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Interstellar

7,8
83.561
votos
Sinopsis
Al ver que la vida en la Tierra está llegando a su fin, un grupo de exploradores dirigidos por el piloto Cooper (McConaughey) y la científica Amelia (Hathaway) emprenden una misión que puede ser la más importante de la historia de la humanidad: viajan más allá de nuestra galaxia para descubrir otra que pueda garantizar el futuro de la raza humana. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
6 de noviembre de 2014
575 de 741 usuarios han encontrado esta crítica útil
Christopher Nolan en Interstellar relaja el ritmo al que nos tiene acostumbrados, realiza una película más pausada, con muchos más sentimientos de los que acostumbra, una película sobre amor, sobre relaciones paterno-filiales, sobre la humanidad y sobre viajes espaciales... El resultado cine de ciencia ficción hard como pocas veces se ve en la pantalla. Relatividad, agujeros de gusano, agujeros negros, cuántica, otras dimensiones, otros mundos.. Todo esto es tratado de forma creíble y mucho mas realista de lo acostumbrado e increíblemente encaja perfectamente en el guión que se nos presenta.

Pero Interstellar es una obra difícil. Sus cualidades depende mucho de los intereses del espectador y de lo que este esté dispuesto a poner de su parte y de lo que estén dispuestos a perdonar, muchos no acogerán con entusiasmo una película de casi tres horas de ritmo lento con mucho mas dialogo científico del habitual. A otros no les gustara su intenso dramatismo y sensibilidad o su filosofía un tanto New Age.
Su mayor defecto, es la existencia de 2001 Una odisea en el espacio, a la que recuerda y mucho, y no solamente por sus pretensiones, aunque por sus fotogramas también se puede encontrar a Solaris, Contact o Sunshine entre otras.
El guión se empeña en cerrar los cabos, a que todo tenga sentido y, por desgracia, a explicar al espectador todo para evitar que se pierda, donde en 2001 había silencio y dejaba al espectador buscar las explicaciones aquí se llena de palabras y música... Demasiada música, buena si, pero machacona y en todo momento y a todo volumen, se echa de menos un poco el silencio del espacio.

Pero lo cierto es que pese a sus defectos me ha encantado, he disfrutado como hace mucho no lo hacía con una película. Sus defectos son superados por sus aciertos, el resultado es Cine de Ciencia también del bueno, del que rara vez se ve, una gozada.
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Meinster
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7 de noviembre de 2014
292 de 381 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me resulta más sencillo hablar de "Interstellar" como la he percibido, porque en el fondo no es más que un sueño colectivo implantado por Nolan y su equipo en nuestro subconsciente. Y sólo a veces, cuando lanzamos aquella peonza, el tótem de Mal/Cobb, sabremos que estamos en el mundo real o en el soñado. Cuando la veamos tambalearse o seguir girando, continuamente, hasta el infinito y más allá.

La nueva producción del director de "El Caballero Oscuro" u "Origen" sobrevive al 'hype', a las expectativas, aunque pareciera que nuestro subconsciente, por momentos, pelease para enfrentarse a sus ideas. El concepto es ambicioso, bigger than life, es en esencia uno que sólo los Nolan serían capaces de intentar implantar en la memoria colectiva: cuando el planeta Tierra se encuentra condenado a su extinción, y con él su gente, un grupo de astronautas parte hacia el espacio en busca de planetas habitables para salvar a la civilización, haciendo uso de un agujero de gusano para acortar distancias. Por el camino irán topando con elementos del pasado, que generarán nuevos niveles 'de sueño', introduciéndose en la mente del espectador de forma serpenteante. El montaje de la película se refiere a esta condición de saltos temporales, alternando la odisea espacial con lo que sucede en el planeta Tierra, desde los ojos de los miembros de una familia rota: una hija, y un padre que aspira a volver a su hogar. El equilibrio es solvente pero a veces, la peonza deja de girar. Despertamos en la realidad, porque el hechizo se rompe cuando lo emocional y lo épico no son capaces de fluir con naturalidad. Cuando no pasa, seguimos soñando placidamente. Y somos elevados hacia las estrellas con tal facilidad que se asemeja a un milagro.

Creo que "Interstellar" se alza cuando es pequeña. La relación del primer tramo de la película, entre ese padre y sus hijos, respira verdad, cercanía, candor. Lo que siempre se le ha criticado a Nolan de la frialdad e incapacidad de generar empatía aquí se elimina de un plumazo, aunque creo honestamente que esto era algo que se ha magnificado y que, en verdad, ya estaba solucionado en cintas como "Origen". No obstante, aquí es más claro todavía y se potencia cuando ese padre, atrapado en un bucle, escucha los mensajes de sus hijos en esa fría nave espacial. Cuando sus ojos se descomponen, la voz se quiebra, y el corazón aparece en pantalla haciéndonos olvidar que esto es en el fondo una historia 'más grande que la vida'. Sencillamente no hay nada más grande que esa vida, la que Copper ve cómo escapa de sus manos, con una perspectiva de reunión imposible. Aún siendo cine ambicioso, grande, de registros épicos, en "Interstellar" el motor es la familia. Nolan sigue explorando sus temas habituales (la pérdida, la identidad, el pasado y cómo nos marca) y crea momentos de una belleza rotunda. Es quizá su película más pequeña a nivel puramente sensitivo, aquella en la que se vuelca más por retratar la humanidad. Incluso cuando se rescata a cierto personaje, que todos sabemos cómo va a evolucionar (o qué papel va a desempeñar, porque no hay evolución per se), hay un empuje emocional en su mirada. Ese gesto en el que desactiva el micrófono para no escuchar lo que pasa en la escafandra ajena, lo demuestra.

Cuando quiere ser grande, "Interstellar" lo logra en la mayoría de los casos. Pero quizá por contar con el astrofísico Kip Thorne como productor ejecutivo y consultor o sencillamente porque a Nolan le gusta adoctrinar en sus películas (mediante la repetición de ideas en voz alta), a veces se le va un poco de las manos. Cuando no lo hace, partitura excelsa de Hans Zimmer mediante, Nolan crea secuencias brillantes, emocionales y de registro épico: el planeta helado (que se ve en los posters, no es spoiler), los planos generales en el espacio, las secuencias del maizal, a medio camino entre "Señales" y el Malick de "Días del cielo", la contextualización del apocalípsis como nube de polvo que arrastra todo a su paso. Es una película muy bella, aunque creo que carece de la capacidad de sugestión y el misterio de clásicos del género como "Solaris" de Tarkovski o "2001" de Kubrick; o sin irnos a otros nombres, demasiado relamidos, al "Origen" del propio Nolan. En aquella película, el personaje de Gordon-Levitt le decía al de Ken Watanabe que no pensase en elefantes, y posteriormente le preguntaba en qué estaba pensando. Watanabe le decía que pensaba en aquello que le había prohibido. Es así como se ejemplificaba que plantar una idea en el subconsciente era fácil, sabiendo el origen; pero no hacerlo de forma orgánica, creyendo que surgía de uno mismo. Con "Interstellar" pasa algo similar: cuando creemos en todo lo que vemos, sin atisbo de dudas, la peonza no deja de girar. Cuando la cosa se tuerce, por muy poco que sea; cuando se explica una regla y nos chirría; la peonza se cae.

Todo el cine de Nolan ha funcionado siempre a estos niveles. En todas sus películas hay giros, vueltas de tuerca, cuando no secuencias que literalizan ideas en lugar de limitarse a expandirlas. La criticada (en mi opinión, injustamete) secuencia de los barcos y las bombas en "El Caballero Oscuro", o el bloque de la nieve de "Origen" son claros ejemplos. En "Interstellar" esto se lleva al extremo. Hay no una, ni dos; sino varias partes en las que para seguir soñando y no despertar hay que suspender la credulidad. Como en los melodramas de Douglas Sirk, como en los musicales, cuando entendemos que esos personajes van a pasar a comunicarse cantando, de forma orgánica. Nolan sustenta "Interstellar" en la capacidad de soñar de cada espectador. No en la fe o la creencia, simplemente en lo que uno es capaz de aceptar dentro de un contexto de fantasía, de sueño. Cómo actúan según qué personajes, la resolución de cierto misterio 'sobrenatural', el mismísimo tercer acto y cómo concluye.

[LA CRÍTICA CONTINÚA ABAJO, POR FALTA DE ESPACIO. SIN SPOILERS, PODÉIS LEER SIN MIEDO]
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Caith_Sith
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12 de noviembre de 2014
380 de 603 usuarios han encontrado esta crítica útil
Llevo años esperando al Nolan de ‘Memento’. Muchos años. Ese Nolan casi primerizo, pobre en recursos financieros y rico en recursos cinematográficos. Intenso, imperfecto y fascinante. Cada vez que toco el timbre de su puerta me dicen que no, que no está en casa, que se ha mudado al Reino de Blockbuster.

‘Interstellar’ es un dignísimo habitante de ese Reino, pero que nadie se engañe: no pertenece a la Comarca del Buen Cine. En la Comarca del Buen Cine no cabe el efectismo, la sobreexplicación, el giro bobo. No cabe el endulzante artificial.

Cristopher Nolan no dialoga con su obra, no deja que esta avance y llegue a lo más alto, cercena el vuelo de sus fotogramas. Es la variante Nolan de la ley de Murphy: Lo que yo digo que tiene que pasar, va a pasar, aunque la cinta no respire.

El director inglés carece del más mínimo respeto por sus personajes, les somete a los vaivenes y caprichos de un guión que busca, ante todo, el melodrama y el efecto. (*)

Y qué diálogos “científicos”:

- Un círculo en tres dimensiones es…
- ¡Una esfera, claro!
- Um, y el ojo del culo es…
- ¡El ojete!

¡Eureka!

Es como si todos los ingenieros, físicos y demás fauna de sabios-NASA hubieran estudiado con la LOGSE. No se puede ser tan zafio en la inclusión de diálogos explicativos cuyo único destinatario es el espectador. Esa manía, tan Nolan, arruina la ilusión de cientifismo.

La música no despierta emociones, las impone a golpe de volumen. El silencio del espacio exterior es un acierto que Nolan, cuando quiere, declina respetar. ¿Por qué saltarse una regla, sencilla y brillante, que uno mismo se ha fijado?

Sobra el personaje de Matt Damon, sobran las explicaciones verbales–que, en ocasiones, rozan lo ridículo–. Nolan desconfía de la inteligencia de quienes nos sentamos a este lado del espejo. Y, además, ¿qué importa que el puzle quede inacabado? ¿Qué importa, en arte, “no entender”? ¿Se “entiende” acaso el Cristo de Velázquez? ¿Se “entienden” las baladas de Chopin? ¿Por qué nos llegan tan adentro los poemas de Celan, si no se "entienden"? ¿O la cadencia de los versos de Quevedo?

Ni siquiera estoy seguro de que los efectos especiales de ‘Interstellar’ vayan a envejecer con dignidad. Aunque, todo hay que decirlo, no me parece que Nolan abuse de ellos.

Alguna imagen sí persiste en mi retina. (**)

Lo mejor que puedo decir de esta película es, en primer lugar, que entretiene, pese a sus casi tres horas de metraje. Y, en segundo lugar, que su ritmo es adecuado (hay menos epilepsia de montaje que en cintas similares). Pero las comparaciones con ‘2001’ son odiosas. La modesta ‘Moon’, de Duncan Jones, es preferible. Incluso ‘Gravity’ me resultó más conseguida. Y es que, a diferencia de las tres películas que acabo de citar, con ‘Interstellar’ apenas he logrado salirme de la Tierra.

Todo ha transcurrido, al fin, en una misma habitación. Y no entre las estrellas.
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Servadac
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10 de noviembre de 2014
543 de 937 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estimado Christopher, de mi mayor consideración:

Así como les envié una misiva a Alfonso Cuarón y James Cameron con motivo del estreno de “Gravity”, hoy me siento obligado también a escribirle estas palabras, luego de ver (videar, como me gusta decir a mí) su octava película: “Interestellar”. Como usted sabrá, aquí arriba tenemos un IMAX celestial (la pantalla es bien grandota: se extiende desde la constelación de Orion hasta la Osa Mayor) donde San Pedro nos proyecta los últimos estrenos terrenales los Viernes por la noche. Lamento anticiparle que con usted voy a ser mucho más severo que con Cuarón, porque este engendro que acaba de filmar sí que no tiene ningún aspecto que lo redima.

Quiero decirle que me siento halagado por las cuatrocientas mil citas visuales y argumentales que hace usted de mi obra “2001, Odisea del Espacio”. A ver si me las acuerdo todas: estaciones espaciales que producen gravedad artificial usando la inercia de un tiovivo, el viaje a Saturno/Júpiter para encontrar un artefacto de viaje interestelar dejado para nosotros por una inteligencia superior, hibernación artificial humana, una I.A. que los acompaña en la misión (en la forma de ese robot horrible que parece una pieza de Tetris gigante), las llamadas videofónicas con los familiares en la Tierra, el tipo al que dejan fuera de la nave y tiene que forzar la esclusa porque no lo quieren dejar entrar...

Mas hubiese preferido, le soy sincero, que en lugar de rendir homenaje a mis ideas, hubiese usted homenajeado a mi filosofía y visión de como hacer cine: el uso del poder narrativo de las imágenes.

Verá, para el último acto de 2001, donde los extraterrestres llevaban a Bowman hacia el siguiente paso en la evolución humana, lo transformaban en un ser de energía pura y lo devolvían al Sistema Solar, mi guionista Arthur C. Clarke (que vive a tres nubes de la mía, y le envía saludos) me había preparado una elegante, poética y literaria narración para una voz en off, que explicaba al espectador los sucesos metafísicos a los que el astronauta era sometido. Pero él es novelista, y yo soy cineasta: odio la “exposition”. De manera que tomé una decisión arriesgada, y opté en cambio por narrar la muerte del cuerpo biológico de Bowman y el nacimiento del nuevo ser semi-dios, a través de metáforas visuales. Usted sabe: el hombre envejeciendo, el feto gigante, etc.
Esa decisión me ha costado que hasta el día de hoy, mucha gente allí abajo se siga quejando de que mi película “no se entiende nada”, o de que “hay que verla fumado”.

Usted, señor mío, es lo contrario a mí. Es un muy buen director de actores, cosa que yo no lo era tanto, pero adolece del peor defecto que puede tener un cineasta: le cuesta horrores plasmar esas ideas que le vienen a la mente en imágenes, y por eso las deja en palabras.

No usa usted narración en off, pero sí hace que los personajes, al discutir entre ellos, “se expliquen” la película. Este papel de narrador no-oficial, lo tiene habitualmente en sus films Michael Caine, con sus frases emotivas y discursitos de moraleja. En una escena de Interestellar, ese tic lo ha puesto en ridículo. Me refiero a cuando el actor negro le explica a Matthew McConaughey –ingeniero, astronauta, ex NASA- como funciona el agujero de gusano, usando el trillado recurso didáctico de doblar una hoja de papel y perforarla de ambos lados.

No soy tonto, y me doy cuenta que es realmente al público a quien el tipo le está explicando el asuntillo, pero vamos, por lo menos podría haber hecho que sea McConaughey el que le haga la demo del papelito a su hija pequeña antes de partir a la misión: hubiera quedado más lógico. Es bastante idiota que a un experto que partió hacia una misión a un agujero de gusano, le tengan que enseñar de que se trata recién al momento de arribar a destino, y encima haciéndole un dibujito como a un nene de escuela primaria.

Perdone a este viejo cascarrabias, Christopher, pero se ha vuelto insoportable con tanta sobrecarga de información, por representar todo con diálogos “tutoriales” y sobreexplicar con palabras aquello que ya estamos viendo en la pantalla, sin dejar nada librado a la interpretación del espectador. Usted demostró en “Memento” que puede usar también el medio visual con habilidad... ¿por qué no se plantea regresar a sus fuentes? Si sigue como hasta ahora, en su próximo film los personajes van a empezar a mostrar presentaciones de PowerPoint para explicar la trama. Unas dudas que me surgieron sobre la misma:
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Giskdan
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6 de noviembre de 2014
227 de 340 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me quedo sin adjetivos para describir "Interstellar" la nueva obra de arte del maestro Christopher Nolan y es que el británico hace del celuloide un lienzo, en el cual retrata no solo una aventura espacial de órdago, visualmente insuperable -a la altura de 2001- sino también una epopeya, una montaña rusa de emociones que te hará pasar unas memorables tres horas sentado en la butaca.

Esto es cine, por películas como esta amo el séptimo arte y a ellas les debo estar escribiéndoos ahora mismo. Podrá gustarte más o menos -jamás ha existido una película que agrade a todo espectador, ni existirá- lo que si es seguro es que cuando salgas de la sala sentirás que has visto algo nuevo, fresco y original, no te quedarás indiferente después de verla, te sorprenderá y te hará soñar con la infinidad del universo.

Prefiero no alargarme demasiado porque la película habla por sí misma. Quiero decir, sin entrar en detalles, que el guión es muy completo: te hará reír, llorar, fascinarte e inquietarte, te mostrará al ser humano en su vasta complejidad emocional, el potencial que tenemos y las metas que -de momento- soñamos en alcanzar . Las actuaciones son excelentes, a nadie se le notó fuera de lugar, todos cumplieron perfectamente con su personaje -mención especial para el veterano y legendario Sir Michael Caine que merece el respeto y admiración de todos-. La dirección de Nolan muestra a uno de los mejores y más prolíficos cineastas -sino el que más- del siglo XXI y la banda sonora es, en una palabra, bella. Por favor, véanla y saquen sus propias conclusiones, mientras yo comparto aquí, en nuestro foro, sincera y honestamente las mías.
RickDeckard'82
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