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| 37 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Pedro Almodóvar es un tipo sin complejos, que todo lo que piensa y le parece necesario lo plasma en la pantalla. Se expresa sin tapujos y es de agradecer en algunos casos. Bueno, pues aquí vuelve a mostrarnos todo su desparpajo y nos entrega una obra menor en comparación con sus anteriores obras pero que se disfruta bastante. Como en film suyos anteriores los homosexuales, las drogas y los líos están a la orden del día pero en este caso se le añade un tema más que salva a la cinta de ser otra obra parecida y que ya aburre de su filmografía: intriga. Todo lo que he dicho antes, drogas y tal, queda envuelto en una funda de tensión no forzada y que queda como anillo al dedo en el resultado final ya que al final todo la resolución es original y nos deja impresionados.
En cuanto a las actuaciones los dos actores protagonistas lo bordan. Fele Martínez (Que desde Tesis no lo había visto hacer un papel tan bueno.) y Gael García Bernal tiran del film rememorando aspectos de su vida y del presente.
En fin, una propuesta que resultó una agradable sorpresa por la intriga y por el broche final inesperado, que la disfruten.
6.9/10
P.D. Está infravalorada por crítica y público.
Anatómico Juan 
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| 32 de 50 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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selu
corodoba (España)
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Su valoración:  |
22 de Diciembre de 2006 |
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La mala educación es una de las obras cinematográficas más interesantes y más arriesgadas que se han planteado en los últimos años. La mezcla de tres tiempos distintos así como la intersección de la ficción dentro de la realidad, nunca hubiesen llegado a buen puerto si las manos de quien teje toda esta trama no fueran las de la sabiduría, las del buen hacer y buen gusto: Las manos de Almodóvar.
Pedro después de ofrecernos historias más comedidas y universales como la excelente Hable con ella y la gran Todo sobre mi madre, saca de nuevo sus orígenes más transgresores para dar a la luz a una historia oscura. La mala educación es una historia de personajes inciertos y que a medida que avanza el film el espectador comienza a conocerlos descubriendo su pasado su presente y futuro. La narración se llena de elipsis dando a la trama un especial interés y consigue con creces mantener un excelente ritmo en la película. La capacidad de sorprender de Almodóvar se hace patente en el ecuador de la historia cuando un giro inesperado transporta a los personajes hacia caminos oscuros e inesperados perfectamente dibujados.
La interpretación de los actores (especialmente Homar y García Bernal) es extraordinaria, así como la dirección artística y la música.
La película tiene momentos muy emotivos y melancólicos (la escena del niño cantando en el lago) y detalles sobrantes y exagerados (un cura, malo como siempre en nuestro cine, aterrorizando a unos niños que a nivel interpretativo no están a la altura).
La mala educación fue una película que a día de hoy (ya estrenada su gran obra maestra: Volver) se ha castigado cruelmente catalogándola de un traspié de Almodóvar o de un fracaso. Sin embargo para mí esta historia nominada a los cuatro mejores premios Goya y a los cinco mejores del cine europeo, encargada de abrir Cannes y capaz de recaudar más de cincuenta millones de dólares por todo el mundo… fue sin duda un paso adelante en la trayectoria de un director que más que estar sobrevalorado tiene un talento invaluable.
selu 
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| 31 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Esteban
Oviedo (España)
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Su valoración:  |
20 de Abril de 2006 |
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El cine de Pedro Almodóvar se caracteriza, entre otras cosas, por tener un sentido de la narrativa cinematográfica absolutamente personal, una serie de distintivos estéticos propios y unos principios formales únicos e intransferibles que hacen de cada película del director manchego una obra incomparable dentro del panorama cinematográfico español (quizá mundial). Es complicado, dentro de una filmografía mucho más vasta y variada de lo que sus detractores creen, encontrar una película que reúna toda esa serie de vértices temáticos que han ido configurando la personal obra de este cineasta a lo largo de los años. La Mala Educación, inspirado y sobrecogedor trabajo injustamente menospreciado por miradas inquisidoras y superficiales, aúna en apenas 100 minutos la mayoría de las obsesiones que caracterizan a Almodóvar y que de manera más o menos continua han ido salpicando su cine: el amor, la amistad, la obsesión, el sexo, la homosexualidad, la muerte, el travestismo, la soledad, las identidades confusas, el crimen, la mentira, la ambición, la transexualidad, las drogas, la culpa, la redención, la figura materna, las extrañas y a veces invisibles líneas divisorias entre la realidad y la ficción... como un brillante ejercicio de autorreferencialidad temática completamente inusual dentro del aletargado cine español.
Sin embargo, la excelente película de Pedro Almodóvar no se conforma con ser un conglomerado de temas ya expuestos en obras anteriores sino que se arriesga a explorar nuevos territorios, dándole un empaque completamente nuevo y original a la propuesta, aunque muchos se obcequen en catalogarla como una obra menor dentro de la filmografía almodovoriana, quedándose con la lectura más obvia y superficial de un film cuya asombrosa densidad y complejidad estructural pida a gritos un segundo visionado.
Poseedora de una de las estructuras narrativas más originales y arriesgadas que se han visto en el cine español en los últimos años, auténtico alarde de maestría en el oficio que Almodóvar ha ido depurando con el paso del tiempo, la película echa mano de un guión absolutamente brillante, construido pieza a pieza con una meticulosidad que raya la perfección, en la que cada escena, cada línea de diálogo son absolutamente imprescindibles y revelan mucho más de lo que en un principio podría esperarse. Es como si con su película Almodóvar hubiese dado forma a una olla a presión a punto de desbordarse, que lucha por estallar y derramar su contenido en todas direcciones.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Discurriendo a través de diferentes planos narrativos que se superponen y retroalimentan unos a otros, entremezclando la realidad con la ficción, la literatura con el cine y los recuerdos como soporte de todos ellos, en un entramado de situaciones y personajes que se duplican dependiendo del fragmento que se esté narrando, “La Mala Educación” resulta ser un film tan enrevesado como extraordinariamente bien resuelto. Nada hay de confuso una vez finalizada la película gracias al excelente trabajo de Almodóvar, que vuelve a mostrarse como un guionista hábil e inteligente.
En su momento la película fue despachada por algunos como una crítica poco sutil a la educación religiosa de la época franquista, haciendo especial hincapié en el siempre escabroso tema de los abusos sexuales a menores por parte de miembros del clero. Nada más lejos de la realidad. Es cierto que ese tema está ahí y Almodóvar lo utiliza como punto de partida para el desarrollo de su historia, postergándolo rápidamente a un segundo plano a medida que la película avanza, pero decir que eso es todo lo que el film tiene que ofrecer es no haber comprendido demasiado bien el auténtico objetivo del cineasta. Supongo que no hay nada más triste para un creador que ver como su obra es relativizada hasta el punto de tergiversar completamente los objetivos temáticos que se intentan alcanzar. La escasa simpatía que Almodóvar se granjea entre numerosos críticos y espectadores es uno de los motivos que lleva a tan nutrido grupo de detractores a realizar lecturas tan desafortunadas como las que se pueden leer en esta página.
La trama del filme es oscura, pesimista y descorazonadora. Abundan los personajes esquivos, retorcidos y amorales que se dejan arrastrar por sus más bajas pasiones. Pero pasiones frías, amargas y que en ningún momento son fuente de placer, sino de desgracia y sufrimiento: el sexo entendido como un instrumento de poder y dominación, como arma arrojadiza que puede servir para controlar y destruir al contrario, aunque este sea objeto de deseo.
Película de digestión lenta pero finalmente sobrecogedora, “La Mala Educación” se presenta al público como lo que es: una obra fría, tenebrosa, desgarrada y entristecida sobre la maldad inherente a la naturaleza humana.
Esteban 
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| 20 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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pezpozo
Córdoba (España)
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Su valoración:  |
27 de Abril de 2009 |
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Esta es una película donde queda claramente demostrado la magistralidad cinematográfica que tiene Pedro Almodóvar en su oficio de director de cine. Su acierto cuando narra, filma, conjunta las escenas; con cuanta perfección da contenido, desarrollo y puntillazo final a las historias que crea. Por ejemplo la escena donde el cura en la sacristía es desvestido por el niño monaguillo, es de un realismo y una exactitud que deja atónito a cualquiera.
No me gustan la mayoría de la películas de Pedro Almodóvar, pero he de reconocer a los cuatro vientos, a los seis o a los diez, que es un director excepcional, de una creatividad y un talento estructural que sólo poseen los genios.
Felicidades Pedro, por como narras y filmas esta "Mala educación", por lo bien que describes la justificación del cura que le mete mano al niño en base a que "lo quiere", a que le cautiva, a que le enamora intensamente, es decir porque el inmoral se ve desbordado por la pasión humano-huracanada que hace perder la razón y el equilibrio pensante (aunque la acción sea delictiva y se llame en este caso concreto 'pederastia').
pezpozo 
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| 20 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Redeker
Málaga (España)
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Su valoración:  |
7 de Junio de 2010 |
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Pedrín lo ha vuelto a hacer. No se quedó agusto con la monumental patochada que perpetró con "Todo sobre mi madre" y castiga la veracidad y lógica dramática con otra tragedia imposible, repleta de personajes rocambolescos y con un trasfondo moralmente censurable y surrealista. Pero surrealismo no del artístico, sino del que toca los huevos.
He de aclarar primero que Pedrito me parece buen director. En serio. El tío sabe como dirigir, maneja la fusión música-imagen de una manera ejemplar y se muestra diestro con el manejo de la cámara. La verdadera lacra que pudre este buen oficio del que hace gala Piter es el empeño que tiene en escribir él los guiones; y como sus labores de guionista son una puta mierda, pues pasa lo que pasa.
Ante "La mala educación", el espectador medio asistirá a un despliegue de medios técnicos de gran genuinidad, verá relaciones interpersonales entre los personajes que se salen de cualquier tópico o norma preestablecida y como ha escuchado que Almodóvar es uno de los grandes del cine español, dirá "Joder, es muy buena".
El gafapasta con tendencias homosexuales reprimidas esgrimirá como razones para defenderla una iconografía simbólica interesante, una ambientación ochentera muy personal y en cuanto a la parte dramática, hará hincapié en la necesidad de empatizar con los personajes desde las posibilidades que tenga el espectador para comprender la tragedia moral que suscita las sombrías elucubraciones de los mismos. Dirá: "Es muy interesante, Almodóvar conserva su marca de autenticidad cinematográfica. Él es el futuro del cine español".
El espectador que guste del cine sin pasarse de listo ni de bohemio, sólo se preguntará cuando a este hombre le dará por hacer una película normal, sin situaciones sórdidas, conductas reprochables y éticamente incorrectas, charlas sobre pollas, travestis drogadictos, transexuales e imágenes de jovenzuelos rasurados porculizándose mientras jadean cual ciclista en el Tour de Francia.
No todo el monte es orégano, pero al revés, no todo el orégano es monte, así que puntúo positivamente la interpretación de Gael García Bernal, sin entrar a debatir sobre el personaje que interpreta en sí.
Cateo de nuevo a Almodóvar por utilizar el cine como vehículo para escenificar sus extrañas y oscuras perversiones y por usar al bueno de Javier Cámara para semejante aberración de personaje.
Redeker 
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