Un monstruo en mi puerta
6,3
1.364
Drama
Después de un accidente, Young-nam, joven agente de policía de Seúl, es enviada a un pueblito costero. Desde que llega, conoce a una adolescente poco expresiva que la intriga. En su nuevo entorno, Young-nam conoce al padrastro de Dohee, un hombre violento y alcohólico que explota a los trabajadores inmigrantes. Para proteger a Dohee del maltrato de su padrastro, Young-nam le da alojamiento. La joven descubre entonces las diferentes ... [+]
10 de junio de 2014
10 de junio de 2014
20 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
July Jung presenta su opera prima A Girl at my Door (Dohee-ya), el drama personal de una jefe de policía recién llegada a un pueblo costero de Corea del Sur y de una adolescente que recibe abusos en su propia casa. En principio su relación es fría y distante, pero poco a poco ambas tejerán una relación cercana que les pondrá en peligro frente a un pueblo, pesquero en su mayoría y marginal, donde reina el caciquismo del benefactor, padre de la adolescente, y cierto complejo de inferioridad reflejado en la insistencia de los orígenes de la protagonista por parte de sus habitantes. Una sociedad lastrada por su pasotismo, por su despreocupación en temas de importante trascendencia, y que únicamente parece reaccionar cuando es demasiado tarde.
July Jung consigue un retrato psicológico perfecto de la adolescente atormentada, Dohee, una chica que sólo quiere bailar, ir de compras y comer fideos calientes, lo habitual en toda adolescente, pero le ha tocado una vida dura, marcada por el abandono de su madre y la dureza insoportable de compartir casa con un padre/tutor alcohólico y poco cariñoso. Ese retrato queda además perfectamente encuadrado en el rostro de Kim Sae-ron (Una vida nueva), que siembra la duda sobre sus auténticas intenciones, ¿estamos ante una chica con ínfulas maquiavélicas, o todavía reina la más absoluta inocencia en ella? Sus movimientos parecen arbitrarios, pero hay en ella una cierta mirada calculadora. Lo bueno de su personaje es que no sabes por dónde va a salir hasta el momento anterior en que se revela.
July Jung consigue un retrato psicológico perfecto de la adolescente atormentada, Dohee, una chica que sólo quiere bailar, ir de compras y comer fideos calientes, lo habitual en toda adolescente, pero le ha tocado una vida dura, marcada por el abandono de su madre y la dureza insoportable de compartir casa con un padre/tutor alcohólico y poco cariñoso. Ese retrato queda además perfectamente encuadrado en el rostro de Kim Sae-ron (Una vida nueva), que siembra la duda sobre sus auténticas intenciones, ¿estamos ante una chica con ínfulas maquiavélicas, o todavía reina la más absoluta inocencia en ella? Sus movimientos parecen arbitrarios, pero hay en ella una cierta mirada calculadora. Lo bueno de su personaje es que no sabes por dónde va a salir hasta el momento anterior en que se revela.

Junto a ella, Doona Bae (El atlas de las nubes), hierática y fría en la primera mitad del metraje, pero que poco a poco, y sin prisa, va mostrando su ternura y su calidez. Efectivamente, su personaje toma este cariz a raíz del descubrimiento de la razón de su traslado de la ciudad a un lugar más remoto. A pesar de ello, su personaje, Young-Nam, no pierde en ningún momento su compostura, y aún en los momentos más alegres o más demoledores, no pierde ese atisbo de frialdad estática. Y es que toda A Girl at my Door está envuelta del misterio de varios secretos de sus protagonistas, asunto éste que lleva a su directora a alargar la historia un poco más de lo normal, un propósito que parece responder más a una fácil digestión por parte del público que un anhelo de eternizar su final.
July Jung demuestra tener buena mano a la hora de desarrollar sus personajes, pero más aún al narrar la tensa relación entre las dos protagonistas, y entre éstas y el pueblo. Una película bastante recomendable que gana con la última media hora, a pesar de rematarla de forma demasiado convencional; pero se le puede perdonar, ya que firma un drama tenso con mucho brío que entronca con su forma pausada y calmada de narrarnos una historia llena de amor y cariño, pero también de la desalentadora condición humana y sus inexplicables actos de desprecio que tienen, como siempre, su lógica respuesta, aunque ésta sea reprochable.
July Jung demuestra tener buena mano a la hora de desarrollar sus personajes, pero más aún al narrar la tensa relación entre las dos protagonistas, y entre éstas y el pueblo. Una película bastante recomendable que gana con la última media hora, a pesar de rematarla de forma demasiado convencional; pero se le puede perdonar, ya que firma un drama tenso con mucho brío que entronca con su forma pausada y calmada de narrarnos una historia llena de amor y cariño, pero también de la desalentadora condición humana y sus inexplicables actos de desprecio que tienen, como siempre, su lógica respuesta, aunque ésta sea reprochable.
23 de noviembre de 2015
23 de noviembre de 2015
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Young-nam (Doona Bae) es una joven jefa de policía que es enviada a trabajar a un lejano pueblo costero, al llegar conoce a Do-Hee (Sae-ron Kim), una chica en edad de colegio que vive con su padrastro luego de ser abandonada por su madre, es constantemente agredida tanto por él como por sus compañeros de clase. Young-nam se interesa desde su posición en la situación de violencia en que vive chica por lo que decide ayudarla.
July Jung es quien dirige esta propuesta realizada con guion propio, es su primer largometraje luego de un par de cortos en 2007 y 2010. El film fue producido por el experimentado director Lee Chang-Dong. La película expone la situación de una chica que ha crecido en medio de un contexto de violencia y agresiones en su contra, a tal punto de que esto se ve reflejado en algunas de sus conductas, de las cuales poco a poco Young-nam se va dando cuenta.
La película va construyendo los caracteres de sus personajes encasillándolos de cierto modo y con cierta intención, en esta construcción se van aportando datos del pasado de los protagonistas, cuestión que va emergiendo frente a la trama actual y central del relato. Dohee-ya se sostiene con interpretaciones realmente efectivas, tanto Sae-ron Kim como la experimentada Doona Bae están muy bien, sin embargo, quien se lleva los aplausos sin duda alguna es Sae-byeok Song, dada la naturaleza conflictiva y emocional de su personaje.
Como es muy típico en la filmografía actual surcoreana, se sabe que en algún momento se va a presentar algún giro que enturbie aún más la propuesta, aquí tarda en llegar pero consigue un impacto igualmente efectivo. El género del film es un drama pero con mucho del thriller policiaco, no tan impactante como de otras obras de este género hechas en este país, pero sin duda hay momentos brillantes e hirientes, incluso hasta moralmente debatibles.
Dohee-ya resulta ser un debut bastante sólido para July Jung, una película que sostiene y maneja de forma efectiva sus conceptos. Presenta el ruralismo no tan conocido del país asiático, visualmente la labor de Kim Hyunseok como director de fotografía es muy bueno, apropiándose del paisaje costero. También destacar algunos puntos de crítica social, sobre explotación de trabajadores ilegales, sobre la situación de su protagonista en cuanto a su sexualidad y sobre tratar de ocultar abusos. Recomendada.
July Jung es quien dirige esta propuesta realizada con guion propio, es su primer largometraje luego de un par de cortos en 2007 y 2010. El film fue producido por el experimentado director Lee Chang-Dong. La película expone la situación de una chica que ha crecido en medio de un contexto de violencia y agresiones en su contra, a tal punto de que esto se ve reflejado en algunas de sus conductas, de las cuales poco a poco Young-nam se va dando cuenta.
La película va construyendo los caracteres de sus personajes encasillándolos de cierto modo y con cierta intención, en esta construcción se van aportando datos del pasado de los protagonistas, cuestión que va emergiendo frente a la trama actual y central del relato. Dohee-ya se sostiene con interpretaciones realmente efectivas, tanto Sae-ron Kim como la experimentada Doona Bae están muy bien, sin embargo, quien se lleva los aplausos sin duda alguna es Sae-byeok Song, dada la naturaleza conflictiva y emocional de su personaje.
Como es muy típico en la filmografía actual surcoreana, se sabe que en algún momento se va a presentar algún giro que enturbie aún más la propuesta, aquí tarda en llegar pero consigue un impacto igualmente efectivo. El género del film es un drama pero con mucho del thriller policiaco, no tan impactante como de otras obras de este género hechas en este país, pero sin duda hay momentos brillantes e hirientes, incluso hasta moralmente debatibles.
Dohee-ya resulta ser un debut bastante sólido para July Jung, una película que sostiene y maneja de forma efectiva sus conceptos. Presenta el ruralismo no tan conocido del país asiático, visualmente la labor de Kim Hyunseok como director de fotografía es muy bueno, apropiándose del paisaje costero. También destacar algunos puntos de crítica social, sobre explotación de trabajadores ilegales, sobre la situación de su protagonista en cuanto a su sexualidad y sobre tratar de ocultar abusos. Recomendada.
15 de agosto de 2015
15 de agosto de 2015
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Participante en el Festival de Cannes del 2014 en la sección Un Certain Regard, producida por Chang-dong Lee, director de algunos dramas coreanos de gran aceptación como Secret Sunshine (2007) y Poesía (2010), y protagonizada por Doona Bae (Sense8, Doomsday Book, The Host, ympathy for Mr. Vengeance, etc.). Es el debut de July Jung, quien hasta entonces ha dirigido sólo un par de cortometrajes.
A Girl at My Door es un drama que gira alrededor de dos historias, la vida de una niña víctima de la violencia de un padrastro alcohólico y la de una oficial que ha sido relegada de su puesto tras ser pública su homosexualidad. Young-Nam, perseguida por los fantasmas de una sociedad homofóbica es enviada de Séul a un pequeño pueblo pesquero como Jefa de policía. Un sitio donde el apoyo de sus nuevos compañeros no será el problema, sino la dinámica de un pueblo abandonado por sus jóvenes que aspiran a un futuro en la ciudad, lejos de la pesca, sostén económico del pueblo. Es donde entra en escena Park Yong-ha, reclutador de inmigrantes, respetado y tolerado, y su hijastra Do-Hee, una preadolescente que sufre de acoso escolar y violencia, aterrorizada por lo agresividad de un alcoholizado Park Yong-ha huye a la puerta de Young-Nam en busca de alivió.
Un filme que bien podría versar sobre un par de mujeres fuertes que salen avante en una sociedad misógina, de abusos e injusticia, pero que prefiere un trazo ligeramente más complejo optando por la abordar la psique de estas mujeres, perturbadas a su forma. Young-Nam asediada por su pasado se ha refugiado en el alcohol (me parece muy contundente la escena en donde cambia el ¿vodka? por agua), su situación es complicada y solitaria, no puede ser una madre, sin embargo, es algo que el dolor de Do-Hee le hará replantear. Una niña que ha sufrido mucho, un pequeño monstruo que sólo busca fríamente amor a costa de todo. Aquí aplica el hecho de que los monstruos no nacen, se hacen.
Una película que muestra la cara de una Corea un poco olvidada, menos cosmopolita y más prejuiciosa. Más inquietante que sugerente, uno de los pocos, muy pocos filmes coreanos que ha tratado el abuso infantil, capaz de recordarnos a ratos a The Hunt (2012) de Vinterberg.
De una factura técnica muy bella, un melodrama que en ocasiones se torna excesivo, pero a mi gusto bien tolerable.
http://teatro-vandrian.blogspot.mx
A Girl at My Door es un drama que gira alrededor de dos historias, la vida de una niña víctima de la violencia de un padrastro alcohólico y la de una oficial que ha sido relegada de su puesto tras ser pública su homosexualidad. Young-Nam, perseguida por los fantasmas de una sociedad homofóbica es enviada de Séul a un pequeño pueblo pesquero como Jefa de policía. Un sitio donde el apoyo de sus nuevos compañeros no será el problema, sino la dinámica de un pueblo abandonado por sus jóvenes que aspiran a un futuro en la ciudad, lejos de la pesca, sostén económico del pueblo. Es donde entra en escena Park Yong-ha, reclutador de inmigrantes, respetado y tolerado, y su hijastra Do-Hee, una preadolescente que sufre de acoso escolar y violencia, aterrorizada por lo agresividad de un alcoholizado Park Yong-ha huye a la puerta de Young-Nam en busca de alivió.
Un filme que bien podría versar sobre un par de mujeres fuertes que salen avante en una sociedad misógina, de abusos e injusticia, pero que prefiere un trazo ligeramente más complejo optando por la abordar la psique de estas mujeres, perturbadas a su forma. Young-Nam asediada por su pasado se ha refugiado en el alcohol (me parece muy contundente la escena en donde cambia el ¿vodka? por agua), su situación es complicada y solitaria, no puede ser una madre, sin embargo, es algo que el dolor de Do-Hee le hará replantear. Una niña que ha sufrido mucho, un pequeño monstruo que sólo busca fríamente amor a costa de todo. Aquí aplica el hecho de que los monstruos no nacen, se hacen.
Una película que muestra la cara de una Corea un poco olvidada, menos cosmopolita y más prejuiciosa. Más inquietante que sugerente, uno de los pocos, muy pocos filmes coreanos que ha tratado el abuso infantil, capaz de recordarnos a ratos a The Hunt (2012) de Vinterberg.
De una factura técnica muy bella, un melodrama que en ocasiones se torna excesivo, pero a mi gusto bien tolerable.
http://teatro-vandrian.blogspot.mx
17 de julio de 2016
17 de julio de 2016
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Este largometraje ha cosechado numerosas buenas criticas tanto de jurado profesional como de público, allá donde ha sido presentado y no es para menos.
Esta película me ha parecido un gran drama social, que representa muy bien una parte de la sociedad coreana, la parte más rural, aunque ciertos comportamientos se pueden extrapolar a la sociedad en general coreana. Las interpretaciones sobre todo de sus dos protagonistas Donna Bae y Kim Sae-Ron transmiten con solo una mirada y un gesto una gran cantidad de emociones. El ritmo a pesar de ser pausado y a lo mejor, sobrarle algunos minutos se deja ver con bastante facilidad y no te aburres en casi ningún momento.
Un monstruo en mi puerta realiza una gran crítica al sistema jurídico y social, a las injusticias que se siguen cometiendo en su país, y la organización de un pequeño pueblo. Por otra parte, también nos cuenta y como tema principal las consecuencias tanto físicas como psicológicas que pueden ocasionar a una niña en su personalidad y en su cuerpo, el haber sufrido maltrato desde pequeña por parte no solo de su familia, sino también de sus compañeros de colegio. El maltrato y abuso infantil es uno de los mayores problemas sociales de los países desarrollados, y esta película enseña una pequeña muestra de este gran problema.
Resumiendo, si queréis ver una gran película y os gustan los dramones, esta es una buena opción. Es preferible verla en versión original para poder apreciarla con mayor exactitud, aunque la podéis también encontrar en versión doblada al castellano, que es como la vi yo y me arrepiento un poco de ello.
https://elcaminohaciaunnuevomundo.wordpress.com/
Esta película me ha parecido un gran drama social, que representa muy bien una parte de la sociedad coreana, la parte más rural, aunque ciertos comportamientos se pueden extrapolar a la sociedad en general coreana. Las interpretaciones sobre todo de sus dos protagonistas Donna Bae y Kim Sae-Ron transmiten con solo una mirada y un gesto una gran cantidad de emociones. El ritmo a pesar de ser pausado y a lo mejor, sobrarle algunos minutos se deja ver con bastante facilidad y no te aburres en casi ningún momento.
Un monstruo en mi puerta realiza una gran crítica al sistema jurídico y social, a las injusticias que se siguen cometiendo en su país, y la organización de un pequeño pueblo. Por otra parte, también nos cuenta y como tema principal las consecuencias tanto físicas como psicológicas que pueden ocasionar a una niña en su personalidad y en su cuerpo, el haber sufrido maltrato desde pequeña por parte no solo de su familia, sino también de sus compañeros de colegio. El maltrato y abuso infantil es uno de los mayores problemas sociales de los países desarrollados, y esta película enseña una pequeña muestra de este gran problema.
Resumiendo, si queréis ver una gran película y os gustan los dramones, esta es una buena opción. Es preferible verla en versión original para poder apreciarla con mayor exactitud, aunque la podéis también encontrar en versión doblada al castellano, que es como la vi yo y me arrepiento un poco de ello.
https://elcaminohaciaunnuevomundo.wordpress.com/
15 de marzo de 2020
15 de marzo de 2020
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con el título que en español tiene, me esperaba una película más cercana al género de terror al estilo asiático que a una película tan compleja sobre emociones y relaciones humanas. No me había fijado si quiera en las etiquetas que catalogaban a la película como LGBT, así que la película tuvo margen para sorprenderme más. Teniendo en cuenta las sinopsis leídas, me esperaba una poli joven e indomable y una niña con capacidades casi sobrenaturales. Sin embargo, el escenario real - y a partir ahora hay spoilers - está bastante alejado de ese punto de partida.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Por el tipo de móviles que se emplean, suponemos que estamos en un espacio temporal entre el año 2000 y 2005. Es en ese lustro precisamente cuando según Wikipedia, en Corea dejó de considerarse una vida homosexual como un acto obsceno motivo de disciplina, contexto en el que parece encajar el caso de la policía protagonista de la historia. Parece ser que su vida sentimental le pasa factura y que la disciplina del cuerpo de policía la rebaja de ser un agente en la capital a tener que ejercer en un pueblo costero, periférico y desolado.
La actitud melancólica y el preocupante alcoholismo de la poli, que en la oficina es respetada y valorada por sus compañeros, deja entrever un momento personal complicado (el alcoholismo camuflado en botellas de agua mineral tal vez un poco patético y desmesurado), que conforme va avanzando el metraje se puede asociar mejor a una ruptura pasional con otra mujer. ¿Se hará reproches a sí misma por su condición de homosexual y por tanto convive con un conflicto moral? ¿O por el contrario tiene una actitud activista en cuanto a las dificultades a las que se enfrenta por ser homosexual? El desarrollo del metraje no apunta en ninguna de las dos direcciones, sino más bien hacia una actitud pragmática y sumisa en el ámbito profesional, y una actitud de aceptación personal en la esfera privada. En ese interesante punto de partida entra en juego otra historia: la de una niña que sufre acoso escolar y maltrato en casa de un padre y una abuela adoptivos maleducados y alcohólicos. Una niña con un comportamiento marcado por el abandono y el desamparo emocional. Al recibir atención protectora y paternalista por parte del agente joven recién llegada al pueblo, empieza a desarrollar una actitud de apego hacia el agente de consecuencias impredecibles.
La niña parece enamorarse de la poli, quien, sumida en su propia soledad y melancolía, va cediendo terreno en su esfera de intimidad, culminando en escenas tan extrañas como la de las dos en la bañera. Sin embargo no hay malas intenciones por parte del adulto ni nada que pueda tacharse de obsceno. Y es aquí, donde la genialidad de la película radica. ¿Salvará a la niña la actitud protectora y tierna de la policía? ¿O es una niña sin remedio? ¿Y la poli, está superando su propia melancolía mediante la relación con la niña?
El agente sospecha de las acciones de la niña desde el principio, sin embargo en la relación que se desarrolla entre ellas, parece adoptar una actitud de encubrimiento de las ambigüedades en las que se desliza la niña ¿Es una niña maquiavélica o una niña tratando de sobrevivir al maltrato al que está sometida? Con todas estos interrogantes la película finalmente sentencia una historia de amor incondicional entre las dos: la niña ya no es inocente, sabe perfectamente jugar sus cartas, y las juega muy bien con el fin de salvar a la mujer que adora: la poli, acusada de abuso de menores por esa peculiar relación entre ellas y que su padrastro ha empleado para vengarse de las decisiones que la agente a su vez ha tomado en relación a él, por el empleo de inmigrantes ilegales y las condiciones de abuso a las que los somete. Finalmente, una venganza perfectamente orquestada supera a otro acto de venganza anterior. El primer acto es un acto de difamación para dar una lección al agente que se ha entrometido demasiado en los trapos sucios de alguien con poder e influencia en el pueblo. El segundo es un acto de venganza moralmente más digerible, en el que la niña emplea su inteligencia, despojada de inocencia, (cosa que no sorprende mucho viendo que la niña ha sido sometida durante años por personas con una actitud misógina y abusiva) para hacer pagar con la misma moneda a quién, por así decir, así “se lo ha ganado a pulso”. Un final feliz al estilo Tarantino.
La actitud melancólica y el preocupante alcoholismo de la poli, que en la oficina es respetada y valorada por sus compañeros, deja entrever un momento personal complicado (el alcoholismo camuflado en botellas de agua mineral tal vez un poco patético y desmesurado), que conforme va avanzando el metraje se puede asociar mejor a una ruptura pasional con otra mujer. ¿Se hará reproches a sí misma por su condición de homosexual y por tanto convive con un conflicto moral? ¿O por el contrario tiene una actitud activista en cuanto a las dificultades a las que se enfrenta por ser homosexual? El desarrollo del metraje no apunta en ninguna de las dos direcciones, sino más bien hacia una actitud pragmática y sumisa en el ámbito profesional, y una actitud de aceptación personal en la esfera privada. En ese interesante punto de partida entra en juego otra historia: la de una niña que sufre acoso escolar y maltrato en casa de un padre y una abuela adoptivos maleducados y alcohólicos. Una niña con un comportamiento marcado por el abandono y el desamparo emocional. Al recibir atención protectora y paternalista por parte del agente joven recién llegada al pueblo, empieza a desarrollar una actitud de apego hacia el agente de consecuencias impredecibles.
La niña parece enamorarse de la poli, quien, sumida en su propia soledad y melancolía, va cediendo terreno en su esfera de intimidad, culminando en escenas tan extrañas como la de las dos en la bañera. Sin embargo no hay malas intenciones por parte del adulto ni nada que pueda tacharse de obsceno. Y es aquí, donde la genialidad de la película radica. ¿Salvará a la niña la actitud protectora y tierna de la policía? ¿O es una niña sin remedio? ¿Y la poli, está superando su propia melancolía mediante la relación con la niña?
El agente sospecha de las acciones de la niña desde el principio, sin embargo en la relación que se desarrolla entre ellas, parece adoptar una actitud de encubrimiento de las ambigüedades en las que se desliza la niña ¿Es una niña maquiavélica o una niña tratando de sobrevivir al maltrato al que está sometida? Con todas estos interrogantes la película finalmente sentencia una historia de amor incondicional entre las dos: la niña ya no es inocente, sabe perfectamente jugar sus cartas, y las juega muy bien con el fin de salvar a la mujer que adora: la poli, acusada de abuso de menores por esa peculiar relación entre ellas y que su padrastro ha empleado para vengarse de las decisiones que la agente a su vez ha tomado en relación a él, por el empleo de inmigrantes ilegales y las condiciones de abuso a las que los somete. Finalmente, una venganza perfectamente orquestada supera a otro acto de venganza anterior. El primer acto es un acto de difamación para dar una lección al agente que se ha entrometido demasiado en los trapos sucios de alguien con poder e influencia en el pueblo. El segundo es un acto de venganza moralmente más digerible, en el que la niña emplea su inteligencia, despojada de inocencia, (cosa que no sorprende mucho viendo que la niña ha sido sometida durante años por personas con una actitud misógina y abusiva) para hacer pagar con la misma moneda a quién, por así decir, así “se lo ha ganado a pulso”. Un final feliz al estilo Tarantino.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana





