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Sinopsis
Dorian Gray (Ben Barnes) es un joven aristócrata muy atractivo que, después de haber pasado una solitaria adolescencia en el campo, regresa a Londres, donde ha heredado una mansión. Atraído por la vida nocturna, se sumerge en ella de la mano de Lord Henry Wottom (Colin Firth), que lo conduce a los antros más recónditos y sórdidos de la ciudad. Al joven le fa... Leer sinopsis completa
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12 de Junio de 2010
7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Pese a tratarse de un director acostumbrado a tratar con pesos pesados de la literatura inglesa, como Shakespeare o Wilde, parece que Parker toca de oídas.
La ambientación carece de autenticidad, es académica y rancia. La descripción de la hipócrita y decadente sociedad victoriana no supera la de un mero documental del canal Historia. Aunque creo que lo peor es la elección del protagonista: el príncipe Caspian no está para estos trotes, al menos no aún. Y lo atractivo del planteamiento de Wilde, el disfrute de los placeres, la eterna juventud, el pacto con el diablo, no sale mucho mejor parado.
El director pretende compensar la falta de talento con el recurso al sexo y la sangre, pero como su capacidad de sugerencia es nula y ya conocemos el argumento, el disfrute de esta versión del clásico es francamente complicado. Muy por debajo de la antigua versión de Lewin de 1945.
Shinboneniná  |
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9 de Junio de 2010
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Se pueden hacer adaptaciones y "adaptaciones". Pero para aquellas obras que se cuentan entre las más grandes de la humanidad, y os aseguro que el retrato de Dorian Gray se encuentra entre ellas, se debería crear un control para que sólo directores con la suficiente habilidad artística le echaran las manos encima. Cualquier director debería ser consciente de que jugar con la obra prima de Oscar Wilde es un trabajo con mayúsculas y que realizar cualquier cosa que no esté a la altura no es sólo un pecado contra el mundo, sino contra todo el arte y su propia profesión. El responsable de este insulto a la literatura y también al cine debería ser expulsado y aislado por sus compañeros, por mucho dinero que haya logrado recaudar.
Micael  |
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21 de Junio de 2010
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Desde que en 1913 Phillips Smalley realizase un corto sobre la novela de Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray, hasta esta versión actual de Oliver Parker, son muchas las adaptaciones que dicha novela ha conocido tanto en cine como en televisión. Aunque no las he visto todas, me atrevo a afirmar que la mejor fue la que llevó a cabo, en 1945, Albert Lewin (Pandora y el holandés errante), con un genial George Sanders (ganador del Oscar como secundario en Eva al desnudo) en el rol de amigo aristócrata del protagonista. Y posiblemente la de Oliver Parker rivalice con la de David Rosenbaum de 2004 (protagonizada por el conocido actor de Las Vegas y Transformes, Josh Duhamel) por ser la peor de todas.
Como director y guionista, Oliver Parker ya había acometido la tarea de adaptar al cine otras dos obras de Oscar Wilde (Un marido ideal y La importancia de llamarse Ernesto) e incluso se atrevió, en su ópera prima, a llevar al cine la obra de Shakespeare, Otelo. Y francamente, he de reconocer que las tres son muy superiores a la película que nos ocupa. No sé si la causa será que Parker no es el responsable del libreto (misión que ha recaído en el debutante Toby Finlay) pero lo cierto es que he salido del cine bastante decepcionado.
Para empezar estamos ante un film de carácter netamente comercial, algo que no debería ser incompatible con la novela de Wilde, ya que da para mucho. Pero claro, si la película obvia todo el estudio y la profundidad que merece un personaje del calado de Dorian Gray, en favor de efectismos fáciles, sin sutilezas y cayendo en el error de mostrarlo todo sin dejar nada a la imaginación ni a la sugestión, rozando muy de pasada y sin profundidad asuntos como el "tempus fugit", el ansia, el odio o la venganza, el largometraje se asemeja más a las películas de sobremesa televisiva que a una producción cinematográfica.
En el apartado técnico decir que la puesta en escena es muy mejorable, ya que la atmósfera de la época resulta un tanto artificial. Por no hablar de los momentos en los que el protagonista da rienda suelta a sus vicios y depravaciones, secuencias que deberían ofrecer algo de terror o emoción en concepto del bien contra el mal, pero que simplemente se quedan en escenas de dudoso buen gusto. Considero que no hace falta ser vulgar para escenificar una vida repleta de excesos, pero claro, habría que incurrir en las mencionadas sutilezas de las que adolece todo el film y, posiblemente, los productores no estarían de acuerdo al considerar que sin sexo y violencia explícitos, el número de asistentes podría verse reducido.
(Sigo en spoiler por falta de espacio)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
Por último, sobre el elenco de actores decir que los secundarios Colin Firth (El diario de Bridget Jones, Un hombre soltero) y Ben Chaplin (La delgada línea roja, Poseídos) poco pueden hacer con unos personajes totalmente esquemáticos (y eso que Firth se esfuerza un poco más que el resto). Y sobre el protagonista, Ben Barnes (Las crónicas de Narnia, Stardust) simplemente decir que un nuevo miembro del museo de cera ha nacido, pues su inexpresividad es digna del mismísimo Orlando Bloom.
Es preferible volver a visionar la de 1945, que incluía momentos terroríficos como aquel en que se descubre el cuadro al final de la película. Si comparamos ambas situaciones en los dos films, descubriremos la diferencia entre una buena película de terror y una insustancial producción con un único afán: el recaudatorio.
Edgar  |
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22 de Junio de 2010
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Parece que, al igual que pasa en Hollywood con los cómics, sucede en Europa con los clásicos literarios: cuando falta imaginación para crear un guión original, se tira de ellos. En USA tienen a Spiderman, Iron Man, Batman…y en Europa tenemos a Dorian Gray, cosa que si no fuera porque la adaptación de la que nos toca hablar es bastante mediocre, saldríamos ganando. A estas alturas nadie va a descubrir al genial Oscar Wilde, ni a una de sus mejores obras en la que se hace un viaje a lo más profundo del alma humana, desde lo sublime a lo abyecto. De este magistral fresco se podrían haber sacado infinitos matices, pero este film desde luego no lo hace, utilizando un trazo demasiado grueso, demasiado obvio, y tocando todos los tópicos de la manera más obvia y convencional. Adaptado desde los inicios del cine (allá por 1910), Dorian Gray ha vivido a través de mil y un rostros en el celuloide, recordado entre otros por esa adaptación seudoerótica en la que Helmut Berger daba vida al noble inglés que tras hacer un pacto con el diablo, permanece joven eternamente mientras que su retrato es quien va envejeciendo y envileciendo a través de la extrema experiencia vital de Gray. (SIGUE EN SPOILER)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
Todo eso ya lo sabíamos pero en realidad ¿qué aporta este film de claro formato televisivo y trasnochada narración? Pues prácticamente nada, puesto que al soso Ben Barnes –a quien vimos en la saga de “Las Crónicas de Narnia”- le viene demasiado grande uno de los personaje de mayor dramaturgia de la historia de la literatura contemporánea: toda la lucha interna que ha de transmitirse está prácticamente ausente, y para todos aquellos amantes de la obra, resulta de lo más pobre, de lo más obvio. Ni siquiera aquellos que –aún- desconozcan el texto de Wilde, podrán captar ni una ínfima parte de su intención original, ya que el director se afana demasiado en efectismos propios de películas de terror de bajo presupuesto, banalizando hasta lo irracional un texto lleno de riqueza intelectual. El diseño de producción es otro elemento esforzadamente inútil, quedando demasiado anquilosado y pasado de moda –quizás este film hace 20 años tuviera cierto “lustre”, hoy día, podemos ver cualquier serie de televisión con más enjundia-. Por último señalar que la participación del sólido actor británico Colin Firth como Lord Henry Wotton quizás sea el único elemento real de calidad en todo el film, que aunque intenta ser fiel a la novela, se queda únicamente en la superficie de la historia, cuando en realidad lo que esperamos es que se llegue a lo más profundo del personaje. Eso es lo que requiere Dorian Gray, y no un mal parcheado folletín con toques de estúpido terror que no vienen a cuento. Wilde se merece algo mejor.
Federico_Casado  |
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kyda
Las nubes (España)
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5 de Agosto de 2010
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Debo decir que imaginaba a Dorian bastante más guapo (aunque he de admitir que el actor es muy guapo), por no hablar de que era rubio, éste chico es moreno y (más allá del cartel) tiene los ojos negros, no azules. Eso le resta muchísimo encanto al personaje principal, alagado siempre por su belleza perpetua, como la de Narciso.
Leyendo el libro, sentí muchísima aversión por los personajes, y eso es algo de agradecer, me gustó sentir aversión por ellos. No me ha pasado en casi ningún libro y éste lo consigue de una forma muy intensa. Algo que el film no ha logrado.
Los colores, los escenarios, la ropa y los planos en los que ha sido rodada me han encantado (y por ello tiene un 3). Más allá de eso, y aunque la película funciona bien por sí sola, me parece lo mismo de siempre, drama, amor, sexo y un final trágico y heroico.
Dorian Gray no era un Héroe, Wilde debe de estar muy furioso de lo que han hecho con su magnífica obra. Horrible y sacrificado final para Dorian, justamente lo que ese personaje nunca mereció.
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spoiler:
Hay algunas páginas muy simbólicas de las que han decidido prescindir, la forma en que Dorian y Henry se conocen, por ejemplo, yo la considero sumamente importante para el retrato. James.... no Jim...
Todo lo relacionado con Sibyl es pura invención del director... ¡Espléndida la actriz elegida, me encanta esta muchacha! Sin embargo no se le hace justicia, su final es mucho más sublime y trágico, y Dorian es muchísimo más cruel que en la película. Para mí fueron las mejores páginas del libro, justo el despertar de la bestia.
Yo no me atrevería a pedir una coincidencia al 100% con el libro, pero sí cierta “dignidad” para algunos personajes. Podían haber hecho algo mucho mejor, pero no, han elegido el mismo hilo argumental de siempre, desengaños, amores imposibles, malos muy malos y al final, un héroe que se sacrifica a sí mismo por todo el mal que ha hecho.
Todo eso es justo lo que el libro no representa.
Bajo mi modo de ver el libro, ese personaje no es Dorian Gray y las escenas con la hija de Henry lo confirman mejor que ninguna otra. ¿Dorian Gray, regalando un corazón del que carecía? (¡Dorian, llorando por James Vane y pidiéndole disculpas! ¡Cómo sería eso posible si casi salta de alegría al verlo muerto (en el libro)!)
Ese no es Dorian Gray, al menos no el Dorian Gray de Oscar Wilde.
kyda  |
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