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Críticas de Federico_Casado
Ordenadas por:
609 críticas
3
25 de marzo de 2017
189 de 245 usuarios han encontrado esta crítica útil
Alex de la Iglesia ha rematado mal otra película. Y ya van... demasiadas. Son demasiadas decepciones con planteamientos brillantes, con una dirección impecable, con un gran sentido visual, con buena dirección de actores, buena producción, buena fotografía... pero mal rematadas. Y la verdad es que empiezo ya a cansarme; hasta ahora consideraba a este director uno de los más interesantes del panorama nacional, capaz de recrear unos mundos muy particulares con una visión del cine-espectáculo que pocos realizadores en España tienen; incluso casi le perdonaba los fallos garrafales de (casi) todas sus películas. Pero esto es que ya pasa de castaño oscuro: bueno está caer en el desmadre, en el desfase, en el delirio... pero por mucho que se tuerzan las cosas, hay que mantener una cierta coherencia. Porque no todo vale, no todos los recursos se pueden (ni se deben) utilizar sencillamente porque "queda bonito". Pensaba que la vuelta de Guerricaechevarría -su guionista habitual- iba a ser más fructífera, pero al final, ha servido de poco, porque Alex de la Iglesia ha seguido haciéndolo: ha rematado muy mal su última película, haciendo que vaya paulatinamente degenerándose hasta llegar a un completo sinsentido.

Sobre el papel, el planteamiento es quizás de los mejores en toda la filmografía de este director vasco: un bar a las nueve de la mañana, con un público variopinto, alguien que entra desesperadamente en el cuarto de baño... y a partir de entonces al primero que sale le pegan un tiro que le vuelan los sesos. Y al segundo igual, de manera que nadie, absolutamente nadie, puede salir de allí... ¿qué ha pasado? Esta premisa que parece sacada entre una reflexión social kafkiana y la innegable referencia Buñuelista a "El Ángel Exterminador" podría haber sido muchísimo mejor aprovechada, pero al final se dedica a incluir una serie de referencias tan particulares (y que tantas veces ha repetido) que llegan a cansar. Las referencias bíblicas, los personajes extremos, sucios, gritones, esperpénticos, la desaforada crítica social... son elementos demasiado vistos en su filmografía, que en particular en esta historia no tendrían por qué tener tanta presencia, sobre todo por el grasiento, sucio y desagradable "tour de force" que realiza el personaje de Jaime Ordóñez, tan en el extremo -un sin techo iluminado que ametralla con frases bíblicas sin venir a cuento cualquier secuencia, o que suelta una carcajada grotesca sin venir a cuento en los momentos de mayor tensión- que llega a cansar.

Otro elemento argumental que también es llevado al extremo y que termina por cansar es la grandilocuencia de determinadas frases con un formato visual que las hace supuestamente trascendentales en el guión: momentos en los que parece que se dice algo importantísimo en el que la cámara se acerca, atrona la banda sonora y en contrapicado (engrandeciendo al personaje) alguien suelta un diálogo lapidario. Vale, una vez está bien. Con un personaje, o incluso con dos (ahí tenemos referencias acertadas en "El Día de la Bestia" o en "La Comunidad"...) pero aquí es algo que pasa cada cinco minutos. Y claro, a la tercera o cuarta vez que sucede, ya no solo es que no tenga gracia, sino que sencillamente no vale para nada. Perdón, si que sirve para algo: para darnos cuenta que el recurso está mal utilizado.

El feísmo con el que a Alex de la Iglesia le gusta impregnar -literalmente- sus películas, a base de embadurnar a sus personajes de grasa, suciedad, sangre, y todo tipo de porquerías a sus personajes, está más presente que nunca y tenemos tiempo sobrado de ver a los protagonistas de la historia embarrarse hasta las trancas. El problema es que enmerdar tan profundamente a los personajes -aparte de argumentalmente...- tampoco es que sirva para mucho, resulta innecesario salvo por mostrar la "naturaleza sucia" de la sociedad. Aunque eso ya queda lo suficientemente claro desde el principio así que ¿por qué insistir de manera tan gruesa sobre lo mismo? Eso por no citar muchas incoherencias argumentales (esto es, sentar las bases de lo que van a hacer los personajes con total probabilidad, y luego saltarse a la torera todos esos "pactos con el espectador") que hacen restarle mucha credibilidad a la historia.

Desde luego, no era un fácil envite meter en un sitio cerrado a diez personajes y observar en plan laboratorio cuál es su evolución ante un acontecimiento por menos que preocupante. Y aún más difícil si se quiere mezclar (como se hace en toda su filmografía) terror, humor, crítica social, y suspense. Está claro que aunque "El Bar" está ejemplarmente dirigida, dominando un lenguaje visual que ya lo quisieran muchos realizadores no ya españoles, sino de cualquier punto del mundo, dista mucho de ser una buena película y a partir de los primeros treinta minutos en los que vemos el planteamiento de la historia (y que por cierto, también vemos en el tráiler) el interés va decayendo paulatinamente, quedándose siempre a medias, aburriendo y lo que es peor, fallando en un desenlace que parece estar puesto sencillamente porque tocaba acabar la película. Otro remate fallido.
Federico_Casado
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2
12 de julio de 2010
164 de 237 usuarios han encontrado esta crítica útil
He sentido verdadera vergüenza ajena viendo este engendro, producto de la más inconsciente comercialidad de la Fox, creando un producto de consumo sin miramientos. Cogiendo la fórmula de las películas de James Bond, pero “horterizándola” convenientemente para el público que está acostumbrado a deglutir el cine made in Hollywood, han creado este extraño divertimento, que a modo de intento de sátira cómplice del cine de espías –con mucha menos verosimilitud y consistencia que “Mentiras Arriesgadas”, de la que es directa heredera- vuelve a utilizar todos los tópicos de la cultura anglosajona. Esas cosas, generalmente, ni me van ni me vienen. Pero cuando en esos tópicos se encuentra España, y aún más, mi ciudad Sevilla, ya me cabrea. Y todavía me cabrea más cuando las instituciones andaluzas y municipales han tragado con ruedas de molino a la hora de rodar en Cádiz y Sevilla para transformarlas en nadie sabe qué, donde los españoles todos llevan o barba o perilla (al modo mejicano y/o árabe…) viven en casas de inspiración musulmana, y lo que ya es el colmo, celebran los sanfermines por las calles de Sevilla, alrededor de la catedral, y por las calles de Cádiz. El colmo. ¿Es que esas instituciones que han facilitado el rodaje en Andalucía no se han dado cuenta del nulo respeto por la cultura española? ¿Hasta cuando tenemos que aguantar para que se rían de nosotros, tomándonos por mejicanos, con un catalán (Jordi Mollá) haciendo de “Hispano-Andaluz-Mejicano” malvadísimo con un nombre tan español como “Antonio Quintana? ¿Tienen las personas de clase alta en Sevilla sillas de montar repujadas en plata en el salón de su casa, para darse un paseo a caballo por la ciudad? (SIGUE EN SPOILER)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Federico_Casado
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9
3 de abril de 2012
158 de 236 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pocas veces en un país se ha dado una separación tan grande entre el público y un sector artístico: casi ninguna película española -a tenor de las cifras de la taquilla- interesa al público nacional. No nos engañemos: no se trata de internet, ni de un cambio en el modelo de negocio, ni de piratería, ni de las famosas descargas que quiere parar la ley Sinde-Wert. No. Se trata de que en 2012, aún siguen unos pocos haciendo prácticamente el mismo tipo de cine de hace dos o tres décadas, un cine que solo les interesa a ellos y sus amiguitos. Esto no es presunción, ni pedantería, señores. Es una realidad tan hiriente, tan palpable, que esta cercenando, cuando no destruyendo, la poquita industria cinematográfica española (y mejor ya no hablemos de la andaluza...). Aún recuerdo las palabras del maestro Luis García Berlanga, que decía que el cine no debería regirse por el Ministerio del Cultura, sino por el de Industria. Cuánta razón tenía, señores, cuánta razón tenía. Para que en Hollywood se hagan películas como "Los Descendientes", también tienen que hacerse "Resacón en Las Vegas". Y ahora que no me vengan los puristas hablando del "cine necesario": señores, el cine es espectáculo, básicamente. Entretenimiento. Si luego tenemos la habilidad de lanzar un mensaje, sea de la índole que sea, pues bendito sea Dios. Pero lo primero es entretener. ¿Que no funciona esa fórmula? Pues sólo tienen que ver "Avatar", por poner un ejemplo: entretenimiento puro y duro, espectacularidad a raudales... y encima mensaje ecológico, anticolonialista y antimilitarista en el mismo producto. Claro que es mucho más fácil utilizar personajes excluidos socialmente para hacer una crónica doliente de lo malo e lo injusto que es el mundo...pero lamentablemente, eso es lo que vemos a todos los días en los informativos, y lo que es peor, en la calle misma, a nuestro alrededor. Creo que eso no es lo que tiene que ofrecerle un cineasta a un espectador, sencillamente porque el que va a coger el coche, desplazarse, pagar el aparcamiento, pagar la entrada, lo que vaya a comer o beber en el cine (¿por qué nos llevamos las manos a la cabeza con comer o beber en el cine, si ya lo hacían los espectadores en las proyección de Griffith, en los albores del cine? el problema es la forma, y la educación, claro...) ya está harto de ver y oír ese mensaje. Y en el mismo tono. Hay que ofrecerle algo que no tenga, y que únicamente pueda experimentar en una sala de cine. (SIGUE EN SPOILER POR FALTA DE ESPACIO)
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Federico_Casado
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3
21 de octubre de 2010
157 de 236 usuarios han encontrado esta crítica útil
Casi me siento un friki haciendo esta crítica. Ojo, juro por lo más sagrado que no es una pose “snob”, pongo a Dios por testigo que no quiero distanciarme de la corriente general que alaba a gritos la última película de (mi querídisimo) Fincher y del brillante guionista Aaron Sorkin (“El ala oeste de la Casa Blanca”), pero es que me ha parecido lo de siempre. Si, vendido con la controversia de intentar conocer la esquiva y fascinante personalidad de Mark Zuckenberg, el billonario más joven de la humanidad, y creador de la red social más importante de internet, Facebook. Pero al final, no es más que una película de juicios, de demandas y de niñatos universitarios que se pegan unas fiestas de puta madre. Porque eso es todo. Eso sí, contado con una gran agilidad narrativa, con el empleo fastuoso de flashbacks y flashforwards desde varios puntos de vista, y con una banda sonora de Trent Reznor y Atticus Ross que merece figurar con letras de oro en las últimas partituras cinematográficas… pero es todo. Empeñar en intentar ver algo “nuevo” y “original” en esta película, sencillamente porque gira en torno al medio de comunicación que ha revolucionado la sociedad contemporánea…es un error. Porque esta película no habla de Facebook, sino del personaje que lo creo: un genial programador que paradójicamente, tenía problemas de relaciones sociales. Sinceramente, a mi eso no me parece tan interesante. Quiero decir, que lo que realmente me parecería fascinante es el proceso por el que Zuckenberg llegó a inventarse Facebook. Eso si me interesaría un huevo, estaría embobado viendo cómo mezcló los elementos básicos para esta revolución mental (cosa que vemos en el film solo de pasada y muy rápidamente). Pero ver las batallas legales por la propiedad intelectual y las indemnizaciones que Zuckenberg tuvo que pagar a sus excompañeros y examigos de facultad cuando su programa se convirtió en el mayor imperio de comunicación del planeta, por encima de Google o Microsoft… sinceramente, no me parece tan interesante. (SIGUE EN SPOILER)
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Federico_Casado
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6
28 de septiembre de 2015
88 de 104 usuarios han encontrado esta crítica útil
Probablemente, ha sido uno de los estrenos españoles que más he esperado en este año, y quizás es por ello que esperaba un poquito más de él. También hay que ser conscientes que es el primer largometraje como director de Dani de la Torre, y que como primera película es un debut más que honroso, entrando por la puerta grande en el panorama cinematográfico español y de la manera más compleja: haciendo género, y aún más, acción, thriller. Ese que pocos realizadores españoles se atreven con él, en parte por la necesidad de presupuesto, y en parte por la impericia que casi todos los directores del panorama nacional demuestran a la hora de enfrentarse a la complejidad técnica y narrativa de hacer cine de estas características.

Bueno, pues de la Torre hace gala de un gran pulso a la hora de narrar la historia con una factura que en nada tiene que envidiar a una gran producción de Hollywood. Viendo "El Desconocido" se rememoran muchas, muchísimas películas norteamericanas donde alguien que oculta su identidad intenta extorsionar a alguien para conseguir fines -dinero, matar al presidente, cumplir una venganza personal, y así un larguísimo etcétera que ya hemos visto en innumerables ocasiones...- pero quizás la que más recuerdo en este sentido sea "Última llamada" en la que un publicista es extorsionado por un francotirador oculto que le obliga a mantenerse al teléfono en un cabina.

El gran problema de "El desconocido" es que, adoptando el tono y la forma de este tipo de cintas, es una heredera voluntariosa pero fallida de la fórmula. Más que nada porque para acertar con estas películas hace falta que todo funcione como una maquinaria de relojería bien engrasada, sin un fallo, sin un retraso, sin un desliz. Porque en cuanto falle algo, el castillo de naipes se empieza a desmoronar y el desequilibrio termina por destrozar el cómputo final de la película. Y mal que me pese, ay, esto es lo que pasa: el poderosísimo arranque del film, que ya hemos visto en el tráiler hasta la saciedad -por cierto, un tráiler demasiado explícito, incluso con spoiler, diría yo...- cuenta cómo el director de un banco recibe una llamada de un desconocido a su móvil advirtiéndole que en los asientos de su coche hay instalada una bomba y que no podrán levantarse de ellos, ni él ni sus hijos a los que lleva al colegio, hasta que no le ingresen en una cuenta una gran suma de dinero que según él, le debe el banco y el propio director... una premisa realmente sugerente a nivel narrativo, pero que paulatinamente se va deshinchando.

Me explico: hay demasiadas trampas de guión, elementos que están puestos en la estructura que no aportan nada, y que intentan justificar torpemente un desarrollo argumental que poco a poco va dejando de ser creíble. En el segundo acto, hay un impass que se extiende demasiado, resultando a todas luces pesado. Tan pesado que llega un momento en que se estanca y sólo hacia el final de la historia vuelve a tomar ritmo. Claro que el guión de Alberto Marini podría haber solucionado todos estos escollos, pero aún así, es una película interesante, con momentos muy logrados, y sobre todo con una narrativa y montaje ejemplares para el cine español. Tendría que haberse afinado más la maquinaria de este relato, para que todo encajara a la perfección, estuviera engrasado y como en un juego de esos en los que una bola tira un cable, el cable enciende una cerilla, la cerilla quema una cuerda que tira un bolo y el bolo arrastra un cordelito..., el guión funcionara bien; no es así por desgracia. Y la verdad es que me molesta muchísimo, porque la cinta tiene todos los elementos para ser un producto legítimo producto comercial que funcione, y que encima pueda lanzar un mensaje social (para mi gusto, demasiado obvio e incluso adoctrinador en un -tópico- determinado sentido...).

Como suele decirse, mejor cabeza de ratón que cola de león, y el director del film lo ha entendido a la perfección: en nuestro país, una película como ésta es rara avis y sobresale por encima de la producción; pero en Estados Unidos, donde parece estar el lugar natural para este tipo de historias, no sería más que un telefilm premium, ya que esto lo hemos visto hasta la saciedad e infinitamente mejor hecho, rodado y producido. No digo interpretado porque Luis Tosar no tiene nada que envidiarle ni a Denzel Washington -muy prolífico en este tipo de películas- ni a Colin Farrell -ya citado en el anterior film "Última llamada"-, Gerald Butler, Gary Oldman y toda la retahíla de actores que han protagonizado en USA este tipo de historias.

En cambio, y desde mi punto de vista, los secundarios podrían haber estado un poquito mejor dirigidos, especialmente los niños, que llegan a ser demasiado cargantes, o Javier Gutiérrez, que llega a rayar en la sobreactuación en varios momentos (y en el caso de Gutiérrez, un excelente actor que domina todos los registros, ya sean cómicos o dramáticos y que nos ha regalado desde hace años brillantísimas interpretaciones en cine y tv, es más culpa de la inexperiencia del director con los actores, que de otra cosa...).

No obstante, insisto, es un golpe de aire fresco en la producción española, que cada vez tiene mayor diversidad y oferta al público, y aunque sea por ese arranque y por la interpretación del inconmensurable Tosar, ya merece la pena pagar la entrada.
Federico_Casado
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