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El gran hotel Budapest

7,3
25.174
votos
Sinopsis
Gustave H. (Ralph Fiennes), un legendario conserje de un famoso hotel europeo de entreguerras, entabla amistad con Zero Moustafa (Tony Revolori), un joven empleado al que convierte en su protegido. La historia trata sobre el robo y la recuperación de una pintura renacentista de valor incalculable y sobre la batalla que enfrenta a los miembros de una familia por una inmensa fortuna. Como telón de fondo, los levantamientos que ... [+]
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user-icon David Reszka   Madrid (España)
Pasable
30 de Marzo de 2014
39 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
Wes Anderson es un moderno. Pero uno de esos modernos que acaban sacando de quicio. Si "Moonrise Kingdom" fue un pastel bien envuelto, con buen sabor y, en cierto modo, innovador, "El Gran Hotel Budapest" no es más que una tarta empalagosa que sigue las mismas pautas de cocción que su predecesora. Por tanto, dentro de la filmografía de este señor, carece de originalidad. Lo que me resulta verdaderamente chocante es el ingente número de seguidores que se están sumando a este tipo, que lo tachan de ser uno de los “mejores realizadores de los últimos años”. Pues si este es el nivel, vamos mal. Personalmente creo que Louis Malle expresaba mejor todo ese rollo de “mundo de fantasía” en "Zazie en el metro", o si se me tira un poco de la lengua, sería capaz de decir que Jean-Pierre Jeunet y Terry Gilliam. Pero el mundo de las maravillas de Wes Anderson, que recuerda a una versión “buena” de las últimas películas de Tim Burton, es un mundo idealizado de cartón piedra donde ni los sentimientos ni las pasiones ni la racionalidad tienen cabida. Es una realidad vacía envuelta en papel fucsia.

Para mí Wes Anderson es un tipo que quiere llamar la atención utilizando decorados recargados con colores chillones y grandes angulares que deformen la imagen y muestren en un solo plano el exhaustivo – y aburrido – trabajo del equipo artístico. Y remarcando esto último de los objetivos angulares: a mí me pone de mala leche ver una imagen deformada durante más de cinco segundos. Me parece que va en contra de los objetivos primordiales del cine, que son crear una estética embellecida de la realidad o bien conseguir una objetividad completamente subversiva; en todo caso crear un mundo propio con una coherencia interna. Sin embargo el popurrí de trávelins, paneos, grúas y uso de grandes angulares no tiene una función específica. Y si la tiene yo no soy capaz de verla. Además, unos personajes acartonados, sin personalidad, todos clichés vistos ya en innumerables películas, no ayudan a mejorar el conjunto: desaprovechar actores y actrices como Willem Dafoe, Adrien Brody, Harvey Keitel, Ralph Fiennes, Bill Murray, F. Murray Abraham, Tilda Swinton, Edward Norton y Jeff Goldblum, entre otros, es una injuria. Por eso llego a la conclusión de que Anderson, que tiene ciertas aptitudes narrativas demostradas en sus últimos trabajos, se ha montado una paja mental para atraer a las masas. Una cajita de muñecas con luces de neón poblada de barbies despersonalizadas. “El Gran Hotel Budapest” es como una bombilla en mitad del bosque en verano, y el público va a ella cual moscas perdidas en la oscuridad. Y me incluyo.

David Reszka, Critica Tu Cine
David Reszka
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user-icon lourdes lulu lou   valencia (España)
Interesante
30 de Marzo de 2014
30 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
Decepción, que desagradable el uso de esa palabra; que inevitable su acepción en alguna ocasión. Comicidad no palpable, diversión no sentida, risa sobre el papel con grave daño ejecutada, diálogos con gracia que se desvanecen instantáneamente tras una leve sonrisa, poca chispa-nada de llama para un fuego que se pretendía fructuoso en potencia y que rápidamente ha sido apagado. Actores con nombre y experiencia, una estética cuidada y fantásticamente dibujada, una presentación de ensueño, pura fantasía salida de un cuento..., elementos magníficos a tu alcance que no logran absorber tu espíritu; un Charlot descafeinado que ni cautiva tu esencia ni emociona tu alma. En esta clase de películas es donde mayor separación existe entre lo escrito por la prensa y lo sentido por el público; y sin desdeñar un ápice de todos los halagos recibidos en palabras sobre el papel, de nada me sirve sí, sólo soy capaz de apreciarlo visualmente, dentro de una reflexión racional y meditada pero, en ningún caso, emocional o espontánea. Leer un cuento de fantasía y no soñar, observar una fotografía fantástica producto de una imaginación maravillosa y no maravillarse con la misma intensidad, diálogos inteligentes con gran perspicacia oculta y no captar su ironía ni su pretendida acentuada dicción...,relación imposible de establecer por mucha voluntad y ganas que se ponga en ello; sólo cabe admitir que, ante las grandes perspectivas creadas, la ilusión y esperanza inicial con la que acudes al cine, éstas han ido desvaneciéndose poco a poco, simultáneamente, con una desagradable lentitud que resulta casi imposible de parar, ardua tarea a evitar pues, en conjunto, admiro el gran trabajo realizado, el esfuerzo de una mente rica y prodigiosa que ofrece un producto diferente pero éste no ha logrado ni cautivarme ni hechizarme ni fascinarme ni...,por tanto, qué hago ante este sentimiento sino sentir una desdeñable y no-querida decepción? Enhorabuena si no perteneces a este grupo y has logrado salir contento y satisfecho de su visión; ese era mi objetivo inicial!!!

http://lulupalomitasrojas.blogspot.com.es/
lourdes lulu lou
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user-icon corocota   Madrid (España)
Interesante
27 de Marzo de 2014
38 de 60 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al terminar la película, se encienden las luces, y una sala a rebosar se despereza en medio de un inmenso e incómodo silencio como no había presenciado nunca. No era lo esperado. Tanta crítica alabándola no le hizo ningún bien y el espectador se espera una película redonda.
Wes se recrea en jardines ya cultivados, donde el se encuentra a gusto, pero el espectador pide variedad de flores y ambientes.
Personajes planos, escenas muy teatrales, historia amplificada sin mucho interés y música saltarina y a veces contundente para que no te duermas.
Vosotros sabréis. Yo no la recomiendo. Y me encantaron los Tenembaus.
corocota
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user-icon odaesu   O Carballiño (España)
Notable
21 de Marzo de 2014
17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine de Wes Anderson es en cierta forma una celebración de lo melancólico, del descubrimiento, de la aventura, de la infancia como tierra fértil para cultivar lo más asombroso. Y la infancia la articula Anderson en pasado, vista desde el presente adulto, gris. La niñez es una explosión de colores, de saltos, carreras, escondites. Por eso sus películas son como un juego infantil, consisten en correr hacia la victoria, siempre escapando de algo o de alguien. En The Grand Budapest Hotel el lujoso hotel no es más que la “casa” de los juegos infantiles, ese punto en el comienza y termina el juego y dónde todos los jugadores pueden estar seguros. Ese gran tronco de árbol en el que cuentas hasta 10 antes de abrir los ojos. Lejos de quedarse en el hotel, la cámara de Anderson persigue la simetría constante y el ritmo frenético a través de esa Europa imaginaria de la época de la Gran Guerra. Irreal, peligrosa, misteriosa y jodidamente hermosa.

Mientras otros autores han ido vendiendo trozos de su mundo, sí, estoy hablando de gente como Tim Burton, Wes Anderson se ha dedicado a protegerlo contra viento y marea. A protegerlo y aumentarlo. The Grand Budapest Hotel es una orgía visual más desenfrenada, una obsesión por la composición más enfermiza, un diseño de producción más grandilocuente y pomposo, una música aún más atrevida en su belleza (si la partitura de Desplat para Mr. Fox era una maravilla, esta para Budapest no se queda atrás, bendita creatividad), un reparto aún más grande (ha encontrado en Ralph Fiennes al actor perfecto para su cine, puro carisma), una aventura con aún más escenarios. Más. Lejos de recular, Anderson está en plena expansión. Quiere más, quiere llevar su poesía sobre la melancolía a nuevos niveles, jugar en nuevas ligas. The Grand Budapest Hotel no llega a la sensibilidad de Moonrise Kingdom, ni a la diversión de Fantastic Mr. Fox, pero es en cambio más completa, porque se luce en ambos terrenos. También es más accesible que sus primeras películas (Life aquatic era demasiado freak, pensada demasiado hacia adentro) y está dotada de un mayor sentido del espectáculo.

Lo maravilloso del mundo fílmico de Wes Anderson es que toda la pompa y el colorido instagramero, están al servicio de las ideas que lo sustentan, no es un envoltorio vacío, lo que hay tras todas las capas estilísticas es un muy sano afán de emocionar y maravillar al espectador. Las películas de Anderson me hacen sentir vivo, recordar una infancia de playmobils y legos, de cuentos y películas de dibujos. De aventuras que solo tenían lugar en mi cabeza mientras estaba sentado en el suelo moviendo muñecos. Una apología de la imaginación como uno de los mayores dones que tiene el ser humano a su disposición. Las infinitas posibilidades que ofrece la imaginación. El juego entre pasado-juventud-auge del hotel y presente(narrativo)-vejez-caída del hotel, hace que nos preguntemos ¿y si al hacernos viejos también nos volvemos grises? ¿nuestras ideas caen como las hojas de los árboles al llegar el otoño? Y así volvemos a la melancolía, pero lejos del dramatismo, en el cine de Wes Anderson la melancolía se plantea desde el optimismo, si sentimos melancolía es porque tenemos preciosos recuerdos de momentos valiosos, para añorar es necesario haber vivido antes. Quizás la melancolía no sea algo malo, simplemente la constatación del fluir vital del ser humano. Celebrémosla manteniendo intactas las ansias de aventura.
odaesu
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user-icon Bouns   Barcelona (España)
Muy buena
8 de Febrero de 2014
28 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
Simplemente magnífica, Wes Anderson se ha vuelto a superar. Ha llevado su mundo al límite, logrando un increíble resultado. Si técnicamente es muy buena, el guión lo es todavía más. Humor constante en estado puro, repleto de pequeños detalles geniales.

Como nos tiene acostumbrados, la estética está muy cuidada y bien lograda, repleta de colorido. Destaca sobretodo el colosal reparto, que querría tener todo director, permitiéndose incluso no sacarle jugo a la mitad de los actores, como a Bill Murray. De entre todos, cabe mencionar especialmente a un tremendo Willem Dafoe, aunque también es cierto que su papel le va como anillo al dedo.

Hermosa, divertida, melancólica... y sobre todo: una película única.
Bouns
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