Pollo con ciruelas
Drama. Comedia. Romance
Teherán, 1958. Desde que se rompió su amado violín, Nasser Ali Khan, uno de los músicos más famosos de su época, ya no tiene ganas de vivir. Al no encontrar un instrumento digno de sustituirlo, decide meterse en la cama y aguardar la muerte. Durante los ochos días de espera, se sume en ensoñaciones melancólicas y alegres que le llevan a su juventud, a hablar con Azrael, el Ángel de la Muerte, y que le revelan el futuro de sus hijos. A ... [+]
25 de septiembre de 2017
25 de septiembre de 2017
25 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
“Pollos con ciruelas” es una película interesante, pero que podría haber sido mucho más.
Sin duda parte mal, no sólo por el titulo/nombre de la película: ¿se le ocurre a alguien un nombre peor que “Pollos con Ciruela” para denominar a una película?. También la narrativ comienza muy mal, el inicio es demasiado caricaturizado, no se entiende bien hacia dónde va el asunto y pueden dar ganas de abandonarla. Con el tiempo se va arreglando un poco el asunto, para terminar bastante mejor, dándole algo de sentido a lo que estuvimos viendo, al descubrir los verdaderos motivos de Nasser Ali Khan para tomar su decisión
El relato sobre el amor imposible resulta un poco cursi, apresurado, poco delicado y muy desordenado. Además de eso, tanto personaje en extremo caricaturizado no le hace bien a la película, le resta credibilidad, pero sobretodo le resta emotividad. Para lograr una comedio, acida, critica y al mismo tiempo emotiva, hay que unir muy bien las piezas, a esta película le falta demasiado para eso, al final no son tantas las risas, no son tantas las críticas sociales y tampoco son tantas las emociones. Demasiadas situaciones y personajes extravagantes, pero al mismo tiempo olvidables, desechables, simplemente fomes.
Véala, pasa rápido, no es una película lenta. Pero no espere mucho de esto.
Sin duda parte mal, no sólo por el titulo/nombre de la película: ¿se le ocurre a alguien un nombre peor que “Pollos con Ciruela” para denominar a una película?. También la narrativ comienza muy mal, el inicio es demasiado caricaturizado, no se entiende bien hacia dónde va el asunto y pueden dar ganas de abandonarla. Con el tiempo se va arreglando un poco el asunto, para terminar bastante mejor, dándole algo de sentido a lo que estuvimos viendo, al descubrir los verdaderos motivos de Nasser Ali Khan para tomar su decisión
El relato sobre el amor imposible resulta un poco cursi, apresurado, poco delicado y muy desordenado. Además de eso, tanto personaje en extremo caricaturizado no le hace bien a la película, le resta credibilidad, pero sobretodo le resta emotividad. Para lograr una comedio, acida, critica y al mismo tiempo emotiva, hay que unir muy bien las piezas, a esta película le falta demasiado para eso, al final no son tantas las risas, no son tantas las críticas sociales y tampoco son tantas las emociones. Demasiadas situaciones y personajes extravagantes, pero al mismo tiempo olvidables, desechables, simplemente fomes.
Véala, pasa rápido, no es una película lenta. Pero no espere mucho de esto.
16 de noviembre de 2011
16 de noviembre de 2011
23 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
El dúo formado por Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud vuelven después de Persépolis a adaptar un cómic de la primera, en este caso no nos hablan de la realidad, si no que nos cuentan un cuento en el Irán de los años 50, pero muy influido por historias de Las mil y una noches así como del cine más clásico.
La película es en imagen real, pero debe mucho en su forma y fondo al cine de animación. Visualmente es deliciosa, onírica, llena de magia, de decorados de cartón piedra espectaculares, cuenta muchas historias y cada una la realiza con un acercamiento cinematográfico diferente.
Sorprende por la divertida crueldad hacía sus personajes, para empezar es una historia triste, amarga, pero la trata con un gran sentido del humor aunque en ocasiones peca de trazo grueso. Sorprende por su estilo visual, que aunque ya visto, resulta novedoso y original, brillante música, la fotografía juega a la cotidianeidad y la cercanía, así los elementos extraños, más propios de dibujos animados, provocan esa sensación de magia.
Hasta aquí estaríamos hablando de una película magnífica, pero por desgracia no acaba de funcionar del todo.
El film posee grandes homenajes a la forma de narrar, especialmente del cine clásico, algunos curiosos, como el humo, que se cuela en la película, llenándola de este, resulta estupendo cuando es sutil, pero un tanto bochornoso cuando se hace evidente. Y es en cierta forma uno de los fallos de esta, no saber quedarse en lo sutil y querer ir demasiado lejos.
Algunos personajes no cumplen su propósito y acaban siendo una carga, el niño, por ejemplo, y en especial los dos interpretados por un Jamel en baja forma.
Algunas historias se alargan en exceso (por ejemplo la de los "americanos") y otras no terminan de funcionar e incluso sobran (la del protagonista de niño, pese a su hermoso homenaje al expresionismo), la forma de narrar, fragmentada, donde una historia, aún sin completar te lleva a otra y esta a otra, puede resultar un tanto dispersa y evitar la empatía, el espectador no termina de ser atrapado por la magia de la película, la ve desde fuera, la disfruta, si, pero no la siente y esta busca hacer sentir.
La demostración palpable es que en su parte final, narrando esa historia de un adiós y un desencuentro a lo largo del tiempo, olvidando por una vez las palabras y realizando una maravillosa, hermosa y triste historia únicamente a partir de imágenes, puro cine, por esos 10 minutos merecería la pena ver la película, pero lo anterior también lo merece, que aunque no cautive, si te hace viajar gracias a la imaginación y pone una sonrisa en tus labios a la vez que se permite ser cruel y amarga.
Película recomendable para los que quieran dejarse seducir por la imaginación.
La película es en imagen real, pero debe mucho en su forma y fondo al cine de animación. Visualmente es deliciosa, onírica, llena de magia, de decorados de cartón piedra espectaculares, cuenta muchas historias y cada una la realiza con un acercamiento cinematográfico diferente.
Sorprende por la divertida crueldad hacía sus personajes, para empezar es una historia triste, amarga, pero la trata con un gran sentido del humor aunque en ocasiones peca de trazo grueso. Sorprende por su estilo visual, que aunque ya visto, resulta novedoso y original, brillante música, la fotografía juega a la cotidianeidad y la cercanía, así los elementos extraños, más propios de dibujos animados, provocan esa sensación de magia.
Hasta aquí estaríamos hablando de una película magnífica, pero por desgracia no acaba de funcionar del todo.
El film posee grandes homenajes a la forma de narrar, especialmente del cine clásico, algunos curiosos, como el humo, que se cuela en la película, llenándola de este, resulta estupendo cuando es sutil, pero un tanto bochornoso cuando se hace evidente. Y es en cierta forma uno de los fallos de esta, no saber quedarse en lo sutil y querer ir demasiado lejos.
Algunos personajes no cumplen su propósito y acaban siendo una carga, el niño, por ejemplo, y en especial los dos interpretados por un Jamel en baja forma.
Algunas historias se alargan en exceso (por ejemplo la de los "americanos") y otras no terminan de funcionar e incluso sobran (la del protagonista de niño, pese a su hermoso homenaje al expresionismo), la forma de narrar, fragmentada, donde una historia, aún sin completar te lleva a otra y esta a otra, puede resultar un tanto dispersa y evitar la empatía, el espectador no termina de ser atrapado por la magia de la película, la ve desde fuera, la disfruta, si, pero no la siente y esta busca hacer sentir.
La demostración palpable es que en su parte final, narrando esa historia de un adiós y un desencuentro a lo largo del tiempo, olvidando por una vez las palabras y realizando una maravillosa, hermosa y triste historia únicamente a partir de imágenes, puro cine, por esos 10 minutos merecería la pena ver la película, pero lo anterior también lo merece, que aunque no cautive, si te hace viajar gracias a la imaginación y pone una sonrisa en tus labios a la vez que se permite ser cruel y amarga.
Película recomendable para los que quieran dejarse seducir por la imaginación.
11 de junio de 2012
11 de junio de 2012
24 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
Fallida tragicomedia envuelta en una estética Jeunet et Caró que contiene una historia deslabazada y aderezada por la continua aparición de situaciones y personajes tan insulsos como extravagantes o heterogéneos.
Con el poderoso e interesante antecedente de Persépolis no pensábamos que los/as mismos/as creadores/as naufragaran con estrépito en su segunda película. La historia navega sin rumbo, queriendo contar mucho sin contar nada de interés.
La historia de Nasser Ali se hace larga y tediosa, pasan los días y los flashbacks y este músico, marido y padre frustrado no consigue atraparnos ni interesarnos por su depresión. Depresión basada en: 1) un futuro donde no volverá a encontrar espacio ni inspiración para su música, 2) un pasado marcado por un eterno e imposible amor, contada de la forma más cursi, apresurada y desordenada posible 3) un presente basado en una mujer que no ama y unos hijos que resultan más una carga que una ilusión.
La historia eso sí, descansa (por no decir, se abandona) en un gran trabajo de fotografía y dirección artística que puede apaciguar o endulzar ciertas frustraciones del guión.
Con el poderoso e interesante antecedente de Persépolis no pensábamos que los/as mismos/as creadores/as naufragaran con estrépito en su segunda película. La historia navega sin rumbo, queriendo contar mucho sin contar nada de interés.
La historia de Nasser Ali se hace larga y tediosa, pasan los días y los flashbacks y este músico, marido y padre frustrado no consigue atraparnos ni interesarnos por su depresión. Depresión basada en: 1) un futuro donde no volverá a encontrar espacio ni inspiración para su música, 2) un pasado marcado por un eterno e imposible amor, contada de la forma más cursi, apresurada y desordenada posible 3) un presente basado en una mujer que no ama y unos hijos que resultan más una carga que una ilusión.
La historia eso sí, descansa (por no decir, se abandona) en un gran trabajo de fotografía y dirección artística que puede apaciguar o endulzar ciertas frustraciones del guión.
5 de agosto de 2012
5 de agosto de 2012
14 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
EL VIOLÍN ROTO Y EL AMOR PERDIDO
Hoy estoy inspirado. Difícil no estarlo después de ver esta película. Inspiradora. Así que comencemos, comencemos a hablar de está fábula original, curiosa y fantástica titulada de manera sugerente (y apetecible), 'Pollo con ciruelas', como el plato favorito del protagonista.
Agónico y melancólico, triste y perdido, con ganas de morir, Nasser Ali, nuestro protagonista, artista soñador que una vez se enamoró de la hija de un relojero, y por una sucesión de hechos que no voy a desvelar, acabo casado con una "cascarrabias" profesora de matemáticas, que a pesar de todo le amaba. Pero este amor no era correspondido.
Sencilla, elegante y mágica. Aires románticos amenizados con la dureza de una historia de amores, rotos, fríos, no correspondidos, bellos e incluso puros pero desafortunados.
Marjane Satrapi ha creado un universo dulce, pero no empalagoso, precioso, muy bello pero en absoluto cursi. Áspero, en algunos momentos pero sin llegar a resultar nada desagradable.
Personajes maravillosamente definidos, explicados sin caer en lo excesivamente exagerado, caricaturizados mediante originales flashbacks y flashforwards en los que Satrapi y Paronnaud (co-director del film) experimentan a sus anchas con todo tipo de técnicas para sorprender y hacernos sonreír.
Nasser Ali, es violinista, ama a su violín, no, ama a lo que su violín representa. Se rompe el violín (rectifico, le rompen el violín) y desaparece así lo que representa. Tras la búsqueda de un nuevo violín que le haga sentir, sin éxito. Nasser Ali decide morir. 8 días tarda. Durante estos ocho días se reencuentra con el placer, el miedo, el aburrimiento, con su madre,una maravillosa Isabella Rosellini, su juventud y charla con Azrael, el ángel de la muerte en una escena divertida y terrorífica a la par.
'Pollo con ciruelas' reúne a los mejores actores de Francia y a unos cuantos más de igual calidad. Destaca, Mathieu Almaric sobre todos ellos, carismático y paradójicamente creíble en el papel protagonista. Excepcional, repito, Isabella Rossellini, con un papel pequeño (apenas dos secuencias) pero, creando uno de los mejores personajes de la cinta.
El montaje de esta cinta es diferente a todo. Cambia y se evapora durante los 90 minutos de metraje, cual alma tan fuerte y valiente que se condensa como nubes de humo, se va construyendo como si se tratara de un castillo de naipes que se eleva y se derrumba y se vuelve a elevar, de forma distinta, constantemente creando una atmósfera completamente insólita en el cine.
Y sigue el violín sonando mientras Nasser Ali hace todo por desaparecer con las notas que suenan a desamor. Debemos destacar la factura técnica impecable, diferente a todas las películas que hemos visto aunque podamos sacar parecidos con 'Amelié'.
Sincero homenaje a la música, al amor, a Teherán y... ¿por qué no? también a la muerte. Una historia no demasiado ácida pero sí muy inteligente.
"Una historia de amor en Teherán.." cita el cartel español de este peculiar largometraje, una cita que se puede continuar de muchas y diversas formas. Decidan ustedes.
Hoy estoy inspirado. Difícil no estarlo después de ver esta película. Inspiradora. Así que comencemos, comencemos a hablar de está fábula original, curiosa y fantástica titulada de manera sugerente (y apetecible), 'Pollo con ciruelas', como el plato favorito del protagonista.
Agónico y melancólico, triste y perdido, con ganas de morir, Nasser Ali, nuestro protagonista, artista soñador que una vez se enamoró de la hija de un relojero, y por una sucesión de hechos que no voy a desvelar, acabo casado con una "cascarrabias" profesora de matemáticas, que a pesar de todo le amaba. Pero este amor no era correspondido.
Sencilla, elegante y mágica. Aires románticos amenizados con la dureza de una historia de amores, rotos, fríos, no correspondidos, bellos e incluso puros pero desafortunados.
Marjane Satrapi ha creado un universo dulce, pero no empalagoso, precioso, muy bello pero en absoluto cursi. Áspero, en algunos momentos pero sin llegar a resultar nada desagradable.
Personajes maravillosamente definidos, explicados sin caer en lo excesivamente exagerado, caricaturizados mediante originales flashbacks y flashforwards en los que Satrapi y Paronnaud (co-director del film) experimentan a sus anchas con todo tipo de técnicas para sorprender y hacernos sonreír.
Nasser Ali, es violinista, ama a su violín, no, ama a lo que su violín representa. Se rompe el violín (rectifico, le rompen el violín) y desaparece así lo que representa. Tras la búsqueda de un nuevo violín que le haga sentir, sin éxito. Nasser Ali decide morir. 8 días tarda. Durante estos ocho días se reencuentra con el placer, el miedo, el aburrimiento, con su madre,una maravillosa Isabella Rosellini, su juventud y charla con Azrael, el ángel de la muerte en una escena divertida y terrorífica a la par.
'Pollo con ciruelas' reúne a los mejores actores de Francia y a unos cuantos más de igual calidad. Destaca, Mathieu Almaric sobre todos ellos, carismático y paradójicamente creíble en el papel protagonista. Excepcional, repito, Isabella Rossellini, con un papel pequeño (apenas dos secuencias) pero, creando uno de los mejores personajes de la cinta.
El montaje de esta cinta es diferente a todo. Cambia y se evapora durante los 90 minutos de metraje, cual alma tan fuerte y valiente que se condensa como nubes de humo, se va construyendo como si se tratara de un castillo de naipes que se eleva y se derrumba y se vuelve a elevar, de forma distinta, constantemente creando una atmósfera completamente insólita en el cine.
Y sigue el violín sonando mientras Nasser Ali hace todo por desaparecer con las notas que suenan a desamor. Debemos destacar la factura técnica impecable, diferente a todas las películas que hemos visto aunque podamos sacar parecidos con 'Amelié'.
Sincero homenaje a la música, al amor, a Teherán y... ¿por qué no? también a la muerte. Una historia no demasiado ácida pero sí muy inteligente.
"Una historia de amor en Teherán.." cita el cartel español de este peculiar largometraje, una cita que se puede continuar de muchas y diversas formas. Decidan ustedes.
14 de agosto de 2012
14 de agosto de 2012
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
El segundo largometraje de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud narra la historia de un violinista prodiogioso de Teherán (Mathieu Amalric) que, deprimido tras una pelea conyugal en la que su mujer (María de Medeiros) rompe su instrumento -el violín, por favor-, decide dejarse morir preso de una depresión. La película parece querer contar, a modo de cuento, las verdaderas razones -supuestamente- profundas por las que Nasser Alí decide su propia muerte.
Pues bien, no se ni por donde empezar. La estructura del guión es extremadamente torpe, un desorden de relleno continuo.Hay algunos momentos de iluminación-como las historias de los hijos de la pareja, que podrían ser dos cortos de esos resultones que les pasas a tus amigos por la mañana, mientras deberías estar trabajando - pero totalmente aislados, fuera incluso de la trama principal. En los últimos quince minutos de la película se concentra la supuesta gran verdad de este cuento.
Pues bien, no se ni por donde empezar. La estructura del guión es extremadamente torpe, un desorden de relleno continuo.Hay algunos momentos de iluminación-como las historias de los hijos de la pareja, que podrían ser dos cortos de esos resultones que les pasas a tus amigos por la mañana, mientras deberías estar trabajando - pero totalmente aislados, fuera incluso de la trama principal. En los últimos quince minutos de la película se concentra la supuesta gran verdad de este cuento.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La ´"profunda" verdad que oculta el intento de suicidio del protagonista es, obviamente, una fallida historia de amor - casi tan fallida como la película- . En esta trama yo no veo nada. Como dice Bollero -a veces soy bollerista a veces no- ni frío ni calor. Parece que Nasser Alí e Irán se conocieron a los veintitantos y durante algunos meses, les gustaba ir al cine juntos y darse besos en una colina con el cielo rosa... Y está claro -viva la sutileza- que eso es el "gran amor" que pervive para siempre. Palabra de la Super Pop.
No hay nada que muestre una pasión especial entre los protagonistas -un amor de esos que matan que diría Sabina- que no sean los típicos planos de "miro al mar y pienso en ella" -qué original- o "miro imágenes de París y pienso en él". Ni siquiera hay una conversación digna entre ambos. Además, es cansino como el personaje de Nasser Alí - víctima del peterpanismo emocional más absurdo-, culpa al mundo una y otra vez -encore, encore, encore- de sus problemas y decisiones vitales.
Muchos personajes estereotípicos de los cuentos están metidos con calzador en la historia, como el "pícaro vendedor de violines" o la "madre adelantada a su tiempo" del protagonista (Isabella Rosellini), una vez más a la búsqueda del "cuento delicado".
La -excelente- fotografía, se desluce al utilizarse como otro instrumento aislado de convertir esta película en una mezcla equilibrada entre Amelie y Persépolis, con toques de Delicatessen... por decir algunos referentes obvios. Al final tanto plano pastel, tantos trocitos de nubes cayendo a modo de pequeños y frágiles copitos de nieve, y tantos zapatos vintage maravillosamente encuadrados no solucionan nada.
Vale que es Marjane Satrapi, vale que se la jugó y fue muy valiente con Persépolis y vale que el cine iraní -sí, es francesa, pero es Marjane- siempre tiene que "molarnos" dentro de lo políticamente correcto...Pero yo esta película no me la creo. Ni chicha ni limoná.
No hay nada que muestre una pasión especial entre los protagonistas -un amor de esos que matan que diría Sabina- que no sean los típicos planos de "miro al mar y pienso en ella" -qué original- o "miro imágenes de París y pienso en él". Ni siquiera hay una conversación digna entre ambos. Además, es cansino como el personaje de Nasser Alí - víctima del peterpanismo emocional más absurdo-, culpa al mundo una y otra vez -encore, encore, encore- de sus problemas y decisiones vitales.
Muchos personajes estereotípicos de los cuentos están metidos con calzador en la historia, como el "pícaro vendedor de violines" o la "madre adelantada a su tiempo" del protagonista (Isabella Rosellini), una vez más a la búsqueda del "cuento delicado".
La -excelente- fotografía, se desluce al utilizarse como otro instrumento aislado de convertir esta película en una mezcla equilibrada entre Amelie y Persépolis, con toques de Delicatessen... por decir algunos referentes obvios. Al final tanto plano pastel, tantos trocitos de nubes cayendo a modo de pequeños y frágiles copitos de nieve, y tantos zapatos vintage maravillosamente encuadrados no solucionan nada.
Vale que es Marjane Satrapi, vale que se la jugó y fue muy valiente con Persépolis y vale que el cine iraní -sí, es francesa, pero es Marjane- siempre tiene que "molarnos" dentro de lo políticamente correcto...Pero yo esta película no me la creo. Ni chicha ni limoná.
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