Boccaccio '70
1962 

6,8
1.927
Comedia
Comedia satírica en la que cuatro grandes directores italianos hacen una adaptación cinematográfica de algunos cuentos de Boccaccio. En "Renzo y Luciana", Monicelli narra la historia de un hombre y una mujer que se ven obligados a casarse en secreto para no perder su trabajo. En "Le tentazioni del dottor Antonio", dirigida por Fellini, un hombre se siente muy escandalizado por un cartel publicitario. En "Il lavoro" Visconti cuenta la ... [+]
15 de marzo de 2023
15 de marzo de 2023
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Carlo Ponti, reconocido productor italiano, tuvo una idea fantástica para disfrute de todos aquellos amantes del cine italiano, reunir en una proyección a los mejores y más prestigiosos autores del país. ¡Vaya menú!, aunque como un plato combinado, dividido en compartimentos separados: Mario Monicelli, Federico Fellini, Luchino Visconti y Vittorio de Sica, todo un lujo. Una sátira cuádruple con el naturalismo de la comedia no exenta de crítica social de Monicelli, el cine onírico y esperpéntico de Fellini, la grandilocuencia y esplendor aristocrático de Visconti y el neorrealismo más cómico de Vittorio de Sica, un delirio para degustar cuatro de los más míticos directores italianos.
Acto I: “RENZO Y LUCIANA”. Monicelli nos presenta una Italia que va hacia el desarrollo pero todavía con muchos escollos que superar, nos cuenta los esfuerzos y las dificultades de una joven pareja para prosperar, Renzo y Luciana. El director realiza una radiografía maravillosa de esa Italia de los sesenta donde descubrimos los espacios laborales, los transportes públicos, las casas familiares y los nuevos hogares en propiedad para los trabajadores, los lugares de ocio como la sala de cine (maravillosa la escena que transcurre allí… en un cine tan lleno que hasta hay público de pie para ver ¡una película de vampiros!), la piscina pública, la sala de baile… Mario Monicelli crea una pequeña historia realista y costumbrista con unos espacios que radiografían un momento histórico y se deja ayudar por el rostro recién descubierto para el cine de Marisa Solinas, muy bien secundada por el desconocido Germano Gilioli. Curiosamente fue el segmento más perjudicado, cuando se presentó en Cannes decidieron llevar una versión más corta con solo tres de las historias y eliminaron la de Monicelli, sus compañeros ante esta medida decidieron no acudir al festival para respaldar la película.
Acto II: “LAS TENTACIONES DEL DR. ANTONIO”. La más satírica, delirante, imaginativa y absurda es esta historia de Fellini, donde convierte a la escultural Anita Ekberg en una especie de “peligrosa” King Kong que quita el sueño y la cordura de Don Antonio (Peppino de Filippo), un vigilante de la moral italiana. Por supuesto no falta Nino Rota y momentos musicales mágicos, así como su galería de rostros inolvidables. Totalmente reconocible el universo especial de Fellini y la actriz sueca convertida en la máxima tentación rubia, una tentación exuberante que vencerá al puritanismo absurdo. Fue la primera vez que el director italiano se vio con el color… y lo aprovecha al máximo.
Acto III: “EL TRABAJO”. Tal vez el mejor segmento, con una Romy Schneider que ofrece todo un recital interpretativo junto a Tomas Milian. Él es un conde de la aristocracia italiana, tiene títulos y palacio pero ni un duro, ella es hija de un importante empresario alemán, tiene dinero, en su matrimonio se mezcla la conveniencia, la atracción física y también… pues algo parecido al amor. Con la elegancia habitual de Visconti se presenta la historia más subversiva: escándalo, prostitución, matrimonio en crisis y esposa que decide cobrarse con creces los devaneos de su marido, es lo que utiliza Visconti para acercarnos, una vez más, a las inmensas y frías mansiones de la aristocracia y dejar plasmada su decadencia.
Acto IV: “LA RIFA”. Y llega la última, la más popular y representativa de la comedia italiana. Vittorio de Sica se sirve de una Sofia Loren en su máximo esplendor, una Sofia Loren exageradamente voluptuosa y hermosa (era inevitable que estuviese ella, estando Carlo Ponti por ahí). Ella es una napolitana, ignorante y analfabeta pero con mucho carácter y sueños de prosperidad, es una mujer de armas tomar que va de feria en feria, trabaja con un matrimonio de feriantes en una caravana con juegos de tiro, pero el plato fuerte es la rifa, entre los hombres de los pueblos que visitan la feria, se reparten unas papeletas y se organiza una rifa, el que gana se acuesta con la Loren y claro, estos pierden la cabeza y los papeles. De Sica se mueve en el terreno de la comedia italiana costumbrista con una galería de personajes, sobre todo los hombres que pierden la cordura, que no tiene desperdicio.
Totalmente recomendable, sin duda, ninguna de estas cuatro historias es la mejor creación de sus directores, pero tiene la habilidad de tener el sello personal de cada uno de ellos y con momentos absolutamente inolvidables.
Acto I: “RENZO Y LUCIANA”. Monicelli nos presenta una Italia que va hacia el desarrollo pero todavía con muchos escollos que superar, nos cuenta los esfuerzos y las dificultades de una joven pareja para prosperar, Renzo y Luciana. El director realiza una radiografía maravillosa de esa Italia de los sesenta donde descubrimos los espacios laborales, los transportes públicos, las casas familiares y los nuevos hogares en propiedad para los trabajadores, los lugares de ocio como la sala de cine (maravillosa la escena que transcurre allí… en un cine tan lleno que hasta hay público de pie para ver ¡una película de vampiros!), la piscina pública, la sala de baile… Mario Monicelli crea una pequeña historia realista y costumbrista con unos espacios que radiografían un momento histórico y se deja ayudar por el rostro recién descubierto para el cine de Marisa Solinas, muy bien secundada por el desconocido Germano Gilioli. Curiosamente fue el segmento más perjudicado, cuando se presentó en Cannes decidieron llevar una versión más corta con solo tres de las historias y eliminaron la de Monicelli, sus compañeros ante esta medida decidieron no acudir al festival para respaldar la película.
Acto II: “LAS TENTACIONES DEL DR. ANTONIO”. La más satírica, delirante, imaginativa y absurda es esta historia de Fellini, donde convierte a la escultural Anita Ekberg en una especie de “peligrosa” King Kong que quita el sueño y la cordura de Don Antonio (Peppino de Filippo), un vigilante de la moral italiana. Por supuesto no falta Nino Rota y momentos musicales mágicos, así como su galería de rostros inolvidables. Totalmente reconocible el universo especial de Fellini y la actriz sueca convertida en la máxima tentación rubia, una tentación exuberante que vencerá al puritanismo absurdo. Fue la primera vez que el director italiano se vio con el color… y lo aprovecha al máximo.
Acto III: “EL TRABAJO”. Tal vez el mejor segmento, con una Romy Schneider que ofrece todo un recital interpretativo junto a Tomas Milian. Él es un conde de la aristocracia italiana, tiene títulos y palacio pero ni un duro, ella es hija de un importante empresario alemán, tiene dinero, en su matrimonio se mezcla la conveniencia, la atracción física y también… pues algo parecido al amor. Con la elegancia habitual de Visconti se presenta la historia más subversiva: escándalo, prostitución, matrimonio en crisis y esposa que decide cobrarse con creces los devaneos de su marido, es lo que utiliza Visconti para acercarnos, una vez más, a las inmensas y frías mansiones de la aristocracia y dejar plasmada su decadencia.
Acto IV: “LA RIFA”. Y llega la última, la más popular y representativa de la comedia italiana. Vittorio de Sica se sirve de una Sofia Loren en su máximo esplendor, una Sofia Loren exageradamente voluptuosa y hermosa (era inevitable que estuviese ella, estando Carlo Ponti por ahí). Ella es una napolitana, ignorante y analfabeta pero con mucho carácter y sueños de prosperidad, es una mujer de armas tomar que va de feria en feria, trabaja con un matrimonio de feriantes en una caravana con juegos de tiro, pero el plato fuerte es la rifa, entre los hombres de los pueblos que visitan la feria, se reparten unas papeletas y se organiza una rifa, el que gana se acuesta con la Loren y claro, estos pierden la cabeza y los papeles. De Sica se mueve en el terreno de la comedia italiana costumbrista con una galería de personajes, sobre todo los hombres que pierden la cordura, que no tiene desperdicio.
Totalmente recomendable, sin duda, ninguna de estas cuatro historias es la mejor creación de sus directores, pero tiene la habilidad de tener el sello personal de cada uno de ellos y con momentos absolutamente inolvidables.
25 de marzo de 2010
25 de marzo de 2010
10 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Según las críticas, excelente película italo-francesa, que cuenta cuatro historias dirigidas por los mejores directores italianos del momento: los comienzos de los sesenta.
Sin embargo, vista en DVD y en los tiempos actuales (23 de julio de 2007) tengo que reconocer que su visión me resultó un verdadero peñazo.
La razón no es que sea mala, reconozco sus indudables méritos, sobre todo en la composición formal, sentido de lo onírico (el episodio de Fellini), la preciosa fotografía y banda sonora, nada menos que de Nino Rota, y el inherente costumbrismo que denota la idiosincrasia de parte del pueblo italiano. Pero es que hay una razón, un pero, para mi insalvable: ¡que dura más de tres horas y diez! Más de 190 minutos, ¡por favor!.
Así, me resultó interminable, entre otras cosas porque, sinceramente, alguna historia adolece, hoy en día, de gracia y le sobran muchos diálogos (la historia de Visconti).
El tiempo no solamente no le ha dado clasicismo, sino que ha jugado gravemente en su contra, pues muchas de sus ideas han quedado trasnochadas y el ritmo impreso en la narración es demasiado irregular como para interesar de verdad.
Las mejores historias son la primera, la más normal y sencilla, que narra una historia de amor entre una joven pareza de recién casados, que no pueden dar rienda suelta a su amor y pasión. Eran otros tiempos y quedan reflejados a la perfección, pero dura algo más de lo deseable.
El episodio de Fellini tiene mucha imaginación y la belleza de Anita Ekberg, esplendorosa, llena la pantalla, pero también es demasiado larga.
El peor de todos y la que hizo que me desinteresada definitivamente por todo el conjunto, es el de Visconti, que logra, por primera vez en mi vida y espero que la última, que no soportara a mi gran amor platónico Romy Schneider. Guapísima, pero no me interesaba cuanto decía. Y lo mismo digo de su paternaire, el Tomás Milian más joven que he visto en la pantalla, y que demuestra que se perdió "para el cine serio" un gran actor. Pero el argumento, hablando claro, me la pela y no me interesó lo más mínimo.
Y el mejor de todos es el último, el de Vittorio de Sica, "La rifa", no por ser buenísimo, pero sí por varias razones. Es el más entretenido, está llena de elementos costumbristas, definitorias del pueblo italiano, sobre todo del de provincias, y goza de la siempre estimulante presencia de Sophia Loren, aquí más lozana que nunca. Bellísima y con un cuerpo de escándalo, volviendo locos a todos los hombres del lugar, incluido el protagonista masculino, un sencillo sacristán de un pequeño pueblo, que no quiere morir sin "probar bocado". Todo ello expuesto con ternura y un erotismo ingenuo, pero provocador al mismo tiempo.
Pero, en definitiva, que me he alargado demasiado, muy poco disfrutable cinta, cuya entera visión cansa un montón.
Sin embargo, vista en DVD y en los tiempos actuales (23 de julio de 2007) tengo que reconocer que su visión me resultó un verdadero peñazo.
La razón no es que sea mala, reconozco sus indudables méritos, sobre todo en la composición formal, sentido de lo onírico (el episodio de Fellini), la preciosa fotografía y banda sonora, nada menos que de Nino Rota, y el inherente costumbrismo que denota la idiosincrasia de parte del pueblo italiano. Pero es que hay una razón, un pero, para mi insalvable: ¡que dura más de tres horas y diez! Más de 190 minutos, ¡por favor!.
Así, me resultó interminable, entre otras cosas porque, sinceramente, alguna historia adolece, hoy en día, de gracia y le sobran muchos diálogos (la historia de Visconti).
El tiempo no solamente no le ha dado clasicismo, sino que ha jugado gravemente en su contra, pues muchas de sus ideas han quedado trasnochadas y el ritmo impreso en la narración es demasiado irregular como para interesar de verdad.
Las mejores historias son la primera, la más normal y sencilla, que narra una historia de amor entre una joven pareza de recién casados, que no pueden dar rienda suelta a su amor y pasión. Eran otros tiempos y quedan reflejados a la perfección, pero dura algo más de lo deseable.
El episodio de Fellini tiene mucha imaginación y la belleza de Anita Ekberg, esplendorosa, llena la pantalla, pero también es demasiado larga.
El peor de todos y la que hizo que me desinteresada definitivamente por todo el conjunto, es el de Visconti, que logra, por primera vez en mi vida y espero que la última, que no soportara a mi gran amor platónico Romy Schneider. Guapísima, pero no me interesaba cuanto decía. Y lo mismo digo de su paternaire, el Tomás Milian más joven que he visto en la pantalla, y que demuestra que se perdió "para el cine serio" un gran actor. Pero el argumento, hablando claro, me la pela y no me interesó lo más mínimo.
Y el mejor de todos es el último, el de Vittorio de Sica, "La rifa", no por ser buenísimo, pero sí por varias razones. Es el más entretenido, está llena de elementos costumbristas, definitorias del pueblo italiano, sobre todo del de provincias, y goza de la siempre estimulante presencia de Sophia Loren, aquí más lozana que nunca. Bellísima y con un cuerpo de escándalo, volviendo locos a todos los hombres del lugar, incluido el protagonista masculino, un sencillo sacristán de un pequeño pueblo, que no quiere morir sin "probar bocado". Todo ello expuesto con ternura y un erotismo ingenuo, pero provocador al mismo tiempo.
Pero, en definitiva, que me he alargado demasiado, muy poco disfrutable cinta, cuya entera visión cansa un montón.
11 de septiembre de 2010
11 de septiembre de 2010
7 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esperaba desde luego mucho más de estos cuatro maestros. Puede ser también por el excesivo metraje. La cinta se hace muy larga. A mí me gustán la primera y la última historia, me parecen mejor rodadas y más hilarantes. Impresionantes como siempre Anita Ekberg y sobre todo Sophia Loren.
5 de diciembre de 2010
5 de diciembre de 2010
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
288/21(27/11/10) A principio de la década de los 60 cuatro de los mejores directores italianos, Mario Monicelli, Federico Fellini, Luchino Visconti y Vittorio de Sica (me falta Roberto Rosselini), realizaron cuatro historias de tres cuartos de hora cada uno que en tono de comedia satírica pretendían realizar un fresco de la sociedad italiana así como una dura crítica a la hipocresía, una doble moral imperante, cada uno de los realizadores con su particular sello, esta obra es una idea del extraordinario guionista Cesare Zavattini que escribe los cuatro relatos. La primera es ‘Renzo y Luciana’ de Monicelli, asistimos a un relato de problemática social en el que una pareja de recién casados tiene muchos problemas para intimar, bien porque en el trabajo no se enteren de que son pareja, o bien porque viven en casa de los padres de ella, aquí se hace un repaso a las dificultades laborales y de vivienda existentes en la época a través de una dulce historia de amor, es una narración que entronca con el neorrealismo italiano en el que se hace una agria radiografía de la clase obrera, en el que la masificación (vemos masificaciones en un autobús, en el trabajo, en la piscina, en un piso, etc.) convierte a los trabajadores en hormiguitas que solo sirven para currar, haciendo que esto derive en aplastar la pasión amorosa. El segundo segmento, ‘Las tentaciones del Doctor Antonio’, lo dirige Federico Fellini, en el que plasma sus turbias obsesiones, tocando temas tan comunes en él como sus turbaciones sexuales en las que arremete contra el falso decoro, con sus armas preferidas, el lirismo visual y su aparatoso barroquismo, rebosante de imaginativas ensoñaciones tienen su reflejo en este relato, en el se hace una devastadora crítica a la ambigüedad púdica representada en Antonio Mazzuolo (divertido Peppino De Filippo), un escrupuloso guardián de la moral cristiana que siente a tacada por un enorme cartel de publicidad en el que se ve a la voluptuosa y bellísima Anita Ekberg tumbada (dos años atrás Fellini la había dirigido en la ‘La dolce vita’), y con un provocador escote, colocado enfrente del piso donde vive, decide iniciar una cruzada personal para que retiren esta enorme foto, esta obsesión va increscendo hasta derivar en un delirio enfermizo, es puro Fellini, muy divertido y con una gran carga metafórica. El tercer relato lo dirige Luchino Visconti y se nota, tiene su marca por todas partes, trata un tema muy recurrente en su filmografía como es la hipocresía de la alta sociedad, su vida tan vacía de sentimientos, ya lo hizo en ‘El Gatopardo’, ‘La caída de los Dioses’, ‘Muerte en Venecia’ o ‘El inocente’.
Continua en Spoiler sin spoilers.
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SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
En este caso, ‘El trabajo’, versa sobre una pareja de clase alta, el Conde Ottavio (buen Tomas Milian) y Pupe (preciosa y enternecedora Romy Schneider), un matrimonio de conveniencia para juntar la nobleza de él y el dinero de la familia de ella, y que se encuentra en punto de crisis al publicarse en prensa que el Conde está asiste a un prostíbulo asiduamente esto desemboca en un duelo maravillosamente agrio entre los dos, él justificándose y ella desplegando toda una artillería de cinismo y de sutil mala uva, derivando en un doloroso desengaño en el que Romy realiza un trabajo soberbio en la emisión del daño moral, Visconti nos deleita con una dura crítica a la falsa doble moral imperante en la aristocracia, en la que las buenas maneras se mezclan con los comportamientos más mezquinos. El cuarto y último tramo, ‘La rifa’, de Vittorio de Sica, se apoya en la personalidad devastadora de Sofia Loren, para realizar un retrato de las clases bajas en un pequeño pueblo italiano, durante las fiestas se rifa a Zoe (espectacular Sofia Loren), una itinerante feriante que ante sus problemas económicos se ofrece de esta forma, en la villa no se habla de otra cosa, todos los hombres están alterados ante este acontecimiento, mientras Zoe despliega entre los lugareños su portentoso carisma sabiendo moverse dignamente ante estos ‘buitres’ sedientos de carne, el relato peca quizás de personajes estereotipados, donde las situaciones son previsibles, aunque divertida, se nota demasiado que se dejada al amparo de la carismática Loren , un torbellino que lo borda, es otra diatriba a la doble moral, se nota el cínico sello humorístico de de Sica. El resultado final de las cuatro historias es de principio que tres horas son demasiadas, se deberían haber hecho dos películas, verlas del tirón es demasiado sacrificio para lo que nos cuenta, obviando esto, nos queda una entrañable antropológica radiografía de un país, Italia, y de un tiempo anclado en el costumbrismo cultural religioso de la era post-Mussolini, con unos realizadores que marcan a fuego con su calidad sus mediometrajes, con unos interpretes magníficos, y donde también han trabajado los mejores en otros apartados como la fotografía, Giuseppe Rotunno, Otello Martelli, música, Nino Rota, o guionistas, Cesare Zavattini, Suso Cecchi d’Amico, Ennio Flaviano, Tullio Pinelli o Brunello Rondi. Recomendable a los que gusten de buenas críticas a la ambigüedad moral, aunque pequen de algo simplistas. Fuerza y honor!!!
5 de abril de 2020
5 de abril de 2020
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuatro tramas independientes entre sí -a cargo de cuatro directores diferentes- llevan a la pantalla sendas historias cuyo denominador común es la parodia, la hipérbole y la exageración.
También están vinculadas por un costumbrismo teñido de cierto sentido social que pretende desarrollarse en clave de comedia sencilla con un humor primario y directo que busca la sonrisa fácil de respuesta inmediata.
Lo mejor es la interpretación por parte de los protagonistas, muy por encima de los papeles que desempeñan.
También están vinculadas por un costumbrismo teñido de cierto sentido social que pretende desarrollarse en clave de comedia sencilla con un humor primario y directo que busca la sonrisa fácil de respuesta inmediata.
Lo mejor es la interpretación por parte de los protagonistas, muy por encima de los papeles que desempeñan.
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