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Calígula

Drama Fue producida por la revista para adultos "Penthouse". Se trata de un drama de muy alto contenido erótico que narra el ascenso y caída del emperador romano Calígula (12 D.C-41 D.C), sobrino e hijo adoptivo del emperador Tiberio. Sus crueles métodos para ocupar el trono y su afición por todo tipo de orgías, humillaciones y vejaciones son el núcleo de esta polémica película. (FILMAFFINITY)
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8
27 de julio de 2009
24 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando se ve Calígula, debemos arrastrarnos por el poder de su encanto. A nadie se le ocurriría decir, y sin embargo así ocurre, que "Calígula" es una bazofia por el contenido salvaje de sus escenas. Sin embargo, si nos situamos, como buenos cinéfilos, en la esencia de la película, se pueden comprender muchas cosas: Calígula proviene de la producción italiana de Rosellini, cuenta con un guión de Gore Vidal, la puesta en escena y decoración majestuosa (tan currada como las obras de Fellini) de Danilo Donati…son elementos que ya de por sí, son vanguardistas y atrevidos, porque sus autores (Rosellini, Vidal, Donati,) y la tendencia cinematográfica italiana (Calígula es mucho más italiana que británica) son vanguardistas, atrevidas, liberales, decadentes…como se prefiera llamar.
Partiendo de éste punto de vista, Calígula cuenta con una producción magnífica, y sus efectos visuales son tan sugerentes que las escenas afectan directamente a todos nuestros sentidos. Es así, que en casi tres horas de largometraje, sentimos repugnancia, dolor, tristeza, melancolía, y también belleza. Por eso, yo creo que una película no es mala porque sea repugnante, sino que es buena si es capaz de mostrar elegantemente toda la repugnancia que desea expresar. No podemos relacionar a Calígula con sagas de simple y vulgar cine gore o pornográfico.
Malcolm McDowell & Helen Mirren
Por tanto, Calígula tiene el poder de mostrarnos lo bello y lo grotesco entremezclado, las pasiones humanas en su estado más puro (tan puro, que afecta a nuestra mente) y la realidad histórica de un Imperio decadente y corrompido por dentro. Es un film muy atrevido que no se anda con tapujos, como tampoco se andaba Pasolini ni Fellini, ni el español Buñuel. Muestra la historia del emperador más sanguinario de Roma, interpretado por un grandioso Mcdowell al que la historia no ha sabido juzgar. Y lo muestra suntuosa y elegantemente. ¿O es que hay alguna película porno en el que las felaciones se acompañen de música de Prokofiev o Khachaturiam? Calígula es un drama humano, una historia de un hombre que alcanzó el poder para justificar su soledad, que perdió a su hermana y amor de su vida, y al que sólo parecía entender su caballo Incitatus. ¿O alguien cree que la despedida final del caballo frente al rostro de Calígula es mera casualidad?? El cine italiano es simbolista, y Calígula es un símbolo de decadencia que sigue impresionando realmente no por sus escenas porno, o eróticas, sino por el reflejo puro y “sin cargas” de un personaje marcado por el fatalismo.
Malcolm McDowell
En conclusión, sólo se entiende Calígula si se ve “a lo grande, a lo teatral, a lo sangriento, a lo erótico, a lo humano”. Si no se está dispuesto a ello, la película desgarrará al público, pero si se llega a comprender que la violencia, la sangre, la locura, y la apoteósica orgía de poder es más humana que las baratas “Holocausto caníbal” y su largo etcétera sin ningún reflejo humano, el público amará, odiará, y se corresponderá con Calígula.
5
16 de marzo de 2011
21 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
No se puede tener la seguridad de hasta dónde llegaron las excentricidades de Cayo Julio César Augusto Germánico, apodado “Calígula” porque siendo pequeño su padre, el gran general Germánico, lo llevaba a las campañas militares vestido de soldado en miniatura, con las típicas sandalias o “caligas”. Poco debía de imaginar el honrado general (las evidencias recogidas apuntan a que él no entraba en el saco de los depravados de su dinastía imperial) que su benjamín degeneraría en lo que le dio la fama por los siglos de los siglos: su carácter lunático y cruel.
Aunque, creciendo en el nada recomendable ambiente de la familia Julia-Claudia, rebosante de intrigas y de asesinatos, no era de extrañar que el joven de sangre azul se torciera. Sobre todo tras la sospechosa muerte de su padre (ahí era excepción quien fallecía de muerte natural) y el destierro de su madre, y al quedar a merced del emperador, su tío-abuelo Tiberio, cuyo carácter sombrío se había agravado con la edad y las amarguras, Calígula absorbió una sed desmesurada por el poder y la egolatría. Y la absoluta falta de escrúpulos de los peores miembros de su parentela.
Peter O'Toole
El caso es que las crónicas venideras lo catalogarían entre los soberanos más aberrantes de todos los tiempos. No es posible saber cuánto hay de verdad en las escalofriantes anécdotas que han saltado al conocimiento popular, pero cuando el río suena, agua y piedras lleva, eso seguro.
La revista Penthouse quiso lanzar una superproducción italiana sobre el controvertido reinado del emperador majareta. El reclamo para que a esta importante publicación erótica le interesara rodar un supuesto drama histórico, sería que Calígula no sólo se caracterizó por sus excesos en su vida privada y pública, sino que según las fuentes conservadas el libertinaje sexual alcanzó cotas de paroxismo. Un emperador que se acostaba con sus propias hermanas y con casi todo lo que se moviera, y que convertía su palacio en sede de orgías constantes, llegando a adoptar medidas de recaudación de fondos para las arcas estatales consistentes en montar un burdel de lujo en la magna residencia, reunía sin duda bastante interés de cara a explotar la vena erótica-pornográfica que tan en alza estaba en el cine italiano de los setenta.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Con la excusa de filmar sobre el extravagante imperio de Calígula, se contrató al guionista Gore Vidal, al director Tinto Brass y a actores de renombre como Malcolm McDowell, Peter O’Toole y Helen Mirren. La idea de Gore y Brass no incluía escenas de sexo explícito, sino que más bien se centraba en la mente retorcida del emperador y su consecuente manera de proceder. Pero el editor de Penthouse se sacó un as de la manga que los otros no esperaban, e incluyó a posteriori secuencias pornográficas.
De todos modos, la película no cosechó el éxito y pasó a los anaqueles del cine polémico. Si se quiso tratar de oportunismo, aprovechando el tirón del sexo para vender, o de alguna pretensión de seriedad tocada de atrevimiento, porque a pesar de todo no es mala del todo, pues tal vez no esté muy claro. Pero sí es obvio que no es para todos los paladares.
Por la actuación de McDowell y O’Toole, y la malsana atmósfera, se merece el aprobado. Por la algo chapucera mano de Guccione, queriendo dejar patente que la peli estaba producida por su revista X, se le resta bastante calidad. Y además la factura tampoco es de traca; los efectos especiales no dejan en estado de shock que digamos (los momentos de violencia son malillos, y se nota a las claras que utilizaban muñecos en ciertas escenas sangrientas).
Si no importa demasiado dedicarle dos horas y media, puede ocurrir que no se la odie, pero que tampoco se la adore. O bien ir a los extremos.
Yo me quedo en medio.
2
3 de noviembre de 2011
20 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo que me ha motivado a hacer una crítica sobre Calígula es quizás las ganas de escribir una mala crítica. Y es que esta película, si se le puede llamar así, no tiene ni pies ni cabeza.
Con nombres que de entrada podrían haber hecho una gran cinta histórica (además de nombres como Peter O´Toole y Helen Mirren en el reparto, el guionista es el de BEN HUR) termina convirtiéndose en un collage de escenas escabrosas, que ya no sólo no resultan eróticas, que era lo que pretendían, sino que pasan los límites del mal gusto y dejan mal sabor de boca, y lo que es peor: todo ellos sin ninguna intención de aportar nada a la historia.

Vale que engañaron al guionista, vale que introdujeron escenas en el montaje final sin la supervisión del director... pero no es eso responsabilidad suya también?? Si no participaron en el montaje final y terminaron añadiendo escenas pornográficas porque sí, ¿¿no es eso responsabilidad del director de la película?? Porque así se convierte una película en todo lo que no debe ser: un "cortar y pegar" de metraje sin ninguna coherencia ni ninguna intención de contar nada...
Malcolm McDowell
Lo siento Sr. Tinto Brass, quizá le interesaba que esta película llamara la atención de alguna forma y por eso no le importó que el resultado final quedara en manos de un director porno, que convirtió la película en una bazofia carente de rigor histórico o narrativo.
Una pena, porque la controvertida vida de Calígula podría haber dado mucho juego para una cinta más que interesante, que podría haber sido curiosa y polémica pero sin llegar a "esto".
1
19 de noviembre de 2009
20 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
Poco se puede añadir a la estupenda crítica de jastarloa. Pero claro, uno tiene que juzgar la peli por lo que es, por el resultado. Y el resultado es este engendro desagradable, brutal y absurdo. Me da igual si la culpa es del productor o si se malogró el que podía haber sido un buen guión de Gore Vidal. Lo que se estrenó fue un producto infumable. Pudo servir para colar un toque de porno en el cine de alto presupuesto (?) y repartos estelares, y poco más. De todas formas tampoco me creo que fuera el productor quien convirtió una película potable en una vulgaridad pornográfica. La prueba está en las escenitas que rodaron con Peter O'Toole, quien sin duda, versátil como es, se lo pasó pipa.

En fin, que la cosa esta de Calígula puede funcionar como rareza, como excentricidad, pero como cine, no.
6
3 de abril de 2010
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Caligula (Malcolm McDowell) está deseoso por saber si su padre adoptivo el emperador Tiberio (Peter O´Toole) va a nombrarle sucesor. Tiberio reside en Capri, aquejado de sífilis y rodeado de un harén de orgías y sadismo, concebido para satisfacer sus deseos sexuales más ocultos. Caligula emprende con el jefe de la guardia pretoriana Macro (Guido Mannari) la maquinaria para suceder a Tiberio, en contra de su nieto Comodo (Bruno Brive) y heredero directo de sangre. Al hacerse con el anillo de Emperador sin esperar siquiera la agonía de su predecesor, Caligula empezará un reinado no ausente de horror, perversión, asesinato y totalitarismo, por lo que llegará a proclamarse un dios. Su lado humano lo muestra al amor incestuoso que siente por su hermana Varinia (Teresa Ann Savoy) aunque acaba casándose con Cesonia (Helen Mirren), una mujer de mala reputación. Mientras el vicio y la tortura consistentes en orgías y juegos de sangre, sucediéndose en palacio día tras día, las deudas empiezan a crecer en Roma.
Malcolm McDowell
Bob Guccione, directivo de la revista Penthouse movió montañas para hacer realidad a la pantalla vida de uno de los emperadores de Roma con más mala fama y reputación que haya habido en la Historia de la Civilización Antigua. Contó con un guión del novelista Gore Vidal (Whasington D.C) y fichó a Tinto Brass, realizador italiano muy popular por recrearse en primeros planos de traseros femeninos y suntuosos decorados construidos en cartón piedra. Sus películas más destacables en el género erótico (no olvidemos que en 1967 realizó un drama titulado “Col Cuore in Giola” interpretado por Jean Louis Trintignant) son “Salon Kitty” (1976) y “La Llave Secreta” (1983) ambientada en la Italia de Mussolini.

La empresa pseudo-porno de mr. Guccione tenía que acabar bien. Contó con el reparto principal de actores británicos ya reconocidos en el panorama cinematográfico; desde Peter O´Toole (como acascarrabiado y furioso Tiberio); Malcolm McDowell (después de “La Naranja Mecánica”, con su faceta de Caligula, se encasillaba aún más en papeles de payaso sádico y pervertido), el gran y shakeasperiano Sir John Gielgud (interpretando a Nerva, consejero de Tiberio, y tal vez el único personaje honesto y bondadoso del film que predice la ola de terror que se devastará Roma, antes de cortarse las venas). Son secundados por una desconocida Helen Mirren, John Steiner (que participó en “El Bosque del Lobo” de Pedro Olea) y Paolo Bonaccelli (otro que se las daba de sádico en “Salò o los 120 días de Sodoma” de Pier Paolo Pasolini).
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