Cinco tumbas al Cairo
1943 

7.1
3,705
Intriga. Bélico
Durante la Segunda Guerra Mundial, en Junio de 1942, el ejército británico se retira del Norte de África ante el victorioso avance de Rommel, dejando un único hombre detrás de sus líneas, en el desierto entre Libia y Egipto. John Bramle, el único superviviente se refugia en un remoto hotel perdido en pleno desierto... (FILMAFFINITY)
11 de abril de 2022
11 de abril de 2022
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tercera película rodada por Billy Wilder, en plena llGM.
Inspirada en una obra teatral, tiene ese aroma, pues está filmada casi íntegra en el interior de un hotel.
Después rodaría "Perdición".
Contiene buenas dosis de intriga y un suspense hábil con un hilo conductor hasta el final.
Dosifica humor con un argumento de ambientación bélica, con gotas de espionaje militar.
Se apoya en un sólido guión, con certeras interpretaciones, destacar a una joven Anne Baxter, junto a Erich Von Stroheim, haciendo de Rommel y un Akim Tamiroff en un curioso papel de lacayo egipcio.
El protagonista, Franchot Tone, creíble en su papel, con diversos registros.
Notable atmosfera para una más que entretenida historia que el tiempo no ha arrugado.
Es muy difícil, por no decir imposible, que Wilder aburra, era una de sus máximas, no aburrir jamás al espectador.
Y creo que la cumplió hasta el final de su extensa carrera.
Inspirada en una obra teatral, tiene ese aroma, pues está filmada casi íntegra en el interior de un hotel.
Después rodaría "Perdición".
Contiene buenas dosis de intriga y un suspense hábil con un hilo conductor hasta el final.
Dosifica humor con un argumento de ambientación bélica, con gotas de espionaje militar.
Se apoya en un sólido guión, con certeras interpretaciones, destacar a una joven Anne Baxter, junto a Erich Von Stroheim, haciendo de Rommel y un Akim Tamiroff en un curioso papel de lacayo egipcio.
El protagonista, Franchot Tone, creíble en su papel, con diversos registros.
Notable atmosfera para una más que entretenida historia que el tiempo no ha arrugado.
Es muy difícil, por no decir imposible, que Wilder aburra, era una de sus máximas, no aburrir jamás al espectador.
Y creo que la cumplió hasta el final de su extensa carrera.
7 de diciembre de 2009
7 de diciembre de 2009
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gran film de Billy Wilder en el que se sumó como la mayoría de sus coetáneos que trabajaron en Hollywood, al cine de propaganda para concienciar al pueblo americano de que se tenían que unir al conflicto bélico de la segunda guerra mundial porque supuestamente era lo mejor para la libertad. El inicio de la película es demoledor y uno de los mejor rodados por el cineasta, pues nos cuenta la odisea del único superviviente de un tanque inglés, por el desierto egipcio hasta encontrar un hotel llamado emperatriz británica, al que confunde por la desesperación que ha sufrido, con un cuartel del ejército inglés. Visualmente la escena es muy bella mostrando con mucha lógica, la inmensidad del desierto y la locura del protagonista. El guión como siempre en el gran dúo que formaron Charles Brackett y Billy Wilder es muy bueno, perfectamente equilibrado durante todo el relato, pero en esta ocasión tiene un pequeño inconveniente, el monólogo en la parte final del film del personaje de Franchot Tone, que es un claro mensaje patriótico a favor de los aliados, y que se nota demasiado que estuvo impuesto por la paramount. Pero pese a esta imposición del final la película funciona perfectamente con un buen suspense, donde el superviviente inglés se hace pasar por un camarero espía del hotel y logra engañar a miembros del ejército alemán, incluido el mismísimo mariscal Rommel, que se han regentado también en el emperatriz británica, y también con un gran desarrollo de personajes elevando sobretodo al gran Erich Von Stroheim que hace una maravillosa interpretación de Rommel emulando al personaje del capitán Von Rauffenstein que interpretó seis años antes en la legendaria obra maestra de Jean Renoir “La gran ilusión. Aquí le vuelve a dar una tremenda y carismática personalidad a su personaje, haciéndolo inolvidable y demostrando que también era un gran actor. Es una muy buena película del gran Wilder, que aunque no sea de sus mejores es trepidante y muy lograda.
15 de marzo de 2018
15 de marzo de 2018
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
60/04(06/03/18) La tercera dirección del gran Billy Wilder supuso su despegue en Hollywood con este notable thriller de espionaje enmarcado en un hotel en medio de la nada del desierto donde se cuece parte del destino de la WWII. Guión del propio Wilder junto a Charles Bracket (“Días sin huella” o “Sunset Boulevard”), basándose libremente en la obra teatral de 1927 “Hotel Imperial” (levada al cine en dos ocasiones, en 1927 y 1939) del húngaro Lajos Biró (“La última orden” o “El ladrón de Bagdad”), en un film considerado como contribución al esfuerzo bélico aliado en la Segunda Guerra Mundial, sobre todo sobre esto resaltar que se quiere hacer colaborar a un inglés (combatiente contra los nazis) y una francesa (Francia colaboracionista), ella desarrollando su personalidad (cual su nación) de ver a los ingleses como traidores (en Dunkirk), a que se le abran los ojos ante los nazis. Billy estaba en puertas de su primera obra maestra (al año siguiente haría “Perdición”), cuando abordó este entretenidísimo relato, donde se dan algunas constantes de la filmografía wilderiana, como los juegos de falsas identidades, secretos, suspense, humor adusto (sobre todo en las figuras del dueño del hotel encarnado por un estupendo Akin Tamiroff y el oficial italiano interpretado por Fortunio Bonanova (mostrado de modo fachos como un aficionado cantante de ópera), y personajes que evolucionan orgánicamente. Ello sabiendo imantarte a la cinta con su inquietante inicio de un tanque inglés vagando sin rumbo por las dunas de un desierto, en su interior todos los militares parecen muertos, hasta que uno de ellos (Franchot Tone) se reanima saltando del vehículo, y termina perdido andando hacia no se sabe donde bajo el sol abrasador, hasta que por azar llega a un hotel perdido en la inmensidad de la nada, hotel vacío, solo regentado por su dueño (Akim Tamiroff) y una asistenta (Anne Baxter). Destaca aún más que su protagonista Franchot, un majestuoso Erich Von Stroheim (repetiría con Wilder en la grandiosa “Sunset Boulevard”) encarnado con un carisma arrollador al mítico Mariscal de Campo Erwin Rommel (el verdadero se pegaría un tiro en la cabeza un año después). Los alemanes son interpretados por actores alemanes y, por lo tanto, hablan con el acento correcto, a excepción de von Stroheim, que había emigrado de Austria a los Estados Unidos a la edad de 24 años y cuyo acento se desliza ocasionalmente. El héroe británico es interpretado por un actor estadounidense que habla con acento estadounidense. Obtuvo la película tres nominaciones a los Oscar (montaje, dirección artística b/n y fotografia b/n).

Anne Baxter & Franchot Tone
Estamos en el desierto de la actual Libia durante la WWII, allí el cabo John J. Brombel (FranchotTone), superviviente de la caída de Tobruck en manos de las tropas nazis. Brombel empleado de la sección de reclamaciones de una campoñía de seguros de Londres, es una víctima de la guerra, trata de sobrevivir sin heroismo y suplanta la personalidad de un camarero, Paul Davos. Siente aversión por la figura del mariscal, por lo que emprende una arriesgada aventura de espionaje. Erwin Rommel (Erich von Stroheim) es un personaje aterrador y abominable, diabolicamente inteligente. La camarera Mouche (Anne Baxter, 19 años), francesa, frágil y cautelosa, suplica compasión a Rommel sin resultado y se mueve entre dos amores. El encargado del hotel es el egipcio Farid, voluble, servil y acomodaticio.
Sugestivo film de suspense, donde el belicismo se produce cuasi-fuera de cámara, situando el corazón de la trama en un escenario cerrado de un hotel apartado del mundo, y en su interior un puñado de personajes ambiguos, que se mueven por intereses intrigantes, ello surtido por roles bien delineados en pocos trazos, con diálogos puntiagudos, con mordacidad e ingenio, donde la perfidia es nota predominante, donde las acciones veladas son norma. Wilder deja constancia de su gusto por objetos como parte fundamental motriz de las emociones, en este caso una bota de cojo, una pistola, un mapa o una sombrilla. El director desarrollando su relato con exquisitos tramos de intensidad que te llegan y enganchan, en un increscendo dramático bien llevado, orgánicamente fluido el arco de evolución de caracteres (aunque el discurso final de Anne Baxter me suena a forzado y deuda panfletaria en el contexto de la WWII aun en marcha).
Sugestivo film de suspense, donde el belicismo se produce cuasi-fuera de cámara, situando el corazón de la trama en un escenario cerrado de un hotel apartado del mundo, y en su interior un puñado de personajes ambiguos, que se mueven por intereses intrigantes, ello surtido por roles bien delineados en pocos trazos, con diálogos puntiagudos, con mordacidad e ingenio, donde la perfidia es nota predominante, donde las acciones veladas son norma. Wilder deja constancia de su gusto por objetos como parte fundamental motriz de las emociones, en este caso una bota de cojo, una pistola, un mapa o una sombrilla. El director desarrollando su relato con exquisitos tramos de intensidad que te llegan y enganchan, en un increscendo dramático bien llevado, orgánicamente fluido el arco de evolución de caracteres (aunque el discurso final de Anne Baxter me suena a forzado y deuda panfletaria en el contexto de la WWII aun en marcha).

Erich von Stroheim, Peter van Eyck & Franchot Tone
Aunque sobre todo lo que es una delicia, y lo que eleva la cinta a elogiable, es la extraordinaria labor del vienés Erich Von Stroheim encarnando con un carisma arrollador al mítico Mariscal Erwin Johannes Eugen Rommel (aunque el austriaco distaba de parecerse físicamente al verdadero militar), que ya desde su primera aparición (singular, pues lo que primero vemos de él es su característica nuca), deja su desbordante impronta de grande de la escena, acaparando desde entonces todas las miradas, con un vigor y nervio flemático fascinante, mostrándose con pose prusiana, arrogante, brutal, hierático, duro, adusto, narcisista (excelente el modo en que alardea ante unos prisioneros británicos de su inteligencia y de la superioridad moral de los alemanes sobre los aliados), cada vez que habla sentencia dejando huella, con una mirada penetrante, con una oralidad seca, con una gestualidad sutil memorable (prodigioso el toque del mata-moscas que siempre lleva, que parece una prolongación natural de sus manos, terminando por ser un látigo abofeteador) simplemente ANTOLÓGICO. Aunque sin duda estamos ante un film rebosante de ironía, y muy crítico con los nazis, Wilder confiesa que escogió a Stroheim para el papel de Rommel para revestir al general de cierta grandeza que le distancia de los criminales: "En aquella época, cuando se rodaba una película de guerra, se odiaba a los nazis, pero no a los alemanes. Y yo quería subrayar que los oficiales alemanes que estaban en África todavía actuaban como oficiales y no coma nazis. De Stroheim me atraía la gran virilidad que emanaba de él, el poder que podía irradiar."
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Franchot Tone cumple con soltura (pero sin dejar especial huella) en su rol de héroe por accidente, un soldado que se ve envuelto por azar en un momento clave de la guerra, y como él puede inter venir como factor desestabilizante, se agradece que no le metan de modo forzado un romance con Anne Baxter. En su debe (no culpa de él) el modo tan rápido en que se recupera de su periplo por el desierto. Wilder quería Cary Grant interpretara el papel de Bramble. Grant fue invitado repetidamente por Wilder a protagonizar varias de sus películas, pero aunque los dos eran amigos, Grant se negó sistemáticamente; Anne Baxter está notable en su rol de bella camarera, enigmática por no saberse que pinta una francesa en medio de la nada, muestra dotes de seducción sutil, con ímpetu, con seguridad en sí misma, con una creíble evolución, demostrando emociones, siendo en realidad el personaje más propagandístico del film, el que sirve para dar un mensaje de a los franceses de que deben unirse a los aliados contra los nazis. Aunuqe resulta muy cogido con palillos por inverosímil que una mujer este en este hotelucho en medio de una guerra, esperando a que llegue Rommel para pedirle un favor, pues no es más lógico que en París se lo pida a un algún gerifalte militar germano, y no tener que ir al desierto a buscar al Mariscal, donde además todo un Afrikca Korps podría violarla al ser la única mujer en millas a la redonda, y si Rommel hubiera pasado de largo y se hubiera instalado en una tienda de campaña? Muy forzada la motivación de su personaje, solo entendible como deux machine de moraleja. Una noticia de Hollywood Reporter informó que, en noviembre de 1942, David O. Selznick había aceptado prestarle esta película a Ingrid Bergman. Sin embargo, Paramount en cambio tomó prestada a Anne Baxter de Twentieth Century-Fox; Peter Van Eyck como el teniente

Anne Baxter & Akim Tamiroff
Schwegler da bien con el perfil de sibilino manipulador.
La puesta en escena intenta con correcto éxito saltarse la procedencia teatral del relato, lo hace con una buena dirección artística de Hans Dreier (“Sanson y Dalila” o “Sunset Boulevard”), y Ernst Fegté (“La princesa y el pirata” o “Con destino a la Luna”), recreando el desierto libio en exteriores naturales de Arizona-USA (Yuma y el desierto de Mojave), y el hotel en los Paramount Studios (California-USA), con la cooperación de las Fuerzas Terrestres del Ejército. Los tanques alemanes en la película son tanques estadounidenses M2 ligeros, que se utilizaron para el entrenamiento, mientras que las fuerzas británicas tienen el tanque estadounidense M3 Medium que estaban usando en ese momento; La cinematografía es obra de John F. Seitz ("Perdición" o “Sunset Boulevard”), jugando con los patinados grises, con los fuera de plano (maravilloso el de la pelea en que todo es seguido a través de una linterna varada), con emocionales movimientos de cámara, en una acertada labor al servicio de la historia. La música es obra del húngaro Miklós Rózsa (“Ben-Hur” o “El Cid”), acompaña con melodías que se mueven entre lo marcial, lo épico y lo dramático, sin dejar especial huella.
Spoiler:
Algunas situaciones están cogidas por los pelos, como que nadie de los alemán es conozca físicamente al espía Davos, que no lo pongan a prueba para saber si es él realmente; O la reunión en que Rommel cuenta a “sus” invitados, presos británicos como piensa tomar El Cairo con avituallamiento escondido por el camino, esto no se sostiene, pues alguno de estos podría huir y el plan del mariscal estaría en peligro por su arrogancia.
En conjunto, se puede decir que Billy Wilder (tras el fiasco, por lo menos en mi modesta opinión, que fue “El Mayor y la menor”) presentó credenciales de su potencial por explotar, esbozos de su genialidad que detonaría en una de las grandes filmografías de la historia del cine (“Perdición”, “Días sin huella”, “El Gran Carnaval”, “Sunset Boulevard”, “Testigo de cargo”, “Con faldas y a lo loco”,…). Fuerza y honor
La puesta en escena intenta con correcto éxito saltarse la procedencia teatral del relato, lo hace con una buena dirección artística de Hans Dreier (“Sanson y Dalila” o “Sunset Boulevard”), y Ernst Fegté (“La princesa y el pirata” o “Con destino a la Luna”), recreando el desierto libio en exteriores naturales de Arizona-USA (Yuma y el desierto de Mojave), y el hotel en los Paramount Studios (California-USA), con la cooperación de las Fuerzas Terrestres del Ejército. Los tanques alemanes en la película son tanques estadounidenses M2 ligeros, que se utilizaron para el entrenamiento, mientras que las fuerzas británicas tienen el tanque estadounidense M3 Medium que estaban usando en ese momento; La cinematografía es obra de John F. Seitz ("Perdición" o “Sunset Boulevard”), jugando con los patinados grises, con los fuera de plano (maravilloso el de la pelea en que todo es seguido a través de una linterna varada), con emocionales movimientos de cámara, en una acertada labor al servicio de la historia. La música es obra del húngaro Miklós Rózsa (“Ben-Hur” o “El Cid”), acompaña con melodías que se mueven entre lo marcial, lo épico y lo dramático, sin dejar especial huella.
Spoiler:
Algunas situaciones están cogidas por los pelos, como que nadie de los alemán es conozca físicamente al espía Davos, que no lo pongan a prueba para saber si es él realmente; O la reunión en que Rommel cuenta a “sus” invitados, presos británicos como piensa tomar El Cairo con avituallamiento escondido por el camino, esto no se sostiene, pues alguno de estos podría huir y el plan del mariscal estaría en peligro por su arrogancia.
En conjunto, se puede decir que Billy Wilder (tras el fiasco, por lo menos en mi modesta opinión, que fue “El Mayor y la menor”) presentó credenciales de su potencial por explotar, esbozos de su genialidad que detonaría en una de las grandes filmografías de la historia del cine (“Perdición”, “Días sin huella”, “El Gran Carnaval”, “Sunset Boulevard”, “Testigo de cargo”, “Con faldas y a lo loco”,…). Fuerza y honor
16 de agosto de 2023
16 de agosto de 2023
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Adaptación de una obra teatral de Lajos Biró por parte de Billy Wilder y Charles Brackett en plena época de la Segunda Guerra Mundial.
A pesar de su inicio en contexto desértico, la acción se desarrolla casi íntegramente en un hotel del norte de África. Allí convive el protagonista con sus enemigos ocultando su verdadera identidad.
Wilder sabe crear tensión y suspense combinando asuntos de espionaje con el tema de la personalidad suplantada.
La película tiene varios momentos de gran brillantez, resultando satisfactoria la dimensión aportada a los diferentes bandos, al igual que el humor que proporciona el timorato y miedoso personaje de Akim Tamiroff, siempre al borde del infarto con tanto ajetreo con protagonismo nazi en su hotel. El español Fortunio Bonanova también está simpático como general italiano arrinconado por los alemanes, a pesar de ser aliado.
El papel del héroe protagonista correctamente interpretado por Franchot Tone pudo ser para Cary Grant, en lo que supone la primera de las varias colaboraciones frustradas entre Billy Wilder y el elegante actor nacido en Bristol.
A pesar de su inicio en contexto desértico, la acción se desarrolla casi íntegramente en un hotel del norte de África. Allí convive el protagonista con sus enemigos ocultando su verdadera identidad.
Wilder sabe crear tensión y suspense combinando asuntos de espionaje con el tema de la personalidad suplantada.
La película tiene varios momentos de gran brillantez, resultando satisfactoria la dimensión aportada a los diferentes bandos, al igual que el humor que proporciona el timorato y miedoso personaje de Akim Tamiroff, siempre al borde del infarto con tanto ajetreo con protagonismo nazi en su hotel. El español Fortunio Bonanova también está simpático como general italiano arrinconado por los alemanes, a pesar de ser aliado.
El papel del héroe protagonista correctamente interpretado por Franchot Tone pudo ser para Cary Grant, en lo que supone la primera de las varias colaboraciones frustradas entre Billy Wilder y el elegante actor nacido en Bristol.
10 de octubre de 2016
10 de octubre de 2016
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película se desarrolla por derroteros inesperados si uno no la conoce previamente, lo que le da un toque de intriga bastante notable. El problema es que a veces se pierde entre los detalles más absurdos, pero sobre todo, la falta de profundidad de algunos de los personajes, en especial la del propietario del hotel, que ni pincha ni corta, un sinsentido.
Por otro lado las interpretaciones son creíbles, pero creo que faltó más acento alemán, y sobre todo, a mí me sobraron algunas soflamas bélicas, pero era normal, la película fue rodada antes de que finalizase el conflicto armado.
Se deja ver, sobre todo a Anne Baxter, papelón el suyo.
Por otro lado las interpretaciones son creíbles, pero creo que faltó más acento alemán, y sobre todo, a mí me sobraron algunas soflamas bélicas, pero era normal, la película fue rodada antes de que finalizase el conflicto armado.
Se deja ver, sobre todo a Anne Baxter, papelón el suyo.
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