de lo que parece. Scorsese es un tío muy muy listo.
persianaTIE
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27 de abril de 2016
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
[Scorsese revisa una vez más su prototipo de héroe-villano predilecto; el exiguo tipejo ambicioso que persigue la gloria aun a riesgo de que ella misma le devore. Sigue fascinado por el ciudadano Charles Foster Kane de Orson Welles, y confecciona una réplica acorde a los tiempos]

1. Jordan Belfort, personaje principal, es pérfido y abyecto. Sus actividades son pérfidas y abyectas. Sus compañeros de fechoría son pérfidos y abyectos. Scorsese los retrata con tono delirante y cómico. Ni les exculpa, ni les adula, ni les da profundidad: los caricaturiza. No creo, pues, que la meta de 'El lobo de Wall Street' sea el encomio del capitalismo, la oda al consumo o la apología de las drogas. Hay una ridiculez manifiesta en todo lo que acontece en pantalla, que impide a un adulto con capacidad de raciocinio suficiente tomarla en serio.

2. Si el escepticismo persiste, Scorsese procura zanjarlo con la escena del metro, hacia el final de la película, como contrapunto serio a las tres horas de festival del dislate. Una declaración de amor, escueta, concisa, al hombre de a pie.

3. Belfort no termina la película con un ajusticiamiento o una redención. Ni siquiera con culpabilidad. Belfort termina la película dando charlas sobre cómo triunfar en el mercado bursátil y hacerse rico, porque así es como ha terminado fuera de la ficción: asesorando a futuros tiburones, que atesoran sus consejos con fruición, en forma de antología de la ruindad. La historia de Jordan Belfort es, en parte vodevil, en parte biopic (el soliloquio de McConaughey, el lanzamiento de enanos, incluso la esperpéntica escena del Lamborghini, parecen ser ocurrencias reales, y no invención total de Winter y Scorsese).

'El lobo de Wall Street' podría ser apreciada, pues, como una comedia disparatada, con mensaje. Divertida, de narración ágil y diestra, excesiva e indulgente y en la que, pese a todo, asoma la sempiterna preocupación de Scorsese por la moral del hombre moderno, tema medular de sus obras más personales.

...

Curiosamente, y yéndome a ramificaciones extra-cinematográficas, la dimensión que más me sorprende de 'El lobo...' es una que quizás ni se ha propuesto conscientemente: la de experimento social. Resulta irónico, sorprendente y, en realidad, terrorífico, que la expresión que más prevalece entre mis allegados al hablar de esta película sea la de envidia. Y más escabroso resulta que lo sea en una sociedad que, aparentemente, tanto condena al fraudulento, al corrupto y al veleidoso. La historia de Jordan Belfort, vista en un telediario nacional y con la cara de algún político o banquero español, provocaría repulsa inmediata: presentada con simpatía, en una ficción americana, consigue la aprobación de jóvenes y no tan jóvenes, que "flipan" con la envidiable capacidad de Belfort para la extorsión, para el despilfarro de dinero y para drogarse sin caer muerto. Quiero pensar que no reparan en la naturaleza real de lo que están viendo, y por eso quieren ser Jordan Belfort; es decir, el Jordan Belfort de la película. Si lo que envidiamos es ser Jordan Belfort, a secas, realmente estamos interpretando el papel de indignados realmente bien.

Gracias.
Redeker
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3 de enero de 2014
12 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Martin Scorsese vuelve a hacer ruido. Retumba, provoca y despierta polémicas con un film lleno de excesos. Amantes del afamado director se sentirán a gusto; quienes nunca comulgaron con su estilo, factiblemente detractarán su obra.
Se la puede catalogar casi netamente como una comedia con intensos tintes dramáticos, en donde el común denominador y aspecto más abarcado durante el metraje encuentra su lugar en la codicia y el libertinaje. Quien supo construir Goodfellas vuelve a dar cátedra en todo lo que tenga que ver con movimientos de cámara y elementos narrativos; Scorsese cuenta con la admirable capacidad de lograr que el relato a partir del recurso de la voz en off resulte atractivo y nunca quede mal, además de poseer un don nato en lo que respecta a la presentación de los personajes.
El lobo de Wall Street nos enseña el mundo de la bolsa y las acciones, gobernado por esa ansiedad permanente de obtener rentabilidad y sacar diferencia con las comisiones. Y para ello no hay nadie mejor que Jordan Belfort (magnífica, nuevamente, actuación de Di Caprio), quien una vez inmerso en este mundo de valores y presiones, comienza a montar su fraudulento negocio. No hay nadie mejor que él. Su mano derecha Donnie (brillante Jonah Hill), junto a otros compañeros, se sube al ambicioso barco de Belfort, en donde la desmesura y lo políticamente incorrecto están a la orden del día.
¿Excesiva? Por donde se la mire, pero la superabundancia de acontecimientos casi grotescos son una variable fija en la línea fílmica de Marty, elemento que lo distingue y por el cual ha acumulado seguidores. Probablemente el director de Shutter Island se cebe y no sepa hasta qué punto es necesaria la apelación a orgías y secuencias en donde las drogas y el sexo copan la pantalla.
Entretenida, osada, graciosa, la cinta porta un desenfreno y un ritmo endemoniadamente lunático, en lo que quizás sea la realización más chiflada de Scorsese. Contagiosa, filosa y con una crudeza tan exagerada como rugiente, nos muestra los peligros de las adicciones, las pretensiones y el círculo vicioso e insaciable que encierra la ambición.

LO MEJOR: el estilo narrativo del director. Actuaciones bestiales, salvajes y excelentes de Leonardo Di Caprio y Jonah Hill. Hilarante, extravagante.
LO PEOR: se aprisiona en su propia trampa y recurso al exceso y a las juergas que presencian sus protagonistas. Tres horas que podrían resumirse, al menos, en dos y media.
PUNTAJE: 7,6

http://cinefiloclub.blogspot.com.ar/2014/01/el-lobo-de-wall-street-critica.html
Alaneche
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8 de enero de 2014
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dicaprio al conseguir la financiación para esta película seguro que lo vió muy claro, debe dirigirla Scorsese, lo que para mi es un gran acierto.
Dicho director realiza una comedia negra, hilarante y eléctrica sobre el mundo de las finanzas, esa isla paradisíaca, supuestamente idílica y embaucadora que es Wall Street, basada en los dos libros de Jordan Belfort. Con un ritmo frenético asistimos al auge de este embaucador y carismático "broker" con su grupo de desenfadados elegidos que llegaron a crear una de las más grandes fortunas, y como el dinero y la codicia desencadenan una serie de excesos (fiesta, sexo, drogas y posesiones materiales) que idealizan el "sueño americano", simplificándose en el consumismo y el placer, conviertiéndose en una caja de pandora sin vuelta de hoja.
Scorsese nos enseña de una forma divertida y absorbente, (esta es la palabra clave que sufre el protagonista en su recorrido y todos los ámbitos de ese mundillo) las maneras de como con la especulación y el engaño se fraguó esta crisis económica mundial.
Como ya he comentado la dirección es frenética y muy bien ejecutada la narración del film, mezclando secuencias con voz en off, y los actores están realmente geniales.

-Destacar dos escenas, todo el "viaje" de Dicaprio estando drogado hasta las cejas y que apenas se puede mover.
-Cuando Dicaprio en su discurso entona el ritmo que le enseñó McConaughey y la histeria colectiva de "la secta del $" imitando a su "líder espiritual"

A ver que tal vendo mi crítica.
cuéntamelo
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