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Oliver Twist

6,4
17.300
votos
Sinopsis
Los niños de un orfanato pasan tanta hambre que, desesperados, deciden que uno de ellos hable del asunto al director. El elegido es Oliver Twist, que será expulsado del centro y ofrecido como aprendiz a quien lo quiera contratar. Después de limpiar chimeneas y trabajar como ayudante de un enterrador, Oliver se escapa y llega a Londres. En las afueras de la ciudad, cansado y hambriento, conoce a Artful Dodger, que le ofrece ... [+]
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user-icon FATHER CAPRIO   Almeria (España)
Notable
23 de Febrero de 2008
77 de 97 usuarios han encontrado esta crítica útil
Discúlpenme: ¿Mas de 7.000 votaciones y únicamente resulta Interesante de promedio (6)?. ¿Pero en qué país vivimos? Polanski lo menos que resulta es interesante. Y de ahí hacia arriba. Polanski es un director con ideas que sabe perfectamente lo que quiere contar y como contarlo. Este no es un país para mirones sino para gourmets que paladeen el buen cine. Y Polanski lo ofrece en barrica de roble.

Oliver Twist es un clásico de la literatura, inglesa, europea y mundial y el director polaco respeta hasta tal punto este clasicismo que no se contenta con adaptar la novela a nosotros y a nuestro tiempo sino que introduce al espectador en la Inglaterra victoriana, a base de fotogramas geniales donde nada se improvisa. El azar no existe. El pajar está en su sitio, único y posible. El camino es tan real que podemos ver las huellas de nuestras pisadas camino de la City. Cada plano es un cuadro de William Turner (pintor inglés del XIX) pero con el detallismo y la precisión que son posibles gracias a la tecnología del siglo veintiuno.

¿Interesante? ¡ Por Dios!... Tal vez si Oliver se hubiese llamado Tom, llevase tatuadas un par de calaveras con tibias y todo en cada brazo y se dedicase a robar bolsos por el procedimiento del tirón a señoras con perrito en Nueva York, muchos habrían calificado la película de genial.

¿Y Dickens? ¿Y la cultura?: ¿Dónde están?.
FATHER CAPRIO
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user-icon jastarloa   Madrid (España)
Notable
4 de Noviembre de 2006
39 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una narración magnífica que mejora a cada instante; una oscuridad estupendamente aprovechada por un creador de ambientes como es este director; un Fagin tan ambiguo y entrañable como sólo Kingsley podría interpretar; una música tan adecuada como sólo Portman podría componer; una historia tan profunda como sólo Dickens podría escribir. Eso es esta película para mí. ¿Que tiene fallos? Yo sólo veo el de unos primeros minutos demasiado pausados y fríos.

Algunas comparaciones "odiosas" que me apetece hacer entre Polanski, otros directores y la novela original:
• Este Fagin ofrece una dualidad nueva que reúne los rasgos malvados de siempre y una faceta más enternecedora que tiene su culmen en la escena del calabozo. El mérito es de Kingsley, pero también del guión, que supo ver esta nueva aproximación al personaje.
• La Nancy de Polanski es la que más me ha conmovido de todas las adaptaciones cinematográficas que he visto. Su encariñamiento con Oliver es el que más fácilmente me creo.
• Su narración es muy fluida y absorbente, aunque de un magnetismo progresivo cuyo nivel comienza más bajo que el de Lean, por ejemplo. Quizás sea eso lo que hizo que mucha gente se desentendiera al principio y no supiera apreciar posteriormente lo bueno que ofrece.
• Polanski se olvida de Monks, el hermanastro de Oliver. Tal y como está adaptado todo, otorgando tantísimo protagonismo a Fagin y superándose las dos horas de metraje, la verdad es que la presencia de Monks sólo podría haber perjudicado. Me parece mejor esto que una fugaz y confusa aparición, como sucede en muchas de las otras películas.
• En la historia que manejaron Lean y otros, más respetuosa con la novela, el señor Brownlow tiene la certeza o la sospecha, según la versión, de que guarda algún parentesco de consanguinidad con Oliver –generalmente abuelo-nieto–. Polanski, acertadamente, también se "olvida" de exponer a las claras semejante casualidad.
• Polanski no renuncia al humor. Por ejemplo, el señor Sowerberry aquí es un calzonazos que cae simpático, reservándose para su mujer y sus empleados los papeles de antipáticos explotadores.
jastarloa
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user-icon Miquel   Palma (Mallorca) (España)
Buena
16 de Octubre de 2007
19 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Decimoséptimo largo de Polanski. Adapta la novela "Oliver Twist" (1837), de Dickens, tras las celebradas versiones de David Lean ("Oliver Twist", 1948) y Carol Reed ("Oliver!", 1968). Se rueda en Barrandov Studios y en exteriores de Beroun, Zatec y Praga (Chequia), con un presupuesto de 50 M dólares. Los decorados reproducen 5 calles, entre ellas King Street, varias plazas y dos barrios periféricos de Londres. El rodaje comienza el 12-VII-2004 y concluye el 16-XI-2004. Producido por Robert Benmussa, Alain Sarde y Roman Polanski, se proyecta en público por primera vez el 11-IX-2005 (Festival de Toronto, Canadá).

La acción tiene lugar en un orfanato a 70 millas de Londres y en Londres, a mediados del s. XIX. Oliver Twist (Barney Clark) es un niño huérfano criado en un hospicio. Al cumplir 9 años ingresa en un orfanato. Cedido como aprendiz, se fuga a Londres, donde entra en contacto con Fagin (Ben Kingsley), anciano malvado.

Polanski vuelca en el film su experiencia de infancia, marcada por la pérdida de la madre, la reclusión del padre en Mathausen y su huida del gueto de Cracovia. Construye una historia dura y crítica, en la que la presencia del mal golpea la inocencia del niño. Sin sentimentalismos, opta por un relato frío e irónico, similar al de Dickens. El mal, obstinado y persistente, no conoce redención: sus salidas son la locura o la muerte. La presencia reiterada de la muerte evidencia que ésta es el mejor aliado del mal, al que alimenta y engrandece. La muerte de la madre priva al niño de su bien más preciado, el cariño y el amor. Critica los abusos de poder, su uso arbitrario y las normas inhumanas que impone. Denuncia el maltrato infantil, los castigos físicos y la explotación de menores. La sátira alcanza a la policía, los jueces y la administración pública, especialmente la de beneficiencia. Reprueba la pena de muerte. Explica la realidad de la pobreza, el hambre, la marginación, la ignorancia y la injusticia. Elabora un interesante retrato de la época victoriana, salpicado de humor.

La música ocupa una posición prominente. La partitura consta de 18 cortes, de gran belleza, con una melodía central ("Tema de Oliver") y dos complementarios ("Tema de Fagin" y "Tema de Truhán"). Predominan las composiciones de cuerdas y sobresale la estremecedora trompeta que acompaña la secuencia del orfanato. La fotografía, que muestra preferencia por las luces doradas y los grises, hace uso frecuente de la cámara subjetiva y explica la acción desde el punto de vista del niño. Se usan 175 extras en el orfanato y 800 en las calles de Londres. El guión busca la concisión y la elipsis, en aras de una sobriedad puesta al servicio de la eficacia narrativa. La interpretación de Kingsley es admirable. La dirección cuida los detalles.

Película de grata belleza formal (música, imagen y palabra), de fondo triste y duro y de desarrollo un tanto frío y distante.
Miquel
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user-icon pablo   bruselas (Bélgica)
Muy buena
26 de Septiembre de 2007
17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
En palabras del propio Polanski, "El pianista" lo dejó tan exhausto física y emocionalmente que cualquier proyecto posterior tendría que ser una historia total-mente alejada de la conciencia judía y de los temas habituales de su abultada filmografía. Es decir, el director polaco quería evitar el thriller (Frenético), el terror psicológico (La semilla del diablo), el dramón de postín (Tess) o el análisis de las pasiones carnales más incofesables (Lunas de hiel), para centrarse en una historia universal (las miserias del ser humano), capaz de redimir la angustia holocáustica.

Y Polanski apuesta sobre seguro en esta revisitación del clásico de Dickens en su momento obra maestra de la mano del inmenso David Lean (Oliver Twist de 1948) y notable musical bajo la batuta del no menos imprescindible Carol Reed (Oliver! de 1968). Cabría preguntarse si la versión de Polanski aporta algo nuevo al per-sonaje dickesiano o si por el contrario se limita a servir unos cuantos millones de dólares (50 para ser exactos) en bandeja de plata y cabría incluso preguntarse el porqué de una nueva versión de esta obra en un autor siempre innovador y diferente, alejado del patrón hollywoodense puro y duro.

Pues bien, este nuevo Oliver Twist sirve para, por un lado, curar las heridas de un maltrecho Polanski, porque la humanidad de la película lo redime de las pro-fundas cicatrices de una infancia de miedo y hambre (al igual que el personaje de Oliver, el polaco anduvo kilómetros para huir de los nazis, aquí representados por los malvados burócratas del orfanato) y por otro lado sirve para que el direc-tor vuelva a darnos (así como quien no quiere la cosa), otra lección magistral de cine en estado puro. Porque Oliver Twist bebe del grandísimo Lean sin plagio, porque relata con mano firme y dolorosa el devenir de un personaje maldito que encuentra en la casualidad del realismo mágico la salvación y el consuelo y porque Polanski aplica su infinita sabiduría cinematográfica a mayor gloria de una obra inmortal y vieja, muy vieja que en sus manos se revitaliza como por arte de
magia.

Y como viene siendo habitual en su obra, el director nos invita a sumergirnos en unos paisajes grises, oscuros pero llenos de belleza (el viaje hacia Londres de Oliver es un canto a los paisajes de Turner pero sin el mar de fondo), en una Londres nunca tan fielmente retratada (ni un oscar sería suficiente) y un retrato de personajes sencillamente magistral.

Así, que Ben Kingsley viva una segunda edad de oro, nadie lo pone en duda, pero que a estas alturas nos regale un Figgins como el que él solito ha hecho no tiene precio, demostrando que su generación de actores (Wilkinson, Caine, Hurt, McKellen) es una de las más brillantes en el grisáceo mundo del celuloide actual. Imposible acabar estas notas sin hacer mención a la soberbia actuación del niño Barney Clark y a la intensa y apropiada música de la oscarizada compositora Rachel Portman.
pablo
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user-icon ernesto   bilbao (España)
Buena
14 de Enero de 2006
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Muchos le han criticado a Roman Polanski el haber hecho una película de corte convencional, alejándose de sus temas e inquietudes habituales. Lo que deberían aclarar, es que pese a esto último, Polanski ha hecho una película más que digna. Es probable que no se recuerde tanto como otras de su director, pero poco se le pude reprochar.
La historia es la de siempre, aunque aquí yo la encuentro más luminosa, y esto no me parece un defecto. La dirección es clásica y muy cuidada. La ambientación, música y fotografía son de una elegancia extrema. Y los actores, especialmente los adultos, cumplen de forma impecable.
En definitiva es una buena película. Que a Polanski haya quien le quiera exigir más es otra historia.
ernesto
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