|
|
Críticas de "Buenos días, tristeza"
|
| 23 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Miquel
Palma de Mallorca (España)
|
Su valoración:  |
31 de Julio de 2005 |
|
|
Película de Preminger, basada en la novela de Françoise Sagan, que levantó en su día una gran polémica y obtuvo un gran éxito de ventas. La película se presenta como la evocación en blanco y negro por parte de la narradora y protagonista Cécile (Jean Seberg), de 17 años, desde un París invernal, de los recuerdos del último verano en la Riviera francesa, que se insertan en forma de diversos flash-back. Éstos están rodados en color y cinemascope en escenarios naturales de gran belleza y de presencia gradiosa y espectacular. La narración constituye una exposición sincera y desgarrada de una sociedad acomodada que aprovecha las vacaciones para rendir culto al placer. Lo hace desde una perspectiva de despreocupación, indolencia y sensualidad, en un marco natural en el que el sol, el mar, los deportes náuticos, la pesca deportiva, los paseos en lancha, el baile, la buena cocina, la bebida abundante, el juego y el clima social invitan a gozar de los sentidos sin inhibiciones y en plenitud. El culto al placer es el tema central de la novela y de la película. Su tratamiento se hace desde una perspectiva seductora y, a la vez, ambiguamente crítica, ya que se explica que la envidia, los celos, los temores, el resentimiento y la defensa de los propios intereses, generan enredos, maquinaciones y engaños tendentes a la marginación o al desplazamiento de aquéllos que quieren poner límites al deseo y a la pasión de otros. Los resultados, vistos por la protagonista desde la perspectiva que ofrece el paso del tiempo, la ubicación en un lugar diferente, los sentimientos de culpabilidad y la contraposición entre invierno y verano, generan en ella una sensación suavemente ácida de tristeza. La interpretación de Deborah Kerr (Anne), David Niven (Raymond) y Jean Seberg realzan y engrandecen la película. El entonces crítico de cine Jean-Luc Godard quedó prendado de la actuación de Jean Seberg hasta el punto de hacerla protagonista de su primer largometraje, "Al final de la escapada" (1959).
Miquel 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Max Rebo
Barcelona (España)
|
Su valoración:  |
14 de Marzo de 2009 |
|
|
Adaptación de la primera novela de Françoise Sagan, un relato de las frívolas aventuras de un playboy (David Niven) y su hija adolescente (Jean Seberg) en la Riviera Francesa, a medio camino entre la admiración y la crítica sutil a ese mundo de alcurnia. Demasiado lastrada por su origen literario en los diálogos y la voz en off, y por una historia inane, que se debate entre la comedia ultraligera y el melodrama con un punto de tragedia. Lo mejor de la película, a parte del título y el elegante cinemascope, es que Godard la vio y se llevo a la Seberg ‘Al final de la escapada’, convirtiéndola en uno de los iconos de la historia del cine para regocijo de Nosotros, sus devotos.
Max Rebo 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
mnemea
Castellón de la Plana (España)
|
Su valoración:  |
22 de Noviembre de 2009 |
|
|
Ella se asomó a la ventana que daba al mañana y acertó a decir: buenos días tristeza...
pero la tristeza no se atrevió a responder. De ella quedaba un hilo de voz, una sombra de su vitalidad, una mirada perdida en el ayer, en el verano que nunca se planea y que lo cambia todo para siempre.
Estos grises momentos de su hoy son pequeños trazos que prolongan ese colorido verano, una joven muchacha que hacía y deshacía a placer, porque el placer era un modo de vida, una fiesta continua compartida con su libre y encantador padre, con una prodigiosa joven que les acompañaba para gozar de ese estival paraje, un estudiante que naufragó a sus pies y una carta inesperada, que anunciaba una inesperada llegada, que provenía de una mujer que iba a dar el color que faltaba a esta paleta de azules mediterráneos.
La diversión no tiene frenos, no parecen necesarios, todos juntos, todos amados, amantes, perecederos sentimientos que afloran a cada minuto en tan plácido y divertido paisaje. Pero amantes perecederos son los adultos que la rodean, y caducos sentidos son los que pervierten a Cécile, cuando contempla como su diversión desenfrenada tiene un botón que marca la pausa, que rompe su divina estación, que apela a su cordura cuando ella quiere su inventada libertad.
Una mujer quiere centrar sus intereses, cuando ella quiere vivir, quiere gozar de cada segundo sin preocupaciones, sin conocer que la vida es algo más que la complicidad en el baile, que los besos furtivos o las fiestas infinitas. Hay otra cara que no quiere conocer, que no espera abordar jamás. El capricho, los celos, sus pasiones más superfluas son las que dominan la situación, y este agraciado verano se convierte en un plan, su deseo por disponer las piezas en el orden que ella cree el más adecuado. Su libertad no puede tener límites, ella no los quiere conocer, aunque arrastre a cualquiera ante sus ideas.
Y la pequeña Cécile se comporta como niña, ante la idea de convertirse en mujer, juega con fuego, y los colores se transforman en grises, pues por la mañana dirá buenos días y no sabe quién será el que conteste esta vez.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Porque a veces llega la hora del demasiado tarde, y sus planes se convierten en realidades, no hay voz que detenga los acontecimientos y el encantador padre se divierte con la prodigiosa joven para destrozar a la inesperada mujer. Como Cécile deseaba, aunque en ese mismo instante se diera cuenta que repudiaba sus deseos, que no quería... que el demasiado tarde había llegado a su vida, que la diversión debería tener un freno de mano, porque nunca se sabe que error será el siguiente a cometer, porque la tristeza, de su vida, ya no se va a querer marchar aunque la fiesta no tenga fin cuando la juventud ya se ha alejado de su corazón.
El frío no abriga, el calor no se encuentra y la tristeza sigue, persigue, el silencio la hace perpetua, buenos días tristeza, ¿qué nuevas noticias traes hoy? ¿estarás aquí de vuelta mañana cuando de nuevo vuelva el amanecer? ¿seguirás siendo tú quien roce mi mano cuando la soledad entre de nuevo en plena noche?
" Desde que estamos juntos
eres mi único amor
y yo soy demasiado débil
para dejarte
Bonjour Tristesse."
mnemea 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
astimegoesby
Ad Petrum, Madrid (España)
|
Su valoración:  |
24 de Septiembre de 2009 |
|
|
Adaptación "hollywoodiense" por parte de Otto Preminger y la Columbia, del celebérrimo libro de la escritora francesa, Françoise Sagan.
El resultado de "Buenos días, tristeza", cuyo guión fue escrito por Arthur Laurents, es algo más ligero y menos duro que el contenido de la obra literaria.
El rodaje se desarrolló en Francia, y para su narración, Preminger requirió a Georges Perinal, responsable de la fotografía, que alternase el blanco y negro de las melancólicas escenas del tiempo presente, con el deslumbrante color de los flashbacks.
Mención especial merecen los elegantes modelos de Givenchy lucidos, en esta ocasión, por Kerr y Seberg y, cómo no, distinguir al maestro de los títulos de créditos, Saul Bass, de nuevo dejando su sello inconfundible en este trabajo del director de origen alemán, quien volvería a recurrir a sus servicios para que creara los inolvidables gráficos de su siguiente propuesta, "Anatomía de un asesinato" (1959).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: En palabras de la autora del libro: "A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás".
astimegoesby 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 11 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
|
|
Un festival de hedonismo, champán, amor y playas.
Al final parece que la moraleja viene a ser que no hay que hacer demasiado el pendón porque jugar con los sentimientos de la gente es más peligroso de lo que parece, pero Otto Preminger cuida tanto la estética de todos los planos y en todas las escenas es todo tan bonito que el espectador sale del cine con unas ganas locas de a) vivir, b) beber, c) tomar el sol y d) seducir chicas rubias a poder ser en bikini.
Nota: Notable.
Listocomics Puntocom 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
|