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Sinopsis
Oskar Schell, un niño precoz de once años, es inventor, diseñador de joyas, astrofísico y pacifista. Tras la muerte de su padre en los atentados del 11 de septiembre de 2001, Oskar encuentra un misterioso sobre con una llave y se lanza a la búsqueda de la cerradura que esa llave puede abrir. (FILMAFFINITY)
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14 de Febrero de 2012
60 de 78 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Tan fuerte, tan cerca (Extremely Loud and Incredibly Close, 2011) de Stephen Daldry es apoteósica. Creo que no había llorado tanto desde la escena de la maqueta de Zoolander.
Lo que consigue aquí el realizador de notables propuestas como "The Hours" o "The Reader" es que nos sea imposible tomarnos en serio el drama de un crío con una herida abierta por los hechos del 11-S, debido a su intento de cargar las tintas emocionales fallando estrepitosamente en todo momento. Es ésta, como bien apunta Lou Lumenick del New York Post, "una película a la caza del Oscar en su forma más descarada y censurable". Otros filmes recientes con este perfil (como la discutida "Criadas y señoras" -The Help-) no habían fallado de forma tan exagerada y es que para encontrarnos un batacazo equiparable al presente tenemos que irnos unos años atrás, cuando en teoría todo el mundo ponía en sus quinielas el último proyecto de Peter Jackson, "The Lovely Bones", hasta que la crítica americana la destrozó. Poco después supimos que las hostias eran totalmente merecidas porque la película era una mierda con dos momentos resultones y más azúcar que la despensa de Remedios Cervantes. Lo flipante es que Daldry lo ha superado.
En este subgénero de "películas-pro-premios-con.niño" lo que se consigue con "Tan fuerte, tan cerca" es casi milagroso. El trabajo de montaje consiste en superponer imágenes tristes a voces en off que nos cuentan lo mucho que sufre el crío de los cojones mientras vive su aventura sideral en una burbuja/realidad semi-alternativa. El punto de partida no es malo, conste (no hablo del contexto, sino de la idea de esa búsqueda tras el encuentro de cierta llave) pero está llevado todo tan pobremente que no hay por donde cogerlo. Así, el niño, interpretado por un bipolar Thomas Horn (unas veces está bien, otras dan ganas de enviarlo a una serie de Disney Channel) va encontrándose con personajes del mundo adulto a medida que vamos descubriendo qué pasó aquel fatídico día, y lo que sucede en el tiempo presente. Se juega con varias grabaciones, con la tristeza de la pérdida, la rotura de la unidad familiar y hasta con un columpio con bonus feature. Casi nada.
// La crítica sigue abajo, sin spoilers, por falta de espacio (a ver si lo amplían ya, señores de Filmaffinity, que esto no es Twitter) //
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
Daldry tropieza y se cae con todo. Lo único salvable de esta bomba azucarada es la labor de algunos miembros del reparto, que cumplen de sobra lo que sus papeles les permiten. Max Von Sydow, sin palabras, transmite una barbaridad, Sandra Bullock está bien como madre sufrida (y tiene una escena en la que le arranca al niño su mejor reacción) y John Goodman, con su (casi) cameo no molesta. Viola Davis está mejor que en la citada "The Help" pero su personaje es demasiado increíble, no hay por dónde cogerlo. Total, un buen reparto echado a perder, o casi, por una película pobre en todo lo demás. Azucarada y lo peor de todo, fallida. No hay nada más lamentable que un profesional dedicado a tiempo completo a hacer películas "para todos" que luego, de exageradas, no gustan a nadie. Aunque bueno, de todo hay en el mundo.
Roger Ebert despachaba la película "El único" con Jet Li de la siguiente forme: "Hay una enorme pregunta acechando en su núcleo. Y esa pregunta es: '¿Por qué?'. (...) La película ofrece una acción descerebrada de alta tecnología, carente de diálogo, de personajes, de motivación o de texturas interesantes. En otras palabras: seguro que se hace famosa". Lo mismo podemos decir de "Tan cerca, tan fuerte", cambiando acción por drama y sustituyendo algún otro sustantivo por algo de eso que hace llorar abuelas. Lo siento pero es muy, pero que muy floja. Oportunidad perdida para Daldry y ganada para Tom Hanks, que debería ser nominado al Razzie por su interpetaación como padre con movimiento ortopédico de hombros.
P.D: Por favor, que alguien le ponga a este niño E.T., a ver si así le pierde el miedo a coger el teléfono.
Caith_Sith  |
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19 de Febrero de 2012
44 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil.
A ver cómo empiezo sin que me da la risa floja... porque menuda historieta nos traen aquí.
Esto va de un niño que encuentra una llave de su padre recientemente fallecido. El chavalín se pone a buscar qué es lo que abre esa llave, pero no solo en su casa, si no por toda la ciudad, ya que tiene una pista para encontrarlo: un apellido, Black. Así que se dedica a ir a visitar a todos los Black de Nueva York (unos pocos). Para ello, como es niño un poco especialito que no usa transportes públicos, puentes o ascensores por miedo, se prepara una mochila de supervivencia, con prismáticos, mapas, móvil, diario de búsqueda (?), máscara de gas (??) y, lo más importante… una pandereta. ¡Una pandereta! Y eso que no es Navidad ni se está preparando para ser tuno ni nada. Así que allá va el niño por toda la ciudad haciendo sonar la pandereta de los cojones, y la gente ni se inmuta a su paso. Hasta le abren las puertas de sus casas y le dejan que les haga preguntas más bien impertinentes.
Porque el niño no es solo rarito y miedoso, también es repelente, sabelotodo, maleducado y se porta como un auténtico capullo con su madre. Una joya.
Por si lo anterior (un argumento bastante estúpido, más un protagonista detestable) no es suficiente para echar atrás a los espectadores, aún no he hablado de lo peor de la película... su intento de conmover al espectador a toda costa y descaradamente: padre muerto en una de las Torres Gemelas el 11-S, pobre madre sufriendo los desprecios de su hijo y la pérdida del marido, abuelo que no habla porque está traumatizado por algo, señora a la que ha dejado su marido… y niño que sufre muchísimo porque su padre ya no está, que se siente poco querido por su madre y que para colmo, se autolesiona.
Grandioso. Conmovedor. Qué triste todo. Dentro de unos años la pondrán en Antena 3 los domingos después de comer.
Su único punto positivo son las actuaciones. Más que nada, porque Tom Hanks no aparece demasiado en pantalla. Lo poco que sale da vergüenza ajena (sobre todo cuando se encoge de hombros para indicar que no sabe lo que lo pregunta el niño). El resto de actores cumple. Thomas Horn, el niño protagonista, hace lo que puede con semejante papel y tiene alguna escena muy destacable (como cuando se confiesa con Jeffrey Wright). Sandra Bullock está correcta, bastante creíble. Aunque el mejor es Max Von Sydow, muy expresivo y sacando el máximo partido a su mirada y sus gestos faciales.
En fin, no sé qué tal está el libro en el que se basa la peli, pero ésta es una tontería que cuenta una mínima anécdota o poco más que eso. Y encima intentando hacer llorar al espectador como sea, con un protagonista que probablemente sea uno de los peores personajes infantiles que se ha visto en el cine.
Puede que esté mal decirlo así pero… con un buen par de guantazos de la Bullock al crío, éste se habría tranquilizado un poco y se hubiera evitado todo el lío… y no nos habrían hecho perder el tiempo con esta absurda historia...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
... aunque claro, es más normal lo que hace el personaje de Sandra Bullock en vez de castigar al chico (ya no digo pegarle). Se va a buscar también a los Black por su cuenta!!
Para mear y no echar gota, vamos.
Marsellus Wallace  |
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11 de Febrero de 2012
33 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil.
No nos debería sorprender que Tan fuerte, tan cerca sea una película de Stephen Daldry. Me parece una obra de autor, y como tal muy coherente con todas las constantes de las anteriores películas del británico. Efectivamente estamos ante un film que puede recibir los peores calificativos (véase: sensiblero, manipulador, falso, inverosímil), pero también pueden ponerse en duda muchas de las bondades atribuidas a las tramas igual de discutibles (e igual de efectivas) de Billy Elliot o The Reader. A Daldry le interesa indagar en las consecuencias que hechos pasados tienen en el futuro, entendiendo que el tiempo y la infancia son armas de doble filo que curten y marcan al individuo. La resolución de una huelga afecta a miles de trabajadores, y de paso pone en peligro la vocación de un niño prodigio. La figura de la madre tiene un peso decisivo en los seres de Las horas. La evocación de un amor adolescente marcará la existencia de un abogado. Y si el chico de The Reader accedía a una historia personal (sus encuentros sexuales con Hanna) y colectiva (el dolor de las víctimas de una gran guerra), el niño de Tan fuerte, tan cerca pasea una llave que abre la cerradura de toda una ciudad (un Nueva York de luto) y la de su propia casa (la pérdida del padre, el distanciamiento con la madre, la relación de amistad con la abuela y el descubrimiento de un abuelo contextualizan la expedición del personaje). En resumidas cuentas: hay ñoñería, pero también mucho más.
Tan fuerte, tan cerca es un blanco fácil para la crítica por su contexto. El 11-S es un capítulo que forma parte de nuestra historia, nos resulta cercano y reconocible. El espectador puede poner en duda aquello que conoce, no episodios históricos ajenos en lo geográfico y lejos en el tiempo. Tan fuerte, tan cerca no es ni mucho menos la película definitiva del 11-S, y pese a sus esfuerzos puede considerarse sin demasiada discusión la peor obra de Stephen Daldry. Molesta, incluso puede llegar a enervar, que el niño protagonista sea 'tan bueno', 'tan listo' y 'tan tenaz' en su aventura. Igualmente puede discutirse la ristra de lágrimas y frases como 'I love you' o 'I'm sorry'. Y aún así Tan fuerte, tan cerca funciona por sus actores (todos, absolutamente todos), por una factura visual que engancha y por crear un personaje icónico ('The Renter', Max von Sydow o el anciano mudo con un 'Yes' y un 'No' tatuados en las palmas de sus manos).
Veredicto: una película con una buena premisa, bien ejecutada y con un guión al que se le pueden perdonar ciertas licencias de telefilm lacrimógeno. Ya vaticino que será endiosada injustamente por muchos y despedazada gratuitamente por otros. Una crítica que dilapida radicalmente un film o lo eleva a las puertas del cielo no es ni informativa ni educativa. No les pido que sean benévolos con el film, pero sí que lo vean con perspectiva. Me mojo: me gusta, no al completo pero sí en gran parte.
Xavier Vidal, Cinoscar & Rarities
Xavier Vidal  |
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15 de Febrero de 2012
23 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil.
En el cartel de “Tan fuerte, tan cerca” se anuncia que «no es una historia sobre el 11 de septiembre, sino de cada uno de los días que le siguen» y yo me pregunto si Stephen Daldry o el propio guionista estrella Eric Roth, autor de libretos como “El curioso caso de Benjamin Button”, “Munich” o “Forrest Gump”, se han dado cuenta que han hecho todo lo contrario. Todo el sistema dramático de esta película funciona respecto al recuerdo sobre una víctima del 11-S de una manera excesivamente manipuladora, pretendidamente efectista, pornográficamente sentimental y extremadamente sensiblera. Tendría perfecta cabida y justificación si fuera un telefilme pero es inentendible que aparte de Daldry y Roth el proyecto tenga el respaldo y fachada de Tom Hanks, Sandra Bullock, Max Von Sydow, Viola Davis y aporte el descubrimiento de Thomas Horn.
La idea de la historia propiciada por la novela de Jonathan Safran Foer, autor de “Todo está iluminado” que adaptó muy meritoriamente Liev Schreiber, es en teoría un material dramático emocionante y esplendoroso, que traza un recorrido desde la supervivencia de la Segunda Guerra Mundial hasta los atentados en Nueva York en 2001. Una mirada al 11-S netamente humana, desprendiendo la ira y el odio para provocar una guerra cuyas heridas todavía siguen latentes. Una historia global, sin mencionar prácticamente la palabra ‘terrorismo’ y derivados, sobre las personas que continúan viviendo y buscando un sentido para continuar. La búsqueda de un niño, tan inteligente como temeroso, de un mundo nuevo a través de una llave. Ese temor a que todo se desplome y caiga y que tendrá que superar para encontrar el secreto que le podría conectar con su padre fallecido. La grandeza de la historia se convierte en apariencia y fachada. Todo es retratado desde el sentimentalismo barato, la continuada inclusión de flashbacks sobre la figura paterna y los mensajes que dejó en un contestador. No hay apenas nada auténtico en ninguno de los diálogos de “Tan fuerte, tan cerca” y la relación entre un niño armado con una pandereta y un viejo mudo con libreta acaba en una simple pedorreta emocional.
Lo que está claro es que Daldry atrae la nominación al metal… Siempre le han nominado al Oscar con toda su filmografía ya sea como Mejor Película o Mejor Director… Pero que lo hagan con una cinta que se mueve al mismo nivel barriobajero y dramático que “World Trade Center” de Oliver Stone resulta triste y desesperanzador. “Tan fuerte, tan cerca” nos habla de niños que quieren que sus padres se sientan orgullosos y de hallar un hueco en el mundo para vivir la vida, dejando ir a los que han partido. Y todo lo anterior quedaba resumido en poderosas imágenes, como su final, dejando apartada la verborrea de un niño impertinente que no se calla ni debajo del agua y el sentimentalismo efectista y manipulador de una pandereta emocional. Nunca algo tan pretendidamente cercano fue tan fuertemente repelido por mi corazón.
Maldito Bastardo  |
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5 de Marzo de 2012
12 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Contrario a lo que han dicho otras críticas aquí mismo, que han tachado a la película de cursi y sentimentalista, yo tengo una visión diferente. Desde mi profesión como psicoterapeuta gestalt, creo que esta película nos ayuda a ver lo complejo que resulta transformar el significado de una muerte trágica, como es la del padre en el suceso del 11 de sept. Está llena de simbolismo, como la llave de la cual se ignora qué es lo que abre, y que, durante toda la película, el protagonista trata de encontrar la respuesta.
Otro cuestionamiento que plantea es ¿hasta qué punto es mejor o no seguir buscando respuestas para encontrar la paz? tal vez haya el momento en el que es mejor no seguir buscando y tolerar la frustración de que en la vida, muchas veces no se pueden encontrar las respuestas, por más que se desee. El riesgo de no hacerlo, puede ser encontrar más dolor y desconsuelo en lugar de la paz deseada.
El sabor que me dejó la película es como el juego que realizaban padre e hijo de unir dos palabras contradictorias (oxímoron), en mi caso, es una sensación dulce-amarga, pero que recomiendo ampliamente a las personas que tengan una llave en la vida y que quisieran encontrar la cerradura que abre o para aquellos que, siendo una cerradura, esperan que aparezca la llave que les permita abrirse a la vida.
Luis Fer  |
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