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| 17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Ehavled Jef
Jerusalem (Israel)
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Su valoración:  |
4 de Noviembre de 2009 |
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Sin duda, Jaime de Armiñán merece gran admiración como director. Con películas como "Mi querida señorita", "El nido" o "Mi general", ha demostrado ser un valiente analizador que sabe tocar, desarrollar y comprender temas humanos muy delicados y cortantes, y hacerlo con lúcida profundidad y tolerancia psicológica frente a la opinión de la gente común y corriente que sólo los contemplan superficial, incomprensiva, ceporra, descalificadora y satanizadoramente.
Muy buena historia de Jaime de Armiñan donde se resalta de manera preciosa y trascendente el romance entre un hombre maduro y una niña de trece años.
El guión deja claro que es la niña la que seduce al hombre mayor, como suele pasar casi siempre con la "Lolita" de ficción o la real de carne y hueso: ella empieza poniéndole señales o reclamos para que él los vaya siguiendo y le conduzcan al hecho de quedar prendado.
Para quien aún no se haya enterado, "El nido" es de las mejores historias que se han llevado a las pantallas del cine español, estando a la altura de películas como "El Sur", "Calle Mayor" o "El crimen de Cuenca". Es una singular y espléndida obra de arte.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Goyita, la niña (Ana Torrent), es hija de un Guardia Civil (Ovidi Montllor) y vive con su familia en una casa cuartel de un pequeño pueblo de Salamanca. Hablando con sus hermanitas, le preguntan: "Tú piensas casarte con un Guardia Civil?" A lo cual Goyita contesta con rotundidad: "¡Ni loca!"
Don Alejandro (Héctor Alterio) es un rico viudo, solitario y "estrafalario" (así lo define el Sargento de la Guardia Civil interpretado por Agustín González) al que poco a poco Goyita le "tira los tejos" y él como hombre de edad en estado de aburrimiento, soledad y vida sin sentido, reacciona picando el anzuelo y sintiéndose irremediablemente atraído. Ambos construirán una relación de amistad, de juegos, de romanticismo poético, de noviazgo no convencional, donde para nada hay pederastia ni abuso de menores, donde la niña trata de ser la parte dominante y el hombre, cual varón seducido por una jovencita, se deja "enchochadamente" dominar.
Por supuesto, esta juntera resulta estridente a los ojos de los habitantes del pueblo, de la masa "buena y bienpensante" y encima ellos dos no la ocultan. Incluso, la maestra de Goyita (la bellísima Patricia Adriani), una joven de 24 años, al principio se queda algo perpleja, como diciéndose así misma, "¿cómo es posible que este hombre, maduro, aunque de buen ver, con una estupenda posición, cultura y fortuna, se haya fijado en esta niña tan poquita cosa y no lo haga en mí que estoy exhuberantemente buena?"; de hecho, trata con su sensualidad y atractivo de llamar la atención de Don Alejandro; y Goyita, que no es tonta, se da cuenta y le prohibe a su enamorado que vuelva a ver a la maestra.
Otro personaje crucial y entrañable de esta historia genio-real de Armiñán, que se queda grabado en el corazón, es el maravilloso cura Don Eladio (Luis Politti), hombre cincuentón como Don Alejandro y amigo suyo. Entre ambos se dan los diálogos más brillantes e inolvidables de la película. Curiosamente entre estos dos hombres, un profesional de la religión católica y un liberal ateo, existe un constante y amistoso toma y daca, muy salpimentado, consistente en atacarse y responderse con gran sentido del humor ateo-teológico. Armiñan filma una de las relaciones más entrañables entre un cura y un ateo que se hayan visto jamás.
En una de estas conversaciones, el cura le dice a su amigo que los del pueblo ya están enterados de su singular romance: "Los más piadosos opinan que estás un poco gili, los más generosos que estás mal..., y los más apasionados que eres un maníaco sexual y que habría que darte un escarmiento; guárdate de este último grupo.” ¡Ah!, pero Don Alejandro le contesta con el quid o meollo de la cuestión, con lo que viene a ser la clave en este filme y en cualquier otra historia parecida de las muchas que ha habido y habrá sobre atracción amorosa entre hombre bastante mayor y muchacha púber, es decir: "¿Sabes una cosa? Estoy viviendo por primera vez en mi vida."
Fej Delvahe
Ehavled Jef 
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| 9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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kafka
ciudadano del mundo (palencia) (España)
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Su valoración:  |
17 de Octubre de 2005 |
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Nominada al Oscar a la mejor película extranjera, "El nido" es una de las más sólidas y atractivas, a la vez que mejores, obras de Jaime de Armiñán, que se centra en la historia del amor imposible entre un maduro viudo algo estrafalario (magnífico Héctor Alterio) y una niña vecina del pueblo (una más que correcta Ana Torrent). Envuelta en el entorno rural y provinciano, tiene constantes del cine de su autor como el peso de las tradiciones y la represión, la soledad y el inexorable, plomizo, paso del tiempo, y el reto, la aventura quijotesca y quimérica de los amores, de las misiones imposibles. A la vez, se advierte una considerable capacidad simbólica y metafórica que remiten al mejor Saura pero desde una perspectiva propia, por lo que "El nido" es una de las mejores películas españolas de su época.
kafka 
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| 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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eldiabloenelojo
carabanchel (Swazilandia)
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Su valoración:  |
8 de Marzo de 2009 |
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Jaime de Armiñan es un director con un universo complejo, un universo personal. En la década de los ´70, es cuando con la caída del Régimen puede realizar su cine, dirigiendo las obras más personales de su carrera: Stico, Mi querida señorita y la que nos ocupa, El nido.
El nido, es una historia de amor contada desde la libertad. Un hombre viudo (Hector Alterio más que creíble) y más allá de la madurez se enamora perdidamente de una niña, una púber que lo cautiva (Ana Torrent). Una niña que tiene el poder de hechizar a este hombre que creía que ya lo había visto todo en su vida y que la presencia desatada de la joven le hace ver un mundo de sentimientos que jamás había conocido.
Ambos vivirán esta relación especial, aunque casta en lo carnal, erizada en lo sentimental, con libertad en un contexto cerrado y culpatorio como es un pueblo de provincias.
Armiñán compone en este filme dos personajes contradictorios, singulares, y abocados a unos sentimientos que los arrastran. La niña, con la inquietante moralidad y crueldad de su edad y él, lúcidamente enloquecido por todo lo que ella representa. Es el mejor hallazgo de la obra, sus personajes.
eldiabloenelojo 
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| 6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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edu
sevilla (España)
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Su valoración:  |
12 de Marzo de 2008 |
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Quizá hoy se le note el paso del tiempo porque la sociedad ha cambiado mucho, pero es muy recomendable para los que buscan un cine español distinto a lo que vemos actualmente. Hector Alterio está genial, al igua que Ana y Agustín.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Un viudo solitario que se aburre y se refugia en la música, un cura de pueblo condescendiente y bonachón, un sargento de la guardia civil "metomentodo" y una sociedad que se escandaliza por lo que está ocurriendo en el pueblo. Por otro lado una niña, adolescente que también se aburre y provoca un encuentro con alguien que admira desde lejos, algo mayor para ella. Con la complicidad de la maestra la cosa irá a más. Buen cóctel que hacen que esta peli sea una de las que recuerdo con agrado, a pesar del tiempo transcurrido desde su estreno.
edu 
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Quatermain80
Madrid (España)
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Su valoración:  |
1 de Septiembre de 2010 |
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Soberbia película de Jaime de Armiñán, que aborda en ella dos de los temas universales de la realidad humana: primeramente, el amor prohibido. En efecto, es este tipo de relación la que a ojos de la sociedad circundante (un pueblo salmantino), establecen Alejandro, un hombre maduro, cercano ya a la vejez, y Gregoria ("Goyita"), una adolescente de trece años. Sin embargo, desde la perspectiva de ellos, lo que la película muestra es el surgimiento del primer amor, circunstancia obvia en el caso de Gregoria, y no tanto, pero a la postre igualmente cierta, en el de Alejandro.
El filme realiza un profundo retrato de los dos protagonistas, resultando especialmente interesante la concepción del personaje magistralmente interpretado por Alterio; Alejandro es un viudo solitario y huraño, con buena posición económica, amante de la música clásica (tal vez un director de orquesta retirado), que sólo encuentra placer y consuelo en pequeños placeres individuales, como las partidas de ajedrez a distancia, montar a caballo, y en las ocasionales y punzantes charlas que mantiene con su único amigo, el cura Don Eladio (Luis Politti). Y en medio de esa rutina anodina, inadvertidamente, y por medio de furtivas notas diseminadas por el bosque, va a hacer su aparición Gregoria (Ana Torrent, en su mejor papel), una jovencita decidida y posesiva, que enamorará perdidamente a Alejandro. Este, pese a haber estado casado, experimenta sensaciones enteramente nuevas, "vive por primera vez" (según confiesa a Eladio), y actúa con la entrega y la ceguera características del primer amor, mientras que ella, aunque desde una posición de poder, desarrolla idénticos sentimientos.
Pero como ya he dicho, este primer amor es también un amor prohibido, y por tanto imposible, pues nadie, salvo Don Eladio, alcanza a entender que pueda surgir una relación así entre un adulto y una muchacha, y que dicha relación sea tan hermosa, sincera y pura como la que aquí se establece. Esto propicia que el argumento del filme, en su tramo final (véase el spoiler), opte por una solución determinada, de gran romanticismo, que es lo que menos me convence de la cinta, sin que ello haga decrecer mi aprecio por la misma.
La película cuenta con un magnífico guión, del propio Armiñán, que brilla especialmente en las conversaciones sostenidas por Alejandro y Don Eladio, irónicas y divertidas, reflejo de una sincera amistad. Tiene también una apreciable fotografía en exteriores, que aprovecha eficazmente el atractivo de las localizaciones, situadas en las sierras salmantinas. Por último, la realización de Armiñán resulta muy atractiva en secuencias como las del bosque o la del último encuentro entre los dos enamorados, casi una dramática revisión de la historia de Romeo y Julieta.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La decisión de Alejandro de seguir hasta el final los deseos de su amada, intentando matar a aquél que impide su relación (el sargento de la Guardia Civil, Agustín González) a sabiendas de que en ello le irá la vida, es, como ya he apuntado, excesivamente romántica y melodramática para mi gusto. Más realista, y por eso mismo mucho más amargo, hubiera resultado que el final de la historia fuese la vuelta de Alejandro a su triste vida solitaria, acabando así su primer amor verdadero en total frustración. En cambio, Armiñán opta por el triunfo de ese amor imposible, prohibido, que ahora, albergado en el apasionado recuerdo de Gregoria, es por fin inmortal.
Quatermain80 
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