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Kick'Em Ars
Madrid (España)
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Su valoración:  |
22 de Agosto de 2007 |
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Desde que el ser humano adquirió el talento para la fabulación, las historias que han pasado a la posteridad son las de seres excepcionales en situaciones excepcionales. Don Quijote, Hamlet, el Cid... no eran unos tipos corrientes. Su inverosimilitud, su improbabilidad, es lo que les hacía grandes y dignos de crónica. Ray Ferrier es el gran hombre de esta gran historia. Su hazaña es sobrevivir y su mérito, la fortuna. La suerte de sobrevivir es el mejor destino en un mundo en guerra.
La obra literaria original de H.G. Wells y la versión cinematográfica de Spielberg coinciden en un estilo narrativo realista que procura credibilidad a sus planteamientos fantacientíficos. Solo que cada una es hija de su tiempo. A pesar de la universalidad de la guerra, entre 1900 y 2000 han surgido diferencias cualitativas del concepto de la guerra. La guerra moderna se concibe en la ciudad y no hace distinción entre soldados y niños (si acaso, bajas y daños colaterales).
En el libro de Wells el protagonista era un hombre de ciencia que deambulaba en solitario por la desolación de la guerra. En esta película es un obrero de clase baja que huye con sus hijos, un adolescente y una niña. Ray es un padre que desea que sus hijos sobrevivan a la guerra y lo consigue, como suele decirse, de chiripa. Pero también es un adulto que conoce el horror y pretende, a toda costa, preservar la inocencia de los jóvenes. La película de Spielberg refleja la lucha denodada del protagonista por salvaguardar en la niña ese don que él ha perdido irreversiblemente: la inocencia.
Rachel, la inocencia, es invitada por su padre a contemplar el espectáculo atmosférico desde la parte trasera de la casa: “Vas a alucinar”, le dice. Pero cuando se hace patente que el terror absoluto ha aterrizado, Ray, blanco de miedo (y blanco por el polvo de los edificios destrozados, clara y no única referencia al 11-S) toma su mayor determinación, ocultar a Rachel la perturbadora realidad: le pide que no mire hacia atrás, le venda los ojos, le obliga a cantar una canción para que no oiga...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: El terror es exógeno pero también endógeno, la locura de la destrucción es infecciosa y no solo los extraterrestres personifican la amenaza, cualquier hijo de vecino puede apuntar la sien de uno con el cañón de una pistola. La guerra supone para el ser humano la pérdida de su humanidad, atrozmente dramatizada en el asesinato de Ogilby por parte de Ray.
Es sorprendente, por tratarse de Spielberg (al menos el de antes de A.I. y Minority Report), el final de la película, un final en el que la esperanza es vaga. El reencuentro familiar carece de excesos sentimentales, un par de abracitos fruto de la urgente necesidad de calor humano, tras la inhumana odisea vivida, aunque nada hace presagiar una recomposición de la familia rota. Es un reencuentro crudamente aséptico.
A propósito de finales asépticos, otra sorpresa del filme es que respete pulcramente el final de la novela, la destrucción de los invasores extraterrestres por parte de unos microscópicos seres portadores de enfermedades terrestres. Seguro que el gobierno de los “marcianos” invertía la mayoría de sus presupuestos en Defensa y solo destinaba una minúscula parte a Sanidad. ¿No es una ironía fabulosa sobre la soberbia del ser inteligente?
Kick'Em Ars 
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| 159 de 265 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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A juzgar por la recaudación y las benévolas críticas que ha recibido “La guerra de los mundos”, todo parece indicar que el empeño mediático y de marketing radical que sufrimos cada pocos meses por parte de Hollywood funciona. Mejor dicho, funciona si eres Steven Spielberg, si tu actor principal es Tom Cruise y si te has gastado una millonada en efectos visuales y extras acompañada de una campaña de marketing a la altura de las circunstancias.
No hay que decir que la nueva adaptación de “La guerra de los mundos” no pasará a la historia del cine más allá de la sección “los más alquilados” de un videoclub de barrio y sólo será recordada por los ingresos multimillonarios que tendrán sus productores.
Leí una entrevista de Spielberg diciendo que la película estaba más cerca de “Mars Attacks” que “Independence Day”, si los personajes tuvieran algo más de diálogo mucho me temo que estaríamos ante la nueva “Independence Day” o lo que es lo mismo: uno de los mayores y más esperpénticos bodrios de la década.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Tom Cruise no interpreta, padece. Padece a una hija que cualquier espectador ofrecería en cualquier ritual alienígena para su exterminio, padece a un hijo bastante idiota con atisbos de héroe “americano” de poca monta, padece una vida llena de sufrimiento: tanto sufrir y convertirse en un asesino para quedarse sin su ex (se podrían haber ventilado a la nueva pareja para hacer el final todavía mas infumable) y ver como en Boston los invasores no han destrozado ni una casa en el barrio de su ex. Nunca tuvo que firmar el divorcio este chico.
No te preocupes Tom, muchos espectadores también padecemos. Padecemos que guionistas nos tomen el pelo: habrá fallos eléctricos no generalizados (semáforos, cámaras de video / fotos), habrá coches de videojuego con gasolina ilimitada, los aviones se estrellarán con cuidado y mimo para no dañar medios de escape, los alienígenas atacarán con rayos que no destruyen la ropa (que es de marca) pero sí edificios y tanques y si eres hijo de Tom nada ni nadie podrá herirte, porque es necesario que aparezcas al final de película y digas tu bonita frase paternal, para que muchos espectadores intenten cortarse las venas con el cartón de las palomitas o practicarse el harakiri con la pajita del refresco ante uno de los happy ends más estúpidos e incoherentes de la historia del cine.
La película no es un bodrio gracias a los quince minutos en los que aparece Tim Robbins, que crea más tensión e incertidumbre en el espectador que todos los rayos y explosiones vistos hasta el momento.
Nos prometieron alienígenas que darían miedo y sólo provocan risa: que tienen tres patas, pues entre los terrícolas contamos con Rocco Sifredi y Nacho Vidal. No nos asusta ni los llama la atención semejante cualidad.
Lo peor de todo es que el trailer es bueno. Bien montado y utilizando los climax del film.
Lo mejor de todo es que hay gente que no se enteró al final de la película y no sabía porqué se mueren los invasores. El encefalograma plano del cine americano actual parece contagioso. Y eso si que me da miedo.
Maldito Bastardo 
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Txarly
Qingoco (China)
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Su valoración:  |
30 de Abril de 2006 |
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La guerra de los mundos me dejó perplejo. Hacía veinte años (El color púrpura) que el tipo este me tenía hasta el gorro con su cine efectista y vacío. A muchos les ha horrorizado esta nueva versión de la película y no entiendo el porqué. Spielberg ha logrado en dos horas lo que la mayoría de sus colegas adscritos al género de terror no saben hacer: originar tensión durante todo el metraje a la par que entretener. Desde la primera aparición del trípode no se deja descansar al espectador. Un cúmulo de sobresaltos bien encadenados mantiene tu atención sin que te importe que sea Cruise o Chuck Norris quien salga en pantalla: la secuencia del río, la del mar, el tren en llamas, el coche, el garage con Robbins, la huida de la ciudad, la salida bajo tierra, el avión... etc. etc. etc. y Spielberg aunque parezca mentira, esta vez lo encadena todo de forma notable y manteniendo la tensión. Chapeau.
La película comienza con una presentación que nos muestra al héroe egoísta que es un fracaso como padre. La chorrada tan sólo dura quince minutos, ya que el carrusel de terror da inicio cuando cae el primer rayo. A los que no les gustó la película suelen señalar la secuencia del sótano con Robbins como la mejor. Bueno, cuestión de gustos.
DESTACO la soberbia fotografía. La música de Williams se la hubiese puesto a El exorcista, tremenda!! El montaje ídem. Los efectos especiales de quitarse el sombrero. La secuencia del coche la mejor. La niña perfecta. Y por supuesto, a los dos actores intentado quebrarse como si actuaran en una película muda.
SUSPENDO el minuto final (no pudo aguantarse el chico).
Excelente proposición de Spielberg que recemos continúe en futuros trabajos. 9.5
"¿Sabes quiénes son los que consiguen llegar al hospital después de un accidente? Los que mantienen los ojos abiertos."
Txarly 
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JuanCádiz
Cádiz (España)
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Su valoración:  |
17 de Agosto de 2007 |
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Haciendo crítica a esta americanada de película quiero aprovechar para contar más o menos mi postura sobre este tema (una vez más. De verdad que siento ser repetitivo).
Cada vez que entro en esta página leo comentarios de usuarios y en algunos de ellos se ve una cierta repulsión contra otros por aludir a escritos de terceras personas en modo de crítica. No es que me sienta directamente aludido porque sinceramente no conozco a nadie en particular; por lo tanto mi nombre pasa bastante desapercibido. Sólo que bueno, yo por aclarar, señalo que mis escritos no van atacando a nadie, ni mucho menos insultando a ninguna persona. Sólo que como esta es una página de opinión, pues tiene el mismo derecho los "anti-americanadas" a infravalorarlas, que los simpatizantes a defenderlas. Y las defiendo siendo consciente de que se va a castigar severamente mi escrito; pero ya ves, ni que fueran los puntos del carnet de conducir.
Si en el cine vale de todo, lo normal es que cada país barra para casa en sus películas. Y no lo veo malo. ¿Por qué una película Belga tendría que poner de salvadores del mundo a los Checos?
Dándole la vuelta a la cosa, pongo un ejemplo de lo que podría ser un caso desde el otro punto de vista;
Es como si en USA se proyectara "Así en el cielo como en la tierra" y luego opinaran que es una mierda porque los españoles insinuamos que tenemos el cielo celestial sobre España. No, eso no es una razón para lapidar una película. "Así en el cielo como en la tierra" es una mierda de película porque lo es, porque aburre. Punto. No por decir que el supuesto paraíso se encuentra en nuestra parcela. En ella Dios y el resto de cuadrilla sobrevive eternamente sobre nosotros y me parece perfecto; Que se jodan las Islas Fiji si sienten que los infravaloramos; está sobre España porque el que creó el metraje es español y lo situó aquí con dos cojones.
En Argentina se dice que Dios es argentino... ¡pues también vale! A todos nos gusta echar un piropo a lo nuestro.
A mí lo que me mosquea es el mundo real. Que los yankis tengan que imponer por cojones sus ejércitos, sus ideales, y que sea la primera potencia en contaminar nuestro planeta (véase "Una verdad incómoda")... pero cuando se trata de cine... que digan lo que quieran; que salven el mundo cuatrocientas mil veces; claro que sí. Que para eso se han currado ellos el guión.
Bueno, pues nada más. Decir que me encanta aportar mi granito de arena en esta página y lo paso bomba leyendo decenas de críticas cada semana con diferentes opiniones. Algunas de ellas son puro arte.
JuanCádiz 
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| 44 de 61 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bloomsday
AA-licante (España)
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Su valoración:  |
6 de Julio de 2005 |
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La película es entretenida, con los baches típicos de Spielberg en forma de situaciones forzadamente edulcoradas (algunas incluso infantiles) y otras que rayan el ridículo (las anillas de las granadas aquí, la huida en un coche recién "montado" en Minority Report...).
Evidentemente el final es malo ¿alguien esperaba otra cosa? Por dios revisemos el final de Ryan y su maniqueísmo patriotero, revisemos la moral “Disneyniana” que rezuma en sus últimas películas y que parece va a más.
Spielberg (como nos tiene acostumbrados) abre la espita de los buenos sentimientos (con los que nos avasalla constantemente) y del convencionalismo más flagrante, y sus películas de ello se nutren. Creo que es ese convencionalismo taquillero lo que más daño hace a sus últimas películas. Y no lo aguanto. Estoy incluso dispuesto a hacer caso omiso de las cámaras que funcionan cuando no deben, coches a los que no les rompen ni un cristal cuando un avión cae a 4 metros de distancia, Tom con cazadora y botas de montaña nadando a lo Ian Torpe... pero no el precipitado final en el que todos se unen para agarrar a Tom (una pequeña redención después de habernos mostrado el egoísmo del ser humano ante el riesgo), el hijo resucitado “in extremis”... Todo eso molesta por lo, como digo, precipitado, pero aún más por lo predecible y empalagoso.
¿Es buen director? De los mejores, nadie pone en duda su virtuosismo técnico y, a ratos, narrativo (todas sus pelis tienen una colección de momentos antológicos), pero se va olvidando con los años de sujetar todo eso con una historia bien construida. No creo que comparar su trabajo con el de Independence Day sea justo (para Emmerich, claro). Es como comparar al Madrid con el Lorca. Pero al Madrid se le exigen copas de Europa y al Lorca no.
Creo que este director va a perder la oportunidad de grabar su nombre en la historia del cine más allá de lo puramente comercial. Esto último ya lo había conseguido con E.T, Tiburón, Indiana Jones... obras maestras del cine de entretenimiento (infinitamente superiores a lo que hace ahora), pero quizás ahora podía dejarnos más muestras del Spielberg de “La lista...”. También es una buena opción seguir haciendo películas de entretenimiento pero que, valga la paradoja, sean algo más que películas sólo entretenidas.
Por lo demás la película me parece un sano recreo, me parece el mínimo que habría que exigirle al cine comercial si la industria del cine no se hubiera vuelto definitivamente loca.
Bloomsday 
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