La última cena
2025 

4,6
52
Drama
La última reunión de Jesucristo con sus discípulos antes de la traición de Judas. Lo que comienza como una celebración de fraternidad se transforma en una noche cargada de misterio, en la que las miradas revelan inquietudes, las palabras pesan más que nunca y el corazón de cada discípulo es puesto a prueba.
13 de abril de 2025
13 de abril de 2025
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Conveniente film estadounidense, más que nada porque se acerca la Semana Santa y este tipo de películas son las más adecuadas para ver en tele, cine y/o televisión. (bueno, solían ser en otros tiempos).
No molesta esta cinta, se ve sin problemas, pero su mayor problema es que no cuenta nada nuevo ni de una forma original, por lo que todo tiene una sensación de "déjà vu".
No sorprende y, aunque visualmente tiene un buen empaque técnico gracias a una excelente fotografía, el argumento, la historia, es la de siempre, haciendo hincapié en las dos o tres anécdotas/situaciones/historias/momentos más conocidos de la vida de Jesús el Nazareno. Y, claro está, la última cena, donde finalmente fue traicionado.
Pero la narración es harto convencional, las interpretaciones normalitas y no emociona ni perturba.
En resumidas cuentas, que bien, pero que escasa, algo sosa, sin mordiente. Pero bueno,yo se lo perdono porque ya no se hacen pelis de este tipo hoy en día, por lo que agradezco el esfuerzo de sus creadores.
https://filmsencajatonta2.blogspot.com/
No molesta esta cinta, se ve sin problemas, pero su mayor problema es que no cuenta nada nuevo ni de una forma original, por lo que todo tiene una sensación de "déjà vu".
No sorprende y, aunque visualmente tiene un buen empaque técnico gracias a una excelente fotografía, el argumento, la historia, es la de siempre, haciendo hincapié en las dos o tres anécdotas/situaciones/historias/momentos más conocidos de la vida de Jesús el Nazareno. Y, claro está, la última cena, donde finalmente fue traicionado.
Pero la narración es harto convencional, las interpretaciones normalitas y no emociona ni perturba.
En resumidas cuentas, que bien, pero que escasa, algo sosa, sin mordiente. Pero bueno,yo se lo perdono porque ya no se hacen pelis de este tipo hoy en día, por lo que agradezco el esfuerzo de sus creadores.
https://filmsencajatonta2.blogspot.com/
24 de marzo de 2026
24 de marzo de 2026
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
La Última Cena destaca en un primer momento por su cuidada factura técnica, especialmente en la fotografía, la iluminación y la dirección de arte, aspectos que reflejan la experiencia de Mauro Borrelli en el ámbito visual. El diseño de producción, el vestuario y ciertos recursos simbólicos construyen una estética sólida que se convierte en uno de los principales atractivos del film.
La historia se centra en la última noche de Jesús, poniendo el foco en la cena y en los acontecimientos que conducen a su arresto, con una narración guiada por el apóstol Pedro. El relato articula su tema principal —el amor y el sacrificio— a través del contraste entre Pedro y Judas, planteando dos formas opuestas de responder a ese mensaje.
Sin embargo, el guion se revela como su mayor debilidad. Los personajes carecen de profundidad, con un Judas excesivamente estereotipado y unos diálogos poco naturales que dificultan la conexión emocional. Además, algunas ideas con potencial —como los matices en la figura de Caifás o las metáforas religiosas— quedan apenas esbozadas, sin el desarrollo necesario.
En conjunto, la película funciona como una propuesta visualmente cuidada y con intenciones claras, pero que no logra profundizar en sus temas, dejando la sensación de una obra que podría haber ofrecido una mirada más rica y significativa sobre un relato ampliamente conocido.
Puntuación: 6,5
Resumen de la crítica escrita por Ana Carolina De Jesus Dos Ramos
Si te ha gustado, puedes leer la crítica completa en nuestra web Cinemagavia
La historia se centra en la última noche de Jesús, poniendo el foco en la cena y en los acontecimientos que conducen a su arresto, con una narración guiada por el apóstol Pedro. El relato articula su tema principal —el amor y el sacrificio— a través del contraste entre Pedro y Judas, planteando dos formas opuestas de responder a ese mensaje.
Sin embargo, el guion se revela como su mayor debilidad. Los personajes carecen de profundidad, con un Judas excesivamente estereotipado y unos diálogos poco naturales que dificultan la conexión emocional. Además, algunas ideas con potencial —como los matices en la figura de Caifás o las metáforas religiosas— quedan apenas esbozadas, sin el desarrollo necesario.
En conjunto, la película funciona como una propuesta visualmente cuidada y con intenciones claras, pero que no logra profundizar en sus temas, dejando la sensación de una obra que podría haber ofrecido una mirada más rica y significativa sobre un relato ampliamente conocido.
Puntuación: 6,5
Resumen de la crítica escrita por Ana Carolina De Jesus Dos Ramos
Si te ha gustado, puedes leer la crítica completa en nuestra web Cinemagavia
30 de marzo de 2026
30 de marzo de 2026
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Llega a la gran pantalla una nueva aproximación a la figura de Jesús, esta vez desde la mirada de sus más cercanos: sus apóstoles. Pedro, Santiago y Juan son los que más destacan, junto a Judas, en un contraste que Mauro Borrelli ha querido mostrar durante el momento más íntimo de la película: la Última Cena, en la que se percibe cómo se fraguó lentamente la traición a sangre de Jesús.
El director aborda, además de la Última Cena, otras múltiples escenas clave como el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, el lavatorio de pies, los encuentros entre Caifás y Judas, la oración en el huerto, el prendimiento de Jesús y los momentos posteriores con Pedro, arrepentido y llorando amargamente. Esta amplitud narrativa, aunque ambiciosa, dispersa un poco la fuerza del relato que se encuentra precisamente en esa Última Cena, bellamente representada desde una calidez, una complicidad y una confianza que se van tornando en miedo, tristeza e inquietud.
Las interpretaciones son muy realistas y destacan especialmente la de Jamie Ward como Jesús y la de James Oliver Wheatley como Pedro. La ambientación y estética de las calles, los hogares y el vestuario del Jerusalén del siglo primero están logradas con esmero, y la música acompaña de manera armoniosa tanto los destellos de amor y paz que infunde Jesús como los momentos de traición y pasión, para reforzar la carga emocional del relato.
En definitiva, no todos conectarán con esta versión, aunque sin duda se trata de una perspectiva verosímil que merece reconocimiento. No alcanza el nivel de explicitud ni profundidad que vimos con "La Pasión" de Cristo, pero ofrece una mirada diferente de ese último encuentro de Jesús con sus discípulos, que pone el énfasis en la amalgama de sentimientos ardientes que los atravesaron.
www.contraste.info
El director aborda, además de la Última Cena, otras múltiples escenas clave como el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, el lavatorio de pies, los encuentros entre Caifás y Judas, la oración en el huerto, el prendimiento de Jesús y los momentos posteriores con Pedro, arrepentido y llorando amargamente. Esta amplitud narrativa, aunque ambiciosa, dispersa un poco la fuerza del relato que se encuentra precisamente en esa Última Cena, bellamente representada desde una calidez, una complicidad y una confianza que se van tornando en miedo, tristeza e inquietud.
Las interpretaciones son muy realistas y destacan especialmente la de Jamie Ward como Jesús y la de James Oliver Wheatley como Pedro. La ambientación y estética de las calles, los hogares y el vestuario del Jerusalén del siglo primero están logradas con esmero, y la música acompaña de manera armoniosa tanto los destellos de amor y paz que infunde Jesús como los momentos de traición y pasión, para reforzar la carga emocional del relato.
En definitiva, no todos conectarán con esta versión, aunque sin duda se trata de una perspectiva verosímil que merece reconocimiento. No alcanza el nivel de explicitud ni profundidad que vimos con "La Pasión" de Cristo, pero ofrece una mirada diferente de ese último encuentro de Jesús con sus discípulos, que pone el énfasis en la amalgama de sentimientos ardientes que los atravesaron.
www.contraste.info
1 de abril de 2026
1 de abril de 2026
Sé el primero en valorar esta crítica
A estas alturas, creo que nadie dudará de que Mel Gibson revitalizó el cine religioso con su filme “La pasión de Cristo”. Ciertamente, hay opiniones para todos los gustos acerca de su calidad artística, pero es innegable que esa película marcó un antes y un después en lo que a dicho género se refiere. Un ejemplo de ello es “Resucitado”, estupendo largometraje que incluso fue vendido en su momento como una secuela espiritual de aquel. Otro ejemplo es el título que ahora nos ocupa.
Así es, “La última cena” nace al rebufo de la obra de Gibson, pues aprovecha muchos elementos de ella —diseño de producción, fotografía, banda sonora, etcétera— para conformar su metraje (a pesar de su exiguo presupuesto, hay veces que el espectador evoca irremediablemente “La pasión de Cristo”). Podríamos decir que, de alguna manera, se presenta a sí misma como una suerte de prólogo espiritual de aquella, a fin de clarificar los factores que provocaron la muerte de Jesús. Y en este sentido, gana muchos enteros.
Como la historia ya es bien conocida por todos, el director de la película procura centrar la atención en un ingrediente pocas veces explorado por el séptimo arte: la contraposición entre san Pedro y Judas Iscariote. De este modo, mientras que el primero es el príncipe de los apóstoles y aquel que juró ser fiel a Cristo hasta el final, el segundo es el traidor y aquel que siempre vaciló sobre la misión del Señor. Partiendo de esta base, pues, la película desgrana el comportamiento y las motivaciones de ambos, con el claro propósito de entender (sin juzgar) qué llevó a cada uno a actuar como lo hizo.
A mi juicio, se trata de una excelente película, que bien podría formar parte de una tríada espiritual, compuesta por ella misma, por “La pasión de Cristo” y, al fin, por la mentada “Resucitado”. Bien es cierto que no alcanza el nivel técnico de ninguna de estas dos, pero su modestia la hace entrañable. En cualquier caso, una pequeña joya que demuestra lo larga que sigue siendo la sombra de Mel Gibson.
Así es, “La última cena” nace al rebufo de la obra de Gibson, pues aprovecha muchos elementos de ella —diseño de producción, fotografía, banda sonora, etcétera— para conformar su metraje (a pesar de su exiguo presupuesto, hay veces que el espectador evoca irremediablemente “La pasión de Cristo”). Podríamos decir que, de alguna manera, se presenta a sí misma como una suerte de prólogo espiritual de aquella, a fin de clarificar los factores que provocaron la muerte de Jesús. Y en este sentido, gana muchos enteros.
Como la historia ya es bien conocida por todos, el director de la película procura centrar la atención en un ingrediente pocas veces explorado por el séptimo arte: la contraposición entre san Pedro y Judas Iscariote. De este modo, mientras que el primero es el príncipe de los apóstoles y aquel que juró ser fiel a Cristo hasta el final, el segundo es el traidor y aquel que siempre vaciló sobre la misión del Señor. Partiendo de esta base, pues, la película desgrana el comportamiento y las motivaciones de ambos, con el claro propósito de entender (sin juzgar) qué llevó a cada uno a actuar como lo hizo.
A mi juicio, se trata de una excelente película, que bien podría formar parte de una tríada espiritual, compuesta por ella misma, por “La pasión de Cristo” y, al fin, por la mentada “Resucitado”. Bien es cierto que no alcanza el nivel técnico de ninguna de estas dos, pero su modestia la hace entrañable. En cualquier caso, una pequeña joya que demuestra lo larga que sigue siendo la sombra de Mel Gibson.
3 de abril de 2026
3 de abril de 2026
Sé el primero en valorar esta crítica
Recomendación
No la recomiendo. Es una película que parte de un material poderoso, pero termina quedándose en una recreación y poco más. Puede interesar a un público concreto, predispuesto al cine bíblico, pero como experiencia cinematográfica resulta plana, previsible y demasiado comercial.
Cinematografía - Fotografía - Actores
La película intenta apoyarse en el relato y en una puesta en escena de aire clásico, ceremonioso. El problema es que esa contención no pasa de ahí ni se transforma en intensidad o drama. Todo está presentado con respeto, pero falta riesgo, lo que termina jugando en su contra. No termina de atrapar: la película, más que emocionar, ilustra.
El reparto está bien en conjunto, aunque unas interpretaciones sostienen con más dignidad sus personajes que otras. En general falta esa fuerza interior que engancha dentro del relato. Algunas de esas interpretaciones transmiten algo más de convicción, aunque otras rozan cierta rigidez o una expresividad demasiado enfática, lo que impide que el drama alcance la profundidad que necesita.
Visualmente, la película cuida la forma. La luz natural, los tonos cálidos y el gusto por la composición panorámica aportan una belleza apreciable, casi pictórica por momentos. Sin embargo, esa corrección formal no basta para compensar la falta de emoción de la que hablo, ni una verdadera tensión dramática. Es una película agradable de mirar, pero no especialmente memorable de sentir.
Dirección - Trama
Mauro Borrelli dirige con respeto evidente hacia el tema, pero ese respeto acaba derivando en una propuesta excesivamente contenida. Da la sensación de que la película teme apartarse un milímetro de su tono reverente, y en ese miedo pierde vida, personalidad y verdadero pulso narrativo. No hay una mirada especialmente propia ni una puesta en escena que deje huella: todo funciona, pero pocas veces trasciende.
Reflexión final
Quiere ser una experiencia solemne, pero termina pareciendo más una ilustración respetuosa que una película realmente poderosa. Tiene empaque visual y buenas intenciones, pero le faltan riesgo y una voz propia capaz de convertir un episodio tan cargado de significado en cine de verdad.
Se deja ver, sí, pero también se olvida con demasiada facilidad. Y cuando una historia así no deja poso, algo importante ha fallado.
No basta con parecer verdad.
No la recomiendo. Es una película que parte de un material poderoso, pero termina quedándose en una recreación y poco más. Puede interesar a un público concreto, predispuesto al cine bíblico, pero como experiencia cinematográfica resulta plana, previsible y demasiado comercial.
Cinematografía - Fotografía - Actores
La película intenta apoyarse en el relato y en una puesta en escena de aire clásico, ceremonioso. El problema es que esa contención no pasa de ahí ni se transforma en intensidad o drama. Todo está presentado con respeto, pero falta riesgo, lo que termina jugando en su contra. No termina de atrapar: la película, más que emocionar, ilustra.
El reparto está bien en conjunto, aunque unas interpretaciones sostienen con más dignidad sus personajes que otras. En general falta esa fuerza interior que engancha dentro del relato. Algunas de esas interpretaciones transmiten algo más de convicción, aunque otras rozan cierta rigidez o una expresividad demasiado enfática, lo que impide que el drama alcance la profundidad que necesita.
Visualmente, la película cuida la forma. La luz natural, los tonos cálidos y el gusto por la composición panorámica aportan una belleza apreciable, casi pictórica por momentos. Sin embargo, esa corrección formal no basta para compensar la falta de emoción de la que hablo, ni una verdadera tensión dramática. Es una película agradable de mirar, pero no especialmente memorable de sentir.
Dirección - Trama
Mauro Borrelli dirige con respeto evidente hacia el tema, pero ese respeto acaba derivando en una propuesta excesivamente contenida. Da la sensación de que la película teme apartarse un milímetro de su tono reverente, y en ese miedo pierde vida, personalidad y verdadero pulso narrativo. No hay una mirada especialmente propia ni una puesta en escena que deje huella: todo funciona, pero pocas veces trasciende.
Reflexión final
Quiere ser una experiencia solemne, pero termina pareciendo más una ilustración respetuosa que una película realmente poderosa. Tiene empaque visual y buenas intenciones, pero le faltan riesgo y una voz propia capaz de convertir un episodio tan cargado de significado en cine de verdad.
Se deja ver, sí, pero también se olvida con demasiada facilidad. Y cuando una historia así no deja poso, algo importante ha fallado.
No basta con parecer verdad.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana
