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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
8 de Octubre de 2006 |
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Film coescrito y dirigido por Krzysztof Kieslowski. Es la versión extendida de "Decálogo 5", de la serie de 10 capítulos, de 60 minutos, que el autor realizó para la TV polaca. Se rodó en exteriores de Varsovia (Polonia). Obtuvo el FIPRESCI y el Premio Especial del Jurado de Cannes, el Golden Lion del Festival de Cine Polaco (película) y un European Film Award (película). El productor fue Ryszard Chutkowski. Se estrenó el 11-III-1988.
La acción tiene lugar en Varsovia en 1986/87, a lo largo de un día de marzo de 1986, con epílogo en marzo de 1987. Narra la historia de Jacek Lazar (Miroslaw Baka), campesino, recién llegado a la ciudad, de 21 años, trastornado por la muerte accidental de su hermana Maritza, de 11 años. Paralelamente se explica la historia de Piotr Baliki (Krzysztof Goblisz), licenciado en derecho, que se somete al examen de aptitud y admisión del Colegio de Abogados. Al mismo tiempo se expone la historia de Waldemar Rekowski (Jan Tesarz), taxista, que se detiene para lavar el vehículo. Las vidas de los tres personajes se verán enlazadas por un trágico asesinato.
La película ofrece en su tramo inicial lúgubres presagios de muerte, apoyados en imágenes sin voz: cucarachas muertas, ratas ahogadas, un gato ahorcado por unos chiquillos y la carrocería de un viejo coche abandonado, sin faros, con claros perfiles de calavera fantasmagórica. El paisaje urbano se muestra desolado, sombrío y sórdido, como si de la ciudad de la locura se tratara. Los colores sepia de la fotografía y su degradado a negro en los bordes incrementan los sentimientos de inquietud y tensión. La fatalidad, la mala suerte o la casualidad rigen el curso de los acontecimientos, como es habitual en el autor. Jacek va al cine, pero la taquillera le desaconseja la película que ponen ("Wetherby", 1985, David Here). Sin rumbo, deambula por la ciudad y se comporta de modo caprichosamente agresivo y destructivo: deja caer una piedra desde un puente sobre los vehículos que circulan por la calzada inferior y gratuitamente golpea a un compañero de urinario. El taxista, egoista y desatento, deja plantados a unos clientes que le esperan. Con realismo crudo y atroz la cámara ofrece, en una secuencia de 10 minutos, un asesinato pavoroso. El autor es detenido, juzgado, condenado a la pena capital y ejecutado de modo escalofriante. El "no matarás" no es sólo un mandamiento divino, sino sobre todo una exigencia del sentido común.
La música, del habitual Preisner, ofrece magníficos fragmentos de piano, cuerdas, órgano y voz de soprano, distribuidos espaciadamente y con acierto. La fotografía muestra con imágenes el horror del asesinato y la brutalidad de la pena de muerte. El guión construye un crescendo dramático pocas veces superado en cine. La interpretación de los protagonistas, correcta, queda oculta tras el ímpetu de las imágenes. La dirección crea un potente alegado contra el asesinato y la pena capital.
La película es estremecedora y fascinante. Imprescindible.
Miquel 
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| 42 de 61 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Acostumbrado a lidiar con los personajes femeninos que Krzysztof Kieslowski me había ofrecido, retrocedí en su filmografía para situarme cuando aún era un desconocido por Europa. En “No mataras” no hay personajes femeninos que lleven la historia. Son tres hombres que se cruzarán en la vida por un crimen. Este crimen sirve de pretexto a Kieslowski para crear un alegato perturbador en contra de la pena de muerte.
Sitúa dos ejecutores diferentes: un asesino y el Estado que encausa al primero ejecutando el mismo castigo que cometió el criminal. Moralejas o alegatos a favor/en contra aparte, Kieslowski se sirve como siempre de una gran fotografía y banda sonora. Usan una ambientación decrépita que acierta con el tema, pero que a mí personalmente, me resulta demasiado artificial.
El ritmo que impone el director polaco me deja algo somnoliento, me da la sensación que nunca llega a arrancar y el guión no está tan cuidado como luego haría su director, tal vez al hecho de ser un alargamiento de un mediometraje. A nivel interpretativo, sólo al joven abogado me lo creo en su papel. Krzysztof Kieslowski mejoraría y mucho con el tiempo.
P.D. ¡cómo anda el patio por aquí! ¿No? Chicos, que esto empieza a parecer el gran hermano. Vamos a calmarnos un poquito todos y respiremos fuerte que si no, habrá que pedir a Pablo Kurt que cambie el nombre de la página por el de Filmbrother. Un saludo a todos.
Chagolate con churros 
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| 24 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Taylor
Terrassa (Polonia)
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Su valoración:  |
26 de Octubre de 2008 |
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Condenar la pena de muerte constituye una de tantas proclamas democráticas que cualquier ciudadano con dos dedos de frente debería defender con uñas y dientes. Dicho principio, sin embargo, no encuentra en la peli de Kieslowski cobertura moral suficiente como para que ese substancial alegato fructifique satisfactoriamente. Y es que resulta muy difícil custodiar criterios de semejante trascendencia cuando el paradigma carece por completo de esos poderosos atenuantes que tanto ayudan a rechazar una medida tan brutal e irreparable. Me estoy refiriendo, como no, a pretextos como la lucha política, la defensa propia o la enajenación mental transitoria. Ninguno de ellos justifica un homicidio, pero pone de manifiesto, al menos, que pagar con la misma moneda constituye un error tan grave como incongruente. Sobre todo cuando el brazo ejecutor pertenece al propio estado.
Consideraciones éticas al margen, y lamentablemente, nada de lo citado con anterioridad vamos a encontrarlo en “No matarás”. Jazek, el protagonista de la peli, es un joven ‘zumbao’ que deambula por Varsovia como alma en pena hasta que decide cargarse a un infame taxista con el burdo objetivo de apropiarse de su vehículo y llevar a su novia a dar un paseo. Por mucho que le busquemos los tres pies al gato (la historia de la trágica muerte de su hermana no justifica para nada ese instinto asesino), Jazek no deja de ser un burdo psicópata con el que empatizar resulta absolutamente imposible. Así pues, puedo afirmar sin ningún tipo de prejuicio que Kieslowski me ha decepcionado notoriamente y que su peli me parece sobrevalorada a todas luces. Cierto es que fotografía y partitura musical consiguen dotar a “No matarás” de una tétrica atmósfera bastante convincente, pero no lo suficiente como para seducirme ni para conmoverme. De hecho, al margen de su descafeinado protagonista, su errático guión inicial y, sobre todo, esos insólitos degradados a negro en determinados planos fastidian un poquito. Tanto o más que ver una peli con los cristales de las gafas de pasta pringados de huellas dactilares después de haber engullido un par de donuts.
Taylor 
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| 15 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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burton
Santander (España)
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Su valoración:  |
30 de Diciembre de 2006 |
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Una extensión cinematográfica de la obra para televisión del propio cinesta polaco, "El decálogo", sobre los diez mandamientos ambientados en territorio polaco, y estructurada en diez capítulos de aproximadamente una hora de duración, y catalogada por el Dios Kubrick, como la única obra merecedora de ser catalogada con la etiqueta de "obra maestra".
Sólo el quinto mandamiento, éste que nos compete sobre el "no matarás" y el sexto "no cometerás adulterio" reabautizado por Kieslowski como "no amarás", fueron llevados a la gran pantalla de forma lúcida y magistral, llenos de los sutiles matices formales y de fondo tan habituales en la filmografía de este enorme cineasta.
La génesis tuvo lugar cuando su coautor, Krzysztof Piesiewicz, decidió crear algo relativo a los diez mandamiento de manera original y moderno, con tono melancólico.
El formato de largometraje de esta quinta entrega de la saga no iba a ser menos y el tono es de una inspiradora congoja y melancolía claustrofóbica, sobre la visión de un agnóstico Kieslowski por primera vez en toda la "saga-decálogo" comprometido desde la perspectiva política, al mostrarse abiertamente en contra de la pena de muerte...esa misma que hoy mismo acabó con la vida de un ser tan deplorable como Sadam Hussein y que no tiene sentido ni siquiera como forma de castigo o amedrantamiento de seres tan mezquinos como el interfecto ó el protagonista de esta obra.
A pesar de la susodicha congoja y sensación claustrofóbica, la película está rodada en los amplísimos escenarios abiertos de la majestuosa y obrera Varsovia, pero reflejando a su vez la ambivalente sociedad polaca obrero-rural, y poniendo a debate aspectos tan profundos como la confrontación de una justicia demasiado implacable e inflexible con la barbarie y el delito, y una nueva mentalidad tal vez más utópica y contemplativa, pero enormemente humana en manos de la cámara del maestro polaco, y encarnada por el joven abogado recién graduado...
La música estupenda, corre por cuenta de su habitual colaborador y creador de la ambientación sonora de la serie para televisión ("El decálogo"), Zbigniew Preisner...
Una revisitación del mito bíblico de Caín y Abel, e incluso el "El crimen y castigo" de Dostoievski, donde Kieslowski consigue infundirnos parte del mensaje que quiso transmitirnos...La repulsa hacia lo implacable y lo inflexible y la querencia por lo humano y razonable...
P A R A D I G M Á T I C A.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: La película se inicia con cucarachas muertas e incluso un gato ahorcado a manos de unos niños demasiado violentos en una inmensa plaza comunal de vecinos de Varsovia.
Un taxista de malas pulgas está limpiando su vehículo...
Por su parte, un joven de 21 años de aspecto rural llega a la capital proveniente del campo sin saber muy bien a qué. Tan sólo se muestra interesado en ampliar la fotografía de una joven niña vestida de comunión.
Un tercer personaje es un joven que se está examinando en una última prueba final para poder ejercer como jurisconsulto.
A medida que la película avanza, vamos conociendo nuevos matices de la personalidad de cada uno de los tres personajes; así el taxista es un tipo bastante cabroncete con los clientes a quienes incomprensiblemennte ignora así como con los animales a los que siempre que puede se encarga de molestar.
El joven campesino, tiene un comportamiento extraño y violento; en unos servicios públicos empuja a un ciudadano mientras miccionaba, ó tira café al cristal de una cafetería donde unas niñas afuera están paradas.
El joven y ya recién abogado recorre alegremente en ciclomotor las calles de Varsovia, y posteriormente charla en una cafetería con su novia sobre sus inquietudes futuras, casualmente en presencia del mismo joven campesino que en esos momentos arrojaba café sobre aquellas niñas.
Al salir de la cafetería y sin rumbo fijo, el joven campesino coge también por azar el taxi del taxista puñetero.
El joven campesino insta al taxista a llevarle a los arrabales de Motow y allí, en un camino desviado y solitario, el joven campesino le intenta matar con unas redes.
El taxista parece resistir el embite por lo que el despiadado joven rural le asesta unas rotundas pedradas en el rostro cubierto por un trapo. Con un mísero botín, el campesino acude a visistar a lo que parece una joven amiga de su pueblo que en la ciudad trabaja como verdulera.
Inmediatamente después del vil asesinato,la imagen es la de la rápida sentencia inculpatoria y a pena de muerte del joven campesino, a quien defiende como primer caso el joven abogado, quien siente una pequeña frustación no sólo por el hecho de haber perdido su primer caso profesional, sino porque no está muy de acuerdo con la pena de muerte.
En una breve conversación final del abogado con el reo sentenciado, éste le desvela parte de sus secretos; huérfano de padre, vive con sus dos hermanos y su madre...el único apego por el amor que sintió en su vida se esfumó con la muerte de su joven hermana, atropellada por un tractor conducido por una amigo suyo en estado ebrio...Había acudido a la ciudad a ampliar una foto suya de cuando hizo la primera comunión.
Después de morir en la horca, el joven abogado se queda mirando absorto los verdes campos donde se gestara la tragedia con final tan atroz...
burton 
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| 11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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William Munny
Santa Cruz de Tenerife (España)
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Su valoración:  |
30 de Septiembre de 2006 |
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Enmarcada dentro de su particular homenaje fílmico a los diez mandamientos, el célebre director polaco realiza con “No matarás” una de sus películas más notables e infravaloradas.
Narrada a través de diversos puntos de vista (asesino, víctima y verdugo), el film sirve como reflexión sobre la pena capital, así como critica duramente el aparato institucional que las dicta y que muchas veces actúa en contra de sus propias convicciones.
La película presenta una Polonia en ruinas, de calles vacías, sin asfaltar, habitada por gentes que se esconden en sus abrigos y observan con miradas huidizas y gesto serio lo que acontece en un país que no encuentra su identidad y deambula a la deriva.
La representación de una sociedad deprimente, alienante, insolidaria; perfecto caldo de cultivo de mentes desequilibradas que sólo buscan la satisfacción personal, se lleva a cabo mediante un meritorio trabajo de fotografía en la que imperan tonos apagados, oscuros, tristes, principalmente grises y ocres que ambientan convincentemente la locura de Varsovia.
Dividida en dos partes claramente diferenciadas, “No matarás” supone un intenso ejercicio para los sentidos del espectador, pues huye del discursismo para dejar a éste que saque sus propias conclusiones del sinsentido que se nos revela. Es por tanto una película incomoda, donde disfrutar de la misma se hace casi imposible, pero que a la vez resulta necesaria por su mensaje. No es entretenimiento, es interacción, crítica, comprensión.
Y todo esto contando de manera soberbia, con planos que nos pondrán los pelos de punta (el gato del inicio es un ejemplo), que se sirve de un excepcional trabajo de fotografía para expresar sentimientos mediante imágenes en vez de palabras y donde los actores son lo de menos pues el dramatismo no lo aportan ellos, sino las circunstancias en las que se mueven y donde no son más que simples marionetas condenadas a encontrarse.
El único pero es que ese alejamiento voluntario con los sentimientos de los personajes puede resultar contraproducente y conseguir alejarnos a nosotros mismos de lo que se nos está contando, con la pérdida de interés que esto conlleva.
Aun así, muy recomendable.
William Munny 
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