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Finales, principios

Romance. Drama Daphne, una treintañera que trata de superar una ruptura sentimental con el que creía el hombre de su vida, vive a lo largo de un año una serie de acontecimientos que cambian para siempre su vida, descubriendo cosas sobre sí misma que desconocía por completo. (FILMAFFINITY)
Críticas 6
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3
2 de diciembre de 2022
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me apena ver cómo una buena premisa, algo que nos rodea en alguna parte de nuestras vidas y en la que podemos estar más afines a lo que nos quieren contar en esta cinta, pueda tirarse por la borda de la puesta en escena. Me llama la atención algunas criticas de la película mencionando los encuadres y coloreado de la película, que eso es, en grandes rasgos, lo que destroza la misma cinta.

Nos cuentan la decadencia continuada de una chica de 30 años (en algunos planos de 40) por la ruptura que ha tenido reciente. En un principio narra las desaventuras de encontrarse con dos chicos, los cuales son amigos, y empieza una corriente romántica entre los 3 pero el espectador sabe a ciencia cierta que la inestabilidad emocional de la chica la convierte en el artífice del dolor de los otros dos, que no sabe que está jugando con ellos, debido a que no sabe controlarse.

Es una cinta que apega directamente a tus recuerdos que tu amiga la amígdala cerebral va a proponerte unos recuerdos similares, sacarlos a escena, para que conectes con la película. En ningún momento crea su propia personalidad, es lo que llamamos cinta de lágrima fácil. Si fuera por la cinta en sí, no obtendríamos ninguna sensación pura.
Shailene Woodley
Empecemos por el guión (contiene spoilers en guion, ojo). Aunque tiene los 3 actos relativamente bien diferenciados, tiene unos pulsos dramáticos incoherentes y casi inexistentes. En el primer acto, probablemente el más hilado, vemos cómo tiene problemas para relacionarse y conectar porque acaba de romper, pero luego crea desenlaces en los pulsos interesantes, creando una atmosfera para ver que tiene posibilidades de volver a estar estable. El problema radica en el acto 2 sobre todo, y eso es probablemente por no haber creado una buena escaleta previa al guión (si es que tiene guión) porque es, literalmente, un atropello el segundo acto. ¿Sabes cuándo ves una cinta en la que pasan muchas cosas, pero luego al pensarlo te das cuenta de que no recuerdas ninguna? Pues así es su segundo acto. Una vorágine de pulsos en los cuales no tienen la premisa más importante en guión, que los pulsos también tienen que tener intro, nudo y desenlace, no solo los 3 actos. Se nota que quiere crear incertidumbre, caos en la mente de la protagonista, pero pierde intensidad cuando lo haces tantísimas veces durante una hora. El cerebro se acostumbra a todo. El tercer acto es de manual de psicología, me explico en spoiler: ella tiene apego emocional inseguro, donde se aferra a lo primero que pilla para no sentirse abandonada o que le hagan daño, promoviendo el daño colateral, la mayoría de veces inconsciente. Vemos cómo se genera una gestación de una hija por parte de los dos hombres y al final, viendo que no se puede aferrar a ninguno, se aferra a la vida con su hija. Esto sería interesante, pero al final lo que vemos no es un personaje que haya evolucionado ni involucionado, sino que se ha estancado. A nivel de guión esto es horrible, un personaje debe haber tenido un cambio desde el principio de la cinta hasta el final, aunque sea a peor. A ojos del tipo de publico que va dirigido la cinta, creerán que se ha vuelto feliz, que ha mejorado su vida y su bienestar, pero en verdad no ha cambiado en absoluto, sigue teniendo el apego emocional inseguro.
En la narrativa de dirección, contamos con una cámara al hombro o sin un estabilizador dando, acertadamente, incertidumbre en la protagonista, sobre todo en el primer acto. El problema es que no se estabiliza en ningún momento, ni siquiera en las partes que parece que sana un poco en su inestabilidad mental. Usa mucho la temperatura de color, en balance de blancos, muy fría, azulada. Esto representa narrativamente soledad, sin embargo, ni el guión ni el tratamiento de personajes lo ve como un personaje tan aislado. Creo que en un balance más neutro hubiera quedado mejor.

También usan mucho el enfoque de personajes, que entraré en detalle en fotografía, pero vuelvo a lo mismo con la saturación de algo: cansa. Si lo que quieres es dar dramatismo a una escena, dame planos mas abiertos, variados, y luego centra, junto con el guión y dialogo, con planos cortos o primeros planos, creando menos profundidad de campo y realzando la intensidad de los personajes. Si continuamente es el único recurso que usas, narrativamente me tienes un drama alto constante. Debes dejar descansar al espectador, porque sino se rompen y desconectan de la cinta.
Además, mete un ritmo narrativo muy dramático al inicio, que luego se estabiliza en el acto 2 y luego va in crescendo en el mismo, hasta acabar en el acto 3. Pero creo que ese comienzo tan brusco en dramatismo es cómo pegar un portazo al espectador nada mas empezar. O un ritmo in crescendo, o un rollercoaster, pero no arriba del todo siempre. Si me das lo mismo, al final me acostumbro y desconecto.

Sobre los personajes, sus presentaciones nulas. Ni voy a entrar en detalle: yo los llamo protagonista, chicho aleatorio 1 y chico aleatorio 2. Hay un par de secuencias aleatorias en las que se ve a la protagonista con más peso del normal, y esto es un fallo de raccord a nivel de haber grabado las secuencias en meses muy separados (y no haber cuidado la estética). No es dañino, pero esos detalles deberían cuidarse.

Los encuadres de muchos planos son tremendamente desacertados, muchos se topan con algo en primer plano focal que desenfoca la imagen primera para enfocar al fondo. Si haces esto que tenga un sentido.
Sigo en spoilers por falta de espacio
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Vamos ahora a detallar lo que realmente destroza la cinta: la fotografía de Marianne Bakke. Se nota muchísimo que han tenido una única cámara con una óptica de diafragma medio (f4-f8) por lo que no podían dar profundidad de campo y encima en las zonas oscuras no podían abrir el diafragma suficiente, por lo que, al no poder entrar mucha luz de los planos focales mas cercanos, se veía muy oscuro. Esto se podía resolver con una luz y un reflector para mejorar la luminosidad, pero... ¿para qué molestarse?

Como comentaba antes, usan una profundidad de campo media-baja, por lo que vemos continuamente el fondo desenfocado. Esto cansa si es continuo, no hay cambios y puede servir para la narrativa para denotar que la protagonista no tiene cambios, pero es un truco muy facilón porque vemos que el resto de personajes, que sí cambian a lo largo de la cinta, tienen la misma profundidad de campo.

También en el acto 1 y 3 sobre todo, hay una saturación de blanco y una sobre exposición que en narrativa podría tener sentido, pero en lo que nos cuentan no. Porque en la primera parte se supone que está destrozada, debería tener una coloración mas neutra o fría, no la sobreexposición. No entiendo este recurso tan usado en filtros de Instagram y derivados para tapar las carencias de la fotografía, porque narrativamente cuenta algo distinto lo que vemos en pantalla. Quemar la luminosidad de la cinta está bien si quieres dar un golpe de giro narrativo, sino lo que estás haciendo es echar piedras sobre tu tejado de director de fotografía.

Añado que hay un par de planos con la pantalla del móvil en la cual se ve una especie de jarrón en un portal de subasta o similar, pero al haber tanta saturación propia de los dispositivos móviles, pues no se ve. No me puedo meter en la situación de la alegría que le da a la protagonista si no veo lo que ella percibe. Chroma verde y solventado, pero eso es horrible, o al menos baja la ISO para que no entre tanta luz, y plano detalle.

Acabando ya, hablaré sobre el sonido y montaje brevemente. Aunque tiene temas y canciones muy interesantes, hay saltos abruptos entre planos y en algunas secuencias la intensidad (volumen) está a muchos mas dB de lo normal, saturando. No es algo que moleste demasiado, pero son pequeños detalles, que solventándolos podrían haber sido una película de Floja a Interesante.
Nota 3/10.
5
11 de noviembre de 2020 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Seguramente a Doremus le hubiera gustado vivir, al menos un tiempo, en aquella lejana Francia a mediados del S.XVII, momento en el que la alta sociedad francesa se interesaba por el preciosismo. Este refinamiento del lenguaje estético, esa búsqueda del plano perfecto, rodea a la historia que narra “Finales, principios” de un halo mate, unas secuencias rodadas muy de cerca que atesoran calidad y obsesión a partes iguales.

La película narra el drama de una mujer perdida en su vida, a la espera de un futuro inmediato que la aleje de un pasado complejo. Ella y sus circunstancias encuentran la manera de enfrentarse al mundo mediante relaciones personales que afectan a dos amigos que parecen no comunicarse mucho entre sí.

Su experiencia vital se convierte en la del espectador durante su largo metraje, plagada de silencios son los personajes en pantalla mientras una cuidada banda sonora acompaña a lo que ve. Todo es correcto, pero se nota que falta personalidad en el conjunto, debido en parte a unos planos personajes construidos sin chispa. Este triángulo amoroso resulta aburrido en muchos pasajes, quizás por esa búsqueda de la belleza en la volátil vida de la protagonista.

No puede quejarse Doremus de los protagonistas, nombres como Woodley, Stan o Dornan no se reúnen todos los días, y lucen muy bien en pantalla. Se ajustan a lo que piden sus personajes, especialmente Woodley, sobre la que recae el peso de la trama. Todos han logrado construir unos sólidos personajes, un mérito que comparten con un director que firma muchos planos casi dedicados a ellos y a sus pensamientos, muy del estilo del Malick más reposado.

Hay un poso de fragilidad, quizás de amargura, en una película optimista por definición, en la que los personajes entienden que deben no solo tomar decisiones sino también aceptar sus consecuencias, un pedazo de esta carrera de fondo a recorrer que es la vida.
10
26 de abril de 2020
4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sin saber que el gran Doremus era el director de esta película, he visionado el último largometraje del creador de otras películas como las maravillosas Like Crazy (2011) y Newness (2017) u otros títulos como Equals (2015) ó Zoe (2018). Endings, Beginnings (2019) es el último largometraje de Drake Doremus y se centra en la vida de una joven que tras vivir una ruptura sentimental inicia un nuevo año en el que comienza a vivir experiencias que le irán haciéndose conocer mejor a sí misma.

Repitiendo temas que ya ha tratado en anteriores filmes como el amor, las rupturas o la monogamia, la historia que describe Endings, Beginnings vuelve a centrarse en un personaje treinteañero protagonista −que en este caso interpreta Shailene Woodley−, que quiere reflejar la incertidumbre de no saber si se han tomado las decisiones correctas que nos va planteando la vida en momentos cruciales. Aunque puede que la historia no sea de nuestro agrado o no comprendamos verdaderamente a su protagonista en las decisiones que toma, el director logra transmitir una variedad de sentimientos que consigue recrear Woodley con su interpretación y que Doremus completa con una espléndida ambientación que nos ayuda a comprenderlos mejor. 

Los colores y los encuadres de la cámara nos adentran rápidamente en la historia con la que Doremus ha cuidado cada pequeño detalle consiguiendo representar con grandeza los sentimientos humanos. Acompañado de una deliciosa banda sonora con canciones chill out y poperas con las que se ayuda para describir el relato, Endings, Beginnings se une a una lista de largometrajes que van creciendo y van dando nombre a un director cuya excepcional presentación de sus películas a través de la estética y la fotografía crea historias de amor y desamor que expresan los sentimientos de toda una generación.

Esta reseña también puede leerse en la web www.noisy.es.
5
4 de septiembre de 2023 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pienso que las grandes películas sirven en toda edad y en cualquier situación que te encuentres. A la vez, comprendo que se hagan películas para un público determinado, como el infantil. Pero esta película solo puede interesar, me temo, a treintañeras en crisis, eso sí con mucha psicología barata y ese narcisismo que hoy invade casi todo. Una mala divulgación del existencialismo.
En resumen, no me ha interesado en casi nada.
Y está rodada con una indefinición, desenfoque a veces y fragmentariedad, que contribuyen a que la historia no acabe de atraparte.
Veo aquí una crítica que habla del gran Drake Doremus. De este tío yo no he visto antes nada, pero si esta es la tónica, primera y última. A no ser que cambie de registro y de modo de hacer.
Veo que tiene de media un 5. Muy justo. Solo es pasable.
8
28 de mayo de 2023 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay una anécdota sobre Freud bastante jugosa, en la que afirmaba que después de varias décadas de psicoanálisis todavía no había sido capaz de desentrañar qué es lo que verdaderamente deseaban las mujeres. Todos los que alguna vez nos hemos asomado al abismo del alma de una mujer sabemos de qué estoy hablando. Creo que el gran acierto de esta película es su capacidad para retratar el alma femenina con todas sus miserias y grandezas, sabiendo mostrar tanto sus contradicciones como sus virtudes.

El inicio de la película nos muestra al personaje de Shailene Woodley en una suerte de encrucijada vital. A sus treinta y tantos años, rompe por decisión propia con el que según ella era el amor de su vida, deja su trabajo y se marcha a vivir a casa de su hermana. También decide mantenerse sin pareja por un tiempo para poder reflexionar, pero a los pocos días conoce a dos hombres en una fiesta. Uno es reflexivo, inteligente, honesto. Pero por el otro siente una atracción irracional… Este es el punto de partida de la película.

Shailene, sin duda una de las mejores actrices de su generación, nos da una verdadera lección de interpretación. Pocas actrices en la actualidad son capaces de hacer uso de tantos recursos a la hora de dar vida a un papel. A pesar de ese físico atlético que transmite cierta fortaleza, su rostro es capaz de ofrecer una gama casi infinita de matices: tristeza, soledad, desvalimiento, incertidumbre, determinación, sensualidad, deseo, profundidad... Me gustaría destacar el realismo de las escenas sexuales, tan difíciles siempre de hacer creíbles en pantalla.

Por suerte, sus oponentes masculinos están a su altura, lo cual es mucho decir, y el guion está espléndidamente escrito con unos diálogos que saben ser profundos sin ser plomizos, en una narración en la que no todo se muestra abiertamente y en la que debemos explorar por cuenta propia ciertos aspectos del pasado de la protagonista como las razones de su ruptura inicial o la relación con su madre y hermana.

En definitiva, cine del bueno, escrito, dirigido e interpretado con maestría e inteligencia, que habla de la búsqueda perpetua de uno mismo y de nuestro lugar en el mundo. ¿No es acaso esto poco más o menos de lo que va la vida?

Un nuevo acierto del director Drake Doremus, que parece haberse especializado en retratar las relaciones de pareja en el nuevo milenio.
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