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Críticas de "El gran combate"
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| 7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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dabiteskimo
Sant Feliu de Llobregat (España)
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Su valoración:  |
20 de Marzo de 2008 |
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John Ford cerró su periplo por el far-west con esta notable epopeya en la que daba una vuelta de tuerca más a la visión que Hollywood había ido ofreciendo del piel roja. El viejo maestro ya había sido pionero a la hora de mostrar ciertos rasgos de nobleza en el pueblo indio, convirtiendo al coronel que Henry Fonda interpretaba en "Fort Apache" en un cínico y mentiroso que abocaba a unos mucho más honestos apaches a la senda de la guerra. También se podían encontrar algunos matices a la habitual imagen sanguinaria del indio, imagen a la que Ford también recurrió en films como "La diligencia" o "Río Grande", en "Centauros del desierto" o "Dos cabalgan juntos". Pero "El gran combate" iba más allá. Los cheyennes hacinados en la reserva de Oklahoma constituyen el único e indiscutible personaje bueno de la función sin ningún tipo de matiz ni sutileza.
Se dice que Ford habría querido ir más allá. Utilizando como actores a auténticos indios y no a los latinos como Gilbert Roland, Ricardo Montalbán o Dolores del Río, impuestos por el estudio. Haciendo que los cheyennes dialogaran en su auténtica lengua. Arrebantándole peso a los personajes del capitán Archer (un efectivo Richard Widmark) y la profesora cuaquera (Carrol Baker), muestras claras del paternalismo con el que Hollywood suele tratar a las minorías, que siempre tienen que recurrir a un caucásico que les arrebate el protagonismo a la hora de luchar contra la injusticia. Ford, frustrado, acabó descontento y despotricando de la película. No pudo elegir a sus actores, la música de Alex North le pareció horrorosa (algo cuanto menos discutible) y durante la postproducción el estudio le recortó metraje sin excesivo miramientos. Pero aún así, la cinta resulta altamente recomendable.
Pese a su veteranía, Ford no había perdido para nada su habilidad a la hora de la composición y la puesta en escena, en apariencia sencilla, y demuestra una vez más su apabullante dominio del campo abierto. El viejo cineasta se vale de la lucidez y el poder de sus imágenes para articular un discurso dramático y tenso, tan coherente como sentido. E incluso se permite el lujo de introducir un interludio cómico protagonizado por unos hilarantes James Stewart, Arthur Kennedy y John Carradine jugando al póker. El film acaba siendo un canto de amor a un pueblo al que Ford ya amaba detrás de las cámaras (fue el primer director que se negó a que los extras indios de sus westerns cobraran menos que los extras blancos). Un pueblo que le devolvió ese aprecio al viejo maestro tras su fallecimiento, cuando rebautizó uno de los parajes más emblemáticos de su reserva en Arizona como el "John Ford Point".
dabiteskimo 
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| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
10 de Agosto de 2008 |
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Último western de Ford y penúltima de sus películas. Escrito por James R. Webb ("La conquista del Oeste"), se inspira en la novela "Cheyenne Autumn" (1953), de Mari Zandoz, y en la novela "The Last Frontier" (1941), de Howard Fast. Se rueda en exteriores de Utha (Monument Valley, Archer National Park...), Wyoming y Colorado, en los ranchos RKO Enciso (L.A.) y White (Utha) y en los Warner Studios, con un holgado presupuesto de algo más de 4 M dólares. Es nominado a un Oscar (fotografía). Producido por Bernard Smith y Ford, se estrena el 3-X-1964 (EEUU).
La acción principal tiene lugar entre el 7-IX-1868 y la primavera de 1869, en la reserva cheyenne de Oklahoma, Fort Laramie, Fort Robinson, las tierras nativas de los cheyennes en Yellowstone (Dakota) y el camino entre ellas. El gran jefe cheyenne, acompañado de los jefes Pequeño Lobo (Montalbán) y Cuchillo Sin Filo (Roland), al frente de los 286 superveintes cheyennes confinados en la reserva de Okahoma, vistos los incumplimientos por el Gobierno de los pactos acordados, deciden regresar a sus tierras de origen en un recorrido de más de 2.000 km. Forma parte de la expedición la cuáquera Deborah Wright (Baker), maestra de los niños, que simpatiza con el capitán de Caballería Thomas Archer (Widmark).
El film hace referencia a hechos reales que forman parte de la historia del país, por la que Ford siente admiración y en la que se inspira con reiterada frecuencia. La cinta es una obra largamente deseada por Ford, como medio para exaltar la valentía, el pundonor, la fortaleza y la grandeza de los cheyennes y de todos los pueblos amerindios. También, como instancia de reparación por la imagen que de ellos había ofrecido en sus westerns legendarios. La realización de la obra topa con problemas de producción que impiden a Ford construirla como deseaba. La Warner impone actores hispanos en sustitución de los indios nativos propuestos, introduce cortes (20 minutos), etc. Ford tiene problemas con el guionista y no le gusta la música engolada y enfática de North.
El relato se desarrolla como un largo peregrinaje de regreso a las tierras nativas, plagado de dificultades. Es una odisea, un regreso del destierro en Egipto, un retorno a la Tierra Prometida, un viaje sagrado, dramático y épico. Es una gesta titánica de un pueblo que lucha por la supervivencia y la libertad. La sinceridad y neutralidad de Ford hacen que la expedición, más allá del texto, la imagen y la palabra devenga una historia triste, amarga y desoladora. Guerreros, jefes, mujeres, ancianos y niños, mientras avanzan entre escaramuzas sangrientas, incidentes con jinetes desaprensivos, choques con personajes obtuso, borrachos y fanáticos, y disensiones internas, no se acercan al Paraíso, sino a una reserva, un espacio acotado y cerrado, una prisión sin barrotes, un escenario de reclusión y exclusión.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Regresan a las tierras que les vieron nacer, si. Pero lo hacen cargados de cadenas invisibles, grilletes intangibles, barreras morales insalvables, hipócritas palabras amables e insuficientes ayudas de personas de buena voluntad. En la reserva de Yellowstone no hay futuro. En ella el futuro es el anclaje en el pasado, la negación de la libertad, la condena a la ociosidad y a la indiferencia social. El afroamericano tendrá pocas oportunidades, pero el indio de la reserva no tendrá ninguna, salvo la nostalgia, la melancolía, la soledad, la añoranza y el alcohol.
Miquel 
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| 3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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opera 0
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
29 de Mayo de 2008 |
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El gran combate narra la historia de un grupo de indios que son confinados en una reserva desértica. Debido a las insostenibles condiciones en las que viven deciden iniciar una larga marcha a su verde tierra natal. El ejército recibirá la orden de apresarlos y devolverlos a su reserva.
Canto final de John Ford en un género en el que desplegó su inconfundible personalidad hablando de la familia, de la historia de su país, del amor, del retorno al hogar, de la dureza y belleza de los elementos naturales, de la aventura de la vida. De todo ello habla por última vez el viejo maestro. Aunque esta vez no hay lugar para el optimismo (el cual fue suprimido en el amargo final de El hombre que mató a Liberty Valance, 1962) ni para determinadas concesiones dramáticas.
El humor casi ha desaparecido y el amor se erige en un tema secundario (aunque importante) en favor de la bellísima pero cruda descripción de la triste marcha de los indios cheyennes y de las obsesiones de los blancos que les persiguen (límite del sometimiento a la disciplina, codicia, manipulación de la prensa en diferentes direcciones). La fotografía resalta el color rojizo del candente desierto y el blanco de la fría nieve, los actores realizan un trabajo sublime y el guión se muestra detallista y con un adecuado tono crepuscular.
A pesar de ser excelente, Ford no realiza aquí su mejor obra. Ha perdido la inocencia y su ansia de describir el sufrimiento del pueblo indio le lleva a aplicar una ritmo lento, adormecido, crepuscular, carente de agilidad y de su característico e inconfundible tono optimista. En esta obra no se observa ningún suceso que se revista de épica, todo lo contrario; todo lo que sucede está acompañado de una dura pero bellísima decadencia.
opera 0 
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| 5 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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hector
arges (España)
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Su valoración:  |
22 de Abril de 2006 |
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"El gran combate" fue el último western dirigido por el maestro del género, cual fue John Ford, pero con una características muy diferentes a otras famosas películas dirigidas por este realizador. Si, porque mientras que en títulos como "La diligencia", se presenta a los pieles rojas de forma negativa, en esta película, hablando en un lenguaje popular, son los "buenos".
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: En 1860 los indios cheyennes son trasladados a una reserva en la que se mueren de hambre, debido a lo estéril de la zona en la que se encuentra a lo que se les ha presentado como su nuevo hogar. Cansados de esperar ayuda, la tribu decide regresar a su tradicional emplazamiento, por lo que emprende un largo viaje de 2.000 kms., en el que son perseguidos por la Caballería norteamericana, que les ataca incesantemente. Una joven cuáquera, Deborah (Carroll Baker), que ejercía como maestra en la reserva abandonada, decide acompañar a los cheyennes en su penosa travesía, a pesar de la petición de matrimonio que le hace el capitán Thomas Archer (Richard Widmark), quien sirve en la desértica reserva que abandonan los indios. "El gran combate" comienza en concreto el 7 de septiembre de 1868, cuando los tres jefes cheyennes esperan con ansiedad la llegada a la reserva de una Comisión del Congreso de los Estados Unidos, a la que desean exponer sus necesidades. La Comisión no llega en el día señalado, y los indios deciden abandonar su cautiverio y marchar al norte hacia su tierra natal.
hector 
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