El precio del mañana
2011 

5.8
55,386
Ciencia ficción. Thriller. Acción
Ambientada en una sociedad futura. El hallazgo de una fórmula contra el envejecimiento trae consigo no sólo superpoblación, sino también la transformación del tiempo en moneda de cambio que permite sufragar tanto lujos como necesidades. Los ricos pueden vivir para siempre, pero los demás tendrán que negociar cada minuto de vida, y los pobres mueren jóvenes. Tras conseguir, por casualidad, una inmensa cantidad de tiempo, Will ... [+]
18 de marzo de 2012
18 de marzo de 2012
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
No llueve. Lo más reseñable quizá del negro futuro que plantea la distopía que nos ocupa. Luce un sol de justicia: el cyberpunk se va a hacer esperar. No demasiado, sin él la distopía es como un jardín sin flores; lo que tardan en aparecer un gótico deportivo Cillian Murphy enfundado en su chupa hasta los calcaneos y una Amanda Seyfried con una pinta de colegiala manga que hará las delicias lúbricas de más un (millón de) otaku(s).
En rigor, lo distópico y, por ende, más interesante de la cinta se circunscribe al primer cuarto del metraje. Porque a continuación la criatura muta a una de James Bond primero, y a una de parejas delincuentes tipo "Bonnie & Clyde" o "Bad lands" post apocalípticas después. El porqué de dicho tránsito, ciertamente abrupto y, para mi gusto, bastante innecesario: probablemente el miedo a aburrir al videoclipzado espectador actual, afectado, entre otras cosas, de un escalofriante y desmoralizador TDA.
En cuanto a las interpretaciones; Justin Timberlake hace ya varios films que viene revelándose como un actor aplicado cuya mayor virtud parece ser la conciencia de las propias limitaciones, un talento que no abunda, ni en la de actor ni en la mayoría de las profesiones. No obstante, el de héroe de acción a lo Jason Statham es un rol que, al menos todavía, le viene algo grande, pese a la evidente expansión torácica desarrollada para la ocasión. Amanda Seyfred luce minifalda, parpadea con donosura y se pega unos cuantos sprints sobre diez centímetros de tacón que inquietarían a bastantes podólogos; por peores cosas se han recibido oscars- Gwyneth Paltrow...shake that!-. Cillian Murphy, por su parte, compone un madero fan de Neo Reeves tan glacial como sus pupilas. Vincent Kartheiser repite como Pete Campbell, sólo que con otro nombre y con más responsabilidad empresarial; la raya del pelo y la del traje son las mismas que en Sterling & Cooper. La interpretación de Johnny Galecki también se asemeja bastante a su televisivo Leonard Hofstadter; aunque aquí se lava menos y bebe más. Olivia Wilde, por su parte, llega fuera de tiempo demasiado pronto- paradojas tiene la vida- como para ensalzar poco más que sus pretendidos felices cincuenta tan estupendamente llevados.
En rigor, lo distópico y, por ende, más interesante de la cinta se circunscribe al primer cuarto del metraje. Porque a continuación la criatura muta a una de James Bond primero, y a una de parejas delincuentes tipo "Bonnie & Clyde" o "Bad lands" post apocalípticas después. El porqué de dicho tránsito, ciertamente abrupto y, para mi gusto, bastante innecesario: probablemente el miedo a aburrir al videoclipzado espectador actual, afectado, entre otras cosas, de un escalofriante y desmoralizador TDA.
En cuanto a las interpretaciones; Justin Timberlake hace ya varios films que viene revelándose como un actor aplicado cuya mayor virtud parece ser la conciencia de las propias limitaciones, un talento que no abunda, ni en la de actor ni en la mayoría de las profesiones. No obstante, el de héroe de acción a lo Jason Statham es un rol que, al menos todavía, le viene algo grande, pese a la evidente expansión torácica desarrollada para la ocasión. Amanda Seyfred luce minifalda, parpadea con donosura y se pega unos cuantos sprints sobre diez centímetros de tacón que inquietarían a bastantes podólogos; por peores cosas se han recibido oscars- Gwyneth Paltrow...shake that!-. Cillian Murphy, por su parte, compone un madero fan de Neo Reeves tan glacial como sus pupilas. Vincent Kartheiser repite como Pete Campbell, sólo que con otro nombre y con más responsabilidad empresarial; la raya del pelo y la del traje son las mismas que en Sterling & Cooper. La interpretación de Johnny Galecki también se asemeja bastante a su televisivo Leonard Hofstadter; aunque aquí se lava menos y bebe más. Olivia Wilde, por su parte, llega fuera de tiempo demasiado pronto- paradojas tiene la vida- como para ensalzar poco más que sus pretendidos felices cincuenta tan estupendamente llevados.

Justin Timberlake & Amanda Seyfried
En fin, un film bien planteado al que el miedo a la mediocridad del espectador poco tarda en rebajar a una sucesión de tópicos demasiado fácilmente identificables. La cómunmente conocida como profecía autocumplida, una vez más.
4 de abril de 2012
4 de abril de 2012
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lástima. La idea es generosa y muy buena: exportar el modelo del capitalismo depredador hacia un capitalismo vital. Hasta aquí perfecto. Una utopía terrorífica hacia la que parecemos caminar, donde el dinero se desdobla en vida. Acojonante idea.... pero ya está. Conforme avanza la trama, se funden Bonnie & Clyde con algunos tópicos de acción, desdibujando la majestuosidad de su potencial. Le pongo un 6, aunque con un poco de esfuerzo, podría haber llegado a 8. Justin y los actores, patéticos... sólo se salvan las chicas que están tremendas.
5 de abril de 2012
5 de abril de 2012
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo único potable de esta película es la idea de un mundo en el que la inmortalidad es posible y en el que el tiempo sustituye al dinero como máximo valor de cambio. Todo lo demás resulta, sin embargo, rutinario, simplista, inverosímil, superficial, y falto de imaginación. Los dos protagonistas son muñecos sin alma, profundidad, ni matices. Nadie en esta película tiene tiempo para comer o ir al lavabo o hacer deporte o mirar la tele o leer o consultar internet; solo se dedican a transitar como zombies hasta la oficina del prestamista de tiempo ubicado en un barrio chungo que en realidad es un polígono industrial (de las afueras de Melbourne, debe ser) al que han pintado las fachadas de los edificios con vivos colores en lo que resulta uno de los diseños de producción más baratos y sosos que se recuerdan. Eso sí, de vez en cuando aparecen las imprescindibles escenas de acción mil veces vistas en las cuales los coches parecen sacados de una peli de los setenta del siglo pasado aunque tuneados con un nuevo frontal y pintados todos de negro siguiendo la estela “cool” que marcó Matrix hace ya más de una década. En fin, que me he aburrido de lo lindo. Menos mal que la cogí en Blueray y pude disfrutar de la competente fotografía y de los magníficos y acristalados edificios de oficinas en todos sus detalles.
6 de abril de 2012
6 de abril de 2012
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
En este título Justin Timberlake convence y demuestra que lo suyo no sólamente es la música. Guión muy original, giros inesperados y acción a raudales. Sin ser un referente en su género, gracias a este título podremos pasar un rato entretenido y disfrutar simplemente de una buena película con un gran reparto y unos buenos efectos especiales.
30 de abril de 2012
30 de abril de 2012
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
En un futuro en el que la única moneda de cambio es el tiempo (representado a través de un reloj biológico que detiene el envejecimiento a los 25 años), la obvia desigualdad entre clases sociales empuja a Will (Justin Timberlake) a una lucha contra un sistema que permite una vida eterna para los ricos y escasos años de vida para los pobres.
Hay que reconocer que la idea principal que propone Andrew Niccol y la vistosa manera de representarla a través de los relojes biológicos resulta, al menos la primera media hora, llamativa y muy interesante. La metáfora que utiliza el director para hablar de la desigualdad social, la injusticia establecida en las grandes ciudades y lo difícil que resulta a muchas personas salir adelante en su dia a día para que unos pocos vivan en unos niveles inaccesibles es curiosa y muy de agradecer en los tiempos que corren.
Es una pena que el énfasis inicial en los detalles que despierta el interés general del espectador se vaya diluyendo conforme transcurre la película. Por momentos, el elenco de actores no parecer ser el más adecuado para llevar todo el peso de la cinta (ni siquiera un experimentado Cillian Murphy consigue convencer).
Hay que reconocer que la idea principal que propone Andrew Niccol y la vistosa manera de representarla a través de los relojes biológicos resulta, al menos la primera media hora, llamativa y muy interesante. La metáfora que utiliza el director para hablar de la desigualdad social, la injusticia establecida en las grandes ciudades y lo difícil que resulta a muchas personas salir adelante en su dia a día para que unos pocos vivan en unos niveles inaccesibles es curiosa y muy de agradecer en los tiempos que corren.
Es una pena que el énfasis inicial en los detalles que despierta el interés general del espectador se vaya diluyendo conforme transcurre la película. Por momentos, el elenco de actores no parecer ser el más adecuado para llevar todo el peso de la cinta (ni siquiera un experimentado Cillian Murphy consigue convencer).

Amanda Seyfried
No obstante, "In Time" resulta ser una entretenida película de ciencia ficción cargada de emotivas situaciones sociales que no deben alejarse demasiado de la realidad en la época actual. Sólo por ello, por no caer en el convencionalismo ficticio cargado de un vacío argumento, se merece echarle un vistazo.
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