El día de los tramposos
1970 

7,4
6.371
Western. Comedia
Año 1883. Un grupo de condenados ingresa en la prisión federal de Arizona. Entre ellos está Paris Pitman (Kirk Douglas), un hombre que ha enterrado un botín de medio millón de dólares en el desierto y vive con la obsesión de fugarse para recuperarlos. Con este fin trata de convencer a varios presos para que lo secunden y, al mismo tiempo, intenta ganarse la confianza del nuevo alcaide (Henry Fonda). (FILMAFFINITY)
30 de julio de 2007
30 de julio de 2007
58 de 74 usuarios han encontrado esta crítica útil
"There was a crooked man" ("El día de los tramposos" para nuestros amigos, los traductores) posee uno de los mejores arranques que servidor haya podido ver en muchísimo tiempo, y más me sorprende todavía si hablamos de un género que a mi nunca me ha causado gran furor como es el western, pero el film dirigido a principios de la década de los 70 por Mankiewicz se sustenta bajo una introducción espectacular, donde cada personaje es presentado con sumo cuidado, y se añaden sus características con una maña tan particular como soberbia: Douglas en un papelón hecho a su medida, donde suelta las puntillas justas en el momento exacto, Fonda en un papel serio y contundente que posee una leve aportación durante el inicio, Oates haciendo de tipo duro, tosco y de pocas palabras y un gran puñado de acompañantes de lujo como Blodgett en uno de los mejores papeles de la película (el joven e inexperto Coy), Meredith como "El niño" aportando experiencia y la extraña pareja que con sus constantes desmanes ofrecen vida a la cinta y le dan un aire renovado minuto tras minuto.

Tras esa grandiosa y divertida presentación de personajes, y al contrario de lo que pudiera parecer, el trabajo de Mankiewicz prosigue una buena línea que, aunque algo descendiente, pues es prácticamente imposible mantener el ritmo de situaciones, diálogos y momentos humorísticos inicial, ofrece buena fuerza a la película, narrándonos en un espacio no demasiado holgado las peripecias que corren todos los presos que en un principio habían sido presentados: Los problemas de Coy con el capataz, los primeros pasos de Pitman allí y las inconveniencias que se le presentan, las constantes aportaciones de "El niño" como coartada para salir del lugar, etc....
Entre todo, el realizador sorprende con una dirección potente y amena, donde cada fotograma parece estar rodado con el vigor debido, y cada aportación de la banda sonora (brillante BSO, por cierto) no podría ser mejor. Además de ello, el dinamismo con que se mueve la cámara y la dirección tanto de actores como de algunos instantes es practicamente impecable.
Entre todo, el realizador sorprende con una dirección potente y amena, donde cada fotograma parece estar rodado con el vigor debido, y cada aportación de la banda sonora (brillante BSO, por cierto) no podría ser mejor. Además de ello, el dinamismo con que se mueve la cámara y la dirección tanto de actores como de algunos instantes es practicamente impecable.

Henry Fonda
Todo ello, para rematar con ese brillante tramo final, donde uno no puede llegar a dar un paso sin caer en falso y en el cual cada minuto es más sorpresivo todavía que el anterior, eso por no hablar de la inhóspita relación entre Douglas y Fonda, de esos giros argumentales que, para nada son inverosímiles, y además de sorprender hacen gozar constantemente al espectador y de una conclusión tan enormemente ejecutada como impoluta, que hace de "There was a crooked man" uno de los mejores westerns que servidor haya podido ver, logrando rescatar en mi la emoción de ver aquellas endurecidas personalidades a través de las cuales, en ningún momento, puedes saber hacía donde avanzarán sus destinos, y esa es una de las mayores virtudes de esta obra y lo que hace de ella una joya indispensable.
29 de julio de 2009
29 de julio de 2009
37 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
Único western de Joseph L. Makiewicz (1909-1993). El guión es original de David Newman y Robert Benton (“Bonnie y Clyde”, Penn, 1967). Se rueda en escenarios reales de Joshua Trees (CA) y La Joya (NM), en escenarios construidos para el rodaje (la prisión de Yuma costó 300.000 USD) y luego eliminados y en platós de los Warner Studios (Burbank, CA). Producido por Joseph L. Mankiewicz para Warner y Seven Arts, se proyecta por primera vez en público el 19-IX-1970 (Francia).
La acción dramática tiene lugar en el territorio de Arizona y en el Penal Federal de Yuma (Arizona) (situado en pleno desierto), en 1883. El estado de Arizona no se constituyó hasta el 14-II-1912. Paris Pitman Jr. (Douglas) al frente de un grupo de asaltantes toma la casa del rico hacendado Sr. Lomax y se apodera de los billetes que guarda en la caja fuerte (500.000 USD). Tras eliminar a sus compañeros de asalto, guarda el botín en un nido entre rocas de serpientes de cascabel (1). Descubierto en un burdel, es juzgado y condenado a pena de prisión. Junto con otros condenados (Cyrus, Dudley, Coy, Floyd y Ah-Ping) es conducido al penal de Yuma, en el que rigen unas duras condiciones de vida bajo las órdenes de un alcaide muy partidario de los castigos físicos, los trabajos forzados, las celdas de aislamiento y el trato inhumano. El alcaide es asesinado poco después y sustituido por Woodward Lopeman (Fonda), que encarna la reforma penitenciaria y rechaza el trato inhumano. Encarna la rectitud, el trato justo, el respeto a la ley y el rechazo de la arbitrariedad. Es astuto e inteligente.
La acción dramática tiene lugar en el territorio de Arizona y en el Penal Federal de Yuma (Arizona) (situado en pleno desierto), en 1883. El estado de Arizona no se constituyó hasta el 14-II-1912. Paris Pitman Jr. (Douglas) al frente de un grupo de asaltantes toma la casa del rico hacendado Sr. Lomax y se apodera de los billetes que guarda en la caja fuerte (500.000 USD). Tras eliminar a sus compañeros de asalto, guarda el botín en un nido entre rocas de serpientes de cascabel (1). Descubierto en un burdel, es juzgado y condenado a pena de prisión. Junto con otros condenados (Cyrus, Dudley, Coy, Floyd y Ah-Ping) es conducido al penal de Yuma, en el que rigen unas duras condiciones de vida bajo las órdenes de un alcaide muy partidario de los castigos físicos, los trabajos forzados, las celdas de aislamiento y el trato inhumano. El alcaide es asesinado poco después y sustituido por Woodward Lopeman (Fonda), que encarna la reforma penitenciaria y rechaza el trato inhumano. Encarna la rectitud, el trato justo, el respeto a la ley y el rechazo de la arbitrariedad. Es astuto e inteligente.

Kirk Douglas
El film suma western, comedia y farsa. Como western es una obra singular, atípica, sarcástica, de la época en la que el género había entrado en su etapa crepuscular. Desarrolla un humor ácido, crítico y corrosivo, con toques de humor negro, de intensidad y fuerza demoledoras. Se ha dicho que es una de las películas más anómalas y críticas del género (western) y del propio Mankiewicz. Los planos de presentación del film, precisos y vigorosos, ponen de manifiesto desde distintos puntos de vista el arraigo y la extensión de la falsedad y la mentira, la arbitrariedad y el despropósito en el comportamiento humano. Cyril (Randolph), falso predicador, conmueve a los fieles con mentiras que impresionan para sacarles dinero del bolsillo. El sheriff más justo amenaza caprichosamente a una prostituta, mientras en la misma calle un ladrón asalta a varias personas. Paris Pitman es descubierto en un burdel por el Sr. Lomax, el bondadoso padre de familia víctima del atraco, que es un “voyeur”. De modo similar presenta el ambiente de delincuencia que rige en el interior del penal y el imperio de la codicia que en él mueve las relaciones personales. La vida en la prisión está dominada por la hipocresía, la falsedad de los sentimientos y la mentira. La codicia, el egoísmo y la corrupción son los únicos valores que inspiran la conducta de los penados y de sus guardianes (2).
(Sigue sin “spoilers”)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Por lo demás, tras el telón de lo que se ve abiertamente, se mueve el duelo de altos vuelos entre Paris y el alcalde Lopeman. La guerra entre ellos es disimulada, se presenta cubierta de telas de seda, pero es dura e inmisericorde. Los dos aspiran a lo mismo: recuperar/conseguir el botín escondido entre rocas. Es una lucha de inteligencia a inteligencia, de intuición contra intuición, de anticipación contra persecución, de certeza contra certeza. El juego que se establece guarda semejanzas con el que juegan en “La huella” (1972), último film de Mankiewicz, los dos protagonistas: Andrew Wyke (Olivier) y Milo Tindle (Caine) (3).
El desarrollo de la acción glosa temas que forman parte de las concepciones que caracterizan el ideario del realizador. Explora con acidez y pesimismo la condición del género humano. Glosa el poder superior del dinero y su fuerza de seducción. Establece la preeminencia de la inteligencia sobre la fuerza bruta y la importancia del ingenio, la habilidad, la comprensión abstracta, la deducción, etc. Afirma la inmoralidad esencial del ser humano y su visión nihilista y desesperanzada del mundo y de la Humanidad. Expone los trazos básicos de sus concepciones de siempre, que en esta ocasión explica con la fuerza de un sarcasmo más desolador que nunca.
El desarrollo de la acción glosa temas que forman parte de las concepciones que caracterizan el ideario del realizador. Explora con acidez y pesimismo la condición del género humano. Glosa el poder superior del dinero y su fuerza de seducción. Establece la preeminencia de la inteligencia sobre la fuerza bruta y la importancia del ingenio, la habilidad, la comprensión abstracta, la deducción, etc. Afirma la inmoralidad esencial del ser humano y su visión nihilista y desesperanzada del mundo y de la Humanidad. Expone los trazos básicos de sus concepciones de siempre, que en esta ocasión explica con la fuerza de un sarcasmo más desolador que nunca.

La productora impone algunos cortes. Varios de ellos corresponden a la eliminación de las secuencias finales del “striptease” en marcha de la maestra, Srta. Jessie Brundidge (Rhoades). Los planos eliminados añadían al erotismo del caso indicaciones peyorativas sobre la inmoralidad de los iconos éticos de la sociedad.
La banda sonora, de Charles Strouse (“Bonnie y Clyde”), criticada por algunos, reúne un conjunto de cortes que acompañan y subrayan, con acierto y eficacia, la causticidad y la ironía iconoclasta de la acción. Las melodías son lúdicas, irónicas y críticas. Añade una bonita balada, “There Was a Crooked Man”, interpretada por Trini López. La fotografía, de Harry Stradling Jr. (“Pequeño gran hombre”, Penn, 1970), en scope y color (technicolor), ofrece imágenes realistas y veristas, que conmueven e impresionan, pese a la carga sonora e irónica que las acompaña. Hace un uso sutil y hábil del humor visual (toma de la casa de Lomax durante la bendición de la mesa). Sugiere mediante imágenes la corrupción de las autoridades de la presidencia del banquete (Gobernador federal). Se beneficia de una magnífica escenografía (4).
(1) Augusto M. TORRES, “El día de los tramposos”, ‘Diccionario Mundial’, pág. 259, Espasa Ed., Madrid 2006.
(2) Ramón FREIXAS, “El día de los tramposos”, ‘Dirigido por’, noviembre, 2001.
(3) Quim CASAS, “El día de los tramposos”, ‘Películas clave del western’, pág. 193-195, Robinbook Ed., Barcelona, 2007.
(4) Gabriele LUCCI, “El día de los tramposos”, ‘Western” (traducción al español), págs. 298-299, Random Mondadori Ed., Barcelona, 2005.
La banda sonora, de Charles Strouse (“Bonnie y Clyde”), criticada por algunos, reúne un conjunto de cortes que acompañan y subrayan, con acierto y eficacia, la causticidad y la ironía iconoclasta de la acción. Las melodías son lúdicas, irónicas y críticas. Añade una bonita balada, “There Was a Crooked Man”, interpretada por Trini López. La fotografía, de Harry Stradling Jr. (“Pequeño gran hombre”, Penn, 1970), en scope y color (technicolor), ofrece imágenes realistas y veristas, que conmueven e impresionan, pese a la carga sonora e irónica que las acompaña. Hace un uso sutil y hábil del humor visual (toma de la casa de Lomax durante la bendición de la mesa). Sugiere mediante imágenes la corrupción de las autoridades de la presidencia del banquete (Gobernador federal). Se beneficia de una magnífica escenografía (4).
(1) Augusto M. TORRES, “El día de los tramposos”, ‘Diccionario Mundial’, pág. 259, Espasa Ed., Madrid 2006.
(2) Ramón FREIXAS, “El día de los tramposos”, ‘Dirigido por’, noviembre, 2001.
(3) Quim CASAS, “El día de los tramposos”, ‘Películas clave del western’, pág. 193-195, Robinbook Ed., Barcelona, 2007.
(4) Gabriele LUCCI, “El día de los tramposos”, ‘Western” (traducción al español), págs. 298-299, Random Mondadori Ed., Barcelona, 2005.
19 de junio de 2021
19 de junio de 2021
34 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antes de despedirse con esa gran película llamada "La huella", en la que unos inmensos Michael Caine y Laurence Olivier se puteaban sin piedad, el mítico Joseph L. Mankiewicz dirigió "El día de los tramposos", un western carcelario (por así definirlo) en la que dio el protagonismo a dos actores míticos y siempre sobresalientes: los siempre carismáticos Henry Fonda y Kirk Douglas.
Así la dirección del gran director es como siempre de un nivel altísimo sabiendo manejar el tempo de la película. Sin altibajos y entreteniendo al público como él sabe hacerlo. Desarrollando la típica historia de ladrón que se quiere fugar de la cárcel pero tiene a la típica persona que no le pondrá las cosas fáciles (en este caso alcaide) Mankiewicz hace gala de un estilo sencillo pero indudablemente apasionante para contarnos un western que pese a hacer uso de tópicos al espectador le da igual porque disfruta de una película muy entretenida.
Kirk Douglas está inmenso. Este señor SIEMPRE cae simpático al público. No todos tienen ese don pero el patriarca de los Douglas lo tiene y lo aprovechó para el bien de todos nosotros en su carrera. Por supuesto no cabría esperar menos de Henry Fonda en este apasionante duelo interpretativo. Quizá no este tan redondo como Douglas pero su interpretación es de un nivel sobresaliente. También cabe destacar al tipo que no suele tener amigos pero que se hace amigo de Kirk o al primer alcaide de la prisión antes de que llegue Fonda. También al chino.
Así la dirección del gran director es como siempre de un nivel altísimo sabiendo manejar el tempo de la película. Sin altibajos y entreteniendo al público como él sabe hacerlo. Desarrollando la típica historia de ladrón que se quiere fugar de la cárcel pero tiene a la típica persona que no le pondrá las cosas fáciles (en este caso alcaide) Mankiewicz hace gala de un estilo sencillo pero indudablemente apasionante para contarnos un western que pese a hacer uso de tópicos al espectador le da igual porque disfruta de una película muy entretenida.
Kirk Douglas está inmenso. Este señor SIEMPRE cae simpático al público. No todos tienen ese don pero el patriarca de los Douglas lo tiene y lo aprovechó para el bien de todos nosotros en su carrera. Por supuesto no cabría esperar menos de Henry Fonda en este apasionante duelo interpretativo. Quizá no este tan redondo como Douglas pero su interpretación es de un nivel sobresaliente. También cabe destacar al tipo que no suele tener amigos pero que se hace amigo de Kirk o al primer alcaide de la prisión antes de que llegue Fonda. También al chino.

Kirk Douglas
Película muy, muy entretenida. Esas peleas continuas que se dan tan bien rodadas, ese argumento tan simple como eficaz, esas increíbles actuaciones hacen de "El día de los tramposos" un western de indudable calidad. De esos con los que pasas dos horas amenas.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Momentazo ese en el que Kirk Douglas demuestra ser un hijo de mala madre cuando se fuga junto a su amigo de la cárcel y le mete un tiro porque le dice que no puede ir con él porque ya antes ha sido un traidor y ha delatado a peña. Todo eso pese a que Douglas ha sido su único amigo en mucho tiempo.
9 de julio de 2016
9 de julio de 2016
26 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yo creo, sin duda, que el género de comedia es el más difícil de llevar a cabo en el mundo del cine. Muy pocas películas de risa soportan el paso del tiempo con dignidad.
Pero bueno, acabo de soltar la típica pantomima de crítico de pacotilla, lo siento.
El film que nos ocupa reúne un cóctel especial, casi mágico.
La sinergia de cada elemento cinematográfico encaja de una forma casi enzimática.
-"¡Déjate de palabros cultos para darte la razón!, estamos hablando de un peliculón, el primo kirk a tope y el fonda dándolo todo, musicón y peleas de taberna, dejaos ya de términos dignos de un astrofísico nuclear (nucelar lisa, nucelar) para definir una película, simplemente es un peliculón"-.
-"Yo sólo quería extrapolar el western convencional con el más puro estilo..."-.
-¡¡Calla la cagalla ya, tira ya pal estarbucs!!, peliculón y na más-.
Vaya magra de música inicial.
Pero bueno, acabo de soltar la típica pantomima de crítico de pacotilla, lo siento.
El film que nos ocupa reúne un cóctel especial, casi mágico.
La sinergia de cada elemento cinematográfico encaja de una forma casi enzimática.
-"¡Déjate de palabros cultos para darte la razón!, estamos hablando de un peliculón, el primo kirk a tope y el fonda dándolo todo, musicón y peleas de taberna, dejaos ya de términos dignos de un astrofísico nuclear (nucelar lisa, nucelar) para definir una película, simplemente es un peliculón"-.
-"Yo sólo quería extrapolar el western convencional con el más puro estilo..."-.
-¡¡Calla la cagalla ya, tira ya pal estarbucs!!, peliculón y na más-.
Vaya magra de música inicial.
5 de julio de 2013
5 de julio de 2013
16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Comedia western que sale airosa de su indefinición, ya que la temática es múltiple y las lecturas varias. También es verdad que con Kirk Douglas, cualquier película funciona por sí misma, por él.
Pelirrojo, con gafas y siempre con una sonrisa en la boca incluso cuando mata, Paris Pitman Jr. es un personaje que despierta nuestras más fuertes antipatías, hasta el punto de desear su muerte o que ni mucho menos se salga con la suya. Ejemplifica los más bajos ideales y la nula moralidad, así que encuentro muy justo que pague sus delitos en una cárcel, y mejor si es a pico y pala. A este respecto se abre en un interesante debate sobre el sistema penitenciario, encarnado en otro actorazo como lo es Henry Fonda y su alcaide Woodward, un personaje de lo mas enigmático aunque no lo parezca. «El día de los tramposos» plantea la eterna pregunta de «¿mano dura, o mano blanda?» y, una vez vista, el debate continúa. Si hacemos caso a lo evidente, contestaríamos que mano dura, ya que estos presos son unos bestias que se aprovechan de cualquier beneficio que les quieran dar; pero si escarbamos un poco, el mensaje bien puede consistir en todo lo contrario: cualquier cárcel, por muy cómoda que sea, es en esencia un atentando contra el hombre, idea muy de la época. Ahora, en teoría, hemos llegado a un término medio que sigue sin convencer a todo el mundo. A mi tampoco, lo admito. Difícil tema.
Pelirrojo, con gafas y siempre con una sonrisa en la boca incluso cuando mata, Paris Pitman Jr. es un personaje que despierta nuestras más fuertes antipatías, hasta el punto de desear su muerte o que ni mucho menos se salga con la suya. Ejemplifica los más bajos ideales y la nula moralidad, así que encuentro muy justo que pague sus delitos en una cárcel, y mejor si es a pico y pala. A este respecto se abre en un interesante debate sobre el sistema penitenciario, encarnado en otro actorazo como lo es Henry Fonda y su alcaide Woodward, un personaje de lo mas enigmático aunque no lo parezca. «El día de los tramposos» plantea la eterna pregunta de «¿mano dura, o mano blanda?» y, una vez vista, el debate continúa. Si hacemos caso a lo evidente, contestaríamos que mano dura, ya que estos presos son unos bestias que se aprovechan de cualquier beneficio que les quieran dar; pero si escarbamos un poco, el mensaje bien puede consistir en todo lo contrario: cualquier cárcel, por muy cómoda que sea, es en esencia un atentando contra el hombre, idea muy de la época. Ahora, en teoría, hemos llegado a un término medio que sigue sin convencer a todo el mundo. A mi tampoco, lo admito. Difícil tema.

Kirk Douglas
A parte de toda esta reflexión a un nivel más profundo, la película nos cuenta la clásica intriga de un botín robado y unos delincuentes que quieren quedárselo. Muy divertidos Hume Cronyn y John Randolph, establecidos prácticamente como pareja de hecho. El desenlace es de lo mejor, con una fuga espectacular y un par de muertes que dan mucha vidilla. Con la última secuencia, una no sabe si reírse, o llorar.
Aceptable trabajo de Mankiewicz, entretenido y curioso.
Aceptable trabajo de Mankiewicz, entretenido y curioso.
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