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Sinopsis
Pekín, 1908. China se encuentra en plena decadencia. Pu Yi, un niño de tres años, es arrancado de los brazos de su madre, en medio de la noche, y conducido hasta la Ciudad Prohibida, donde es coronado emperador, pero tendrá que vivir recluido dentro de este recinto inaccesible. (FILMAFFINITY)
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5 de Abril de 2006
50 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Guión basado en la autobiografía de Puyi, el último emperador de China, que subió al trono a los tres años en noviembre de 1908 y que Gobernó en la Ciudad Prohibida hasta abdicar en 1912 debido al acoso de las fuerzas republicanas. Posteriormente fue designado como gobernante títere de Manchuria por las fuerzas de ocupación japonesas, y permaneció en ese puesto hasta que estalló la revolución comunista, que lo encarceló en la prisión de Fushun acusado de traidor y con la intención de "reeducar" su mente. Fue liberado más adelante y llevó una vida como ciudadano normal en Pekín hasta su muerte.
Desde que arranca –con unos títulos de crédito acompañados por la inmejorable música compuesta por Byrne– hasta que pasa a gobernar el Manchukuo, me pareció genial. Un principio intrigante en una estación, un intento de suicidio, sirve de inquietante entrada a esa jaula que es la Ciudad Prohibida. El joven Puyi siendo arrancado del lecho materno, despreciando a su hermano pequeño al pasarle literalmente por encima mientras éste se arrodilla en un gesto reverencial ante él, ordenando a un eunuco que se beba la tinta para escritura por puro capricho, estrellando a su ratoncito contra la puerta, pero también demostrando la curiosidad propia de cualquier chaval, son muchos detalles como para considerarlo un exiguo documento histórico o una sosa cinta.
Sin embargo, a partir la boda comienza a perder fuelle. Sólo la alternancia con las escenas en la prisión mantiene un mínimo interés hasta un final que parece cercano pero que no llega a tiempo. Es una pena porque, si el nivel estuviera a la altura de los minutos anteriores, le habría dado un 10.
jastarloa  |
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24 de Agosto de 2009
23 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Destacable superproducción dirigida por Bertolucci que no hace sino reflejar un ambiente, una época y un personaje de manera magistral. La factura ténica es muy buena, y la banda sonora atrayente, llamativa y eficaz para la película, además de ser bonita. El guión repasa la larga biografía de este personaje en el contexto de la desaparición de la China Imperial, y Bertolucci dirige con buen pulso, pero en ocasiones se hace larga, tediosa y aburrida, aunque es interesante y está bien hecha, cosa que se agradece y facilita la labor al espectador.
La presencia de Peter O'Toole también ayuda bastante, y es de lo más efectiva.
PARA EL RECUERDO: Lo maravillosamente ambientada que está. Se capta el espíritu de la historia.
LO PEOR: No queda en la memoria, y en ocasiones uno mira el reloj más de la cuenta para saber cuánto falta, hasta que llega un final un poco soso y descafeinado.
Saludos.
LandaPadite  |
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24 de Junio de 2008
20 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil.
"El último emperador" es una grandiosa obra y es aún más que una obra cinematográfica. La cinta narra la historia del ultimo emperador de China, su forma de vida, sus costumbres, su servidumbre y todo el estilo de que llevaba hasta antes de que su imperialismo llegara a su fin. Cuando China se convierte en república nada será igual.
Bertolucci describe la historia de forma magistral, con un guión impecable y una fotografía que cualquier película quisiera. Si embargo la historia no es solo eso. El punto central del film es el testimonio histórico sobre el imperialismo japonés y su invasión a China antes de la segunda guerra mundial. La ocupación de Manchuria, un territorio que anhelaba el protagonista por haber nacido allí y que le provocaba un fuerte sentimiento nacionalista, se vio ocupado por los nipones con el fin único de llegar a conquistar todo Asia.
Una visión occidental de las ambiciones japonesas en aquellos tiempos, relatada de forma increíble por el director que nos argumenta con hechos, fotografías, videos las atrocidades que se cometían en esos lugares del mundo.
Creo que no es casualidad que haya ganado especialmente aquel año 1987 el Oscar a la mejor película entre muchos otros. El mundo estaba convulsionado porque la guerra fría llegaba a su fin, la URSS caía y mostrarle al mundo una película de estas características en el contexto social y político de la época era lo mas acorde. Este es un ejemplo más de que la academia tiene sus favoritos aunque no siempre sean los mejores. En ningún caso he dicho que no lo tenga merecido, pero reconozcamos que las películas están marcadas por hechos, tendencias, dentro de determinado contexto social y también marcan y subrayan la historia mundial.
Magnifica cinta, grandiosa, bella, reveladora y un verdadero aporte a la historia, a la cultura y al séptimo arte. Recomendada.
Juan Antonio  |
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kafka
ciudadano del mundo (palencia) (España)
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16 de Septiembre de 2006
18 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Desafiante y admirable película de Bertolucci, biografía del último emperador de China, Pu-Yi - muy buena interpretación de John Lone -, que resulta un espectáculo inolvidable en todo lo relevante a la composición de encuadres y artística, decorados, música (Ryuichi Sakamoto), estética, fotografía (excepcional Vittorio Storaro, probablemente el mejor director de fotografía del cine en los últimos 30 años).
Resulta del todo fascinante, una obra maestra durante el tiempo que se desarrolla desde que el niño-emperador es llevado a la Ciudad Prohibida hasta que le echan de allí, hecho ya un joven maduro. Debido a su carácter de superproducción tiene inevitables altibajos en su ritmo, en la capacidad de capturación de la historia hacia el espectador, pero con todo revela la indudable maestría de Bertolucci, aquí apostante supremo de una quiniela fílmica con todas las de perder a finales de los 80, pues su carácter de película lenta, de argumento ajeno a la cultura occidental, su calado de cine clásico en medio del atropello diario que como todo en la vida es el cine, la hacían susceptible de un batacazo. Sin embargo, Bertolucci - aquí mero notario de unos acontecimientos históricos, sin tomar partido, como debe ser creo yo en historias un tanto "lejanas" - triunfa y con él el cine que añade otra gran película a su vasta lista.
kafka  |
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7 de Marzo de 2010
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil.
En una época en la que el Cine empezaba a concebirse como un medio de entretenimiento de masas aparece "El último emperador", superproducción del italiano Bernardo Bertolucci que juega diferentes bazas para, en conjunto, regalar una obra maestra inolvidable.
Biografía del último emperador de China, Xuantong Puyi, la película de Bertolucci está claramente dividida en dos mitades que ofrecen aspectos e intenciones muy diferentes según el momento adecuado:
La primera parte comprende todo el reinado de Puyi en la Ciudad Prohibida. Bertolucci trata al espectador como si de un espía se tratase, un tercer sujeto que aparece por casualidad en los momentos íntimos del emperador y su séquito, manejando espectacularidad e intimismo logrando una perfecta simbiosis pocas veces vista. El espectador puede ver al emperador de tres años aseándose o al ya adulto jugando con sus esposas bajo las sábanas de la cama. Desde el punto de vista visual, esta primera parte cumple un papel esencial para ambientar al espectador en un mundo fantasioso y lujoso, ensoñador. Bertolucci juega con la luz, el color, las telas. La música parece acariciar de forma sobrenatural momentos de contenida emoción: Puyi (a los tres y doce años) jugando con las telas del palacio imperial, con un deslumbrante vestuario y un recargado maquillaje. Desde los hermosos créditos (que cuentan con el inolvidable tema principal, de David Byrne) se nos introduce en este mundo lujoso y sin embargo vacío en el que Puyi vive y día a día se convierte en el señor de los diez mil años.
Entre ambas partes no hay, sin embargo, un salto temporal o un cambio de aires (no solo externos, sino también dramáticos) bruscos, sino que Bertolucci avisa paulatinamente al espectador de la tragedia que acontece a los personajes principales con unos enlaces magistralmente tratados. Atención a aquellas escenas en las que Puyi trata de escapar de su prisionera existencia como emperador o a las conversaciones con su tutor Reginald (interesantemente ampliadas en la versión extendida).
(Continúa en spoiler por falta de espacio. No revelo datos de la trama).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler:
En la segunda parte del filme, los personajes han madurado en todos los aspectos. Esta segunda mitad se ocupa de la cuestión política del filme, dando más posibilidades de lucimiento dramático pero menores del visual. Al margen de las dimensiones del peso que carga Puyi (interpretado por un correcto John Lone) a la espalda, se nos presenta un conflicto dramático entre el emperador y sus esposas. La despedida de la primera de ellas se realiza en uno de los momentos más intensos del filme, donde se utiliza la lluvia y el tema "Rain (I want a divorce)" para recargar la sensación de angustia y dolor de la amante. Con la emperatriz (brillantemente intepretada por Joan Chen) el juego dramático es más evidente, habiendo unas cuantas escenas de importante tensión interpretativa y dramática (la fiesta, la cena en la que le confiesa su embarazo). Sin embargo, el conflicto político y el lento avance de los elementos tratados puede suponer una tortura para los más impacientes, por lo que se recomienda un visionado con ganas y paciencia. El filme se cierra por una escena fabulosa, en la que Bertolucci juega con el tiempo, la vida, y los raros círculos que concierne a sus correspondientes (¡quién le iba a decir a aquel niño de tres años que acabaría viéndose involucrado en todo lo dicho en la película!).
Una película inolvidable desde todos sus puntos de vista: desde el visual como del dramático. Espectacularidad e intimismo se dan la mano para marcar un antes y un después en un momento en el que el Cine comenzaba a precisar de cintas con aromas clásicos y puestas en escena sofisticadas. Muy buena.
Nota= 8.3
Sergio  |
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