El imperio de los sentidos
1976 

6,3
12.016
Romance. Drama
Una pareja de amantes vive una historia de amor llevada hasta límites inimaginables. La pasión se ha adueñado de ellos. El sexo ha pasado a ser lo único importante de sus vidas. Las ansias de la mujer por poseer a su hombre parecen inagotables y crecen cada día más hasta llegar a confundir el placer con el dolor. (FILMAFFINITY)
28 de septiembre de 2023
28 de septiembre de 2023
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Incluir sexo explícito en una película es una decisión arriesgada, ya que es difícil conseguir que el sexo en sí esté bien integrado en la trama. Sin duda alguna, observar escenas eróticas en la gran pantalla (que diferenciamos del porno por su intención cinematográfica y no sexual) despierta sensaciones en el espectador y le da una visión de la película que hay que tener en cuanta. Se me ocurre como ejemplo la morbosa "Love" de Gaspar Noé en la que el sexo no parece tener justificación más allá de provocar en el espectador una reacción demasiado anodina y fácil. A pesar de que en "Love" la trama gira en torno a un triángulo amoroso y es el sexo una parte importante de dicho triángulo, las escenas eróticas no empastan bien con unos personajes a quienes realmente están afectando otros problemas.
"El Imperio de los sentidos" escapa de esta difícil solución ya en 1976 con una trama que está al servicio del sexo, y no al revés. El sexo es la historia y es lo que se nos quiere contar. Hay de hecho muy pocas escenas en las que los protagonistas no estén fornicando, si no entre ellos, con otras personas. No hay mejor manera de incluir sexo explícito en el cine que pretendiendo hablar de sexo, como también acierta a hacer "Nymphomaniac" de Lars Von Trier. El tema de la película es interesante y te hace reflexionar sobre la relación que los humanos tenemos con el sexo e incluso con los genitales como principal foco del placer sexual. Esto sumado a una estética japonesa muy atrayente y embaucadora que te sumerge en la tradición cultural de país y de la época hace de la película una indiscutible obra de culto que merece la pena ver.
"El Imperio de los sentidos" escapa de esta difícil solución ya en 1976 con una trama que está al servicio del sexo, y no al revés. El sexo es la historia y es lo que se nos quiere contar. Hay de hecho muy pocas escenas en las que los protagonistas no estén fornicando, si no entre ellos, con otras personas. No hay mejor manera de incluir sexo explícito en el cine que pretendiendo hablar de sexo, como también acierta a hacer "Nymphomaniac" de Lars Von Trier. El tema de la película es interesante y te hace reflexionar sobre la relación que los humanos tenemos con el sexo e incluso con los genitales como principal foco del placer sexual. Esto sumado a una estética japonesa muy atrayente y embaucadora que te sumerge en la tradición cultural de país y de la época hace de la película una indiscutible obra de culto que merece la pena ver.

Destaco, por otro lado, una escena que me impactó por su modernidad y de la que desconozco si tiene o no precursores cinematográficos (no es Spoiler, sucede casi al principio). Sada, la prostituta, contempla al objeto de su deseo hacer el amor con su esposa mientras se imagina degollando a esta, escena que posteriormente se nos muestra solo está en su cabeza. Me parece un recurso cinematográfico muy avanzado para la época en el que un personaje se visualiza haciendo algo malo que de primeras parece una escena real. Este es un recurso muy usado especialmente en series de televisión para crear dinamismo e introducirnos en la mente de los personajes que me sorprendió gratamente encontrar aquí.
30 de agosto de 2025
30 de agosto de 2025
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No soy justo, lo reconozco. Las películas de género "erótico" creo que al sacarlas del momento que se hicieron muchas quedan como productos de bajo nivel. Quitando algunas como "Instinto básico", "Eyes wide shut", y algunas más con tramas interesantes, pocas pasan el examen del tiempo.
Entiendo el éxito en su momento. Eran los 70, escenas explícitas que son más porno light que erotismo, algún momento bizarro, y la siempre eficaz etiqueta de "basado en hechos reales".
El problema es cuando damos el salto al siglo XXI y tenemos una obra que ya no resulta tan transgresora, con un argumento muy simple y diálogos que aburren o causan bochorno.
Que se le quiera dar un toque de gafapasta es, como con todos esos productos, algo que provoca algo como: dar un par de toques suaves a la cabeza de quien lo dice mientras sonríes y dices palabras como "claro que sí campeón".
Sin duda tiene su mérito por el momento en que se hizo, pero el pasar de los años la han llevado a ser una obra que o bien prefieres ver una porno o algo más interesante.
Entiendo el éxito en su momento. Eran los 70, escenas explícitas que son más porno light que erotismo, algún momento bizarro, y la siempre eficaz etiqueta de "basado en hechos reales".
El problema es cuando damos el salto al siglo XXI y tenemos una obra que ya no resulta tan transgresora, con un argumento muy simple y diálogos que aburren o causan bochorno.
Que se le quiera dar un toque de gafapasta es, como con todos esos productos, algo que provoca algo como: dar un par de toques suaves a la cabeza de quien lo dice mientras sonríes y dices palabras como "claro que sí campeón".
Sin duda tiene su mérito por el momento en que se hizo, pero el pasar de los años la han llevado a ser una obra que o bien prefieres ver una porno o algo más interesante.
30 de marzo de 2026
30 de marzo de 2026
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Nagisa Ōshima fue un cineasta con una gran reputación y una imagen polémica debido a su postura política y su manera de tocar temas sensibles. Sus películas fueron una manera de desafiar al Japón de aquella época desde muchos aspectos. Aunque sus películas eran desafiantes a nivel social y político, ninguna fue tan extremadamente escandalosa como esta.
L'Empire Des Sens alias Ai No Korida es todo un caso debido a la reputación que ha alcanzado por sus escandalosas escenas de sexo explícito. Viéndolo de manera superficial no parece diferente a otras producciones para adultos producidas por Japón. En la película se muestran actos sexuales que en Japón ya son muy comunes. Pero el asunto es que se trata de una película que desde su estreno ha sido víctima de censura. Parece extraño debido a la reputación que tiene Japón en el mundo de la pornografía. Pero la película fue hecha en un periodo dónde había limitaciones y Japón aún no tenía la libertad sexual libre de tabúes que ya se conoce.
Para ser claros, no se trata de una película pornográfica cualquiera porque la finalidad de sus escenas explícitas no es estimular al espectador. La trama va bastante enfocada en el sexo, pero existe algo detrás que tiene la intención de dejar un mensaje. La película llega a incomodar no solo porque sus escenas pornográficas son provocativas, sino porque su fuente de origen es bastante oscura y perturbadora.
La película narra su versión del caso de Sada Ade y fue la segunda vez que se había hecho una película sobre este caso. Un año antes Noboru Tanaka hizo su versión del caso con la película Jitsuroku Sada Ade que ha sido bastante comparada con la versión de Nagisa. La película empieza su versión de los hechos con el momento en que conoce a Kichizo Ishida y después muestra un momento en el que se casan, pero en la vida real solo eran amantes. Sada es alguien que pasó gran parte de su vida como prostituta y quiso comenzar una nueva etapa como sirvienta. Pero su interacción con Kichizo no solo hace que ella retorne a su vida sexual, sino que de inicio a algo más intenso. En la película interactúa en dos escenas con el profesor Goro Omiya quien en la vida real fue uno de los amantes de Sada. Kichizo es alguien que también muestra interés en el sexo y ve en Sada la oportunidad de alcanzar un placer que su esposa no le puede proporcionar. La película explora la vida íntima de ambos y cómo el deseo va escalando hasta ciertos extremos. Sada desarrolla un impulso sexual bastante natural en el sexo femenino y se vuelve una ninfómana. Los actos sexuales más comunes ya no son suficientes y siente el fuerte deseo de alcanzar un estímulo máximo. Está convencida de que solo Kichizo puede ofrecerle eso y llega al punto de volverse obsesiva. Sada manifiesta una actitud peligrosa que la lleva a amenazar a su amado con un cuchillo, cosa que realmente pasó. Kichizo no le da mucha importancia hasta que se da cuenta del fuerte impulso sexual de Sada que parece imposible de saciar. Kichizo fue quien la introdujo a los actos más perversos como el sexo en público, el voyerismo y la inserción de objetos en sus partes más íntimas. La ve al principio como la mujer ideal para satisfacer sus deseos más depravados, pero sin saber lo que le esperaba más adelante. Otro momento que muestra la actitud peligrosa de Sada es dónde interactúa con dos niños desnudos en una escena que sería vista con muy malos ojos por los más moralistas. Lo más chocante de esta escena es ver cómo Sada sujeta las partes íntimas de uno de los niños. Algo así sería imposible de volver a hacer en una película, pero basta para dejar en claro que la perversión de Sada ya estaba alcanzado un nivel peligroso. Aunque la película solo se enfoca en los protagonistas, es por medio de un personaje extra que se da a entender que su relación ya estaba siendo juzgada por los demás. Desde el momento en que Sada le pide a Omiya que la golpeé y ella repita el acto con Kichizo, ya es ahí donde la pareja comienza a buscar placer en el dolor. Cuando un individuo ya no puede satisfacerse con prácticas más usuales, comienza a buscar placer en métodos que puedan incluso provocar dolor.
Es claro que las escenas explícitas no son lo único que han hecho de esta película una obra prohibida, sino el hecho de que retrata un suceso que los medios de la época han tratado de sepultar y que por mucho tiempo se consideró solo una leyenda urbana. La película es un recordatorio de que el caso de Sada sucedió y la lección que deja es sobre los riesgos que pueden existir al buscar el placer. Aunque los humanos están hechos para sentir placer y es algo natural que no tendría que limitarse, la cuestión es qué tan lejos se está dispuesto a ir al punto de infligir daño. La razón de por qué la sociedad pone límites es porque le preocupa que el querer buscar placer fuera de las prácticas más comunes pueda conducir a daños a terceros como las violaciones o daño a uno mismo como el caso de David Carradine. La asfixia como práctica sexual se incluyó en la película por una razón y es que puede ser riesgosa.
L'Empire Des Sens no es para nada una simple película porno, es una historia oscura que expone las prácticas sexuales poco convencionales y su intención es dejar en claro que el placer máximo tiene un precio cuando se va a ciertos extremos. Eso le da bastante valor porque sus escenas pornográficas tienen un punto y la película tiene algo que decir. La película hace un aporte creativo porque es un ejemplo de que se puede contar algo más allá de solo mostrar escenas sexuales. Algo que el arte hentai también haría tras pasar al formato animado poco tiempo después. El mensaje que quiere transmitir es claro y lo muestra de una manera bastante cruda. La película no es apropiada para cualquiera por su crudeza explícita. Hay que ser muy de mente abierta o al menos tener experiencia en el arte de la pornografía japonesa para poder verla y entender su mensaje. Mi calificación final para esta película es un 8/10.
L'Empire Des Sens alias Ai No Korida es todo un caso debido a la reputación que ha alcanzado por sus escandalosas escenas de sexo explícito. Viéndolo de manera superficial no parece diferente a otras producciones para adultos producidas por Japón. En la película se muestran actos sexuales que en Japón ya son muy comunes. Pero el asunto es que se trata de una película que desde su estreno ha sido víctima de censura. Parece extraño debido a la reputación que tiene Japón en el mundo de la pornografía. Pero la película fue hecha en un periodo dónde había limitaciones y Japón aún no tenía la libertad sexual libre de tabúes que ya se conoce.
Para ser claros, no se trata de una película pornográfica cualquiera porque la finalidad de sus escenas explícitas no es estimular al espectador. La trama va bastante enfocada en el sexo, pero existe algo detrás que tiene la intención de dejar un mensaje. La película llega a incomodar no solo porque sus escenas pornográficas son provocativas, sino porque su fuente de origen es bastante oscura y perturbadora.
La película narra su versión del caso de Sada Ade y fue la segunda vez que se había hecho una película sobre este caso. Un año antes Noboru Tanaka hizo su versión del caso con la película Jitsuroku Sada Ade que ha sido bastante comparada con la versión de Nagisa. La película empieza su versión de los hechos con el momento en que conoce a Kichizo Ishida y después muestra un momento en el que se casan, pero en la vida real solo eran amantes. Sada es alguien que pasó gran parte de su vida como prostituta y quiso comenzar una nueva etapa como sirvienta. Pero su interacción con Kichizo no solo hace que ella retorne a su vida sexual, sino que de inicio a algo más intenso. En la película interactúa en dos escenas con el profesor Goro Omiya quien en la vida real fue uno de los amantes de Sada. Kichizo es alguien que también muestra interés en el sexo y ve en Sada la oportunidad de alcanzar un placer que su esposa no le puede proporcionar. La película explora la vida íntima de ambos y cómo el deseo va escalando hasta ciertos extremos. Sada desarrolla un impulso sexual bastante natural en el sexo femenino y se vuelve una ninfómana. Los actos sexuales más comunes ya no son suficientes y siente el fuerte deseo de alcanzar un estímulo máximo. Está convencida de que solo Kichizo puede ofrecerle eso y llega al punto de volverse obsesiva. Sada manifiesta una actitud peligrosa que la lleva a amenazar a su amado con un cuchillo, cosa que realmente pasó. Kichizo no le da mucha importancia hasta que se da cuenta del fuerte impulso sexual de Sada que parece imposible de saciar. Kichizo fue quien la introdujo a los actos más perversos como el sexo en público, el voyerismo y la inserción de objetos en sus partes más íntimas. La ve al principio como la mujer ideal para satisfacer sus deseos más depravados, pero sin saber lo que le esperaba más adelante. Otro momento que muestra la actitud peligrosa de Sada es dónde interactúa con dos niños desnudos en una escena que sería vista con muy malos ojos por los más moralistas. Lo más chocante de esta escena es ver cómo Sada sujeta las partes íntimas de uno de los niños. Algo así sería imposible de volver a hacer en una película, pero basta para dejar en claro que la perversión de Sada ya estaba alcanzado un nivel peligroso. Aunque la película solo se enfoca en los protagonistas, es por medio de un personaje extra que se da a entender que su relación ya estaba siendo juzgada por los demás. Desde el momento en que Sada le pide a Omiya que la golpeé y ella repita el acto con Kichizo, ya es ahí donde la pareja comienza a buscar placer en el dolor. Cuando un individuo ya no puede satisfacerse con prácticas más usuales, comienza a buscar placer en métodos que puedan incluso provocar dolor.
Es claro que las escenas explícitas no son lo único que han hecho de esta película una obra prohibida, sino el hecho de que retrata un suceso que los medios de la época han tratado de sepultar y que por mucho tiempo se consideró solo una leyenda urbana. La película es un recordatorio de que el caso de Sada sucedió y la lección que deja es sobre los riesgos que pueden existir al buscar el placer. Aunque los humanos están hechos para sentir placer y es algo natural que no tendría que limitarse, la cuestión es qué tan lejos se está dispuesto a ir al punto de infligir daño. La razón de por qué la sociedad pone límites es porque le preocupa que el querer buscar placer fuera de las prácticas más comunes pueda conducir a daños a terceros como las violaciones o daño a uno mismo como el caso de David Carradine. La asfixia como práctica sexual se incluyó en la película por una razón y es que puede ser riesgosa.
L'Empire Des Sens no es para nada una simple película porno, es una historia oscura que expone las prácticas sexuales poco convencionales y su intención es dejar en claro que el placer máximo tiene un precio cuando se va a ciertos extremos. Eso le da bastante valor porque sus escenas pornográficas tienen un punto y la película tiene algo que decir. La película hace un aporte creativo porque es un ejemplo de que se puede contar algo más allá de solo mostrar escenas sexuales. Algo que el arte hentai también haría tras pasar al formato animado poco tiempo después. El mensaje que quiere transmitir es claro y lo muestra de una manera bastante cruda. La película no es apropiada para cualquiera por su crudeza explícita. Hay que ser muy de mente abierta o al menos tener experiencia en el arte de la pornografía japonesa para poder verla y entender su mensaje. Mi calificación final para esta película es un 8/10.
22 de diciembre de 2005
22 de diciembre de 2005
14 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nunca la "petit-morte" de la que tanto hablan los franceses ha sido tan bien retratada en el cine como en "El imperio de los sentidos". No es una película para el onanismo diario, sino para la reflexión. Si alguna vez has estado enamorado de alguien más que de ti mismo, pues la entiendes. Es bizarra. Extraordinaria. Me encanta.
25 de enero de 2006
25 de enero de 2006
5 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al estar acostumbrado a las últimas películas japonesas, puros estímulos visuales, no imaginé que "El Imperio de los Sentidos" fuera tan cercana a la pornografía. Por eso, si bien la primera parte de la película la rechacé, poco a poco fui descubriendo que en realidad es una muestra de las pasiones humanas elevadas a su máxima potencia. Excepto la última parte, la película no muestra grandes dotes artísticas, y se hace algo reiterativa. Sin embargo, un final (aunque esperado) desconcertante y apasionado han hecho que como dice un usuario, me plantee hasta dónde se puede llegar en una relación amorosa o sexual.
Si bien en un principio la película parece la versión japonesa de "Garganta Profunda", el sentido de la misma va más allá de lo que podemos soportar. Un tributo a la metafísica.
Si bien en un principio la película parece la versión japonesa de "Garganta Profunda", el sentido de la misma va más allá de lo que podemos soportar. Un tributo a la metafísica.
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