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| 56 de 66 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Juan
Elche (España)
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Su valoración:  |
16 de Marzo de 2006 |
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Creo que es un error pensar que esta película es exclusivamente una crítica a los EEUU, desde luego lo es, pero no sólo a los EEUU. Yo, personalmente, salí avergonzado de mi mismo (supongo que las otras 5 personas que había en la sala también), y salí avergonzado no por ser blanco ni por ser occidental, sino por ser humano y porque la verdad es triste y duele. Precisamente la grandeza de esta peli es la universalidad que posee la cinta.
Pero como dice el director de ese "extraño" país llamado Dinamarca (país famoso en todo el mundo por su libertad de expresión) la película se centra en el caso americano, y desde luego, EEUU es quien recibe más palos, quizá sea porque es la nación que más merecedora se hace de recibirlos. Por cierto, es mentira que la mentalidad estadounidense sea producto de la europea, lo preocupante es que la mentalidad europea cada vez es más estadounidense.
La estética es muy acertada. Sigue la línea de su predecesora y cumple su papel de centrar la atención en actores y argumento, aunque me hace falta verla un par de veces más para entrar en más detalles.
Por cierto, no se que tienen de raro, fuerte o explosivo los créditos que no tenga el resto de la película, porque se dice lo mismo en el video-clip del final que a lo largo de toda la película.
Es divertido jugar a las interpretaciones, y esta peli se presta: ¿y si sustituimos a Grace por Bush, cambiamos la Ama por Sadam y a Manderlay por Irak? Seguramente Bush salga de Irak dejándolo peor de lo que estaba con Sadam, igual que Grace hace en Manderlay...
Interpretaciones a parte, el film te hace pensar en muchas cosas, propone muchas preguntas que no tienen una única respuesta: ¿se debe imponer la libertad? ¿se puede? ¿los valores morales son absolutos? ¿creemos realmente en nuestros valores o sólo nos gusta como suenan? ¿cual es el fin de la sociedad, la felicidad, la seguridad, la libertad, el orden, la desigualdad, la esclavitud, la supervivencia...?
Yo tengo mis respuestas, Von Trier nos deja entrever las suyas, ustedes veanla y haganse las suyas
Juan 
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| 42 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Gonso
Tres Cantos (España)
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Su valoración:  |
5 de Mayo de 2006 |
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El genialmente original director danés Lars Von Trier vuelve a reflejar en el celuloide los sentimientos más profundos de nuestra alma con la segunda entrega de su trilogía sobre EEUU (que afirma no haber visitado): si antes fue la impactante y claustrofóbica “Dogville”, ahora nos deleita con la dramática y profunda “Manderlay”, que precederá a la más madura y fotográfica “Wasington” (prevista para estrenarse en 2007 con, seguramente, Cate Blanchett en el papel protagonista).
Si en “Dogville” Grace (interpretada magníficamente por Nicole Kidman) era una chica inocente y confiada que la llevaba a ser engañada y maltratada, en “Manderlay” nuestra protagonista ha aprendido de sus errores y coge las riendas liderando esta nueva aventura con el rostro de Bryce Dallas Howard (conocida por ser la idealista ciega de “El bosque”, donde hizo un papel como anillo al dedo). Ésta joven actriz interpreta dignamente a su personaje aunque las comparaciones con su predecesora son odiosas, ya que aquella era capaz de mostrar multitud de sentimientos y registros con una mirada, mientras que con ésta se tiene la sensación de que sigue haciendo de ciega, con la vista perdida en nosesabedónde.
El nuevo capítulo lleva a Grace, a su padre (Willem Dafoe sustituye al James Caan de “Dogville”) y a la tropa mafiosa a un pequeño pueblo del sur llamado Manderlay, rodeado por una larga valla con candado. Una mujer se acerca al coche y pide ayuda a Grace. Ésta, a pesar del consejo de su padre de que no se meta en asuntos ajenos, se baja con su ejército ilegal a impedir la tortura de negro esposado por parte de una madura señora (Lauren Bacall, que repite con Trier). Nuestra idealista mujer decide quedarse en Manderlay con el fin de abolir la esclavitud de la población negra e instaurar un sistema democrático. Lo que no sabe es que hay mucha gente convencida en seguir como está.
Los decorados son iguales que en “Dogville”, sólo unas líneas pintadas en el suelo y unos pocos elementos necesarios en la trama sirven para ilustrar los lares por donde se pasearán los personajes. La diferencia está en que Trier invierte los colores: en “Dogville” era un suelo negro y un cielo cambiante según la franja horaria y en “Manderlay” hay cielo negro permanente y suelo variable, con multitud de tonalidades según el sentimiento que el realizador nos quiere transmitir.
La técnica de cámara en mano y la magistral fotografía de Anthony Dod Mantle siguen entre las constantes de Trier. Pero, si en “Dogville” la historia era lenta, con muchos silencios, intimista y paulatinamente intensa hasta la traca final, en su nueva obra maestra prefiere emplear altibajos dramáticos, situaciones que se resuelven o se agravan para resolverlos con un final tan digno como el de la primera entrega.
Sigue habiendo la preciosa voz en off y un orden narrativo dividido en ocho capítulos, que cada cual se espera con más impaciencia que su predecesor y no interrumpe ni entorpece la trama general.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: No es spoiler, es q no entraba:
Todos los actores hace unos papeles creíbles e intrigantes, especialmente Danny Glover (maltratador en “El color púrpura” y compañero de Mel Gibson en la saga “Arma Letal”), que aquí interpreta al anciano de los esclavos, una mente cuerda y reflexiva que guiará a Grace en su difícil liderazgo; e Isaac De Bankolé (conocido principalmente por participar en varios proyectos de Jim Jarmusch) que borda el papel de hombre orgulloso y desconfiado que tendrá una relación de amor-odio con la protagonista.
En definitiva, y con desesperante ansia de una tercera entrega que cierre la emotiva vida de nuestra Grace, aprovechen la visión de este film para descubrir el mundo tan poco convencional que nos ofrece Trier en el resto de su filmografía (“Los idiotas”, “Bailar en la oscuridad”-el mejor musical de la Historia-, “Europa”, “Rompiendo las olas”...). Pasen, vean y lleven kleenex por si lloran o se corren involuntariamente de placer.
Gonso 
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| 34 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Aunque carece del factor sorpresa que supuso "Dogville" y de la magnífica y sólida interpretación de Nicole Kidman, "Manderlay" se ubica nuevamente en terrenos de un cine inclasificable y pedante, atemporal y controvertido. Tiene la carcasa, los sentimientos e ideales de su antecesora.
Y es que para nada Bryce Howard lo haga mal, simplemente está más que correcta. Pero particularmente me quedo con las tablas y el buen savoir faire de la Kidman.
Lo que sí da bastante pie en pensar en la fama de Lars Von Trier de tirano con sus actrices. Si Björk salió por la tangente y se zampó un jersey en un ataque de rabia, la Kidman se negó "temporalmente" a trabajar de nuevo con Von Trier. Aunque en "Washington", cierre de la peculiar trilogía y salvo sorpresa, Nicole Kidman volverá a encarnar a Grace.
En "Manderlay" Lars Von Trier vuelve a explorar al pueblo americano pero también disecciona el comportamiento humano a través de una fábula sobre la libertad. Libertad que ni existe, salvo que una metralleta diga lo contrario, ni deseamos poseer alienándonos a una jerarquía como necesidad. Al menos según Von Trier. También sirve como contrapunto revisar el interesante documental "La toma".
Para aquellos que detesten a Lars Von Trier o sus películas les parezcan un insoportable y pedante coñazo, ni se molesten en sufrir durante más de dos horas. Para aquellos que quedamos maravillados, perplejos y aplaudimos "Dogville", "Manderlay" se convierte en un más que recomendable, aunque inferior anexo.
Cinta con una moraleja polémica y discutible. Cuento con mucha ironía y mala leche para discutir interminablemente y con unos títulos de crédito que refuerzan el mensaje y evitan la salida del público de una sala de cine. Algo muy difícil de conseguir en estos tiempos, salvo en salas de versión original o esperes como buen friki algún contenido extra.
Maldito Bastardo 
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| 30 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Drobbit
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
19 de Marzo de 2006 |
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Una magnífica manera de regalarnos una segunda sesión de la maravillosa obra Dogville. Sin la sorpresa del planteamiento de la primera película, el director ha echado mano de un argumento de gran controversia tratado de forma bastante ambigua: la libertad.
La libertad no se posee, no se puede apreciar porque no somos libres en absoluto; es sólo un sentimiento, una idea que parece definir aquello en lo que soñamos. En la forma de la esclavitud, Lars Von Trier ha demostrado como la libertad no se gana ni se pierde, tampoco se puede regalar y mucho menos obligar a aceptar. Como muy bien explica el director; el pájaro no conoce la libertad y cuando la conoce muere congelado fuera de la seguridad de su jaula. ¿Qué habría elegido el canario de ser libre de hacerlo?. La libertad no existe, pues no somos libres de elegir ser libres.
Drobbit 
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| 16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
4 de Noviembre de 2007 |
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Tras el brutal y desesperanzador derechazo a las bases de la sociedad estadounidense que supuso "Dogville", Von Trier continúa su implacable análisis centrándose en esta ocasión en otro de los grandes conflictos que ponen de manifiesto las grandes desigualdades sociales y los más profundos prejuicios: las secuelas que han quedado en el país tras los tiempos de la esclavitud de los negros.
De nuevo Grace, que tras su amarga experiencia en Dogville no ha dudado en usar el poder que ostenta, se encuentra ante la alternativa de integrarse en una comunidad que, según la visión justa y ecuánime de Grace, necesita grandes modificaciones.
Aquí quiero detenerme a analizar el papel de Grace como se merece. Ella, personaje simbólico que intenta esforzadamente representar la luz de la razón, de la justicia, de la igualdad, de la democracia y del bienestar, trata de construir una sociedad mejor por donde quiera que pasa. Ingenuamente, cuando llega a un nuevo lugar cree que es posible mejorar las cosas sólo con que todos pongan su empeño en ello, con que cada cual ponga de su parte. Pero lo que le cuesta tanto aceptar es que la humanidad, aún siendo perfectamente capaz de conseguir las más asombrosas gestas, sin embargo a menudo se deja arrastrar por la indolencia, por la pereza ante los cambios, por el temor a lo desconocido, por un círculo vicioso en el que los más bajos instintos acaban por entrar en juego.
Grace, pese a ser un personaje simbólico (en realidad, tan simbólico como cualquiera de la película), también es humana y por lo tanto no es infalible, comete errores y se deja dominar por sus pasiones. Pero ella siempre reluce con su propio y único fulgor, el fulgor de la esperanza y de la convicción de que la humanidad tiene arreglo si verdaderamente se lo propone, de que se pueden hacer muchas cosas para que este mundo sea más habitable. Y, pese al aura sin duda heroica e íntegra que Grace posee, acaba siempre salpicada y emponzoñada, también crudamente juzgada por la voz de la conciencia colectiva y, sobre todo, por la voz de su propia y desengañada conciencia. Vanos empeños los suyos. Von Trier no deja un solo resquicio de esperanza. Nadie escapa a su abrumadoramente pesimista retrato.
Von Trier no se detiene hasta hurgar profundamente en los escondites más ocultos y oscuros de la conciencia colectiva. Es extremadamente escéptico ante la idea de la "bondad natural del ser humano", al menos cuando éste se ve sometido a ciertas circunstancias y extremos. Von Trier nos deja muy claro que para él es inadmisible que la sociedad pueda avanzar y mejorar porque las generaciones repiten continuamente los mismos errores y se dejan llevar por lo peor.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Von Trier resalta con irónica rudeza el comportamiento de las personas y de las comunidades, esboza un esquema preciso sobre los patrones de conducta que hacen que la gente actúe de cierta forma y reflexiona sobre el por qué de dichas conductas. Y lo hace con reflexiones maravillosamente y concisamente elaboradas. La voz de la conciencia dormida.
El problema de los racismos en norteamérica, de la convivencia entre razas, de los rencores mutuos, es mostrado aquí hasta la saciedad y de una forma que no favorece a ninguna de las partes implicadas. Nadie es inocente.
Tanta complejidad encierra este drama, abarcando tan diversos temas (el racismo tanto de los blancos como de los negros, la hipocresía, las apariencias, el conformismo, el instinto gregario de las comunidades que necesitan someterse ciegamente a un líder...) que es imposible exponerlo en toda su extensión en una crítica.
Para concluir, diré que, aunque desde luego es cierto que la sociedad es capaz de llegar (y llega constantemente) a extremos tan lamentables, afortunadamente no comparto el absoluto pesimismo de Von Trier. Yo aún creo que es posible construir una sociedad mejor, las pruebas me indican que hay esperanza si realmente nos lo proponemos y que no está todo perdido todavía. No debemos darlo todo por perdido. Tal vez Von Trier lo que pretende es que reaccionemos, que no permitamos que nuestras conciencias se adormezcan. Porque si nos dormimos puede ocurrir lo que ocurre en Dogville o en Manderlay. ¿Eso es lo que queremos construir?
¿Qué nos dicta nuestro interior?
¿Por qué será que Von Trier sabe remover tan magistralmente nuestras emociones y las exprime al máximo?
¿Por qué nos sentimos tan incómodos e intranquilos y nuestra mente cabalga a tope mientras vemos una película como ésta?
Vivoleyendo 
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