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Las dos caras de la justicia

Drama Desde 2014, en Francia, la justicia restauradora ofrece a las víctimas y perpetradores de delitos la oportunidad de diálogo a través de sistemas seguros, supervisados por profesionales y voluntarios como Judith, Fanny o Michel. Nassim, Issa y Thomas, sentenciados por robo con violencia, Gregoire, Nawelle y Sabine, víctimas de robo y bolso. También Chloe, víctima de una violación incestuosa, se involucra en medidas de justicia ... [+]
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Críticas 26
Críticas ordenadas por utilidad
13 de septiembre de 2023
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Género: Documental de ficción. Muestra personajes que supongo imaginarios, que quieren transformar su vida, fuera o dentro de la prisión, con unos encuentros entre víctimas y ofensores (delincuentes) dirigidos por profesionales formados en la justicia reparadora/restaurativa. Una película que va más allá del dilema de la prisión como castigo o rehabilitación, transitando al análisis de las necesidades de las víctimas y de los/as autores/as o responsables del delito. Los actores y actrices realizan un trabajo sincero y puedes identificarte con sus emociones sin problemas.

Resumen: Diversas víctimas de robos con violencia se enfrentan a autores de delitos semejantes en un espacio seguro organizado por profesionales formados en este campo. En esos encuentros las víctimas exponen sus miedos y como el robo y la violencia real o usada como amenaza les ha cambiado su vida. Los autores de los delitos se enfrentan a un sufrimiento de las víctimas, lo que les hace visualizar un daño que antes no percibían. También analiza encuentros entre una víctimas y el responsable del abusos sexual que sufrió, dejando vislumbrar como los mismos hechos son interpretados de manera completamente diferente. La película muestra como todas las personas implicadas pueden ver en parte cubiertas sus necesidades.

Lo que más me ha gustado. La valentía en la elección del tema. Muchas personas no creen en que la prisión pueda rehabilitar a un/a delincuente, personas malvadas que reincidirán y que la única manera es imponer condenas más duras y prolongadas que les alejen de las futuras víctimas. En la película se abre la posibilidad de que víctimas y autores de delitos puedan transitar desde sus posiciones iniciales abriendo sus mentes al sufrimiento causado o ahuyentar el miedo, que también es compartido por los/as delincuentes. La interpretación es muy buena y el ritmo de la narración adecuado.

Lo que menos me ha gustado. Me parece que en la película se minimizan las posibilidades de fracaso de esta estrategia. Por otra parte al ser una opción voluntaria que no conduce a la aminoración de condena, se produce una selección de candidatos/as que quieren cambiar su vida, por lo que probablemente el porcentaje de éxito puede ser alto.

La imagen que me queda en la memoria. Las imágenes en la que aparecen comiendo o bebiendo juntos, como el compartir alimentos facilita la empatía.

Conclusión. Una película valiente, a contracorriente, en la mejor tradición del cine francés. Una película optimista, que muestra como las emociones se pueden cambiar, como el odio se puede atenuar, como hay espacios de diálogo incluso en las situaciones más difíciles. Una película que derrocha optimismo y que muestra como lo que se percibe como imposible puede realizarse con profesionalidad, apoyo y creatividad. Una película que califico como notable (8 puntos), aunque bien podría calificarse como Muy Buena (9). No os la perdáis.
pedrokik
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16 de septiembre de 2023
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
LAS DOS CARAS DE LA JUSTICIA (2023)
Dir: Jeanne Herry / Francia / CINES
Resulta envidiable el apoyo recibido por el cine francés respecto a otros países, como el nuestro, de hasta diez veces más, presumiendo de ser el primer país europeo en cuota de pantalla de su propio país.
Existe el ánimo, por ciertos sectores de opinión pública de politizarlo todo, y el cine no iba a ser una excepción, olvidando que junto a la Sanidad y Educación, la Cultura es signo inequívoco de la evolución de un país.
Y a todo ello, hago mención, porque acaba de llegar a nuestras Salas de Cine el enésimo film francés de autor, precedido de gran éxito en el país vecino.
Nos adentra en el mundo de la llamada “justicia restauradora”, implantada en el país galo desde el año 2014, centrada en el efecto reparador y compasivo, respecto de los agresores con sus víctimas, si no directas, de delitos afines a los sufridos. Y cómo? Pues a través de encuentros celebrados entre ambos, ante la presencia y moderación de educadores presidiarios y voluntarios.
Tal vez planteado así, su argumento pueda parecernos poco atractivo para acudir a un cine durante casi dos horas, pero gracias a su excelente guión y dirección, ambos mérito de Jeanne, y de un excelente reparto, el film nos plantea multitud de interrogantes y respuestas de forma simultánea, y con una credibilidad encomiable.
Encabezan el reparto Adéle Exarchopoulos y Gilles Lellouche como principales estiletes, aunque sea un film de reparto mayoritariamente coral.
A ella la recordaremos por su inolvidable papel en “La Vida de Adéle” (Palma de Oro en Cannes en 2013), film que la lanzó al estrellato junto a su co-protagonista Lea Seydoux. Aquí luce su interpretación respecto a la víctima de más difícil reparación.
Ambas partes, agresores y víctimas intentan hacerse comprender. Los primeros, redimirse a través de su confesión de las circunstancias que les impulsaron a cometer el delito. Los segundos, haciéndoles llegar el dolor causado por su hechos cometidos.
La película consigue satisfactoriamente su objetivo, hacernos reflexionar sobre un tema tan delicado y doloroso, pero sin caer en excesivos dramatismos, ni tedio alguno.
rick38
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17 de septiembre de 2023
17 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
A mi me han atracado varias veces. La única vez que me han hecho daño (de dolor) fue en Douala (camerun) que me dieron una hostia en la cabeza como un capón muy fuerte para robarme el bolso. Estaba en un barrio reguleras, era de noche cerrada y mi rubio de bote y mi piel blanca se veían a 100 km a la redonda. Normal alma de cántaro. Fin. No da más de sí la anécdota. Pues la peli esta tampoco.

Es más, me parece un truño que me deja exactamente igual que estaba. No porque hablen un francés bonito me la van a colar, que siempre parecen más listos los franceses y más guapos. (Adèle si pero el resto son del montón, tirando a feos)

“Buenismo” del que no aporta, porque si es buenismo y dices joder que bien que la peña hable y se entienda pues vale, soy la primera en echarme unos lagrimones, pero es que es todo tan superficial y tan poco creíble...

No me creo a ningún actor, a la abuelita la única que parece maja y dices joder pobrecita pero el día que se pone a llorar y todos la apoyan y le dicen que nunca es tarde si la dicha es buena pues piensas mátame camión.

Y también piensas que la vida es corta para ver tantas chorradas pretenciosas. Chorradas bien, las que quieras, pero chorradas pretenciosas no mais.

Lo único bueno de la peli es cuando el yonki dice que si le hubiera dado por la pintura en vez de por la droga sería Picasso. Ahora lo escribo y no me hace ni puta gracia pero en el momento me ha parecido bueno, teniendo en cuenta el percal de las conversaciones.
anaïs
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8 de septiembre de 2023
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
El filme nos acerca al desconocido mundo de la justicia restaurativa, un sistema que permite el diálogo entre delincuentes y víctimas bajo la tutela de profesionales. Se trata de un enfoque que se centra, no en el castigo, sino en las necesidades de las personas de uno y otro perfil, que van mucho más allá de lo dictado por una sentencia judicial.

Este es el marco en el que se desarrollan dos historias duras pero hermosas: por un lado, Gregoire, Nawelle y Sabine, víctimas de robos con violencia, participan en una serie de encuentros con autores de delitos similares. En estas sesiones salen a la luz las graves consecuencias que se derivan de experiencias traumáticas muy breves: las fobias, la incapacidad de salir del hogar, la sensación de ser un mal padre o madre, incluso el alcoholismo.

Por otro lado, Chloe recupera el contacto con su hermano mayor, que la sometió a abusos sexuales durante toda su infancia. La justicia restaurativa le ofrece a la joven el espacio para que pueda marcar sus límites al perpetrador pero, sobre todo, para poder manifestar su dolor y comenzar el camino hacia la curación emocional, cosa que el juicio penal no logró en su día.

A lo largo de las conversaciones, en uno y otro caso, asoman una serie de circunstancias que suelen acompañar a las caídas en la delincuencia: familias desestructuradas, prejuicios raciales, el atractivo del dinero fácil frente a la precariedad laboral… Sin profundizar y, sobre todo, sin justificar, la película trata de mostrar la complejidad de las acciones humanas, en las que nunca nada es blanco ni negro.

Las dos caras de la justicia es una película sin estridencias, discreta a todos los niveles: en su música, en su paleta de colores, en los personajes que la protagonizan a coro, sin que ninguno de ellos acapare la atención; encarnados por un elenco maravilloso que derrocha naturalidad. Una obra pausada y sencilla, donde prima el diálogo y aun este es escueto, pero dice todo lo que hay que decir.

Aunque aparecen temas muy oscuros, como los abusos sexuales en la infancia, el filme no cae en el morbo ni incomoda al espectador. Antes al contrario, nos deja una serie de mensajes muy alentadores: existen las segundas oportunidades, las heridas del alma se curan, el rencor se puede mitigar.

Las dos caras de la justicia no ofrece ninguna lección moral, ni acusa ni absuelve a nadie; solo pretende arrojar un poquito de luz y de esperanza, y lo logra desde el realismo y la sencillez.

www.contraste.info
Revista Contraste
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26 de septiembre de 2023
18 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Recuerdo un tiempo en que lo francés estaba de moda, era ejemplo de una calidad especial o un gusto refinado... La nouvelle cuisine, la nouvelle vague, la lingua franca de la diplomacia...Les bleus ganando el mundial, Carla Bruni y un francés ganando Roland Garros. No, perdón, de esto último no tengo recuerdo.

Esta película me confirma en qué quedó todo aquello, un simple recuerdo de un pasado mejor. Un soltero de 40 que cree que sigue en la cresta de la ola. Dos horas de película totalmente plana, ñoña y falsa. Un guión inexistente, un par de chicas guapas y un tío feo pero interesante consiguen que los delincuentes se transformen en cachos de pan y que una abuela le cosa un botón a un ladrón drogadicto.

No se dejen embaucar, ese perfume afrancesado dejó de oler a rosas hace tiempo.
burguets
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