Pollo con ciruelas
Drama. Comedia. Romance
Teherán, 1958. Desde que se rompió su amado violín, Nasser Ali Khan, uno de los músicos más famosos de su época, ya no tiene ganas de vivir. Al no encontrar un instrumento digno de sustituirlo, decide meterse en la cama y aguardar la muerte. Durante los ochos días de espera, se sume en ensoñaciones melancólicas y alegres que le llevan a su juventud, a hablar con Azrael, el Ángel de la Muerte, y que le revelan el futuro de sus hijos. A ... [+]
19 de junio de 2013
19 de junio de 2013
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
...Porque la película tiene una factura maravillosa, eso por delante. Pero, sintiéndolo mucho, la historia se lía, se pierde en una red de infinitos laberintos, en una suerte de sueños sostenidos que marean. Y los personajes son agradables, y los actores hacen un trabajo excelente, y la música es arrebatadora, y la idea es de las que, a priori, enganchan y seducen... Pero, lo siento, a pesar de todo esto, me aburrí. Sólo al final, cuando aflora la verdadera historia, el germen de la película, lo que debería haber aparecido antes sin tanto preámbulo, es cuando acabó apresándome... ¡Pero estaba ya tan cansado...! Y sí, entonces haces recuento de todo lo que has visto en la última hora y pico y lo recuerdas con agrado: la historia animada del ángel Azrael y el rey Salomón, el viaje en autobús del principio con ese niño que canta sin parar y al que no queda más remedio que sosegarle con opio, los recuerdos de infancia en el colegio... Pero ya no quedan ganas de volver a ver más que ese cuarto de hora final que es lo que queda de todo.
Seguramente guarde esta película. No puede olvidarse ese despliegue de imaginación y buen gusto, ni desdeñar esos ambientes oníricos, la luz, la cadencia de las palabras que hilan los diferentes episodios... Pero cuando la vuelva a revisar, lo haré por partes, nunca del tirón. Sólo así me quedará la sensación de haber vivido un sueño, de ser partícipe de un cuento de los de verdad, de formar parte de una preciosa historia de amor.
Seguramente guarde esta película. No puede olvidarse ese despliegue de imaginación y buen gusto, ni desdeñar esos ambientes oníricos, la luz, la cadencia de las palabras que hilan los diferentes episodios... Pero cuando la vuelva a revisar, lo haré por partes, nunca del tirón. Sólo así me quedará la sensación de haber vivido un sueño, de ser partícipe de un cuento de los de verdad, de formar parte de una preciosa historia de amor.
10 de diciembre de 2013
10 de diciembre de 2013
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Podría decirse que el pollo de esta historia es lo que ha tenido que vivir el personaje de Nasser Ali interpretado noblemente por Mathieu Amalric. Pollo es un hecho: que la esposa (Maria de Medeiros) le reviente el violín contra el suelo. Las ciruelas rodean al pollo de una manera inteligente, creativa, llena de metáforas y juegos poéticos y visuales. Maravilloso. Muchos pueden encontrar en el viaje al interior de esta historia un constante laberinto digresivo, con citas textuales a textos ajenos y a proverbios antiguos; no obstante, prefiero ver esta película, así ornada, como un claro ejercicio de lo que pueden hacer los franceses cuando se proponen aunar su creatividad con las clásicas formas de contar cuentos. Espero realmente que muchos más espectadores logren disfrutar esta película de principio a fin, y resalto el fin, a mi juicio el verdadero deleite de este plato de pollo con ciruelas.
6 de marzo de 2014
6 de marzo de 2014
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es un cuento. Un cuento con mensaje.Con cosas que suelen pasar en la vida : matrimonios sin amor, amores que alguien externo se encarga de frustrar, mujeres que se multiplican trabajando dentro y fuera de casa, comparación de habilidades personales. Está contada en clave de fantasía con recursos mágicos y reminiscencias de comic.Colores vivos y buena fotiografía.Bonita ambientación. Interpretación correcta. Merece la pena verla. Se puede dar a intercambio de opiniones.
3 de mayo de 2014
3 de mayo de 2014
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Definitivamente el último cine francés me está sorprendiendo para bien. Esta película es un claro ejemplo.
Marjane Satrapi es la autora del célebre cómic "Persépolis" con el que consiguió fama internacional. "Pollo con ciruelas" es otra de sus obras, está basada basada en una historia de su propia familia que aparecía ya en uno de los personajes de "Persépolis". El violinista representa a tío abuelo de la propia autora, según sus historias familiares fue un músico que murió de tristeza.
Con un estilo poético, mágico y visualmente muy hermoso Satrapi y Paronnaud hablan de la familia de Nasser Ali; un hombre que decide morir porque no encuentra sentido a la vida. Los personajes están muy bien dibujados y casi todos tienen su lado bueno y su lado malo. Hasta los personajes antipáticos como la esposa (me alegró volver a ver a María Medeiros) están en parte justificados por sus sentimientos. Me ha gustado mucho que cada uno tenga su historia intercalada y que sepamos lo que ocurre con ellos tras lo que se supone que será el final de la historia.
El humor se intercala continuamente en temas tan trágicos como el desamor y la muerte de una manera bastante fluida como ocurre por ejemplo con el hijo pequeño y sus apariciones tanto de niño cómo de adulto.
Los actores están excelentes en especial el que interpreta al protagonista, el reconocido Mathieu Amalric, la ya citada Medeiros, Jamel que interpreta a dos personajes, Isabella Rossellini - sigue guapísima- o los niños pequeños...
Muchos han comparado esta película con "Amelie". Es cierto que el estilo y la manera de contar la historia es similar, pero creo que más que copiar estamos ante un modo visual muy empleado en el cine que inició Jean Pierre Jeunet y que cuenta con bastantes discípulos (en España Javier Fesser). Yo no veo plagio por ningún sitio.
En definitiva, una película hermosa, de una poesía exquisita.
Marjane Satrapi es la autora del célebre cómic "Persépolis" con el que consiguió fama internacional. "Pollo con ciruelas" es otra de sus obras, está basada basada en una historia de su propia familia que aparecía ya en uno de los personajes de "Persépolis". El violinista representa a tío abuelo de la propia autora, según sus historias familiares fue un músico que murió de tristeza.
Con un estilo poético, mágico y visualmente muy hermoso Satrapi y Paronnaud hablan de la familia de Nasser Ali; un hombre que decide morir porque no encuentra sentido a la vida. Los personajes están muy bien dibujados y casi todos tienen su lado bueno y su lado malo. Hasta los personajes antipáticos como la esposa (me alegró volver a ver a María Medeiros) están en parte justificados por sus sentimientos. Me ha gustado mucho que cada uno tenga su historia intercalada y que sepamos lo que ocurre con ellos tras lo que se supone que será el final de la historia.
El humor se intercala continuamente en temas tan trágicos como el desamor y la muerte de una manera bastante fluida como ocurre por ejemplo con el hijo pequeño y sus apariciones tanto de niño cómo de adulto.
Los actores están excelentes en especial el que interpreta al protagonista, el reconocido Mathieu Amalric, la ya citada Medeiros, Jamel que interpreta a dos personajes, Isabella Rossellini - sigue guapísima- o los niños pequeños...
Muchos han comparado esta película con "Amelie". Es cierto que el estilo y la manera de contar la historia es similar, pero creo que más que copiar estamos ante un modo visual muy empleado en el cine que inició Jean Pierre Jeunet y que cuenta con bastantes discípulos (en España Javier Fesser). Yo no veo plagio por ningún sitio.
En definitiva, una película hermosa, de una poesía exquisita.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El tema de la vida que uno podría haber disfrutado es algo tremendo y real. Existen miles de matrimonios infelices que aguantan el tipo no se sabe porqué motivo.
La excelente historia de amor que aparece al final de la es lo que termina de hilar varias dudas que aparecían en la narración.
La excelente historia de amor que aparece al final de la es lo que termina de hilar varias dudas que aparecían en la narración.
4 de junio de 2014
4 de junio de 2014
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gracias a "Persépolis", y al buen sabor de boca que me dejó esa galardonada historia que caminaba entre lo trágico y lo cómico, me aproximé con altas expectativas a " Pollo con Ciruelas", el nuevo trabajo de la pareja cinematográfica formada por por la creadora de cómics Marjane Satrapi (Irán, 1969) y por el también historietista y cineasta Vincent Paronnaud (Francia, 1970).
Al igual que en su anterior propuesta, nos encontramos ante la adaptación al cine de una novela gráfica de la propia Marjane Satrapi. Sin embargo, si en Persépolis el medio elegido para llevarlo a la pantalla grande era la animación, en ésta ocasión los directores se han decantado por la ficción, con la ayuda de intérpretes de la altura de Mathieu Amatric, María de Medeiros e Isabella Rossellini.
Pero aunque el espectador no tuviera la menor idea de que la película está basada en un comic, podría detectarlo fácilmente de una manera intuitiva. La forma en la que se encuadran las escenas. Esos decorados de cartón piedra dignos de cualquier película del Hollywood de los años cuarenta. El uso de las perspectivas, los juegos de sombras o en ocasiones la abundante gama de colores (en claro contraste con el sobrio blanco y negro habitual de sus obras). Todo ello nos trae a la memoria de manera automática las viñetas de cualquier comic.
Tal vez esa manera de dirigir recuerde mucho a la del director francés Jean-Pierre Jeunet, -amante por cierto del storyboard (guión gráfico)- en películas como Delicatessen, Amelie ó Micmacs. Todas ellas fábulas o cuentos en los que la fantasía y el ingenio son piezas fundamentales del relato, como en Pollo con Ciruelas, una preciosa tragicomedia romántica que transcurre en el Teherán de finales de los años cincuenta (una generación anterior a la revolución islámica que se narraba en su anterior trabajo), que espero les guste tanto como a mí.
Al igual que en su anterior propuesta, nos encontramos ante la adaptación al cine de una novela gráfica de la propia Marjane Satrapi. Sin embargo, si en Persépolis el medio elegido para llevarlo a la pantalla grande era la animación, en ésta ocasión los directores se han decantado por la ficción, con la ayuda de intérpretes de la altura de Mathieu Amatric, María de Medeiros e Isabella Rossellini.
Pero aunque el espectador no tuviera la menor idea de que la película está basada en un comic, podría detectarlo fácilmente de una manera intuitiva. La forma en la que se encuadran las escenas. Esos decorados de cartón piedra dignos de cualquier película del Hollywood de los años cuarenta. El uso de las perspectivas, los juegos de sombras o en ocasiones la abundante gama de colores (en claro contraste con el sobrio blanco y negro habitual de sus obras). Todo ello nos trae a la memoria de manera automática las viñetas de cualquier comic.
Tal vez esa manera de dirigir recuerde mucho a la del director francés Jean-Pierre Jeunet, -amante por cierto del storyboard (guión gráfico)- en películas como Delicatessen, Amelie ó Micmacs. Todas ellas fábulas o cuentos en los que la fantasía y el ingenio son piezas fundamentales del relato, como en Pollo con Ciruelas, una preciosa tragicomedia romántica que transcurre en el Teherán de finales de los años cincuenta (una generación anterior a la revolución islámica que se narraba en su anterior trabajo), que espero les guste tanto como a mí.
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