Un perro andaluzCortometraje
7,4
28.818
Drama
Filme surrealista, todo un clásico del cine de arte y ensayo, una obra única y de culto, fruto de la poderosa imaginación de dos jóvenes mentes -Buñuel tenía 29 años y Dalí 25- poseedoras de un talento tan singular como genial. Según declaraciones del propio Luis Buñuel, "Un perro andaluz fue un film antivanguardista, nada tenía que ver con la vanguardia cinematográfica de entonces. Ni en el fondo ni en la forma (...) también se iba a ... [+]
1 de octubre de 2007
1 de octubre de 2007
139 de 168 usuarios han encontrado esta crítica útil
Demasiado acostumbrados al arte racional y figurativo, un cortometraje como éste no puede dejar indiferente a nadie. Unos lo odiarán por irreverente y otros lo ensalzarán por extraordinario. Si se quiere disfrutar de ''Un perro andaluz'', hay una clave: no hay que intentar explicarse nada. Lo fundamental para el espectador no es buscar símbolos y atribuirles un significado, sino imaginar que uno está soñando. Los sueños no tienen lógica, ni espacio, ni tiempo (de ahí esos saltos temporales absurdos que anuncian los letreros). ¿Acaso los sueños son inmediatamente significativos? Una operación mental como ésta requiere mucho esfuerzo. Por eso, ''Un perro andaluz'' tiene que ser vista en más de una ocasión.
Una vez que se ve el cortometraje como una inmersión en el mundo de los sueños, se empiezan a apreciar sus virtudes. Merece una alabanza la narración dinámica, ágil, ayudada en gran parte por la música y los constantes cambios de espacio. La sucesión de hechos, completamente inverosímil, es divertida. Por otro lado, el tándem Dalí-Buñuel se adentra con total naturalidad en lo obsesivo, en los deseos más persistentes y ocultos, únicamente presentes en los sueños. El resultado es que el espectador acaba contemplando en medio del corto sus propias pasiones y rarezas.
Una vez que se ve el cortometraje como una inmersión en el mundo de los sueños, se empiezan a apreciar sus virtudes. Merece una alabanza la narración dinámica, ágil, ayudada en gran parte por la música y los constantes cambios de espacio. La sucesión de hechos, completamente inverosímil, es divertida. Por otro lado, el tándem Dalí-Buñuel se adentra con total naturalidad en lo obsesivo, en los deseos más persistentes y ocultos, únicamente presentes en los sueños. El resultado es que el espectador acaba contemplando en medio del corto sus propias pasiones y rarezas.
En conclusión, ''Un perro andaluz'' merece verse todas las veces que se pueda.
7 de octubre de 2008
7 de octubre de 2008
95 de 112 usuarios han encontrado esta crítica útil
1) El ojo para ver películas convencionales será inutilizado por Buñuel. Lo rasgará con una navaja barbera recién afilada.
Los hábitos visuales vigentes son frontal y provocadoramente asaltados. Tras el shock inicial, el espectador necesitará una mirada nueva para sumergirse en la corriente de imágenes irracionalmente asociadas.
Buñuel había soñado con el ojo, Dalí con el hormiguero de la mano, y a la semana tenían completo el guión, escrito con enérgica fantasía, desechando toda imagen susceptible de interpretación simbólica o cultural: el guión de una película como jamás hasta entonces se había filmado.
2) Escenas iniciales, como muestra:
Érase una vez un ojo… ¡Fuera el ojo!
Ocho años después, un ciclista adornado con manteletes como una granjera bretona, y portando una caja de rayas, se cae ante el edificio donde la mujer del ojo abre un libro por ‘La Encajera’, de Vermeer. La mujer baja a besar al accidentado y sube para colocar sobre la cama unas prendas de él, más la caja, como si un hombre invisible estuviera tumbado. Cambia la corbata por una de rayas. De pie, el ciclista mira fijo la palma de su mano, convertida en hormiguero, un agujero central por el que entran y salen los insectos, transformado en pelambre de axila al encadenarse fundidos; en erizo de mar, en cabellera vista desde arriba, luego en grupo callejero en torno a una elegante dama masculina que con su bastón mueve en el suelo una mano cercenada y suelta, hasta que la recoge un gendarme, la guarda en la caja de rayas y dispersa a la muchedumbre. Cuando la masculina dama se queda sola, un coche pasa por encima de ella.
Los hábitos visuales vigentes son frontal y provocadoramente asaltados. Tras el shock inicial, el espectador necesitará una mirada nueva para sumergirse en la corriente de imágenes irracionalmente asociadas.
Buñuel había soñado con el ojo, Dalí con el hormiguero de la mano, y a la semana tenían completo el guión, escrito con enérgica fantasía, desechando toda imagen susceptible de interpretación simbólica o cultural: el guión de una película como jamás hasta entonces se había filmado.
2) Escenas iniciales, como muestra:
Érase una vez un ojo… ¡Fuera el ojo!
Ocho años después, un ciclista adornado con manteletes como una granjera bretona, y portando una caja de rayas, se cae ante el edificio donde la mujer del ojo abre un libro por ‘La Encajera’, de Vermeer. La mujer baja a besar al accidentado y sube para colocar sobre la cama unas prendas de él, más la caja, como si un hombre invisible estuviera tumbado. Cambia la corbata por una de rayas. De pie, el ciclista mira fijo la palma de su mano, convertida en hormiguero, un agujero central por el que entran y salen los insectos, transformado en pelambre de axila al encadenarse fundidos; en erizo de mar, en cabellera vista desde arriba, luego en grupo callejero en torno a una elegante dama masculina que con su bastón mueve en el suelo una mano cercenada y suelta, hasta que la recoge un gendarme, la guarda en la caja de rayas y dispersa a la muchedumbre. Cuando la masculina dama se queda sola, un coche pasa por encima de ella.

Desde el piso, junto a la mujer del ojo, el ciclista (ahora sin atuendo ornamental), se comporta excitado, pareciendo más adulto; acomete con fiereza, manosea pechos que se convierten en nalgas mientras babea con ojos en blanco, al borde de la ‘petite mort’…
Las potentes imágenes, hilvanadas sin nexo descifrable, continúan según hierve el deseo, se acerca a la consumación o se aleja; según las oscilaciones de lo masculino y lo femenino polarizan y tensan a los personajes, o los confunden y apagan.
Articuladas con la gramática de los sueños, imágenes como la de los burros putrefactos sobre los pianos (cosecha Residencia), la boca sustituida por un pubis, o la pareja semienterrada en un pedregal playero, mantienen íntegro su poder sugestivo y enigmático.
3) El vanguardismo radical con que el film “Un perro andaluz” fue creado lo hizo sintonizar con la teoría surrealista del conocimiento, que preconizaba una revolución mental a gran escala, basada en la liberación del deseo. El grupo de Andrè Breton aupó al film de inmediato, y admitió a Buñuel y a Dalí en sus reuniones.
Las potentes imágenes, hilvanadas sin nexo descifrable, continúan según hierve el deseo, se acerca a la consumación o se aleja; según las oscilaciones de lo masculino y lo femenino polarizan y tensan a los personajes, o los confunden y apagan.
Articuladas con la gramática de los sueños, imágenes como la de los burros putrefactos sobre los pianos (cosecha Residencia), la boca sustituida por un pubis, o la pareja semienterrada en un pedregal playero, mantienen íntegro su poder sugestivo y enigmático.
3) El vanguardismo radical con que el film “Un perro andaluz” fue creado lo hizo sintonizar con la teoría surrealista del conocimiento, que preconizaba una revolución mental a gran escala, basada en la liberación del deseo. El grupo de Andrè Breton aupó al film de inmediato, y admitió a Buñuel y a Dalí en sus reuniones.
En el Primer Manifiesto del Surrealismo, Breton proclama: “Amada imaginación, lo que más amo en ti es que jamás perdonas”.
13 de mayo de 2005
13 de mayo de 2005
76 de 104 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Un perro andaluz" es una de las primeras obras de Luis Buñuel, y considerada además uno de los mejores ejemplos de surrealismo cinematográfico que se han hecho. A pesar de que toda la película es excelente, una de las mejores escenas- que fue la que escandalizó al París de los años veinte- es también una de las más conocidas: al inicio de la película, Luis Buñuel se acerca a una mujer y con un cuchillo le cercena el ojo mientras una nube pasa a través de la luna llena. El primer plano del corte es angustiosamente realista, especialmente sorprendente dada la limitación de medios de la época, y también una perfecta introducción a la locura de imágenes que aparecerá a continuación.
"Un perro andaluz" es un proyecto que surgió al mezclarse los sueños de Dalí con los de Buñuel. Pero el resultado, más que un sueño, es una perturbadora pesadilla, una retorcida galería de sucesos sin sentido, imágenes absurdas y una impecable capacidad para dejar al espectador sumido en un sentimiento de espantosa irrealidad. A través de la película- que no llega a los veinte minutos- podremos ver todo tipo de imágenes que abarcan cientos de interpretaciones (posiblemente todas incorrectas) y ver lo que realmente es representar un sueño o pesadilla en una película: nada de estúpidos filtros borrosos y diálogos levemente ilógicos, sino un verdadero caos de imágenes y sensaciones perturbadoras.
"Un perro andaluz" es un proyecto que surgió al mezclarse los sueños de Dalí con los de Buñuel. Pero el resultado, más que un sueño, es una perturbadora pesadilla, una retorcida galería de sucesos sin sentido, imágenes absurdas y una impecable capacidad para dejar al espectador sumido en un sentimiento de espantosa irrealidad. A través de la película- que no llega a los veinte minutos- podremos ver todo tipo de imágenes que abarcan cientos de interpretaciones (posiblemente todas incorrectas) y ver lo que realmente es representar un sueño o pesadilla en una película: nada de estúpidos filtros borrosos y diálogos levemente ilógicos, sino un verdadero caos de imágenes y sensaciones perturbadoras.
7 de diciembre de 2012
7 de diciembre de 2012
50 de 69 usuarios han encontrado esta crítica útil
Comienza el corto.
Aparece la leyenda: "Había una vez un circo"
Un hombre esta sentado en el inodoro. Se levanta y se sube los pantalones, tira la cadena y mira al interior del inodoro. Dentro del inodoro hay un ramo inmenso de rosas rojas.
El tipo sale y se cruza con un canguro vestido con el hábito de una monja, que esta parado inmóvil en el medio del living comedor.
Sale a la calle y ve a un niño sentado en la vereda, molestando a una cucaracha con un palito. El chico se voltea y vemos que tiene la cara de Mirtha Legrand.
Aparece la leyenda "Que alegraba siempre el corazón"
Por la calle aparecen quince mujeres vestidas de mucamas, corriendo con ametralladoras en la mano.
Le están disparando a la gente que pasa por la calle.
Un hombre trajeado se agarra el pecho y cae muerto.
Llega la ambulancia, pero los enfermeros en lugar de llevarse el cadaver, bajan un torta de cumpleaños, y mientras le cantan y aplauden, uno de los enfermeros enciende las velitas con un fósforo. Le acercan la torta a la cara del muerto, y le piden que sople las velas. El tipo no las sopla ni se mueve, porque está muerto.
Aparece la leyenda: "Había una vez un circo"
Un hombre esta sentado en el inodoro. Se levanta y se sube los pantalones, tira la cadena y mira al interior del inodoro. Dentro del inodoro hay un ramo inmenso de rosas rojas.
El tipo sale y se cruza con un canguro vestido con el hábito de una monja, que esta parado inmóvil en el medio del living comedor.
Sale a la calle y ve a un niño sentado en la vereda, molestando a una cucaracha con un palito. El chico se voltea y vemos que tiene la cara de Mirtha Legrand.
Aparece la leyenda "Que alegraba siempre el corazón"
Por la calle aparecen quince mujeres vestidas de mucamas, corriendo con ametralladoras en la mano.
Le están disparando a la gente que pasa por la calle.
Un hombre trajeado se agarra el pecho y cae muerto.
Llega la ambulancia, pero los enfermeros en lugar de llevarse el cadaver, bajan un torta de cumpleaños, y mientras le cantan y aplauden, uno de los enfermeros enciende las velitas con un fósforo. Le acercan la torta a la cara del muerto, y le piden que sople las velas. El tipo no las sopla ni se mueve, porque está muerto.

La cámara hace un acercamiento desde arriba a la torta. En ella, escrita con azúcar de repostería, reza la leyenda: "Lleno de color, un mundo de ilusión, pleno de alegria y emoción".
FIN
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Qué, no te gustó mi corto? ¿Por qué?, si responde perfectamente a la premisa que usaron Buñuel y Dalí : "Escribimos el guión en menos de una semana, siguiendo una regla muy simple: no aceptar idea ni imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural".
¿Si lo hacen ellos es una genialidad, pero si lo hago yo es una boludez? Por supuesto que sí. Sí Dalí hubiera agarrado un dibujito hecho por un chico de jardín de infantes, y por bromear le hubiera puesto su firma, hoy el dibujito se exibiría en alguno de los principales museos del mundo.
A Buñuel se le perdona todo, porque terminó siendo un director de cine enorme. Y si esta pavada y la que le siguió, "La Edad de Oro", fueron un paso necesario para que lograra el genial uso del surrealismo en sus últimas películas, pues yo también se lo perdono.
FIN
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Qué, no te gustó mi corto? ¿Por qué?, si responde perfectamente a la premisa que usaron Buñuel y Dalí : "Escribimos el guión en menos de una semana, siguiendo una regla muy simple: no aceptar idea ni imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural".
¿Si lo hacen ellos es una genialidad, pero si lo hago yo es una boludez? Por supuesto que sí. Sí Dalí hubiera agarrado un dibujito hecho por un chico de jardín de infantes, y por bromear le hubiera puesto su firma, hoy el dibujito se exibiría en alguno de los principales museos del mundo.
A Buñuel se le perdona todo, porque terminó siendo un director de cine enorme. Y si esta pavada y la que le siguió, "La Edad de Oro", fueron un paso necesario para que lograra el genial uso del surrealismo en sus últimas películas, pues yo también se lo perdono.

Pero no por eso voy a decir que esto es bueno. Hay tres clases de surrealismo. Uno es cuando se usa para exteriorizar la representación de la psicología de un personaje; como ejemplo vease "Mullholland Drive" de David Lynch.
Otra es cuando se toma una línea argumental "normal", y se la trastoca usando el absurdo o la incongruencia; mi ejemplo preferido es la parte genial de "El Fantasma de la Libertad", donde Buñuel nos presentaba a aquellos padres, maestros y policias que investigan la desaparición de una niña mientras ella permanece todo el tiempo a la vista, e incluso interactua con ellos.
Además del uso de la incongruencia, el surrealismo puede usar lo contrario: crear congruencia entre cosas inicialmente no relacionadas. Un ejemplo claro de esto es el comienzo de este mismo corto, cuando la delgada nube atraviesa a la Luna por su medio, y el hombre rebana al mismo tiempo el ojo de la chica, creando un paralelismo entre la navaja y la nube, y de la iris con la Luna. Desafortunadamente, es la única escena así de buena en todo el corto.
PERO PONER IMÁGENES SIN SENTIDO UNA TRAS OTRA... ¿ES SURREALISMO? ¿O SIMPLEMENTE SON IMÁGENES SIN SENTIDO?
La mano llena de hormigas, me remite a "Blue Velvet" de David Lynch, aquella escena del muerto en el jardín... Calculo que David se habrá influenciado en "El Perro..."
CONCLUSIÓN: Una tontería sobrevalorada. Hazte un doble programa con "La sangre de un poeta" de Jean Cocteau, y pasarás media hora de huevadas sin igual. Si te interesa conocer al mejor Buñuel, comienza por sus pelis de la época sonora.
Otra es cuando se toma una línea argumental "normal", y se la trastoca usando el absurdo o la incongruencia; mi ejemplo preferido es la parte genial de "El Fantasma de la Libertad", donde Buñuel nos presentaba a aquellos padres, maestros y policias que investigan la desaparición de una niña mientras ella permanece todo el tiempo a la vista, e incluso interactua con ellos.
Además del uso de la incongruencia, el surrealismo puede usar lo contrario: crear congruencia entre cosas inicialmente no relacionadas. Un ejemplo claro de esto es el comienzo de este mismo corto, cuando la delgada nube atraviesa a la Luna por su medio, y el hombre rebana al mismo tiempo el ojo de la chica, creando un paralelismo entre la navaja y la nube, y de la iris con la Luna. Desafortunadamente, es la única escena así de buena en todo el corto.
PERO PONER IMÁGENES SIN SENTIDO UNA TRAS OTRA... ¿ES SURREALISMO? ¿O SIMPLEMENTE SON IMÁGENES SIN SENTIDO?
La mano llena de hormigas, me remite a "Blue Velvet" de David Lynch, aquella escena del muerto en el jardín... Calculo que David se habrá influenciado en "El Perro..."
CONCLUSIÓN: Una tontería sobrevalorada. Hazte un doble programa con "La sangre de un poeta" de Jean Cocteau, y pasarás media hora de huevadas sin igual. Si te interesa conocer al mejor Buñuel, comienza por sus pelis de la época sonora.
22 de agosto de 2006
22 de agosto de 2006
65 de 100 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aunque en el fondo todo es cuestión de opiniones a mi esta película me parece demasiado extraña y rara. Es la típica película que aunque la he visto varias veces nunca la entiendo del todo; bueno, ni del todo ni en parte. A quien le gusten las cosas surrealista s con multitud de significados raros,... le encantará, a quien no le guste lo abstracto,.... pues se quedará pensando que las drogas son malas y que probarón de todas antes de hacer la película
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